Los comuneros, en contra de lo que dice Joseph Pérez y tantos otros tontajas, no eran revolucionarios. Eran profundamente monárquicos, partidarios de Juana y de Fernando, hermano de Carlos. Eran foralistas y partidarios de la Santa Inquisición. Y jamás utilizaron un pendón morado, ni para Castilla, ni para el resto de partidas de otros reinos.