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Tema: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

  1. #1
    Avatar de Donoso
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    Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Interesante comentario extraído de un blog, para los que todavía se creen que por no ser nazis ellos no fueron derrotados en la IIGM

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    Estimado Wanderer, tiene Ud. razón, igual que el Anónimo Normando: sobró voluntad, faltó inteligencia. Y no sólo en España, sino en toda la Cristiandad. Y no sólo en 1950, también en 1590. Claro que la inteligencia que faltó no se compra en el almacén de la esquina, ni se alquila al mejor postor, ni se obtiene, justamente, a fuerza de brazos (aunque algo de eso hay).

    Pero a lo nuestro, Wanderer, ganaron los maricones. ¿Cuándo? En 1945. Ese año no sólo significa la derrota del Tercer Reich y del Eje o el triunfo de los Aliados, de los comunistas y de los liberales. Significa considerablemente más. Porque si con la derrota de Alemania pierde el racismo estúpidamente materialista y la locura de una ambición fáustica sin límite ninguno (y que hacía tiempo que había perdido su razón de fin), también se pierde mucho, muchísimo más. Yo, qué quiere que le diga, soy “medianamente anti-nazi”, pero no se me escapa que en la guerra (y quizá en las dos guerras mundiales) estaba en juego, mucho, muchísimo más que el nazismo.

    Es que el Eje, lo queramos o no, encarnó una cantidad de banderas que en Occidente, y por tanto, en el mundo entero, después de 1945 ya no se podrían enarbolar sin que a uno lo acusen de “nazi”. Al nazismo quedaron asociadas una estética, una cosmovisión, una enorme cantidad de ideas, de ideales, de valores. Y entonces, caído el nazismo, cayó con él todo eso que le estaba -bien o mal, es irrelevante- asociado.

    Me refiero a las virtudes “duras” de la Cristiandad. Del Evangelio desciende la benevolencia y la compasión, cómo no. Pero también el coraje y la disciplina. Nos viene de Cristo la mansedumbre y la paciencia, pero también la ascesis y la indignación ante la injusticia o la impiedad. El Cristo acariciando la cabeza de los niños es tan nuestro como el que expulsa a los mercaderes del Templo a latigazos limpios (y eso con fría deliberación, como que Él mismo se hizo un mozo de cordel con el que fustigó a los profanadores y blasfemos tenderos).
    Una concepción sacra del cosmos, el patriotismo, la lealtad, la constancia, un cierto estoicismo, una estética de la austeridad, un humor levemente irreverente para con las cosas de este mundo, la primacía del campo sobre la ciudad, familias fuertes, la patria potestad ejercida con firmeza, la cosas todas cristianísimas, sí señor. Pues la valorización del “ethos” campesino quedaron asociadas al nazismo. La fidelidad, contra viento y marea, una esperanza alegre contra toda tentativa psico-no-sé-qué de “fortalecimiento del hombre viejo”. Una caridad de la verdad, por encima del amor sentimentaloide y voluble del cachafaz que, como dice Chesterton, “llama con el pomposo nombre de imparcialidad a lo que en realidad es una gran ignorancia; y llama con el elegante nombre de ignorancia a lo que no es sino una enorme indiferencia”.

    Ganaron las virtudes blandas, asociadas a los Aliados (y eso pese a que tenían a Stalin consigo). Pero más que a los Aliados, las virtudes blandas venían de la mano de los Dos Grandes Bárbaros, que a izquierdas estaba el comunismo y a derechas el liberalismo extra-europea, desconectados de la herencia romana, desconocedores del latín, de la filosofía griega, de regiones lejanas y excéntricas que nada sabían de la Gran Herencia que venía de las playas del “mare nostrum”, del Mediterráneo. A Berlín llegó un negro de Minnesota mascando chicle y un mongol de Siberia, violando rubias. Se sentaron juntos a tomar vino del Rin y celebrar la victoria del Poder Internacional del Dinero.

    Pero tenía razón Castellani, “avant la lèttre”, cuando casi ni se ocupó del comunismo. No valía la pena, no tenía andadura, y si se cargó no menos de 66.000.000 de almas inocentes en menos de 70 (así se admite en el Libro Negro del Partido Comunista Francés) era menos, infinitamente menos, nocivo, deletéreo, que el liberalismo. Solzhenitzyn tenía autoridad para decirlo, y lo dijo en Harvard.

    Ganó el liberalismo, esto es, ganaron los maricones (¿será casual que el gran héroe de las películas de Hollywood sobre la heroica actuación de los yanquis durante la guerra se reveló con los años como maricón?). Los que sostienen a rajatabla las virtudes blandas. Tolerancia, relativismo, confort, auto-indulgencia, “calidad de vida”, egoísmo, hedonismo. En treinta años, más o menos, (eso nos coloca en 1975), los “valores” blandos reinaban supremos en el mundo entero. Hubo, sí, una pequeña inercia que dio lugar a los centuriones que nos contó Lartéguy (y que Coppola puso, de paso, en su “Apocalipsis Redux”), pero ellos también fueron barridos del mapa para principios de los años sesenta. Y llegaron las virtudes blandas, la buena noticia que predica Monseñor Panchampla, “Paz, dulzura y prosperidad”. Son, claro está, los “valores” de un adolescente, que adolece, precisamente de una buena vida, de una buena crianza, de una buena educación. Y entonces todos, curas y amas de casa, gerentes y soldados, profesores y poetas, comenzaron a portarse como si tuvieran quince o dieciséis años. A vestirse, a hablar, a reflexionar y a reaccionar como cuando uno tenía la edad del pavo. La mamá se fue a hacer gimnasia, el papá se fue a un recital de Queen, el hijo se fue a hacerse un tatuaje y la nena... la nena anda buscando médico para matar al nene que lleva en el seno.

    A los Aliados no se les movió ni un pelo si se trataba de incendiar a Dresde, a Hamburgo, o de borrar del mapa a Hiroshima y Nagasaki, si a mano venía (y en Roma estaban tan ocupados de condenar el Holocausto que de estos pequeños “holocaustos” no dijeron ni mú). Pero los vencedores representaban las virtudes blandas, las de los maricones. Y a las verdaderas, las virtudes de los “vir”, les cambiaron el rostro (véase “La Moral en Confronto” de Castellani, está en la antología “Castellani por Castellani”).

    A lo largo de la Historia, dice San Agustín, parece que la cristiandad se fuera desplazando hacia occidente. Nació en Jerusalén y luego, por misteriosas razones que el de Hipona no sabría explicar, se fue desplazando hacia el occidente. Y sí, el cristianismo de Carlomagno, por ejemplo, tiene notas y características harto diferentes que el cristianismo de Bizancio, por ejemplo. O el de Rusia. Aquellos, los de Oriente, bien podían ser cristianos, y los hubo, muchos, ejemplares. Pero allí nunca pudo establecerse lo que llamamos la Cristiandad. Y eso que llamamos Cristiandad es, precisamente lo que Belloc llama Europa con la fe: una rara mezcla de virtudes duras y blandas encarnadas política, socialmente, en las costumbres y en todo. Pero cuando el cristianismo “se mudó de domicilio” a dejó de ser la Cristiandad y quedó asociado a los centros financieros de California, a la comida rápida, al chicle, a la coca-cola, a los automóviles suntuosos, al blues y al rock & roll. Quedó asociado al relativismo moral, a la democracia y a la “psico-charlatanería” que domina el lenguaje de nuestro tiempo. Hacía falta que ganaran los Aliados para que se impusieran el pelo largo con Los Beatles, la falopa con los hippies, el amor libre con la pildorita y el aborto con el relativismo moral (¿es mi vida, viste?). Y luego, ¿cómo sorprendernos si después llegaron, en masa, los maricones?
    Los Aliados tardaron unos treinta años en imponerse por completo. El 20-N de 1975 murió Franco y sanseacabó. De chaqueta vieja a camisa nueva. España no pudo resistir todo esto. Más que nada porque el katejón estaba en la Iglesia y la Iglesia jugó que sólo puede calificarse de papelón. Fíjese un poco, si me aguantó hasta acá, estimado Wanderer: sólo quince años después de 1945, se eligió a un “Papa bueno”, l.p.q.l.p. Y ése (que Dios lo tenga en su gloria y nunca lo suelte) convocó a un Concilio “bueno”, que nos trajo un lenguaje “bueno” (que suprimió al “malo”, claro está, el maldito latín), una liturgia acorde con los tiempos de la bondad, una moral conciliadora con el mundo, devociones bobas para consumo de adolescentes, música blanda para acompañar los ritos (terminamos con el judío Bob Dylan cantándonos estupideces mientras zapateaba sobre los huesos de San Pedro). Y luego llegó, no podía faltar, la “Juvenilia”, como la llamó excelentemente Romano Amerio, ese demagógico culto a la juventud. Llegó el ecumenismo en términos relativistas, y luego empezamos a pedir perdón. Y así Pablo VI intercedió por los etarras que Franco quería fusilar, y habló en Naciones Unidas sobre la discriminación y los derechos humanos y... ¿para qué seguir?
    Y todo eso acompañado de la continua, incansable, permanente letanía de loas al progreso, a la tecnología, a la evolución. San Televisión, ruega por nosotros, Santa Radio, ruega por nosotros, San Darwin, ruega por nosotros, Santo Apolo XI, ruega por nosotros, Santa Computadora, ruega por nosotros, Santo Progreso ¡Santo cielo! Sobró voluntad, faltó inteligencia. Pero, ¡hombre! juntáramos a José Antonio, a Codreanu, a Brasillach, a Salazar, a Mussolini si quieren, y todos juntos, con inteligencia y un solo corazón... tampoco creo que hubiesen podido detener la gran ola democratizadora que todo lo nivela, que arrasa con cualquier contrafuerte, financiada como está por el Poder Internacional del Dinero que, como vaticinó Platón hace cosa de veinticinco siglos atrás, una vez que se instala, agarráte Catalina. Y si tienen dudas, vuelvan a la “Autopsia de Creso”, de nuestro Marechal.
    “Primero debe venir la Apostasía”. Al revés también. El dinero no puede ganarle al espíritu de servicio, con tal de que los cristianos sirvan, dendeveras. El confort no puede ganarle a la ascesis, con tal de que los cristianos sean austeros, en serio. El relativismo no se puede imponer, con tal de que los cristianos vivan de acuerdo a sus convicciones genuinas. No se podría destruir una liturgia digna, piadosa y tradicional menos que fuera huera, farisaica y de poca sustancia interior. El psicólogo no le puede ganar al confesor, con tal de que el confesor confiese en serio y siguiendo la moral viva (e inteligente, ¡ay!) de Jesucristo Nuestro Señor. El empresario no podría contra el obrero católico, si éste cuenta con respaldo genuino de un apostolado que sabe, porque así lo dijo El Jefe, que pobres tendríamos siempre con nosotros. Ahora, lo que pasó: el Obispo era del Opus Dei, y comía con los fariseos, lo cual estaba bien. Lo malo era que no les dijo nada (probablemente porque ya era uno de ellos). El cura se hizo socialista primero y después cura obrero. Se fue a laburar a las fábricas. Después perdió la fe y si no colgó los hábitos se hizo hippie burgués. Terminó comiendo en el Jockey Club y últimamente es un tarado-bueno-para-nada. ¿Quién no los conoce? Y son legión y su nombre es “legión”.

    Pero nombremos a uno, por lo menos. Me contaron que cuando vino Thomas Molnar a Buenos Aires para pronunciar una conferencia (1982) sobre la vida en USA, se paró un cura que estaba la primera fila y lo apostrofó con que cómo podía hablar así de un país que lo acogía, que el protestantismo había promovido muchas libertades individuales que había hecho progresar mucho a esa sociedad y que si a Molnar no le gustaba, por qué no se iba a su país.
    -No puedo volver a mi país por razones obvias, está bajo dominio de los comunistas. Pero lo que no entiendo es por qué Ud. no deja su país…-¿Pero qué dice? Mi país es la Argentina y no pienso dejarlo.-No, bueno, me refería al Catolicismo.
    El cura era Rafi Braun.

    Y los laicos dejaron que curas como éste hicieran lo que les venía en gana. De clericales que eran “compraron” cualquier basura: la pildorita, las confesiones colectivas, la abolición de las devociones marianas, intercomunión con los protestantes, misas “show” con guitarra eléctrica, batería y pandereta. Y todo el tiempo la miasma democretina de la modernidad que avanzaba aquí y acullá, a lo bruto, sin encontrar, casi, resistencia alguna.

    El papelón de la Iglesia en estos últimos tiempos. La Gran Apostasía. No le podemos echar culpas al pobre Franco que sólo contaba con su Fe, su voluntad y un poco de viveza para el aquí y el ahora. Mas no tan vivo como para impedir que los del Opus se lo comieran crudo. No porque no fueran de diferente color político. Sino que compartían una común colusión con el mundo. Él ni se enteró. Y el brazo de Teresa Caudillo la Grande que tenía sobre su escritorio no alcanzó para ponerlo a él, y a España, a salvo.

    Pero aun con inteligencia... no sé. Fíjese, si quiere, estimado Wanderer, en mi carta sobre Acción Francesa (la colgué en mi página www.voila.tz.com): los franceses eran más cultos, más inteligentes y más críticos que los españoles, y sin embargo... ni la izquierda de Maritain, Bernanos y Mounier, ni la derecha de Brasillach, Bardeche y Thibon pudieron con la ola. En cualquier caso, bastó con una pequeña comunicación del Obispo de Grenoble excomulgándolos y chau picho. Y eso en 1926. Ni Maurras pudo con este jueguito de defender a quien te va a hacer pelota.

    Es el juego nuestro, ¿no? El de Castellani, el de Bruckberger, el de Newman y el de Bouyer. Es el de Cristo, defendiendo la vera religión contra los “religiosos” que echan espuma por la boca: “Si lo dejamos continuar todo el mundo va a creer en él”. Y siempre hay un traidor en el campamento y la historia se repite una y otra hasta que llegue el Día que todos, marán athá, esperamos con gozo, unos¾¾vez vinos y, de vez en cuando, una buena carcajada.
    De modo que a no entristecerse, como bien recuerda en su excelentísima encíclica sobre la Esperanza el Papa reinante. Y donde cita a San Pablo: “no os aflijáis como otros que no tienen esperanza” (I Th. IV:13).

    Ahora, con la esperanza a cuestas, con la seguridad de un Gran Triunfo Final de Cristo Rey, mientras tanto, mientras Lo aguardamos, fíjese si quiere, ganaron los maricones qué le vamo’ a hacer. Cuando me enteré de los primeros casos de curas pedófilos en New Jersey allá por los años ’80, no lo podía creer. Nadie lo podía creer. Ahora ya nos acostumbramos y lo creemos, que los hay, los hay. Y son muchos.
    Pero pensándolo bien, tiene lógica, ¿no?.

    Porque ganaron los maricones.

    Jack Tollers.

    Fin de juego | The Wanderer
    Erasmus, Hyeronimus, Nicus y 2 otros dieron el Víctor.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  2. #2
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Excelente. Pensaba haberlo puesto yo, pero pensé que quizá no sería bien recibido, por lo que al final sólo puse el enlace dentro de un comentario.

    Ese blog tiene pasajes geniales, repartidos entre las entradas y los comentarios.
    «Eso de Alemania no solamente no es fascismo sino que es antifascismo; es la contrafigura del fascismo. El hitlerismo es la última consecuencia de la democracia. Una expresión turbulenta del romanticismo alemán; en cambio, Mussolini es el clasicismo, con sus jerarquías, sus escuelas y, por encima de todo, la razón.»
    José Antonio, Diario La Rambla, 13 de agosto de 1934.

  3. #3
    Avatar de Donoso
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Para mí es uno de los resúmenes más logrados de lo que supuso la derrota en la IIGM que he leído en mucho tiempo.

    Pues comparte que se agradece, que los blogs desaparecen, no te imaginas lo que lamento no haber copiado en su día algunas páginas que luego un buen día desaparecieron.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  4. #4
    Avatar de Estirpe militar
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Suscribo la opinión de Donoso, es verdaramente un resumen revelador.

  5. #5
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    La derrota final y total está en aceptar la globalización sin ningún tipo de juicio crítico. Este proceso que destruye culturas y formas de vida sin dar nada a cambio es impulsado desde dentro de nuestras sociedades por "traidores" que se prostituyen por migajas de porder o por mezquinos intereses económicos.
    Tigre del Maestrazgo dio el Víctor.

  6. #6
    Avatar de Nicus
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    Thumbs up Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Interesante comentario extraído de un blog, para los que todavía se creen que por no ser nazis ellos no fueron derrotados en la IIGM

    -------------.....
    Aplausos.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  7. #7
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Cita Iniciado por Donoso Ver mensaje
    Para mí es uno de los resúmenes más logrados de lo que supuso la derrota en la IIGM que he leído en mucho tiempo.

  8. #8
    Avatar de Valmadian
    Valmadian está desconectado Miembro tradicionalista
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    No había leído antes este resumen sobre los efectos de la II GM, sin embargo y pese a coincidir con lo que se dice en el texto -habría que hacer precisiones-, me parece el pensamiento de un derrotista. Da la impresión de considerar que no hay nada que hacer, y ello se deduce de sus propios comentarios acerca de quienes en un pasado ya buscaron el modo de influir para intentar un cambio en el rumbo del mundo. Yo no comparto esa postura, no comparto la idea de que con el nazismo se enterraron muchos valores que no eran nazis por definición. El nazismo fue el epílogo de Lutero, pero en versión materialista y atea (el Estado y el culto al líder en lugar de Dios), el nazismo sólo fue el culmen de la soberbia, esa que es el fundamento del Pecado Original. Y digo que fue el epílogo de Lutero porque éste fue quien enterró a Alemania siglos atrás.

    La Cristiandad empezó a ser derrotada mucho antes, aunque de forma transitoria, dígase sino por qué y para qué el Concilio de Trento. Y hemos sido los crisitianos los que nos hemos dejado ganar con nuestra desidia y nuestra cobardía. Primero se perdió la "virtus" romana de la sociedad, luego se perdió el sentido original de Los Evangelios entre tanta herejía y argumentos para combatir todas ellas, luego se hizo lo que nunca se debió hacer: mezclar el Evangelio con la política. Ésta mezcla que Nuestro Señor nunca admitió y bien claro dejó especificado con su "Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", ha sido causa o motivo de grandes errores que han salpicado a la santa Madre Iglesia cuya función ha sido siempre cuidar de la salvación del hombre, no meterse en guerras, conflictos y conquistas. Por tanto, toda la causalidad del peor de los siglos de la Humanidad, el XX "el siglo yermo" como lo definió Tolkien, --aunque el actual lleva el mismo camino--, está mucho más atrás, mucho más lejos en el tiempo.

    Decir que el triunfo --transitorio nada más--, de la sociedad boba, de baba, blandita, de maricones, sólo es señalar una condición casi anecdótica (los maricones ya tuvieron sus oportunidades en las ciudades de la Pentápolis y durante los siglos de la Grecia clásica). Hoy la mentalidad de culito" demuestra el descerebramiento de la sociedad occidental. Es todo tan absurdo, tan sinsentido en si mismo, que resulta inconcebible que se haya montado toda una ideología planetaria alrededor de una práctica anal. A no ser, claro, que primero comprendamos que estamos ante la inversión de todos los valores, y esa "inversión" sólo puede tener un origen muy concreto, de alguien cuya existencia es parte del dogma. Y nosotros, católicos y conscientes de ello, tenemos que combatirlo y atacarlo, seguir combatiendolo y seguir atacándolo. Así hasta que llegue "El Rey" ("sólo el que persevere será salvo"), y con nuestro ejemplo hemos de atraer a más combatientes por La Verdad y La Palabra. No incurrir en discursos que puedan dar la sensación de que hemos tirado la toalla.

    No olvidemos que todo forma parte de un plan providencial y por ello debemos estar tranquilos, primero tenía que llegar todo esto, más lo que aún falta, para a continuación, alcanzar la catarsis del triunfo final, de la victoria total.

    Saludos en Xto.
    jasarhez dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  9. #9
    jasarhez está desconectado Proscrito
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Me ha gustado el mensaje de Valdamian, y comparto parte todas las críticas al liberalismo que hace el artículo inicial del hilo. Pero no pienso que otro resultado en la IIGM hubiera supuesto una derrota menor de los principios cristianos. Nazis, comunistas y liberales son hijos de la misma mentira: El Demonio. No comparto la tesis de la derrota en la IIGM. Yo no me siento derrotado en esa guerra porque no me identifico con ninguno de sus bandos,


    ...amén de que, con todos los respetos, no considero apropiado para un foro católico tradicionalista como éste, la publicación de un artículo que diga cosas como: "Y entonces, caído el nazismo, cayó con él todo eso que le estaba -bien o mal, es irrelevante- asociado", refiriéndose a cualquier tipo de "virtudes “duras” de la Cristiandad", ni a ninguna "concepción sacra del cosmos" que tuvieran los nazis, ni a su particular forma de patriotismo. Porque, sinceramente... un "patriotismo" como el de esos bastardos nacional-socialistas alemanes es lo mas alejado del cristianismo verdadero que conozco, y en cuanto a su "concepción sacra del cosmos", ya he publicado en este mismo foro la concepción "sacra" del "cosmos" que el esoterismo satánico de los nazis tenía.

    Quizás no haya entendido bien el artículo.... Pero prefiero las ideas que Benedicto XVI expresaba sobre el nazismo en su libro "Mi Vida". Así como la valiente oposición que su padre mantuvo ante ese régimen del Diablo que fué el nacional-socialismo. Sinceramente, no me gustaría que alguien pudiera llegar a identificar, ni aún remotamente, por culpa de este artículo, que cualquier virtud cristiana pudiera estar "emparentada", ni de lejos, con la ideología satánica esa que tenían los nazis... ni tampoco tener la sensación de que los cristianos pensamos que hubiéramos "perdido algo" con la derrota del nacional-socialismo.

    Porque, como ya ha expresado otro forero: "
    fue el epílogo de Lutero, pero en versión materialista y atea (el Estado y el culto al líder en lugar de Dios), el nazismo sólo fue el culmen de la soberbia, esa que es el fundamento del Pecado Original". Los nazis estuvieron y están tan alejados de cristianismo como sus primos los bolcheviques, y demás chusma comunista enemiga de Cristo.

    CRISTIANISMO Y NAZISMO SON DOS TÉRMINOS ANTAGÓNICOS
    Los cristianos solo esperamos al único Rey legítimo (que es Jesucristo).

    Un saludo y VIVA CRISTO REY
    Última edición por jasarhez; 29/07/2012 a las 03:12 Razón: añadir pensamientos que no escribí por falta de tiempo en mi primera edición, pero que me veo obligado decir en conciencia.

  10. #10
    Avatar de Rodrigo
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Yo no estoy tan convencido de que en la segunda guerra mundial vencieran los valores afeminados. Tanto el bando anglosajón como el germano como el soviético combatieron por la patria y la libertad, con opiniones diferentes sobre lo que es esta última. El único bando abiertamente hostil al cristianismo era el soviético, lo cual no quiere decir que fueran afeminados. El comunismo maricón apareció después, bien es cierto que en el lado capitalista, pero no sabría decir si a consecuencia de la permisividad del sistema democrático (que en aquel entonces no tenía nada que ver con el pensamiento progre) o más bien debido al nivel de prosperidad material que logró alcanzar.

    Resulta cuanto menos interesante ver que en ninguna de las dos grandes potencias vencedoras -EE.UU. y Rusia- ese pensamiento progre termine de calar en un amplio sector de la sociedad. Por eso vemos en EE.UU pena de muerte, la NRA, patriotismo, aprecio por el ejército y en Rusia algo parecido, probablemente ellos menos amariconados todavía, y con un cierto rechazo a la democracia.
    Última edición por Rodrigo; 29/07/2012 a las 02:11

  11. #11
    Avatar de Donoso
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Cuando el mensaje inicial explica que los defensores de las virtudes blandas vencieron a los de las virtudes duras deja suficientemente claro a lo que se refiere, no creo que merezca la pena explicarlo de nuevo.

    Que entre los degenerados todavía existieran virtudes duras (o las usaran cuando les resulta conveniente) en 1945 no quiere decir que no estuviera en su lógica el hacerlas desaparecer, igual que ningún ilustrado del siglo XVIII habría apoyado las bodas homosexuales ni se les habría pasado por la cabeza que la lógica de su forma de pensar tendría esas consecuencias, pero las tienen.

    Tampoco parece que tenga mucho que ver con la pena de muerte u otras cuestiones fuerza o fanatismo con el ser afeminado y tener valores afeminados, esos mismos defensores de virtudes blandas fueron responsables de las mayores matanzas de la historia. Habría que leer más detenidamente el mensaje original me parece a mí. Hay que salir un poco de la estética del progre peninsular de 2012 y los desfiles del orgullo gay para entender lo que está diciendo. Corea de Norte o China implementan de forma mucho más dura la pena de muerte, el patriotismo y el aprecio por el ejército que EEUU, y supongo que no consideras que Corea del Norte y China sean núcleos de resistencia al pensamiento progre. Esos parámetros de medición, meramente estéticos, están viciados y te llevan a falsas conclusiones. Por el contrario, son lugares de virtudes blandas y valores afeminados.

    La diferencia del mundo pre-IIGM y post-IIGM salta a la vista para cualquiera que, en cualquier ámbito, haya podido compararlos. Hay una desaparición global de toda una forma de ser y pensar que es sustituida por otra. Como el cambio aplica a todos los ámbitos, el político, el social, el religioso, el económico, etc, es difícil ver el patrón común, eso es lo que el artículo resumen muy bien.

    no considero apropiado para un foro católico tradicionalista como éste, la publicación de un artículo que diga cosas como: "Y entonces, caído el nazismo, cayó con él todo eso que le estaba -bien o mal, es irrelevante- asociado",
    Lo es y mucho, precisamente para todos los católicos que van por ahí como si la segunda guerra mundial hubiera ocurrido en frente de sus balcones entre unos desconocidos cuyo resultado no les afectó, cosa habitual entre los medios conservadores (eso cuando no meten a los católicos directamente en el bando liberal).

    "Es que el Eje, lo queramos o no, encarnó una cantidad de banderas que en Occidente, y por tanto, en el mundo entero, después de 1945 ya no se podrían enarbolar sin que a uno lo acusen de “nazi”. Al nazismo quedaron asociadas una estética, una cosmovisión, una enorme cantidad de ideas, de ideales, de valores. Y entonces, caído el nazismo, cayó con él todo eso que le estaba -bien o mal, es irrelevante- asociado.

    Donde pone "nazi" también se podría decir "fascista", que es la etiqueta más común. Ya se puede lloriquear y patalear día y noche sobre si los nazis no eran católicos, que va a dar igual, hechos son hechos, y en esas dos frases está todo resumido.

    La Cristiandad fue derrotada también en la IIGM, y no hay mejor prueba que precisamente esa conversión de una Iglesia Católica de virtudes fuertes en una Iglesia Católica de virtudes blandas, al gusto y según todas la exigencias de los ganadores de la IIGM. Inmediatamente tras esa capitulación de la Iglesia se produce la capitulación de todos los países católicos donde de una forma u otra quedaban esas virtudes fuertes.

    1945 es la victoria absoluta y sin oposición de la revolución de 1789 en su estado más puro, todos los restos del mundo prerrevolucionario son aniquilados de todos los ámbitos en donde todavía podían tener fuerza, y tras esa fecha lo único que quedan son pequeños quistes tradicionales, como puede ser por ejemplo la familia, o un reflejo mantenido por mera inercia de las antiguas virtudes fuertes.

    De nazis no digo nada porque el artículo no va sobre nazis ni habla de los nazis, habla de todo lo que ha quedado sepultado bajo esta etiqueta que, por cierto, no se debe a ninguna confusión que así sea.
    Última edición por Donoso; 29/07/2012 a las 03:58
    Kontrapoder, ALACRAN, Hyeronimus y 2 otros dieron el Víctor.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  12. #12
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    no considero apropiado para un foro católico tradicionalista como éste, la publicación de un artículo que diga cosas como: "Y entonces, caído el nazismo, cayó con él todo eso que le estaba -bien o mal, es irrelevante- asociado"
    Cita Iniciado por Donoso Ver mensaje
    Lo es y mucho, precisamente para todos los católicos que van por ahí como si la segunda guerra mundial hubiera ocurrido en frente de sus balcones entre unos desconocidos cuyo resultado no les afectó, cosa habitual entre los medios conservadores (eso cuando no meten a los católicos directamente en el bando liberal)

    La Cristiandad fue derrotada también en la IIGM, y no hay mejor prueba que precisamente esa conversión de una Iglesia Católica de virtudes fuertes en una Iglesia Católica de virtudes blandas, al gusto y según todas la exigencias de los ganadores de la IIGM. Inmediatamente tras esa capitulación de la Iglesia se produce la capitulación de todos los países católicos donde de una forma u otra quedaban esas virtudes fuertes.

    1945 es la victoria absoluta y sin oposición de la revolución de 1789 en su estado más puro, todos los restos del mundo prerrevolucionario son aniquilados de todos los ámbitos en donde todavía podían tener fuerza, y tras esa fecha lo único que quedan son pequeños quistes tradicionales, como puede ser por ejemplo la familia, o un mero reflejo mantenido por mera inercia de las antiguas virtudes fuertes.

    De nazis no digo nada porque el artículo no va sobre nazis ni habla de los nazis, tiene un sentido bastante más amplio.
    Dices que "1945 es la victoria absoluta y sin oposición de la revolución de 1789 en su estado más puro", pero hubiera ocurrido lo mismo si hubiera ganado el bando del Eje. Si estamos de acuerdo en ésto, entonces admitiría que hubiera podido entender mal el artículo. Porque el bando que perdió la guerra no representaba en absoluto, y mucho menos en una mayor medida que los que la ganaron, las virtudes "duras" del cristianismo, sencillamente porque las potencias del Eje no tenían nada que ver con el cristianismo (ni el duro, ni el blando...). Además, como aquí, también, otro forero ha dicho: "La Cristiandad empezó a ser derrotada mucho antes"... amén de que la "conversión" que ha sufrido la Iglesia hacia los valores "blanditos" y amariconados, no comenzó a raíz del final de la segunda gran guerra, sino con la muerte natural de S.S. Pío XII, a finales de 1958, que siempre supo mantener a la Iglesia por el camino correcto. Si este venerable Papa hubiera vivido, por lo menos, 20 años mas... no estaríamos identificando la proximidad de la fecha del final de la IIGM con el comienzo de lo que hablamos, tan alegremente, y nadie podría haber escrito un artículo semejante.

    Creo que su autor, aprovechando que el pisuerga pasa por Valladolid, ha intentado hacer algún tipo de apología del bando que perdió la guerra (o así, al menos, me ha parecido entenderlo a mi, quizás en mi ignorancia), porque incluso hasta el título me ha parecido intencionadamente ambigüo. Y tras leer nuevamente el artículo, me ha vuelto a dar la impresión de que si el autor afirma que solamente el Eje encarnaba la lealtad, el patriotismo, la constancia, un cierto estoicismo, una estética de la austeridad, un humor levemente irreverente para con las cosas de este mundo o las familias fuertes y la patria potestad ejercida con firmeza... es seguro que tiene una imagen demasiado idealizada de las potencias del Eje, o demasiado odio a las potencias que ganaron la guerra.

    ¿Acaso es poca constancia la postura de Inglaterra, que contra viento y marea supo repeler los ataques de la casi todopoderosa Alemania?, y ¿qué estética de la austeridad tenían las pomposas y estravagantes demostraciones nacional-socialistas filmadas magistralmente por Leni Riefenstahl?. No se donde ve el autor de este artículo austeridad en el bando del Eje... Y del patriotismo, idem de idem, porque éste estuvo presente en todas las naciones contrincantes. ¿Y a qué fueron leales las potencias del Eje que no lo hubieran sido las potencias vencedoras?.

    Y hay un párrafo que me parece completamente pestilente, y que no quiero ver de ninguna manera asociado a la idea de derrota del cristianismo, tras decirse que "ganaron las virtudes blandas, asociadas a los aliados (lo cual, además, es mentira). El párrafo dice así:

    "A Berlín llegó un negro de Minnesota mascando chicle y un mongol de Siberia, violando rubias. Se sentaron juntos a tomar vino del Rin y celebrar la victoria del Poder Internacional del Dinero." Y me parece pestilente, no porque lo que dice no fuera cierto, sino porque olvida que a Polonia y a otros lugares de centro Europa, también llegaron los oficiales criminales de las SS, no se si mascando chicle o violando rubias, que seguro que también... pero sí instaurando las cámaras de exterminio en sus territorios, tras los cuales también estaba el "Poder Internacional del Dinero". Considero inapropiada la referencia al "negro de Minnesota y al mongol de Siberia" solamente por estar éstos luchando en el bando que el autor considera "blandito" (...y por lo tanto "el bando malo"), mientras que el otro bando aparenta ser el bueno). Éste es un juego malabar de chirlero que el autor nos intenta colar desde el principio, que me parece pestilente...

    Y ya cuando cuando dice que "a los Aliados no se les movió ni un pelo si se trataba de incendiar a Dresde, a Hamburgo, o de borrar del mapa a Hiroshima y Nagasaki, si a mano venía (y en Roma estaban tan ocupados de condenar el Holocausto que de estos pequeños “holocaustos” no dijeron ni mú)". Tengo que decirte que, siendo cierto que los aliados fueron también unos canallas que quemaron vivos, literalmente, a cientos de miles de personas inocentes en los bombardeos salvajes e injustifidados militarmente, contra una población civil indefensa, tanto en Dresde, como en Hamburgo o en Berlín, etc, etc..... me parece intolerable que se diga que desde Roma (¿se refiere al Vaticano?) estuvieran tan ocupados en denunciar el Holocausto (escrito con mayúsculas) que se olvidaran de denunciar los que se escribían con minúsculas... Si es así, te tengo que decir que esas mismas acusaciones contra el papado de Pío XII, las hacían y las siguen haciendo, con la misma mala idea y la misma mala baba, solo que en sentido contrario, los comunistas en su propaganda anticatólica (ver la película de Costra Gabras "Amén"). Me parecen ambos unos ataques a la Iglesia absolutamente injustificados, manipuladores e inciertos... y que solo buscan "promocionar" la ideología del bando que los hace.

    En definitiva, y sintiéndolo mucho de nuevo, me resulta obligado en conciencia continar diciéndote que me parece un artículo completamente inapropiado.


    P.D.: Salvando un poco las distancias, la filosofía de este artículo, por el tipo de "juego de trilero" que ya digo me parece que hace, me recuerda al timo de la "teología de la liberación" que hacen los marxistas. Ellos también, primero nos engañan asimiliando el marxismo con "algunos aspectos" del cristianismo.... para luego "vendernos el comunismo", que es lo que realmente buscan.

    Ojalá me equivoque.

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 29/07/2012 a las 12:16

  13. #13
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Bueno, yo sinceramente creo que una victoria del Eje hubiera sido beneficiosa para el catolicismo tradicional. El Vaticano II, al menos, hubiera sido impensable en ese entorno y desde luego en los países mayoritariamente católicos como España, Italia o toda Sudamérica se hubiera seguido legislando en católico sin ningún problema, como toda la vida.
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  14. #14
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Cita Iniciado por ALACRAN Ver mensaje
    Bueno, yo sinceramente creo que una victoria del Eje hubiera sido beneficiosa para el catolicismo tradicional. El Vaticano II, al menos, hubiera sido impensable en ese entorno y desde luego en los países mayoritariamente católicos como España, Italia o toda Sudamérica se hubiera seguido legislando en católico sin ningún problema, como toda la vida.
    Hitler y Stalin, al principio de la contienda, fueron aliados e incluso la invasión de Polonia fué una empresa común. Luego Hitler decide unilateralmente romper el pacto y eso hace que Rusia se pase al "otro bando", quedando configuradas las fuerzas intervinientes de la manera en que terminaron la guerra. Pero ni Hitler ni Stalin representaban en absoluto la tradición. Ambos eran revolucionarios y anticatólicos, aunque Hitler prefiriera comenzar primero a exterminar el judaísmo antes que al cristianismo. Pero no olvidemos que el régimen de Hitler era un régimen pagano totalitario... y Mussolini un dirigente del partido socialista italiano del ala radical excindido. Es decir, ambos regímenes no eran otra cosa que herejías del marxismo. ¿Por qué este tipo de ideologías iban a significar una garantía para la defensa del catolicismo "de toda la vida"?. Sencillamente, no lo entiendo...

    Creo que estamos cometiendo el mismo error que, durante la IIGM, cometieron algunos en España, considerando que había que apoyar a la Alemania de Hitler en su lucha contra la barbarie comunista, sin darse cuenta de que los nazis eran un peligro muy parecido a los bolcheviques soviéticos, y que estos comenzaron la guerra siendo aliados. Ni Hitler ni Mussolini eran precisamente unos grandes "defensores de la tradición católica", así como tampoco lo han sido los que ganaron la II Gran Guerra.. Sin embargo, a Mussolini sí le admiro en cierta medida, pero con respecto a Hitler y su régimen satánico, no puedo decir lo mismo. Estaría de acuerdo con el artículo si dijera que la tradición de la Iglesia sí hubiera estado a salvo con las doctrinas políticas católicas de José Antonio Primo de Rivera (doctrinas a las que admiro muchísimo y con las que me identifico), pero estas pese a algunas similitudes casi estéticas con las de las potencias a que nos referimos, desgraciadamente no participaran en esa gran guerra, aunque pareciera que lo hicieran.... El racismo y el paganismo satánico de Hitler no tienen nada que ver con el cristianismo, ni con la bella y católica doctrina del fundador de la Falange Española.

    A la tradición católica, por aquellas fechas, en el ámbito internacional, entre las grandes potencias, ya no la apoyaba casi nadie... porque el germen del mal que denuncia el artículo (el CVII, etc, etc...) ya estaba plantado y solo faltaba "colocar" en el papado al "hombre" adecuado para hacerlo germinal. Como así ocurrió a la muerte de Pío XII. Solo la España de Franco permaneció como Reserva Espiritual del Occidente, pero esa ya es otra historia que no tiene nada que ver ni con Hitler, ni con ninguno de los que ganaran o perdieran la guerra.

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 29/07/2012 a las 13:16

  15. #15
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  16. #16
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Para ir directamente al tema y en referencia directa al "Nazismo", SS Pío XI redactó y publicó en alemán la Encíclica "Mit brennender Sorge", de 1937, en la que se condena sin excepción o paliativo alguno la doctrina del nacionalsocialismo. Así, y en referencia a esta encíclica, SS PÍO XII en 1939 afirmó lo siguiente:

    "Nadie podría acusar a la Iglesia de no haber denunciado y señalado a su tiempo el verdadero carácter del movimiento nacionalsocialista y el peligro en que él ponía a la civilización cristiana."

    Para mi no hay ni la más mínima duda al respecto. Si alguien (dicho en sentido totalmente general y no referido a nadie) quiere identificar la Tradición Católica, con todo lo que eso supone, con el nacionalsocialismo, ya sabe qué se ha de decir, además de la posibilidad de llamar "bastardo ignorante" en público a ese alguien.

    Saludos en Xto.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  17. #17
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    (.../...) Para mi no hay ni la más mínima duda al respecto. Si alguien (dicho en sentido totalmente general y no referido a nadie) quiere identificar la Tradición Católica, con todo lo que eso supone, con el nacionalsocialismo, ya sabe qué se ha de decir, además de la posibilidad de llamar "bastardo ignorante" en público a ese alguien.

    Saludos en Xto.
    Yo opino lo mismo y, por eso, igual que cuando alguien ha intentado venir aquí a "colarnos" doctrinas falsas como la "teología de la liberación" (que todos recordamos que aquí las ha habido), bien porque la persona tendría algún error conceptual teológico, o simplemente no conocía en absoluto la correcta doctrina del Catolicismo (o sencillamente.... le tiraba mas de la cuenta el marxismo...). aquí siempre, con respeto pero también con contundencia, las hemos puesto siempre en su sitio.

    Por esta misma razón me he visto obligado a decir ahora lo mismo.

    El nacional-socialismo (gobierno del bando que perdió la IIGM), es una doctrina diabólica de signo totalitario y racista. Y el cristianismo se da de tortas con todo ésto, y mucho mas con el exterminio masivo de poblaciones enteras. ¿Pero qué nos está pasando... Nos estamos volviendo "todos" locos de remate...?.

    Sencillamente, los nazis fueron unos vulgares criminales que practicaban el esoterismo, el aborto masivo (para los no arios), los planes eugenésicos (con el asesinato premeditado de niños deficientes mentales, enfermos, discapacitados físicos... etc, etc.), que estableció una satánica política de "higiene racial" con programas de estilizaciones masivas en los que fueron mutiladas mas de 400.000 personas contra su voluntad. O con aberraciones tan alejadas del cristianismo como su proyecto Lebensunwertes Leben, en el que miles de niños fueron paridos por multitud de mujeres madres-solteras-nacionalsocialistas... que hubieron de convertirse voluntariamente en vulgares prostitutas para que fueran fecundadas por los oficiales y jefes de las S.S., y así crear la estúpida locura de la raza aria pura, negándoles a esos niños el derecho a tener una familia como Dios mandaba, obligados a vivir en "factorías estatales" solamente comparables en su aberración y su desprecio por la dignidad del ser humano, como en la famosa antiutopía de Huxley. El triunfo de este tipo de regímenes políticos, con el poder casi absoluto que tenían en los años treinta, hubiera supuesto el fin del cristianismo, sin posibilidad alguna de haber llegado hasta nuestros días. Quizás por eso Dios no permitió darles la victoria a los del Eje, como tampoco ha permitido que el imperio soviético durara mas de lo que ha durado, como tampoco permitirá que el actual sistema liberal-capitalista-eugenésico (que empieza a parecerse cada vez mas a la basura de los nazis y los comunistas..) siga existiendo. Rezo muchos días por que el gobierno de Cristo nos libre de una vez por todas de todo este tipo de basuras....

    En definitiva, quien diga que la victoria de las potencias del Eje hubiera sido beneficiosa para el catolicismo, tendría que explicármelo con pelos y señales, y muy pausadamente, para ver si consigo entenderlo.... pero muy por seguro acabaría diciéndole, mas o menos, lo mismo que tu dices que le dirías......(porque estoy seguro de que le sería casi imposible convencerme con sus argumentos de que "dos y dos son cinco"). Yo no se si le llamaría "bastardo ignorante", como tu dices... pero muy por seguro que me apartaría de él (ideológicamente) en lo sucesivo, así como del sitio donde pudieran continuar estando publicadas "sus ideas" sin que los responsables de velar por la pureza de la doctrina del catolicismo, no lo remediaran... Y pediría a Dios por la conversión de ambos (del que lo hubiera escrito y de los responsables que no lo han corregido). Pero no los insultaría, simplemente me marcharía, porque, en conciencia, o quizás egoístamente... no quisiera que la gente que pudiera leer allí mis contribuciones, pudieran llegar a identificar alguna cosa de las que yo digo con unas doctrinas tan repugnantes y anticristianas como estas, y solamente por haber sido publicadas (y permitidas) en el mismo sitio.

    Ya dije en otro de mis mensajes (en otro hilo) que podría llegar a acuerdos con cualquiera cuya ideología y su hacer político, no se mostrara abiertamente contrario a la doctrina tradicional del catolicismo. Pero jamás se muestre favorable a cualquier doctrina que sea tan abiertamente enemiga de la tradición católica como a las que nos referimos. En conciencia, no tendría otra salida que dejar, como estoy haciendo, claramente definidos mis posicionamientos, sin pelos en la lengua...

    Como decía el gran Jose Antonio Primo de Rivera: "EL HOMBRE ES PORTADOR DE VALORES ETERNOS" y no la maquinaría esa informe a la que lo quieren reducir tanto el nazismo, como el comunismo.... y el actual sistema que nos gobierna.

    YO YA SOLO ESPERO AL ÚNICO REY LEGÍTIMO (QUE ES JESUCRISTO)

    Como decían los Cristeros: ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 29/07/2012 a las 18:48

  18. #18
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    El régimen de Franco no solo fue deudor a la Alemania de Hitler para vencer en la Cruzada (1936-1939) sino que había derrotado en España y en buena medida a las mismas fuerzas que luego derrotaron a Hitler.

    El régimen de Franco (obispos incluidos) deseó la victoria del Eje (División Azul incluida) y solo fue a partir de 1942 cuando, previendo la derrota de Hitler, prohibió cobardemente a los periódicos denigrar al bando aliado.

    Está claro que al régimen de Franco le fue peor con la derrota del Eje; a partir de la cual pasó a la defensiva y hasta pasó a considerar virtud y disculpa el no haber colaborado con Hitler contra la canalla aliada.
    Todo lo que se pueda decir de Hitler y Mussolini desde 1945 (y desde antes), viene manipulado y trastocado por su derrota. Ya sabemos que quien gana la guerra gana también la propaganda.

    Sobre aquella Alemania e Italia me fío más de la opinión “virgen” de la España y el clero españolde 1940, totalmente pro-Eje, que de la visión manipulada que se viene suministrando a las generaciones posteriores.
    ¿Que aquella España de 1940 no sabía toda la verdad del nazismo? Bueno, lo suficiente para saber que gracias a su ayuda en España los obispos y sacerdotes decían misa, se les respetaba y ayudaba y se legislaba en católico 100%. ¿Es eso poco? ¿En base a qué, esos privilegios eclesiásticos se habrían perdido tras una victoria del Eje? ¿O acaso iban a expulsar al papa de Roma?

    Y si por condenas papales es... en fin, nada más hay que ojear el Denzinger y ver las condenas continuas de los principios comunistas y liberales de los principios del bando aliado, frente al Mit Brennende Sorge.


    Prefiero las ideas que Benedicto XVI expresaba sobre el nazismo en su libro "Mi Vida".
    Mira tú por dónde creo que esas ideas se las callaría si el Eje hubiera triunfado y a lo mejor hasta criticaría al bando aliado. (Otro en su lugar haría lo mismo).
    Nicus, raolbo y Trifón dieron el Víctor.

  19. #19
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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

    En la Cruzada no venció Hitler, sino las tropas nacionales: Ejército regular, falangistas y requetés, al frente de los cuales estuvieron sus mandos naturales. Poco que agradecer al "cabo boche", salvo que no cometiese el error de haber atravesado España como hizo Napoleón. Luego está la política de estrategias según conviene, de esa no se libra ningún gobernante y bajo ninguna circunstancia.

    Respecto a las encíclicas papales que fueron publicadas en su momento, eran todas correctas. Una cosa no quita a la otra, pero hay que "estar a las duras y a las maduras", no sólo a lo que conviene "ad hoc", y ya que se menciona el Denzinger, no hay inconveniente alguno en citar las partes publicadas por la Comisión Bíblica en 1909 sobre la investigación científica acerca de posibles descubrimientos basados en los cambios de las especies, poniendo sólo una condición en el caso de la creación del Hombre (Denzinger 2113) . Valga esta referencia como mero ejemplo de que no es válido sólo aquello que a uno conviene.

    El hecho de que en ambos bandos hubiese gentuza no es motivo para condenar países enteros. Podrán gustar más o menos, pero de ahí a condenas con posicionamientos radicales, hay todo un trecho. No respetarlo supone, como siempre, incurrir en las más variadas falacias. Y una que se suele detectar con bastante frecuencia en los temas polémicos es la ignoratio elenchi, vamos en términos populares hacer oídos sordos.

    Saludos en Xto.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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    Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial

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    Cita Iniciado por ALACRAN Ver mensaje
    El régimen de Franco no solo fue deudor a la Alemania de Hitler para vencer en la Cruzada (1936-1939) sino que había derrotado en España y en buena medida a las mismas fuerzas que luego derrotaron a Hitler.

    El régimen de Franco (obispos incluidos) deseó la victoria del Eje (División Azul incluida) y solo fue a partir de 1942 cuando, previendo la derrota de Hitler, prohibió cobardemente a los periódicos denigrar al bando aliado.

    Está claro que al régimen de Franco le fue peor con la derrota del Eje; a partir de la cual pasó a la defensiva y hasta pasó a considerar virtud y disculpa el no haber colaborado con Hitler contra la canalla aliada.
    Todo lo que se pueda decir de Hitler y Mussolini desde 1945 (y desde antes), viene manipulado y trastocado por su derrota. Ya sabemos que quien gana la guerra gana también la propaganda.

    Sobre aquella Alemania e Italia me fío más de la opinión “virgen” de la España y el clero españolde 1940, totalmente pro-Eje, que de la visión manipulada que se viene suministrando a las generaciones posteriores.
    ¿Que aquella España de 1940 no sabía toda la verdad del nazismo? Bueno, lo suficiente para saber que gracias a su ayuda en España los obispos y sacerdotes decían misa, se les respetaba y ayudaba y se legislaba en católico 100%. ¿Es eso poco? ¿En base a qué, esos privilegios eclesiásticos se habrían perdido tras una victoria del Eje? ¿O acaso iban a expulsar al papa de Roma?

    Y si por condenas papales es... en fin, nada más hay que ojear el Denzinger y ver las condenas continuas de los principios comunistas y liberales de los principios del bando aliado, frente al Mit Brennende Sorge.

    Mira tú por dónde creo que esas ideas se las callaría si el Eje hubiera triunfado y a lo mejor hasta criticaría al bando aliado. (Otro en su lugar haría lo mismo).
    Efectivamente, Alacrán, en aquella España de 1940 todavía no se conocía la verdad del nazismo. Yo mismo, me supongo que, si hubiera vivido en esa época hasta me habría apuntado voluntario a la gloriosa División Azul para defender la cristiandad y la tradición de Occidente. Pero, si no hubiera muerto y hubiera podido regresar, hoy día sería un viejecito que, sin renunciar en nada al glorioso heroísmo que me había impulsado a mi y a todos mis camaradas en la lucha contra el enemigo soviético, sabría perfectamente que habría estado vistiendo el uniforme de unas gentes, gobernadas por un partido político (el Nacional-Socialista) que no tenían nada que ver con la defensa de la religión o las tradiciones que yo pensaba defendían.... Porque, de sabios es rectificar. Igual que hubieron hombres que, militando inicialmente en el PCE, y por una razón de conciencia (y tras conocer lo que era realmente el comunismo) se pasaron a engrosar las filas de Falange Española de las JONS, porque querían seguir manteniendo sus ideales de Justicia Social, sin tener que renunciar a su catolicismo, ni a su patriotismo, aunque luego tuviera que morir asesinado por sus antiguos "camaradas" del partido prosoviético, en las famosas "sacas" de la segunda república asesina.
    Porque, también aquí, es de sabios siempre el saber rectificar, aunque te cueste la vida...

    Todos hemos conocido la ideología del nazismo, yo la he expuesto en líneas generales en mi mensaje de un poco mas arriba. Bien es cierto que todas esas barbaridades de la eugenesia no fueron invención de los nazis, porque Estados Unidos y otros países, algunos años incluso antes que ellos, ya las estaban llevando a la práctica de manera, digamos... menos abierta, pero igual con unos planteamientos igual de racistas y anticristianos. Sin embargo, como después hemos sabido, los nazis fueron la apoteosis del satanismo en aquella época, como hoy lo es el aborto y la eutanasia en la nuestra.

    Es verdad que el bando de la España Nacional, integrado por el Ejército regular, los falangistas y los requetés, contó con la ayuda militar de italianos y alemanes, pero esa deuda ya se pagó en dinero y en "especies", como los republicanos pagaron con el oro de moscú la suya con los soviéticos. Y, como dice Valdamian, lo único que tenemos que agradecer a Hitler es que no invadiera nuestro territorio, como en su día hizo Napoleón. Y a buen seguro que, si Hitler hubiera ganado la contienda mundial, el siguiente paso que habría dado, sin duda, sería la invasión militar de nuestro territorio, pero este es un futurible y yo no puedo probarlo, aunque esté seguro de ello. Hitler jamás fue un aliado nuestro, y despreciaba a nuestra raza (algo menos que a los judíos o a los negros...), pero su objetivo era crear una Europa dominada por la raza aria germánica y realmente utilizó nuestra patria como campo de pruebas para el ensayo de nuevos armamentos y nuevas tácticas militares de vangüardia. Por poner un ejemplo, la primera ciudad en el mundo en padecer un bombardeo masivo desde el aire fue Madrid, y las bombas que caían era todas alemanas... Bombas que permitieron la victoria del bando de los buenos en España, desde luego, eso no lo niego, pero eso es solo coyuntural. Son razones tácticas de alianzas políticas y militares que están obligados a hacer todos los hombres de estado, como algunos años mas tarde Franco también las hizo con los yankis, a los que tampoco les debemos nada, por cierto, porque también vinieron aquí a servir a sus propios intereses y no a los nuestros.

    Y por último, ese comentario que haces de S.S.Benedicto XVI, me parece fuera de lugar, ya que hacer conjeturas sobre supuestos históricos que no han ocurrido, sería como decir que si en España hubiera ganado la guerra el bando rojo, este foro de "hispanismo.org", en estos momentos estaría defendiendo el comunismo siviético o el régimen de los Jemeres Rojos camboyanos. Es decir... pura falacia....... sin sentido.

    Su Santidad el Papa Pío XI ha condenado expresamente el nazismo por racista y por anticatólico (y no hablamos de un Papa modernista del Concilio), hablamos de la Iglesia Tradicional, y para un cristiano esa es una cuestión que no debe relativizar. Porque, en este tema, o se está con la Iglesia y su doctrina y Magisterio, o se sigue siendo admirador de los nazis. Pero no las dos cosas al mismo tiempo. Si se es católico tradicionalista no se puede ser liberal (porque el liberalismo es pecado, recuerda....), ni tampoco comunista, ni nacional-socialista, ni siquiera... fascista, PORQUE TODAS ESTAS IDEOLOGÍAS, LE PESE A QUIEN LE PESE, ESTÁN EXPRESAMENTE CONDENADAS POR LA DOCTRINA DE LA IGLESIA.

    Y no tengo nada mas que argumentar en este tema, salvo que yo he optado desde hace mucho tiempo por la Santa Madre Iglesia, y por eso no soy admirador del comunismo, ni del liberalismo, ni del nacional-socialismo y, ni siquiera... de los fascistas italianos de Mussolini, que siempre fui mas o menos, con matices, admirador de su fundador (aunque si puedo sentir admiración, e incluso veneración y respeto, para las muy católicas y patrióticas doctrinas joseantonianas que jamás han estado condenadas por la Iglesia, ni lo estarán en la vida). Es una cuestión de principios y de respeto a lo que me dice la Iglesia, igual que voy a misa todos los domingos.


    Un saludo

    P.D.: Y ya que en el primer post, creo... se nombraba a Tolkien, justo es decir toda la verdad sobre lo que pensaba realmente ese gran escritor católico, y por tanto, voy a reproducir un extracto de una cita de wikipedia (nuevamente siento la vagancia mía....):

    Siguiendo la opinión predominante en la Gran Bretaña de la época, se mostraba de acuerdo con la política de apaciguamiento defendida por el gobierno de Chamberlain. Considerando que Hitler y el nazismo eran menos peligrosos que los soviéticos, escribió una carta durante la Crisis de Múnich en la que manifestaba la creencia de que los soviéticos eran responsables de los problemas de Europa y que estaban tratando de volver a los británicos y franceses en contra de Hitler.31 Sin embargo,Tolkien siempre condenó la doctrina racial del Partido Nazi y su antisemitismo como algo «totalmente pernicioso y acientífico».32 Cuando, en febrero de 1938, sus editores en Alemania le pidieron confirmación sobre si era de ascendencia aria, Tolkien remitió dos borradores de respuesta distintos a sus editores ingleses. En el que se conserva (es decir, el que no se envió a Alemania) Tolkien, después de ridiculizar la mitificación del origen ario (hindú o persa) de los pueblos germánicos, replica:
    [...] si debo entender que quieren averiguar si soy de origen judío, solo puedo responder que lamento no poder afirmar que no tengo antepasados que pertenezcan a ese dotado pueblo. [...] me he acostumbrado a considerar mi apellido alemán con orgullo, y seguí considerándolo así durante todo el período de la lamentable pasada guerra, durante la cual serví en el ejército inglés. Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si averiguaciones impertinentes e irrelevantes de esta especie han de convertirse en la regla en cuestiones relacionadas con la literatura, no está entonces distante el momento en que tener un apellido alemán deje de ser fuente de orgullo.33
    En 1967 protestó contra una descripción de la Tierra Media como «nórdica», un término que le desagradaba por su asociación con la teoría racial de nombre similar.34 Tolkien no sentía otra cosa por Adolf Hitler más que desprecio, y le acusaba: «Arruina, pervierte, aplica erradamente y vuelve por siempre maldecible ese noble espíritu nórdico, suprema contribución a Europa, que siempre amé e intenté presentar en su verdadera luz».35 Tiempo después hablaría de Hitler como de uno de los «idiotas militares», «un pillo vulgar e ignorante, además de tener otros defectos (o la fuente de ellos)».
    Última edición por jasarhez; 30/07/2012 a las 00:32

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