RECUERDOS DEL MAQUIS (2ª PARTE)
Después de escribir ayer un esbozo de "Mutilzaharra, un gudari sureño", tengo hoy la suerte de publicar una fotografía del mismo "Mutilzaharra", toda vez habida la licencia de mi tío, su hermano, poseedor de este documento gráfico. Con la fotografía creo que lo dicho adquiere mayor realismo.
Recuerdo mi visita a Francia. Yo era un niño y a quien visitábamos era el hermano de mi tío. Desde 1939 vivía exiliado en Francia, sin mujer ni familia. Entregado en alma y cuerpo al Partido Comunista Francés. Fuimos a verle allí donde vivía. Era una casa metida en un terreno alambrado. Unas gallinas raras -me parecieron tan extrañas como todo lo "extranjero"- paseaban por el recinto, delante de la puerta de aquella casa desvencijada. Apareció "Mutilzaharra". Parece que lo estoy viendo: recuerdo su jersey recio de lana con cuello más grueso que parecía gola. Eran los años 70. Se tocaba con una boina grande, como los hombres del país: estábamos en Zuberoa.
Nos puso un café; bueno, se lo puso a los adultos que me llevaban a mí. A mí me puso un vaso de leche recién ordeñada, y me dio una onza de chocolate que puso en riesgo mis dientes, imagínese usted lo dura que estaba aquella pieza. La casa era chiquita, como para hombre solitario. Las paredes estaban llenas de libros. En aquel entonces yo no tenía la costumbre de leer. Ahora me gustaría saber qué libros tenía en su biblioteca aquel hombre. Recuerdo una ikurriña -que yo confundí con la bandera inglesa- y unos carteles de guerrilleros, llamando a la lucha armada: se plasmaban en aquellos lienzos de papel perfiles, con cascos de acero sin rostro y bayonetas en negro. Recuerdo que aquel hombre dijo, en la conversación, mirándome a mí: "Todos somos vascos. Y si lo supiéramos, no mandaría Franco en España".
Hace poco supe que ese hombre que nos recibió en su domicilio -"Mutilzaharra"- estaba dispuesto a entrar en España por el Valle de Arán.
"El propio Vicente Uribe se encargó de proponer a Santiago Carrillo, erigido así, a finales de 1942, en miembro del Buró Político y responsable del trabajo en el interior de España, aunque no empezase a ejercer estas funciones de forma directa hasta que llegó al sur de Francia en el otoño de 1944 para detener la operación del Valle de Arán."
("Crónica del antifranquismo", Fernando Jáuregui y Pedro Vega. pág. 67. Editorial Planeta Historia y Sociedad)
Santiago Carrillo detuvo aquella invasión; pero "Mutilzaharra" había sido de los primeros en cruzar la frontera francoespañola, fusil en mano. Aquello era una locura, por eso "Mutilzaharra" la había secundado. La Guardia Civil tiroteó a la vanguardia en la que iba "Mutilzaharra". Escapó de milagro, escondiéndose en el bosque. Regresó a Francia y, aunque siguió siendo comunista, odió por siempre a Santiago Carrillo. Con la amnistía, "Mutilzaharra" regresó a España. Me lo encontré varias veces en casa de mis tíos. Yo era un joven con acné, fumando y tomando un café le pregunté por Carrillo. No contestó con palabras. Su gesto de asco fue tal que me di por enterado. Con las memorias de mi tío -su hermano- que estoy leyendo en estos días, me hago una idea del aborrecimiento que experimentaba "Mutilzaharra" por ese asesino de Paracuellos del Jarama, del que Mutilzaharra decía: "Ese fulano no hizo otra cosa que matar cómodamente... Un miope sin escrúpulos es valiente en la retaguardia. Pero nunca le rompieron las gafas en las trincheras. El alma le tenían que haber rompido (sic)".
Quise poner la fotografía de "Mutilzaharra" -con el permiso de mi tío, que me la ha cedido, diciéndome: "Ponla: a ver si así, de una vez por todas y tras tanta traición, los comunistas de verdad reaccionan contra tanta manipulación y se dan cuenta de quién es ese Santiago Carrillo, por mi primo Benito que en gloria esté".
Maestro Gelimer
LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS