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Tema: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

  1. #1
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    Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    En este tema quiero rescatar del olvido el nombre de un gran guerrero y caudillo hispano, del que tan sólo conocemos su nombre árabe ya que los textos históricos no nos legaron su nombre de pila. Y tal vez por ello, por ignorancia, no figura en la memoria del panteón de los héroes hispanos.

    Su rebelión se mantuvo durante unos 30 años, durante los cuales mantuvo en jaque al emirato de Córdoba primero, y al califato más tarde, llegando a dominar una amplia extensión al sur del río Guadalquivir entre finales del siglo IX y principios del X.

    Para ello usaré primero el texto de D. Claudio Sánchez Albornoz en su libro La España Musulmana. Más adelante, si puedo hacerme con él, también traeré el texto sobre Ben Hafsun que tengo entendido que existe en un tomo de la Historia de España de D. Ramón Menéndez Pidal. Y para finalizar, unos textos traducidos desde las crónicas en árabe que hacen referencia a la rebelión de Ben Hafsun.


    Como dijo Sánchez Albornoz de él... «Otra vez la raza hispana alumbró un gran capitán popular.»


    AVISO: nótese que la mayor parte del texto de Sánchez Albornoz es una transcripción de la crónica 'Bayan al-Mugrib', del cronista islamita Ben Idhari. El historiador no ofrece apenas comentarios salvo en la introducción a los textos. De ahí que éstos vilifiquen al rebelde y héroe hispánico Umar ben Hafsun desde una perspectiva propagandística pro-islámica.

  2. #2
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    El Gran Caudillo de los Renegados Andaluces frente a los Omeyas

    El Gran Caudillo de los Renegados Andaluces frente a los Omeyas


    Los andaluces alzados contra Córdoba hallaron pronto un caudillo digno de su empresa en la persona del nieto de renegados, Umar ben Hafsun. Otra vez la raza hispana alumbró un gran capitán popular. Como Viriato y como otros muchos guerreros españoles de todos los tiempos, que hubieron de pelear con fuerzas regulares, triunfó Ben Hafsun por su astucia, su bravura y su justicia, y porque supo con ellas, ganar el entusiasmo de su pueblo. Hizo de la montaña inexpugnable de Bobastro el centro de sus empresas. Los españoles, cristianos o musulmanes, le amaron con pasión; sus enemigos le odiaron con saña, pero al cabo rindieron homenaje involuntario a su grandeza a través de los relatos, apasionados, de los cronistas cortesanos. La leyenda adornó los comienzos de su carrera. La historia oficial sólo a medias palabras descubrió sus triunfos, se entusiasmó al contar sus fracasos y se detuvo a referir el esfuerzo militar que costó conquistar su nido de águilas defendido por su sombra y por sus hijos. Y las poesías con que los poetas de la corte cantaron sus derrotas y las de sus cachorros aportan nuevas luces a su gloria. En su época de máximo poder llegó a dominar toda la Andalucía meridional, al sur del Guadalquivir. Su autoridad se extendió hasta Elvira (Granada), Archidona, Osuna, Écija, Baena y Aguilar, a una jornada de Córdoba, junto a cuyos mismos muros sus jinetes lanzaron un día sus lanzas sobre la imagen de la Virgen, que todavía se alzaba sobre la puerta del Puente. Seguía su causa Ben Mastana en la sierra de Priego y otros rebeldes de Jaén. En las calles, en los palacios y hasta en las mezquitas cordobesas se predecía la caída de la dinastía Omeya y la conquista de la ciudad. El emir se humilló más de una vez ante él. Buscaron su alianza el jefe de la aristocracia sevillana, Ben Hachchach, y el de la familia «Beni Casi». Pero rara vez triunfa una rebelión popular que da plazo al gobierno para reorganizar sus huestes y al pueblo para fatigarse de los sufrimientos que la rebelión engendra. Umar ben Hafsun no disponía, además, de fuerzas bastantes para conquistar el poder y dominar la España musulmana. Nieto de cristianos y siempre simpatizante con la fe de sus mayores, en 899 dio el paso decisivo de hacerse bautizar y de abrazar, así, la religión cristiana. Tal paso produjo una sensación profunda. Algunos españoles, sinceros musulmanes, le abandonaron. La corte lo explotó en su provecho. Abd Allah encontró en Ben Abi Abda un buen general, y en la desilusión y el cansancio de los andaluces los mejores aliados. Y poco a poco el otrora caudillo de la raza hispana pasó a ser un rebelde menor, cuya estrella palidecía despacio y cuyos dominios se reducían poco a poco, hasta quedar limitados a la inexpugnable montaña de Bobastro, donde había comenzado su alzamiento.


    La Astucia de Umar Ben Hafsun frente a la Fuerza de Al-Mundhir

    La noticia de la muerte de su padre (Muhammad) le sorprendió (a Al-Mundhir) mientras se hallaba ocupado en sitiar el castillo de Alhama del maldito renegado Umar ben Hafsun. Volvió a Córdoba y las ceremonias de la entronización terminaron al día siguiente de su llegada.

    Cuando Ben Hafsun vio a Al-Mundhir levantar el sitio al ocurrir la muerte de su padre... se puso en seguida en movimiento y envió mensajeros a todas las plazas fuertes situadas entre Alhama y el litoral y todos reconocieron su autoridad. Se dirigió hacia Priego y la montaña de Xeiba y allí se apoderó de inmensas riquezas. Hizo todo ello sin grandes medios de acción, y sin mucho dinero ni muchas tropas, pero servía de castigo entre las manos de Dios, que le empleaba para hacer sentir su venganza a sus servidores.
    Apareció en una época turbada, cuando corazones endurecidos e inclinados al mal y espíritus malignos buscaban las malas ocasiones y apetecían la guerra civil. Y por ello al sublevarse encontró el pueblo en su misma disposición de ánimo y dispuesto a hacer causa común con él. Las poblaciones se reunieron a su alrededor y se dirigió a su amor propio con estas palabras: «Desde hace demasiado tiempo habéis tenido que soportar el yugo de este sultán que os toma vuestros bienes y os impone cargas aplastantes, mientras los árabes os oprimen con sus humillaciones y os tratan como esclavos. No aspiro sino a que os hagan justicia y a sacaros de la esclavitud.» Tales palabras de Ben Hafsun hallaban siempre una acogida favorable y el reconocimiento de las masas y así consiguió la adhesión de los habitantes de las fortalezas.
    Se declararon por él los bandoleros y los hombres turbulentos, a quienes atrajo con la esperanza de conquistas y saqueos. De otra parte mostraba afección a sus compañeros y deferencia para con sus íntimos, respetaba a las mujeres y observaba las reglas del honor, con lo que se conciliaba todos los ánimos. Dentro de sus dominios una mujer podía ir sola de una población a otra con su dinero y sus bienes sin que nadie intentara siquiera molestarla. Empleaba la muerte como castigo. Daba fe a la palabra de una mujer, de un hombre o de un niño cualquiera y, sin solicitar otro testimonio ninguno, castigaba al acusado, quienquiera que él fuera. Su mismo hijo había de someterse a las prescripciones de la justicia. Trataba, además, a los guerreros todos con consideración y rendía honores a los enemigos valerosos y les perdonaba cuando resultaba vencedor. Y regalaba brazaletes de oro a quienes rivalizaban en valor.
    Todos estos procedimientos sirvieron mucho a Ben Hafsun, que llevó sus incursiones hasta Cabra y aún más allá, hasta la aldea de Al-Chahya, atacó Alcaudete en el cantón de Elvira, se acercó a los alrededores de Jaén e hizo prisionero a Abd Allah ben Samaa, gobernador de Priego. En las cercanías del castillo de Iznajar en el cantón de Málaga, no lejos de Cabra, se reunieron gran número de malhechores partidarios de Ben Hafsun, lo que aterró a los habitantes de la ciudad citada y les impedía salir de ella. Cuando Al-Mundhir conoció lo que ocurría envió a Asbagh ben Futays a la cabeza de un cuerpo considerable de caballería contra la fortaleza de Iznajar, que fue sitiada y tomada y cuyos defensores fueron ejecutados. Y Al-Mundhir envió igualmente fuerzas de caballería al mando de Abd Allah ben Muhammad ben Mundhar y por el paje Aydun al país de Lucena, región de Cabra, donde se hallaba un grupo de partidarios de Ben Hafsun, que fueron sitiados y combatidos hasta su exterminio.

    En 274 [28 de mayo 881] el emir Al-Mundhir marchó a la cabeza de sus tropas contra Umar ben Hafsun y conquistó dos castillos del cantón de Málaga, así como los de Cabra. Avanzó en seguida hasta Bobastro, capital del rebelde, le puso sitio y la atacó desde muy cerca después de haber devastado los alrededores. Se alejó en seguida para dirigirse sobre Archidona, donde se encontraba Ayxun. Estableció su campamento bajo los muros de la plaza, emprendió el sitio de la misma y redujo a sus habitantes a tal situación que acabaron por renunciar a sostener a Ayxun y a su familia e incluso le abandonaron a él y a sus partidarios. El emir penetró entonces en la plaza, se apoderó de ellos y de los Banu Mathruh, que eran tres: Harb, Awn y Thaluth, sus castillos de las sierras de Priego fueron conquistados y ellos mismos cautivos del emir, fueron enviados por él a Córdoba, donde fueron crucificados con diecinueve de los suyos. Ayxun lo fue entre un cerdo y un perro, porque tenía la costumbre de decir que si el emir podía apoderarse de él, debía crucificarle con un cerdo a la derecha y un perro a la izquierda. Hasta tal punto tenía confianza en su bravura y se creía seguro, gracias a su fuerza y a su valor, de no ser jamás hecho prisionero. Al-Mundhir, desesperado de acabar de otra manera con él, había comprado a un habitante de Archidona que se comprometió a prenderle mediante un ardid, y en efecto, un día que Ayxun entró desarmado en casa de uno de los traidores, se arrojaron sobre él y le enviaron al emir.
    En el segundo año del reinado de Al-Mundhir, en la fecha señalada: «Tal príncipe marchó contra Bobastro con el mayor número de tropas de que pudo disoponer, comenzó su asedio escrupuloso y combatió vigorosamente a Ben Hafsun, que estaba dentro. Su caballería se extendió por la región y se apoderó de las llanuras y de las montañas. Avanzó desde allí contra Archidona para destruirla y hacer sufrir a sus habitantes horas terribles y desdichadas en razón de la obediencia que prestaban a Ben Hafsun y de su comunidad de miras con los habitantes de los castillos de aquél.
    Los de Archidona enviaron mensajeros al emir, que le transmitieron palabras de sumisión y le ofrecieron volver al seno de la comunidad de los creyentes. El príncipe acogió bien sus proposiciones, trató a todos con suavidad y se apoderó de la fortaleza, donde hizo prisionero al gobernador nombrado por Ben Hafsun. Pero éste persistió en el falso camino del error y no cambió su actitud de enemigo y rebelde. El emir le asedió entonces estrechamente y Ben Hafsun, falto de ayuda y de partidarios que pudieran sostenerle, viéndose a punto de ser apresado y privado de toda posibilidad de huida nocturna, aplicó todas las fuerzas de su espíritu para desasirse de las cuerdas que le sujetaban y de las redes que le apresaban, mediante el embuste y la astucia. Fingió que consentía en someterse, y anunció que su obediencia sería leal a condición de ser tratado por el emir como uno de los jefes del ejército (chund), de habitar en Córdoba con su familia y sus hijos, de que éstos dos figurasen también entre los clientes (del príncipe) y de que él mismo no dejara de ser considerado con benevolencia.
    El emir accedió a su demanda, se comprometió por juramento solemne e hizo redactar en seguida un decreto de aministía. Regaló a los hijos de Ben Hafsun los más preciosos vestidos e hizo cargar bestias de transporte con el dinero y los objetos que les estaban destinados, mostrando una gran generosidad y colmando todos sus deseos y apetencias. Ben Hafsun, con la intención de asegurar su pérfido engaño, pidió al emir cien mulos para transportar su familia y sus efectos; el emir se los envió bajo la custodia de diez oficiales y de ciento cincuenta caballeros, tratándole del modo más honroso y añadiendo favor tras favor. Ben Hafsun envió toda esa gente a Bobastro, donde estaban su familia, sus hijos y sus bienes hereditarios y de ganancia. Las tropas del emir partieron de los alrededores de la plaza, así como el cadí y los juristas que habían redactado el tratado de paz, en la convicción de que no había ardid ni engaño alguno y de que habían apartado todo temor de nuevas turbulencias por parte del rebelde. Las tropas se habían dispersado una vez levantado el campo; la noche vino también a facilitar la violación de sus juramentos y Ben Hafsun huyó del castillo y pudo llegar a Bobastro sin ser inquietado. Cayó entonces sobre los oficiales del emir, se apoderó de los mulos del convoy y, volviendo a su vida anterior, declaró a los suyos que era siempre su jefe supremo. Entonces Al-Mundhir juró reanudar el sitio y perseguirle sin piedad hasta la sumisión de su enemigo. Hizo sus preparativos de campaña, reunió numerosos guerreros, acampó de nuevo bajo los muros de Bobastro, que rodeó por todas partes, y tomó las disposiciones más rigurosas para el ataque y el sitio.»
    «Estos proyectos y su realización hicieron perder a Ben Hafsun toda esperanza de seguir resistiendo largo tiempo en aquellos castillos. Durante cuarenta y tres días el emir permaneció acechando ávidamente bajo los muros de Bobastro; pero sufriendo ya de una enfermedad que inquietaba a su cortejo, hizo venir a su hermano Abd Allah para reemplazarlo y ejercer el mando. A la llegada del mismo, expiró con gran dolor de cuantos le habían tratado. A su muerte sus tropas se desbandaron y se dividieron sin que Abd Allah pudiera retenerlas ni reunirlas de nuevo, mientras Ben Hafsun se apoderaba del campamento y lo saqueaba. El cuerpo del emir difunto fue transportado a Córdoba sobre un camello y allí fue inhumado al lado de sus antecesores. El pueblo sintió muy poco su muerte, pues, por su orden, debía acudir ante los muros de Bobastro e instalarse allí.»



    La España Musulmana. Según los Autores Islamitas y Cristianos Medievales.
    Por Claudio Sánchez Albornoz. Ed. Espasa-Calpe S.A., Madrid 1978.
    5ª edición. Cáp II, págs. 274-278

  3. #3
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    El Gran Caudillo de los Renegados Andaluces frente a los Omeyas

    Triunfos de Umar Ben Hafsun

    «Cuando Abd Allah, al subir al trono califal, recibió de las provincias pruebas de su fidelidad y todos reconocieron su autoridad, Umar ben Hafsun no obstante su rebeldía y a pesar de su orgullo y de las devastaciones que venía realizando, creyó que debía volver a la comunidad de los fieles y someterese a las leyes de la debida obediencia al príncipe. Envió a Córdoba a su hijo Hafs y a algunos de sus partidarios, para concluir con el emir un tratado de paz solemne y definitivo, que nada pudiera alterar y que ninguna dificultad pudiese obstaculizar, con la condición de que Umar permanecería en Bobastro en calidad de súbdito fiel y obediente. El emir aceptó sus buenas disposiciones, consintió en dejarle Bobastro, trató con generosidad a su hijo y a sus enviados, les hizo numerosos regalos y envió con ellos a Abd al-Wahhab ben Abd al-Rauf, nombrado gobernador del distrito de Málaga y encargado de participar con Ben Hafsun en la administración del país y en el nombramiento y reemplazo de los funcionarios. Tal comunidad de poderes duró hasta que Ben Hafsun venció y expulsó del cantón a Abd al-Wahhab, despojado de todo. Entonces dio aquél libre curso a sus crímenes, redobló sus hostilidades y sus razzias hasta el extremo de que las poblaciones estuvieron a punto de quedar vacías y el pueblo a punto de emigrar. Todas las aldeas de la campiña de Córdoba estaban infestadas de jinetes de Ben Hafsun y se hallaban sometidas a sus fechorías. Y el maldito se apoderó de Écija y de Archidona, las puso en estado de defensa e instaló en ellas toda clase de máquinas de guerra.»

    Cuando el emir Abd Allah vio a Córdoba cercada y devastados sus alrededores por una guerra nefasta, hizo plantar la tienda real en el arrabal de Secunda. Colocados sus pilares y tendidas sus cuerdas y lazos, Ben Hafsun lanzó su caballería contra Secunda con intención de apoderarse de la tienda real y de precipitarse sobre la ciudad y de sitiarla. Pero al punto, jinetes del emir se lanzaron contra los agresores, les alejaron y llegando hasta Ben Hafsun le rechazaron y le impidieron avanzar. El rebelde se refugió entonces en el castillo de Cabra, y el emir, reuniendo alrededor de catorce mil cordobeses, marchó contra él, que disponía de cerca de treinta mil soldados. El ataque de las tropas de Abd Allah les puso en desbandada, cayeron sobre sus espaldas los sables, y corrieron tras ellos hasta que regaron la tierra con su sangre. El emir penetró entonces en los castillos que habían abandonado su obediencia y que volvieron a la sazón a reconocer su autoridad.
    Ben Abd Rabbihi compuso entonces estos versos: «Ben Hafsun ha intentado escapar, pero le ha perseguido la espada y no ha tenido éxito. Era una noche oscura que hubiera podido tomarse por la de la ascensión del Profeta. La guerra que siembra cada año le ha dado este triste fruto. Nuestros enemigos han debido huir en un pequeño grupo que sabe por experiencia las consecuencias de la noche y de las marchas nocturnas. Si les preguntas de quién son clientes, os responderán que toda la noche tenebrosa les cuenta entre los suyos.»
    Después de su vuelta a Bobastro, Ben Hafsun reunió sus compañeros, hizo redacatar una nueva lista de los mismos y marchando con ellos hacia Elvira, emprendió en tal región una guerra salvaje y con tal éxito que se adueñó de ella y mediante un ardid apresó al gobernador. El emir Abd Allah envió entonces contra él sus tropas mandadas por Ben Abí Abda. Cuando las dos huestes estuvieron frente a frente, la caballería de Ben Abí Abda se precipitó sobre la de Ben Hafsun, la destrozó e hizo desaparecer hasta sus huellas. El rebelde, herido de gravedad, hubo de retirarse, de desandar los lugares abruptos, de soportar la humillación y la ignominia y de regresar vencido, dañado y envilecido al fuerte de Bobastro. Pero volvió en seguida a sus antiguas costumbres, a su rebeldía y a sus devastaciones. Sin embargo, el emir Abd Allah le venció otras veces y los golpes que recibía amedrentaron su corazón, atenuaron sus ardores y sembraron el desánimo en su compañeros y auxiliares.
    En 284 [8 febrero 897] Abd Allah envió a su hijo Aban contra Niebla, porque Ben Husayb se había sublevado en la región y ocupaba el castillo de Montemayor. Aban embistió la plaza y la atacó con máquinas de guerra, con tanto éxito que los asaltantes ofrecieron someterse y les fue concedido el amán. Pero entretanto Ben Hafsun había penetrado por segunda vez en Écija y el emir ordenó a los sitiadores de Montemayor que se retiraran, lo que hicieron.
    En 285 [28 enero 898] Aban, hijo del emir Abd Allah, hizo una expedición contra Ben Hafsun con Ben Abí Abda como general adjunto.


    La España Musulmana. Según los Autores Islamitas y Cristianos Medievales.
    Por Claudio Sánchez Albornoz. Ed. Espasa-Calpe S.A., Madrid 1978.
    5ª edición. Cáp II, págs. 279-280

  4. #4
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    El Gran Caudillo de los Renegados Andaluces frente a los Omeyas

    Conversión al Cristianismo, Caída y Ruina de Umar Ben Hafsun

    En 286 [12 enero 899] Ben Hafsun profesó públicamente el cristianismo, lo que había ocultado hasta allí; concluyó tratados con los cristianos, complotó con ellos y se alejó de los musulmantes, a los que combatió abiertamente. Muchas gentes le abandonaron por ello. Eso hizo Awsacha ben Jali, que se levantó contra él y construyó el castillo de Cañete donde sostuvo la causa del emir Abd Allah y comenzó a hostilizar a Ben Hafsun. Tuvo éste desde entonces que rechazar incesantes ataques, porque todos los musulmanes creyeron que al combatirle practicaban la guerra santa. Se sucedieron sin interrupción campañas de invierno y de verano contra él, no cesando los generales en sus marchas y contramarchas. A este respecto dijo Ben Qulzum a Ben Abi Abda: «Has hecho dos campañas: una de invierno y otra de verano; aquélla destruyó al enemigo; ésta llenó el tesoro del emir.»
    En 287 [7 enero 900] se realizó la campaña de verano en los cantones de Morón, Sidonia y Málaga.
    El general Ben Abi Abda mató a Talib ben Mawlud, de Morón. Ishaq y su compañero, soldados de Ben Hafsun, fueron crucificados. Comenzó entonces a usarse el proverbio «Me has engañado, Ishaq», porque uno de ellos, estando en la cruz, dijo esas palabras a su compañero.
    En 288 [26 diciembre 900] se tomaron rehenes a Ben Hafsun.
    En 291 [24 noviembre 903] emprendió una expedición contra Málaga, Aban, hijo del Imán Abd Allah. Se puso en marcha el jueves 5 Chumada II [23 abril 904] y llegó hasta el río Nescania (cerca de Antequera), no lejos del cual estableció su campo. Umar ben Hafsun marchó contra él y le libró un combate encarnizado, en el que acabó siendo derrotado con grandes pérdidas. El vencedor incendió las aldeas situadas junto al río y en los alrededores. Transportó en seguida su campo a las orillas del Viñas, próximo a Bobastro, y sus tropas continuaron peleando con las de Ben Hafsun que fueron derrotadas, dejaron muertos sobre el terreno y perdieron caballos; todas las poblaciones de la región fueron incendiadas. Comenzó entonces la etapa de Talhara; cada día se luchó con Ben Hafsun en combates que fueron favorables y en el curso de los cuales fue incendiado un cortijo de Chafar ben Umar ben Hafsun. Durante esta campaña, atacaron también Torrox y Al-Rachol; fue muerto el hermano de Zini, así como muchos bravos guerreros de Ben Hafsun. Las máquinas de guerra leventadas contra Al-Rachol causaron en ella grandes daños y abrieron una brecha en las fortificaciones. En seguida Ahmad ben Muhammad ben Abi Abda, jefe de la caballería, llegó frente a la plaza de Loja al frente de destacamentos de jinetes equipados a la ligera y marchó contra el castillo de Ojén, que atacó, mientras había dejado a Aban ben Abd Allah acampado bajo los muros de la plaza citada. En el curso de sus ataques contra el castillo, hubo algunos muertos y algunos prisioneros; trajo a Loja a estos últimos y las cabezas de las víctimas. Y en seguida las tropas volvieron a Córdoba, a donde llegaron el viernes 25 de Ramadán [11 agosto 904] después de una ausencia de tres meses y veinte días.
    En 292 [13 noviembre 904] se emprendió una campaña estival contra Umar ben Hafsun. Consistió en razzias contra sus castillos, de los que unos fueron dañados y otros tuvieron que pagar tributo. Perdió una gran batalla a orillas del Guadalbullón, que corre no lejos de Jaén. Se le habían unido todos los fautores de desorden y todos los rebeldes y había marchado a su cabeza contra los musulmanes. Gracias a Alá, fue derrotado y hubo de huir con una débil escolta. Perecieron la mayor parte de sus guerreros y muchos de sus soldados.
    En el mismo año 295 [20 octubre 907] Said ben Al-Walid, conocido por Ben Mastana, traicionó la causa musulmana; abandonó el castillo de Belda para unirse a Umar ben Hafsun y ayudarle, y mostró así a plena luz la inclinación a la revuelta que incubaba en su corazón.
    En 296 [30 septiembre 988] Aban ben Abd Allah empredió una expedición estival contra el castillo de Málga y otros; a la cabeza de la caballería iba Ahmad ben Muhammad ben Abi Abda. Aban acampó bajo los muros de Bobastro y atacó a Ben Hafsun a quien causó daños. El caíd Isa ben Ahmad marchó contra los castillos de Said ben Mastana y los sitió, hasta que Ahmad ben Muhammad se retiró de Bobastro. Cercó (luego) el castillo de Luque, que pertenecía a Ben Mastana, hasta que se apoderó de él.
    En 297 [20 septiembre 909] tuvo lugar la expedición llamada de Málaga y Ferreira bajo el mando de Al-Asi, hijo del emir Abd Allah, y con Ahmad ben Muhammad ben Abi Abda a la cabeza de la caballería. Pertieron el jueves 20 de Xaban [14 mayo 910]. El ejército marchó contra Belda, que atacó y fue luego a acampar a orilla de Talhira. Combatió allí con las tropas de Ben Hafsun, y los jinetes del sultán fueron vencidos, no sin que quedaran sobre el terreno gran número de enemigos. Marcharon en seguida contra los castillos de Elvira y establecieron su campo al pie de Jubiles, donde se libró un sangriento combate en el que fueron heridos una parte de sus mejores guerreros. Recorriendo el cantón de Elvira acamparon en Pechina, volvieron luego al cantón de Jaén y sitiaron el castillo de Monteleón el miércoles 27 Dzu-l-qada [8 agosto 910], durante algunos días. Penetraron en él el domingo por la mañana y salieron el lunes 11 Dzu-l-hicha, para entrar a Córdoba el miércoles 14 de ese mes [25 agosto].
    Umar ben Hafsun, Said ben Mastana y Said ben Hudzayl, reuniendo sus fuerzas en la región de Jaén, hicieron en ella muchas depredaciones, tomaron botín y se retiraron hacia el castillo de Jarixa. El general Ahmad ben Muhammad ben Abi Abda marchó en su persecución, les derrotó y les mató algunos hombres, entre ellos a Tasril, el extranjero, oficial de Ben Hafsun.
    En el mismo año 298 [9 septiembre 910] Isa ben Ahmad ben Abi Abda, que defendía la ciudad de Baena, marchó con su cuerpo de caballería contra Umar ben Hafsun y Said ben Mastana, que habían avanzado por la llanura de Cabra y por el lado de Córdoba y se habían entregado al pillaje. Peleó con ellos a orilla del Olya. Tras un combate encarnizado fueron derrotados los dos jefes rebeldes, quienes dejaron en el terreno una multitud de soldados mientras el resto huyó en todas direcciones, Isa envió a Córdoba tras su triunfo gran número de cabezas.
    La expedición de verano dirigida por Aban, hijo del Imán Abd Allah, y en la que el visir Abbas ben Abd al-Aziz mandaba la caballería, se puso en marcha el 20 Xaban [11 abril 912] contra el castillo de Bobastro, donde atacó a Ben Hafsun y le hizo daño. Ahamad ben Muhammad ben Abi Abda siguió las huellas del cuerpo expedicionario y tomó el mando de la caballería en reemplazo de Abbas ben Abd al-Aziz, llamado a Córdoba, y prosiguieron las hostilidades contra los castillos de Ben Hafsun y sus defensores.
    En este año tuvo lugar la campaña emprendida por el Príncipe de los Creyentes (Abd al-Rahman III) contra las fortalezas de Jaén. Salió del palacio de Córdoba el jueves 13 Xaban del 300 [24 marzo 913]. A la cabeza de su ejército... se encontraba en el castillo de Marchen en la provincia de Jaén, cuando supo que Umar ben Hafsun atacaba la capital de Regio (Málaga) y se alababa de que, como sus habitantes no se entendían entre ellos, le permitirían conquistarla. Para evitarlo envió un destacamento del chund a las órdenes de Said ben Abd al-Warith, con instrucciones de avanzar a marchas forzadas hasta Málaga, para quitar a Ben Hafsun las esperanzas de realizar sus propósitos. El citado general penetró en la plaza y puso la región al abrigo de Ben Hafsun y de sus partidiarios.
    El jueves 4 Xawwal [14 mayo] acampó Abd al-Rahman al pie del castillo de Tiñana, donde se encontraban partidarios de Ben Hafsun, quienes habían llegado a reducir a sus habitantes y a apartarles de su obediencia. Los rebeldes, lejos de ofrecer su sumisión, se decidieron a resistir, porque tenían confianza en las dificultades de acceso a su fortaleza. Mas el ejército comenzó el bloqueo e incendió los arrabales, y los habitantes, volviendo a sus mejores sentimientos, ofrecieron someterse y entregar a los partidarios de Ben Hafsun. Se aceptó su oferta y los prisioneros fueron cuidadosamente ahorcados.
    Continuando su marcha el emir... llegó hasta Sierra Nevada cuyo acceso es casi imposible. Sus tropas penetraron en ella, sin embargo, gracias a Alá que les facilitó el paso, y fueron conquistados los castillos de la región, sin que ninguno pudiera resistir.
    El emir supo entonces que Ben Hafsun marchaba con sus tropas contra Elvira, la capital, y confiaba en conquistarla, y envió contra él al caíd Abbas ben Abd al-Aziz. Se hallaba éste poco alejado de Granada cuando Ben Hafsun se lanzó contra el objeto de sus apetitos. Pero los habitantes de Elvira, llenos de confianza en el socorro que les llevaba el general, hicieron una salida y derrotaron al enemigo, le mataron algunos guerreros, hicieron prisioneros a su nieto Umar ben Ayyub e hirieron gravemente a uno de los tíos paternos de éste.
    El emir prosiguió sin fatigarse sometiendo los lugares fortificados de la región y llegó al castillo de Jubiles, que era uno de los mejor fortificados de Ben Hafsun, de los más inaccesibles y de los mejor situados. Se habían retirado a él los cristianos que habían podido escapar de las otras plazas. El miércoles 15 Xawwal [25 mayo] instaló su campo bajo los muros de la plaza, después cortó los árboles de los alrededores, razzió los campos y destruyó los víveres que podían servir a los sitiados. Éstos, al cabo de quince días de ataque, hicieron ofertas de sumisión y, volviendo a sus mejores sentimientos, se comprometieron a entregar a los partidarios de Ben Hafsun, que estaban dentro de sus muros. Las aceptó el emir, le enviaron todos los cristianos que había en la plaza y les hizo cortar el cuello, sin excepción y sin ningún proceso.
    La segunda campaña emprendida por el emir fue dirigida contra Málaga, Algeciras y Carmona. El príncipe salió del palacio de Córdoba el jueves 8 Ramadán [7 abril 914] ... El primer objetivo del emir fue el castillo de Torrox, bajo cuyos muros estableció su campo... Dejando sus tropas continuar el sitio marchó contra los castillos de Málaga y los refugios de Ben Hafsun, los atacó uno tras otros, instaló en ellos sus hombres y entregó al pillaje las comarcas a donde llegaba. En Torrox infligió a tal jefe y a los cristianos alistados bajo sus banderas una gran derrota, en la que cayeron muchos, cuyas cabezas fueron enviadas a Córdoba. Fueron apresados y quemados los navíos del rebelde que les traía víveres del otro lado del mar. Entonces se apresuraron a someterse, para escapar a su total aniquilamiento, los hombres de la región... Al Nasir aceptó sus proposiciones, les concedió el amán y restableció el orden.
    Umar ben Hafsun, apoyo de los infieles, jefe de los hipócritas, tizón de las guerras intestinas, refugio de los fautores de discordias y rencillas murió este año (305 = 917-918) y tal suceso fue considerado como motivo de alegría y com presagio del factor divino y del fin del reinado de la abominación.


    La España Musulmana. Según los Autores Islamitas y Cristianos Medievales.
    Por Claudio Sánchez Albornoz. Ed. Espasa-Calpe S.A., Madrid 1978.
    5ª edición. Cáp II, págs. 281-285



    Del Bayan al-Mugrib de Ben Idhari (según versión francesa de Fagnan, 187, 191, 217, 223, 231, 234, 237, 239, 240, 243, 247, 267, 269, 273, 284).

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    Imágenes de la ciudad-fortaleza de Bobastro

    Imágenes de las ruinas de la ciudad-fortaleza de Bobastro, tallada en roca y ubicada en el paraje conocido como Las Mesas de Villaverde, entre los cerros de Tintilla, Castillón y Encantada


    Vista general aérea


    Ruinas de la iglesia rupestre


    Restos de la estructura de tres naves


    Camino (de acceso?)




    En la zona quedan restos de otras estructuras que pertenecieron a la población. Los musulmanes, cuando finalmente conquistaron Bobastro, debieron hacer una masacre y destruir todo vestigio de quien les había humillado durante tanto tiempo. Claro que los textos islamitas, como muchas otras crónicas históricas del pasado y del presente, se escriben siempre con un fin propagandístico que oculta las partes no convenientes.

  6. #6
    Avatar de Bruixot
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    Notas de interés

    A las palabras del gran historiador don Claudio Sánchez Albornoz, «Otra vez la raza hispana alumbró un gran capitán popular... que como otros muchos guerreros españoles de todos los tiempos, que hubieron de pelear con fuerzas regulares, triunfó Ben Hafsun por su astucia, su bravura y su justicia ...», hay que añadir las del holandés Dezy que le llamó «jefe de toda la raza española del Mediodía» o la explicación antropológica del francés Pierre Guichard* que veía en el movimieno hafsuní la pervivencia de una sociedad feudalizante occidental frente a la oriental andalusí.

    También vale la pena recordar para aquellos que hablan de la tolerancia y la civilizada sociedad musulmana en al-Andalus, que Abd al-Rahman III poco tiempo después fue a Bobastro y mandó arrasar el lugar y desterró a sus gentes, y el salvaje profanó las tumbas de Umar ben Hafsun y su hijo Chafar para exponer sus cuerpos en Córdoba.


    (*) Guichard, Pierre. Al-Andalus: Estructura antropológica de una sociedad islámica en occidente

  7. #7
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    Re: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Cita Iniciado por Bruixot
    En este tema quiero rescatar del olvido el nombre de un gran guerrero y caudillo hispano, del que tan sólo conocemos su nombre árabe ya que los textos históricos no nos legaron su nombre de pila.
    Acabo de encontrar que tras su bautizo se hizo llamar Samuel, y por lo que he visto, en algunas biografias se le atribuye el nombre completo de Omar Samuel Ben Hafsún, conjunto que no creo que fuera muy válido después de un bautizo cristiano.

    ...

    Cuando Abderramán III llega al poder, despliega una encarnizada persecución contra Omar Ben Hafsun, que acabaría sus días acorralado en la fortaleza de Bobastro en el año 917. Unos 20 años antes, el caudillo había abrazado la fe cristiana y tomado el nombre de Samuel

    ...

    http://www.visitacostadelsol.com/esp...o=71&seccion=6
    "Donau abric a Espanya, la malmenada Espanya
    que ahir abrigava el món,
    i avui és com lo cedre que veu en la muntanya
    descoronar son front"

    A la Reina de Catalunya

  8. #8
    Avatar de Ordóñez
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    Re: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Hombre lo ferrer no me seas tiquismiquis .....

    El caso es que dentro de la Cristiandad hay libaneses, sirios, palestinos, etc. que tienen nombres árabes. Aunque hombre, también es verdad lo que dices....No obstante no sé exactamente el tema de " Ben Hafsun " porque, por ejemplo, los Banu Qasi de La Rioja eran por " Casio ", un antiguo noble hispanorromano; así hay más de un caso.....

  9. #9
    Avatar de Bruixot
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    Re: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Está también el caso de Marwan "ben Yanus Ibn Yiliqi" ("hijo de Yanus el gallego"). Era un muladí gobernador de Mérida que se rebeló contra el emirato de Córdoba, y llegó a ofrecer a un ministro del emir que tenía prisionero, al rey de Asturias en señal de amistad y alianza.

    Sin embargo no me consta que volviera a la religión de sus padres.

  10. #10
    Avatar de Ordóñez
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    Respuesta: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    BEN HAFSUN



    Pereció como Samuel,
    Nació como Omar,
    Adalid de Bobastro,
    Caudillo meridional,


    Nervio hispanogodo,
    Ardió contra el emirato,
    Bramidos de la Bética,
    Heroísmo nato,


    La fuerza del origen,
    Por la Cruz y la gloria,
    El desgarro mozárabe,
    La islámica escoria,


    Historia de tragedia,
    Ansia de libertad,
    El Cid del sur,
    Forja de hispanidad,


    Brava raza hispana,
    La raza del mediodía,
    Cabalga Ben Hafsun,
    Con su hueste temida.

  11. #11
    Antonio Hernández Pé está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Leí, aunque no recuerdo donde, que ben Hafsún, es una arabización del godo Alfuns o Adelfuns, o sea Omar hijo de Alfonso.

  12. #12
    Olonio está desconectado Miembro novel
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    Respuesta: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Hola. Me alegra ver que se ha tratado la figura de Omar ben Hafsun en el foro. Un amigo ha publicado hace poco una novela histórica sobre él.

    Os dejo el enlace de un foro sobre el tema.

    Bobastro (Ediciones Atlantis)

  13. #13
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    Respuesta: Ben Hafsun, un gran caudillo andaluz

    Libros antiguos y de colección en IberLibro

    Ruinas de Bobastro

    BOBASTRO
    El nido de águilas de Umar ibn Hafsun


    Basílica mozárabe de Bobastro

    Proponemos al viajero una excursión a las denominadas Mesas de Villaverde, en el término municipal de Ardales (Málaga), donde se piensa que estuvo emplazado Bobastro, la ciudad encastillada desde la cual Umar ibn Hafsun se convirtió en señor de media Andalucía, en el entorno del sobrecogedor Desfiladero de los Gaitanes.
    Iniciamos el camino en Antequera, en la carretera que conduce al Torcal, desde donde, en los primeros momentos, tendremos unas perspectivas bellísimas del Alcázar medieval de la ciudad y del Peñón de los Enamorados. Por estos parajes transcurría una antigua calzada romana que unía Córdoba con Málaga, camino que el rebelde muladí habría de utilizar en sus correrías por las campiñas de al-Andalus.
    Antes de llegar al Torcal, una carretera de montaña nos permitirá ir dejando a un lado el picacho del Castillón e ir luego bordeando los embalses de Guadalteba, de Guadalhorce y del Conde de Guadalhorce. Muy cerca de este último, camino ya de Ardales, surge un desvió a la izquierda que habremos de utilizar para acceder, en un primer momento, a las Mesas de Villaverde, y posteriormente al Desfiladero de los Gaitanes, situado ya en las inmediaciones de El Chorro.
    También podemos llegar a las Mesas de Villaverde desde Campillos y Ardales, tomando luego la carretera que desde esta población se dirige al embalse del Conde de Guadalhorce y desviándonos luego por el camino que antes hemos citado, que ahora aparecerá a nuestra derecha y que se dirige a El Chorro.


    Basílica mozárabe de Bobastro

    Las Mesas de Villaverde
    Bobastro, centro neurálgico de las revueltas de Umar ibn Hafsun, estuvo enclavado en la cima de un picacho rocoso, en lo que hoy conocemos como Mesas de Villaverde, en un paraje especialmente inhóspito y agreste situado en medio de ningún sitio. El acceso a la ciudad es especialmente penoso y sabemos por los cronistas musulmanes, entre ellos al-Himyari, que estaba provista de dos puertas para acceder a las cuales había que subir por duras pendientes teniendo a la vista visiones de vértigo del entorno montañoso. La propia Mesa, situada en la zona más elevada del pico, es una plataforma rectangular que tradicionalmente se ha venido distinguiendo por la abundancia de agua, requisito indispensable para soportar asedios prolongados. Precisamente en la zona más elevada de la Mesa estaba enclavado el castillo de ibn Hafsun. La altura del enclave, su fácil defensa al estar bordeado de precipicios y el abastecimiento de agua hicieron que este nido de águilas de la rebeldía no cayese en manos de los señores de al-Andalus hasta el 19 de enero de 928 cuando, tras haber resistido más de 50 años los ataques cordobeses, Bobastro fue tomado por los hombres de Abd al-Rahman III.
    Umar ibn Hafsun, prototipo hispano de caudillo popular, fue un personaje que surgió a finales del siglo IX en el contexto de los enfrentamientos raciales, religiosos y de culturas de los últimos emires de al-Andalus. Eran tiempos de confusión ya que al-Andalus estaba integrada por un mosaico de distintas tradiciones en el que a la minoría de las élites árabes se oponían los anhelos y peticiones de bereberes, muladíes, mozárabes y judíos, y todo ello, además, en unos momentos en que simultáneamente iba tomando fuerza la amenaza de los pueblos cristianos de los reinos del norte.


    Umar ibn Hafsun
    En este contexto de crisis y enfrentamientos surge la figura de Umar, que era un musulmán nuevo (muladí) cuya familia tenía sus raíces en un noble visigodo que se había convertido en tiempos no lejanos al Islam. No se sabe con certeza si Umar nació en la propia Ronda o en alguna otra población de las sierras malagueñas, pero ha quedado reflejado en las fuentes que desde muy joven fue un hombre de acción, que tuvo que refugiarse en los inaccesibles parajes serranos tras haber matado a un vecino. En poco tiempo, tras una estancia en el norte de África huyendo de la ley, retornó a los montes y se fue convirtiendo en líder de un movimiento de rebeldía de los muladíes que poblaban estos parajes, que se sentían oprimidos por los emires cordobeses. En unos años el poder central andalusí llegaría a sentir la clara amenaza que suponía el alzamiento de Umar y lo cierto es que los emires fueron incapaces de mantener el orden en estas tierras ubicadas entre Ronda y Antequera. Las dificultades para la recaudación de los tributos fueron pronto insalvables y habría de llegar un momento en que incluso la propia ciudad de Córdoba se sentiría amenazada por los rebeldes.
    Desde Bobastro, en un picacho inaccesible situado no lejos de los llanos de Antequera, Umar ibn Hafsun tenía fácil acceso a las campiñas del Guadalquivir y a la Vega de Granada, de modo que durante medio siglo tuvo en jaque a los emires al-Mundhir y Abd Allah. Solamente cuando habían pasado diez años de la muerte de nuestro hombre habría de ser capaz Abd al-Rahman III de conquistar Bobastro a sus hijos, que seguían encabezando la rebeldía. Sería ahora, tras tomar la ciudad de ibn Hafsun, cuando el emir se proclamaría califa de al-Andalus.
    En el año 889 ibn Hafsun decidió convertirse al cristianismo, lo que de algún modo supuso el principio de fin de su movimiento. El hombre que gobernaba en las coras de Rayya, Elvira y Jaén, y que era señor de poblaciones como Archidona, Baeza, Úbeda, Priego y Écija habría de ver como muchos de sus partidarios, muladíes sinceros a las creencias islámicas, le abandonaban. Umar, sin embargo, falleció cuando corría el año 917 sin haber sido vencido por sus enemigos. Se dice que fue enterrado en Bobastro, de acuerdo con los ritos cristianos. Cuando la ciudad fue tomada por Abd al-Rahman III el cuerpo del rebelde sería desenterrado y trasladado a Córdoba donde fue objeto de exposición a la chusma y escarnio de su memoria.


    Basílica mozárabe de Bobastro
    Basílica de Bobastro
    Los vestigios de la basílica cristiana que se conservan en una de las laderas de las Mesas de Villaverde constituyen la muestra más brillante de la arquitectura mozárabe andaluza. Para acceder a ella el viajero debe aparcar en un pequeño espacio situado junto al cartel indicativo de las ruinas de Bobastro, que aparecerá a nuestra derecha, e iniciar luego la ascensión por un sendero que en sus primeros tramos, desde la carretera, se ve facilitado por unos peldaños labrados en la roca. El sendero, de unos cientos de metros, va serpenteando por el monte y conduce sin dificultad al lugar donde se alzan los restos de la basílica no sin antes haber transcurrido junto a diversos tramos de murallas de la antigua ciudad.
    Se trata de un templo que se integraba en un monasterio que habría sido construido antes de la llegada de Omar ibn Hafsun a estos parajes, continuando una tradición eremítica que se remontaba a tiempos antiguos. El conjunto monástico estaba fortificado y de las bases de sus murallas y torres se conservan todavía vestigios muy interesantes.
    En el espacio central del conjunto monástico se aprecian en nuestros tiempos los vestigios de lo que hubo de ser un amplio patio, quizás el claustro, del que todavía se pueden contemplar el aljibe en el que se almacenaba el agua y algunos silos para cereales. En uno de los lados de ese patio se sitúan los restos de la basílica, en donde habría sido convertido al cristianismo ibn Hafsun, que constituye una bella muestra de arquitectura rupestre, excavada en la roca, siguiendo posiblemente esa tradición eremítica del entorno de la que antes hablábamos.
    Este templo de Bobastro tiene planta de tipo basilical y esta dotado de tres naves, siendo la central de mayores dimensiones. Están separadas por diversos pilares y arcos de herradura, y cuentan con una cabecera que esta dotada de tres capillas. De este interesante edificio no podemos sino destacar el transepto, destinado a los ritos mistéricos propios de la liturgia mozárabe, y las cancelas que separan las diversas naves y ábsides. Todo ello tuvo que producir en su tiempo una sensación clara de compartimentación del conjunto, en el que sobresale igualmente la jerarquización de los espacios, que se adaptan al propio desnivel del terreno que desde la cabecera del templo va descendiendo hasta sus pies. Debajo de la basílica se intentó construir una especie de cripta, solo labrada en la roca en una fase inicial, en la que posiblemente descansarían en su momento los restos de ibn Hafsun. Cuenta también el edificio, finalmente, con una interesante tribuna, situada en la planta superior, a un nivel más elevado (más cerca del Reino Celeste), labrada también en la roca y decorada con bellos arcos de herradura por los que en su día entraba la luz en la sala.
    El alcázar de Bobastro
    El cronista ibn Hayyan nos ha transmitido que una vez tomado Bobastro, Abd al-Rahman III ordenó levantar un nuevo castillo, sobre el que anteriormente existía, en el que se había fortificado Umar ibn Hafsun. Con esa actuación pretendía asegurar el pleno dominio de estos parajes inhóspitos una vez que la población levantisca fue obligada a abandonarlos pasando a residir en el llano.


    Sillarejos en las Mesas de Villaverde


    FUENTE



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."








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