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Tema: Ansón: de joven antiliberal a las mentiras “demócraticas” sobre D. Juan de Borbón

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    Ansón: de joven antiliberal a las mentiras “demócraticas” sobre D. Juan de Borbón

    El famoso e influyente periodista y escritor Luis María Ansón fue, en su juventud, furibundo monárquico juanista "a la antigua": maurrasiano, antiliberal, antidemócrata..., hasta que (Vaticano II por medio) "evolucionó" como tantos y tantos de la época, y, a sus 30 años de edad, pasó a ser monárquico juanista "demócrata" (y, por tanto, antifranquista, como mandaban los cánones).

    Ansón publicó, en 1994, el libro "Don Juan", un panegírico a su idolatrado don Juan de Borbón (al que él llama, erre que erre, "rey Juan III"), padre del rey Juan Carlos, que había fallecido el año anterior.

    La característica de la obra, (dirigida a lectores modernos, ignorantes de aquellas épocas y por tanto manipulables) fue hacer de don Juan de Borbón, también, "un demócrata de toda la vida", ocultando (mintiendo) sus consabidas simpatías hacia, digamos, principios y sistemas políticos tradicionales que sostuvo hasta pocos años antes de morir Franco, y no sólo él sino también la mayoría de sus consejeros en Estoril.

    Ricardo de la Cierva no pudo menos que replicar a las innumerables falsedades del libro sobre el asunto...

    ***

    ¿Era demócrata don Juan de Borbón?


    Ricardo de la Cierva , Reflexiones sobre el "Don Juan" de Luis María Ansón

    "Frente al Generalísimo Franco, a quien Luis María Anson llama reiteradamente dictador, “caudillo” en sentido despectivo, “príncipe de los Ejércitos”, como si rezara el Sanctus, y toda la gama de insultos, desprecios, frustraciones y abominaciones imaginables e incluso algunas no imaginables, Anson presenta en su libro “Don Juan” a los tres grandes enemigos de Franco -don Juan, don Pedro (Sainz Rodríguez) y don Luis María- porque, curiosamente habla de sí mismo en tercera persona, como César, aunque lo de César se lo atribuye constantemente a Franco- como tres grandes demócratas de toda la vida.

    Como Anson es no sólo inteligente sino muy inteligente, se da cuenta de que tal atribución es una enormidad y entonces la disimula con tanta insistencia como poco éxito. De don Juan y de don Pedro dice que han tenido siempre como ideal a la Monarquía inglesa, y cuando se refiere por encima a algunos escritos propios de los años cincuenta, cuando inició su actividad política, los descarta como mutilados por la censura y trata de convencernos de que sus escritos, de verdad, los que valen, arrancan en 1966 con el famoso artículo “La Monarquía de todos” en el que proclama, ahora sí, la Monarquía democrática.

    Lo malo es que para 1966 (…) el ala liberal del “juanismo“ era muy minoritaria en el Consejo Privado.

    La conversión democrática de don Juan, don Pedro y don Luis María no se produce hasta 1965/66 y el taumaturgo, que la consigue es José María de Areilza, quien como todo el mundo sabe provenía desde los años treinta, del más fervoroso y antidemocrático franquismo, pero que con su gran inteligencia, su inmensa cultura y su capacidad de orientación -sin excluir, como en todo buen político, fuertes dosis de oportunismo- había captado en sus importantes misiones diplomáticas al servicio de Franco que la solución monárquica debía enmarcarse en la democracia plena y no en la Edad Media que era donde vegetaban hasta entonces don Juan, don Pedro y don Luis María así como casi todo el resto del Consejo Privado.

    • Por eso hubo un momento en mi atenta lectura del libro de Anson en que estuve tentado de titular este capítulo como me reclamaban los enemigos de mi amigo, es decir, Anson miente. Cuando vi que en la página 427 soltaba, intemporalmente, esta falsedad:

    “Don Juan, pues, era monárquico. Su idea de la Monarquía, hoy, aquí en España, en Europa, la desarrollaba con claridad. La soberanía nacional reside en el pueblo. Esa es la columna vertebral de la democracia. A través de la voluntad general libremente expresada se forma el Parlamento, encargado de hacer las leyes, y el Gobierno, al que corresponde la gestión ejecutiva. Así ocurre en todas las democracias realmente entendidas, sean monarquías o repúblicas”.

    Es decir que, para Anson, la Monarquía que, intemporalmente, deseaba don Juan, no era la inglesa sino la de Rousseau -la voluntad general- que, como todo el mundo sabe, propuso su modelo democrático para un marco cantonal. Luego, para arreglarlo, completa tan idílico cuadro con la teoría del “sufragio universal de los siglos” en que, por supuesto, se incluye la Monarquía del despotismo ilustrado, la Monarquía absoluta y la Monarquía medieval.

    • Don Juan de Borbón no fue un demócrata. Durante la mayor parte de su vida. En 1935, con motivo de su boda, se inclinaba abiertamente en favor de la antidemocrática Acción Española. Luego quiso combatir durante la guerra civil y no dos, sino tres veces; y en el bando nacional (lo mismo que en el rojo) se defendía todo menos la democracia. El 28 de enero de 1946 firmó en Estoril un documento constitucional, las Bases Institucionales de la Monarquía Española, que reproducen en sus libros Gil-Robles y Sainz Rodríguez, coautores, del texto.
    En la base primera se consagran como postulados “esenciales y no discutibles ni revisables” la Religión católica, la unidad sagrada de la Patria y la Monarquía representativa. No aparece por Base alguna la soberanía nacional. El Rey puede disolver las Cortes y él es quien nombra al jefe del Gobierno y a los ministros. El Rey es quien hace las leyes “con la necesaria colaboración de las Cortes”. Sólo un tercio de las Cortes será elegido por sufragio popular, pero el Rey podrá “proceder a una renovación total del cuerpo legislativo”.

    Esta es la clave de la Monarquía de don Juan; que no es democrática sino orgánica. Esta era la Monarquía de don Pedro, que contribuyó al texto. Y la de don Luis María, porque las Bases Institucionales no fueron jamás derogadas por don Juan, nunca, ni siquiera cuando al acercarse la sucesión de Franco empezó a hablar de democracia.

    Y el 19 de febrero de 1960, en carta que reproducen Gil-Robles y Sainz Rodríguez, don Juan va todavía más allá:

    Desde entonces, durante toda esta etapa próxima, con palabras y con hechos, he exteriorizado mi respeto a la realidad política de España mediante mis entrevistas con V.E. (Franco), la educación en España de mis hijos el Príncipe y el Infante don Alfonso (q.e.p.d.), mediante la total abstención de cualquier actividad política concreta y mediante la explícita y reiterada aceptación de los principios de la Monarquía Católica, tradicional, social y representativa, que es la que proclama también la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 7 de mayo de 1958”.

    Y a continuación, don Juan cita otros dos actos en que ha ratificado la misma actitud.

    • En una de sus más peregrinas y arbitrarias teorías, Luis María Anson dice que las cartas de don Juan carecen de todo valor porque en ellas sólo trataba de engañar a Franco; que lo único válido son los pronunciamientos oficiales públicos. Pues bien, las Bases Institucionales de Estoril son un pronunciamiento oficial y público, como los otros dos actos citados en la carta de don Juan. Y decir que don Juan sólo escribe sus cartas para mentir a Franco (tesis que recoge, ridículamente el discípulo de Anson, Toquero, a quien por cierto Anson trata despectivamente en su libro) equivale a proclamar que aquel a quien Anson llama Rey es un político mentiroso, y que su palabra no es palabra de Rey sino de charlatán. Las cartas de don Juan son auténticas y reflejan su pensamiento claramente. En este sentido las reproducen López Rodó, Gil-Robles y Sainz Rodríguez. Anson no es quién para desautorizar a su Rey ni a sus jefes en la causa monárquica. Negar validez a las cartas de don Juan es tacharlas de falsificaciones; no me extraña que Anson se lleve tan bien con Preston.

    • Pero hay más. Como he demostrado documentalmente en “Franco y don Juan” (p. 614), en 1960 y por dos veces el Consejo Privado de don Juan rechazó la democracia liberal. Y el 10 de julio de 1961, don Juan, de acuerdo con ese criterio, dice a Franco que:

    Tengo que proclamar la vinculación de la Monarquía con el Alzamiento de 1936… El sistema político de constitución abierta que hoy rige y que será heredado por el régimen futuro, me permite afirmar, sin hacer violencia alguna a mi pensamiento, mi adhesión a los Principios y Leyes Fundamentales del Movimiento”. (Ibid. P. 620).

    Como he demostrado en el mismo libro (p. 645) el lento viraje de don Juan en dirección a la democracia se produce a partir de 1964, cuando José María de Areilza, el antiguo defensor del totalitarismo (Antonio Garrigues) se convierte a la democracia y empieza a adquirir gran influencia en Estoril; y de 1965, cuando don Juan acude a Roma y el Papa Pablo VI, profundo enemigo de Franco, recomienda al Conde de Barcelona que oriente a su futura Monarquía hacia una democracia de partidos. Pero ni aun entonces ni nunca derogará don Juan las Bases Institucionales (y antidemocráticas) de la Monarquía Española.

    • El 18 de enero de 1993, cuando don Juan ya entraba en agonía, el rey Juan Carlos le entregó la medalla de Oro de Navarra “por su labor en favor de la democracia” (El País, 19.1.93. p. 17). El original presidente del gobierno navarro, don Juan Cruz Alli (que siempre me ha parecido uno de los políticos más equívocos de la transición), explicó el 18 de enero en “ABC” “Las razones de una medalla” que es un texto plagado de falsedades históricas. Don Juan merecía esa y otras mil medallas por su patriotismo y por su sacrificio. Pero por su labor permanente en favor de la democracia, no.

    Unos días antes, el 15 de enero, “Ovidio” (Anson) tiene la desfachatez de insertar en “ABC” un suelto titulado “Monarquía democrática” que es un tejido de falsedades y que se abre con una mentira gordísima:

    Desde 1941, don Juan defendió nítidamente una Monarquía constitucional basada en la democracia pluralista al estilo de la inglesa o la belga”.

    Entonces, ¿por qué firmó en 1946 las Bases Institucionales, que se parecen a la Monarquía inglesa y a la belga como un huevo a una castaña?

    Renuncio, por respeto a don Juan, a rebatir lo que le hacen decir sus mentores de 1993. Todo ha quedado clarísimo en las propias palabras y actuaciones de don Juan, las privadas y las públicas" (…)


    Ricardo de la CIERVA (1995)


    Última edición por ALACRAN; Hace 2 semanas a las 19:59
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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