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Tema: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

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    Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Reyes de España, Reyes de Jerusalén



    España, por la Gracia de Dios:


    Dos Sicilias - Jerusalén - Austria - Borgoña (moderna)
    Parma (Farnesio) - Castilla - Anjou (Borbón) - León - Toscana (Médicis)
    Borgoña (antigua) - Aragón - Granada - Navarra - Brabante
    Flandes - Tirol

    Reyes de España, Reyes de Jerusalén - Cronología de los Reyes de Jerusalén


    [1] I. GODOFREDO DE BOUILLON Duque de Lorena. Huérfano a muy temprana edad, fue educado por su tía y madre adoptiva, Matilde de Toscana y cito esto para contarles una anécdota curiosa.


    Sucedió que la muy piadosa Princesa Matilde cedió sus terrenos de Orval a unos monjes calabreses que edificaron allí un pequeño monasterio. Uno de esos monjes, Pedro el Ermitaño, se convirtió en tutor de Godofredo y probablemente le contagió su amor y preocupación por los problemas de la Tierra Santa. Eso explicaría la ardiente sensibilización del Duque ante la arenga de su tutor, que completó la llamada a las armas del Papa Urbano. Godofredo no fue a la Cruzada con la intención de conquista de otros Señores feudales, o Reyes. Su entrega fue total; había vendido o donado todas sus posesiones y para él, aquel era un viaje sin retorno. Iba a establecerse en una tierra que por herencia de linaje pertenecía a Israel, y donde finalmente, casi mil años después, volvería a reinar un descendiente de David. Ningún otro Cruzado, de rango superior o inferior al suyo, le disputó tal privilegio.


    Elegido Rey el 23.07.1099, al octavo día de la conquista de Jerusalén, según el modo electivo de las Monarquías hereditarias, no aceptó la Corona, pero se proclamó Abogado y Barón del Santo Sepulcro. Murió el 17.07.1.100. Fue sepultado en la Basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén.


    [2] II. BALDUINO I DE BOULOGNE, Conde de Edesa.


    Era hermano de Godofredo. Fue coronado en la Basílica de la Natividad de Belén del día de Navidad del 1.100 por el Patriarca Daimberto. Han transcurrido 211 años desde el reinado de David y 1100 desde Herodes el Grande. Balduino ha pasado a la Historia como el auténtico creador del Reino de Jerusalén, excelente Jefe militar, político hábil y firme, estratega de primer orden. Fue un Rey de leyenda. Sus hazañas se cantaban con admiración creciente en el Ultramar cristiano, el Medio Oriente mahometano y la retaguardia occidental europea de la Cristiandad.


    Contaría sobre él numerosas anécdotas, pero no resisto a relatar una de sus más audaces aventuras, que en Oriente causó gran emoción. Desde el puesto cristiano de Hebrón, donde se encuentra la tumba de Abraham siguió por la orilla del Mar Muerto y tomando por el camino de Wadi-Al-Araba, larguísimo cauce de río, casi siempre seco, llegó a un oasis donde edificó un castillo grandioso, el Krak de Mont-Real (la Montaña del Rey). Volvió al año siguiente, completó la fortificación y no paró en su avance hasta que alcanzó a bañar sus caballos en las aguas del golfo de Akaba, en el extremo norte del golfo Pérsico. Llamó Aila a la población pesquera de la que huyeron despavoridos sus habitantes (hoy se llama Eilat) y es el punto extremo de la actual Tierra Santa [...]. En una isla costera, construyó otro castillo que junto con el de Krak fueron muy útiles para vigilar el tráfico de las caravanas y las incursiones egipcias de envolvimiento.


    Restituyó a los Patriarcas el grado de Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro. Murió de peste el 02.04.1.118. Fue sepultado en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén.


    [3] III. BALDUINO II, llamado “el Prudente” alto, apuesto, de barba rubia y ojos azules, sobrino del anterior, Conde de Rotais, de Rethel, y de Edesa. Coronado en la Basílica del Santo Sepulcro por el Patriarca Arnulfo el 02.04.1.118, domingo de Pascua de Resurrección. En su Reinado aconteció un hecho curioso, que merece ser relatado. En los llanos de Escalón acampó el poderoso ejército egipcio, al mando de Toghetkin, emir de Damasco y también lo hicieron fuerzas cristianas de los Príncipes Cruzados. Y dice el cronista Fulquerio de Chartres, que los dos ejércitos preferían vivir a morir, así que acordaron tácitamente no enfrentarse y se volvieron a sus casas. Fue aceptado, in articulo mortis, como Canónigo del Santo Sepulcro y con el hábito blanco murió el 21.08.1131. Fue sepultado en la Basílica del Santo Sepulcro. No puedo dejar de reseñar que fue al principio de su Reinado, exactamente el 12 de junio de 1118 cuando nueve Caballeros francos, procedentes de la región de la Champagne francesa, al mando de Hugo de Pains fundaron la Orden del Temple según la regla de San Agustín, que tuvo al principio el nombre de “Pauperes commilitones Christi Templique Salomonici” (Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón)


    [4] IV. FULCO D’ANJOU, Conde d’Anjou. Yerno del anterior por su matrimonio con su hija Melisenda. Coronado en la Basílica del Santo Sepulcro por el Patriarca Guillermo de Flandes el 14.09.1131. Fue el suyo un matrimonio de convivencia y origen de la mayor parte de sus problemas personales; por su parte el Monarca fue siempre espejo de enamorados, fidelísimo a su veleidosa y bella esposa. Cazando liebres en los bosques próximos a San Juan de Acre, su caballo tropezó y le lanzó por encima de las orejas. Sin recobrar el conocimiento murió en Tolemaida, el 13.11.1142. Fue sepultado en la Basílica del Santo Sepulcro.


    [5] V. BALDUINO III fue el primer Rey nacido en Tierra Santa. Las leyes del Reino de Jerusalén estipulan que las hembras transmiten los derechos dinásticos pero no pueden reinar en solitario, por ello de acuerdo con el Consejo del Reino, su madre la Reina Melisenda, una Princesa armenia inteligente y emprendedora, asumió el poder como Regente de su hijo, siendo ambos coronados la noche de Navidad del 1142 por el patriarca Guillermo de Flandes, en la Basílica del Santo Sepulcro. El Rey adolescente, que sólo tenía 13 años, dio inmediatamente muestras de valor y de prudencia, y en los anales de la Iglesia figura, descrito como modelo de Caballero cristiano, dotado de un poder mental increíble, gran aficionado a las ciencias y a la cultura. [...]. Durante su reinado, el 01.12.1145 el Papa Eugenio III convocó la segunda Cruzada, cuya predicación estuvo a cargo de san Bernardo de Claraval, famoso en la época por sus exitosos exorcismos (Museo episcopal de Vic). Se casó con la bella Princesa [...] Teodora, sobrina del Emperador Manuel Comneno siendo el suyo un matrimonio ejemplar y feliz, desgraciadamente sin descendencia. Murió en Beirut el 10.02.1162, probablemente envenenado por su médico personal, que le había sido recomendado por su “amigo” el Conde Raymundo de Tolosa.


    Había restablecido la unidad del Reino y de los Principados cristianos e incluso se había ganado el afecto de sus súbditos mahometanos. Fue contemporáneo de Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón, quien fue investido Caballero sepulcrista por el Patriarca Guillermo (Anales del archivo Corona de Aragón).


    [6] VI. AMALARICO o AMAURY, Conde Jaffa y Señor de Escalón, hermano menor de Balduino y su heredero, se había ganado una reputación formidable como guerrero y una merecida fama como político. Fue coronado el 18.02.1162 por el Patriarca Amalarico de Neello. Casó en primeras nupcias con su prima Ynés de Courtenay, hija del Conde Joscelino de Rohais, bastante mayor que él y a la que por su veleidosa conducta ni la Iglesia ni la alta nobleza podían ver ni en pintura [...].


    Amalarico tenía 25 años, era tan apuesto como su hermano, infatigable en la marcha y en el combate, quizás sabía menos historia, pero era mejor jurista que Balduino. La clave de su Reinado era la conquista de Egipto, determinante para no perder el Ultramar franco y que consideraba posible por la creciente descomposición del califato fatimita. Estuvo a punto de lograr su dominio pero no pudo conservarlo por una política desastrosa, su período ha pasado a la historia como marcado por la mala suerte. En agosto del 1167 celebró su segunda boda, solemnemente, en la Catedral de Tiro, con la princesa María Comneno, sobrina nieta del Emperador Manuel. Murió en Jerusalén, por causa de aplicarle una sangría cuando padecía una fuerte disentería. Tenía 34 años y era el 11.07.1174.


    [7] VII. BALDUINO IV, hijo del anterior, pasó a la posteridad como el Rey leproso, enfermedad que contrajo a los 4 años. Su padre, Amalarico, contaba llorando una tarde a su amigo el Emperador Manuel, que el archidiácono Guillermo le había explicado, por los síntomas que él había detectado, que el heredero sufría la peor enfermedad de la Edad Media. No obstante el Príncipe mostraba clara inteligencia, estimable cultura y voluntad de hierro.


    Coronado a los 13 años en la Basílica del Santo Sepulcro, por el patriarca Amalarico, el 15.07.1173, participó en la Batalla de Montgisard, 25.11.1177, que era un castillo fortificado al SE de Ramleh, en un punto equidistante entre Belén y Jerusalén, al frente de un reducido grupo de Caballeros que consiguió reunir en Escalón. Era un hombre muy religioso, y según cuentan las crónicas, en lo más cruento de la batalla, mandó que le trajeran un trozo de la Vera Cruz, que el Obispo Alberico guardaba en la Iglesia de Belén. Al recibir la Santa Reliquia, el Rey desmontó de su caballo para adorarla, rogando un milagro para vencer el ejército siro-egipcio de Saladino (Salah-al-Din-Yusuf) que les superaba en la proporción de 40/1. Enardecidos por la fuerza de la fe que irradiaba el Monarca, los Caballeros cristianos se lanzaron contra los miles de guerreros mahometanos. De pronto sopló un fuerte viento que levantó nubes de arena y cegó a los mahometanos, los cuales acobardados, se dieron a la fuga, abandonando incluso sus armaduras. El viento cesó cuando acabó la batalla, y así, unos pocos centenares vencieron a los 20.000 soldados de Saladino. Lógicamente, el milagro se atribuyó a la Vera Cruz.


    Para defender la frontera N del río Jordán hasta el Mar de Galilea, Balduino construyó unas importantes fortificaciones, lo que hoy se llaman los Altos del Golán. Cada vez más enfermo, el Rey designó como heredero a su sobrino Balduino de 6 años, hijo de su hermana Sybila y de su primer esposo Guillermo de Monferrato, con lo cual pretendía excluir del trono a su hermana y sobre todo a su nefasto marido Guido de Lusignan, Conde la Marche y del Poitou. El Rey falleció a los 25 años, en marzo de 1185 y de él ha quedado el recuerdo de una gran figura humana desbordante de patetismo. Derrotó a Saladino ante Jerusalén y en Kerak y frenó sus incursiones en Galilea. Logró mucho más de lo imaginable, habida cuenta de sus espantosas condiciones físicas. Fue enterrado, igual que sus predecesores, en la Basílica del Santo Sepulcro.


    [8] VIII. BALDUINO V, hijo de Sibila y póstumo de Guillermo de Monferrato, nieto de Amalarico, y por tanto sobrino del Rey leproso. Coronado como los anteriores en la Basílica del Santo Sepulcro por el Patriarca Heraclio de Auvernia en 1.185 a los 7 años. Le llamaban el pequeño Rey y murió el mismo año de su Coronación.


    [9] IX. GUY de LUSIGNAN – GUIDO II, Conde de Ascalón y de Jaffa, segundo marido de la Princesa Sibila, quien con sus intrigas y la ayuda de su madre, Inés de Courtenay, consiguieron instalarle en el trono, apoyado también por la opinión pública, muy mediatizada, y por los nobles que controlaban muy de cerca todo el tinglado. La única oposición fue la de Roger, Maestre del Hospital. Fue coronado por el Patriarca Heraclio en 1186.


    Durante su Reinado cristalizaron las intrigas, las traiciones y todos los despropósitos llevados a cabo por los Príncipes Cruzados, mientras Saladino, que pacientemente había estado acechando el momento oportuno, con una estrategia genial, consiguió la colosal victoria de la batalla de los Cuernos de Hattin el 04.07.1187. En el curso de la misma, tristemente fue arrebatada la Vera Cruz, la gran reliquia de la Cristiandad, por un grupo de mahotanos que la arrastraron por varios mercados hasta que se perdió su rastro. El 02.10.1187, Saladino entró triunfante en Jerusalén y aunque borró todo vestigio cristiano de las mezquitas del monte Oria, respetó la Basílica del Santo Sepulcro. Cabe señalar el curioso afán que tenían las gentes de aquellas épocas por hacer coincidir con ciertos aniversarios sus gestas, así dicen las crónicas que Saladito retardó su entrada victoriosa en Jerusalén hasta hacerla coincidir con el viernes 28 del mes de Rajab, aniversario del viaje mítico de Mahoma a Jerusalén.


    Guido era un Rey sin Reino y no le restaba más que renunciar al título de Rey de Jerusalén. Años después, con la ayuda de Ricardo I de Inglaterra (Corazón de León) quién rogó a los Templarios le vendiesen la isla de Chipre, fundó la dinastía chipriota de Lusignan, que duraría más de lo pensable y con el tiempo acumularía la Corona titular de Jerusalén. Guido murió en Chipre en mayo de 1.194.


    [10] X. ENRIQUE I de CHAMPAGNE, Príncipe de Tiro, era, según rezan las crónicas, muy apuesto Caballero. Fue el tercer marido de Isabel, Princesa de Jerusalén, hija menor del Rey Amalarico. No llegó a ser coronado, pese a ser reconocido como titular del Reino costero de los Cruzados. Murió en Tolemaida el 1197 al caer por una ventana al foso del castillo. El segundo marido de Isabel fue Conrado de Monferrato, asesinado pocos días tras su coronación por los “hassyshins” inducidos por el señor de la Montaña para vengarse de Conrado que hundió un navío en el que la secta de los asesinos navegaba hacia Egipto.


    [11] XI. AMALARICO II de JERUSALÉN y I de Chipre. La Princesa Isabel joven todavía, era la heredera del reino, por lo que los Barones decidieron buscarle un cuarto marido. El indicado pareció ser el Rey de Chipre, que a su vez había enviudado recientemente. Ambos fueron coronados en enero de 1198, uniendo las dos Coronas cristianas de Ultramar. Amalarico era hombre de paz, creía que la prosperidad llegaría a sus reinos a través del comercio y que las guerras lo destruían todo. Logró grandes victorias diplomáticas que facilitaron la convivencia con los mahometanos. Murió, en Tolemaida, a los 50 años al comenzar la primavera de 1205.


    [12] XII. JUAN de BRIENA I de JERUSALÉN, era un Soldado fuerte y valeroso, pero tenía 60 años y carecía de fortuna. Se convirtió en esposo de María de Monferrato, de 17 años, princesa heredera de Jerusalén, hija de la reina Isabel, tras la embajada enviada al Rey Felipe Augusto II de Francia para que designase un candidato para la Corona de Jerusalén.


    [...] El Rey francés [...] de acuerdo con el Papa Inocencio III decidieron dotarlo espléndidamente para hacer más atractiva su candidatura.


    Juan llegó a San Juan de Acre a mediados de septiembre de 1210, se casaron al día siguiente de su llegada y dos semanas después fueron coronados en la Catedral de Tiro. Gobernó con tacto, prudencia y eficacia. Hizo muchas cosas buenas, como dato curioso citaré que peregrinó a Compostela y que con más de 70 años, en pleno vigor físico, en 1262 volvió a casarse con la Infanta Berenguela, hija de Alfonso IX de Castilla y hermana de Fernando III el Santo, en la iglesia de San Lorenzo de la ciudad de Burgos. Durante la minoría de edad del Emperador de Constantinopla se encargó de los graves problemas del Imperio latino de Constantinopla y consiguió que el heredero, Balduino se casara con su hija María. Salvó al Imperio de caer en manos de los búlgaros y cuando se dirigía a Roma en busca de ayuda, murió en 1237 dejando tras de sí una trayectoria deslumbrante, poco esperable de quien, al principio, se pensó era sólo un anciano sin horizonte ni riquezas.


    [13] XIII. FEDERICO II Emperador del Sacro Imperio Romano, nieto de Federico Barbarroja Hohenstaufen. En 1222 se había quedado viudo de Constanza, hija de Alfonso II de Aragón y no le pareció mal desposar en 1225 a Violante, Princesa heredera de Jerusalén, hija del Rey Juan de Brizna. Era un Príncipe muy culto, educado de manera excepcional [...], conocía toda la ciencia de su tiempo, aritmética, astronomía, geometría, música, navegación y filosofía. Gran políglota, hablaba italiano, francés, griego, latín y árabe, en cambio su alemán era bastante defectuoso. Conocía perfectamente la situación entre Oriente y Occidente, comprendía al mahometanismo, por el que a priori no sentía hostilidad, habida cuenta su trato con los mahotanos de España, era un político nato, experto también en el arte de la guerra. La moral se la dictaba él mismo sin afectarle ni excomuniones ni anatemas. Con esta preparación se convertiría en el hombre más poderoso de Europa.


    Capitaneó la sexta Cruzada en 1229 y por un tratado con el sultán egipcio Al-Kamil, sobrino de Saladino, señor de Jerusalén y de la Palestina central, en cuya redacción fue ayudado por Tomás de Aquino, Conde de Acerra, consiguió el milagro de reconquistar Jerusalén para la Cristiandad, con la excepción de las dos mezquitas del monte Oria, dedicadas al culto mahometanos, y también Nazareth, la Galilea occidental y los castillos de Torón y Monfort. Se firmó la paz por 10 años, tiempo suficiente para que los cristianos pudieran reconstruir las murallas de Jerusalén. Fue un triunfo gigantesco y fue lógico proclamarlo Rey de Jerusalén, aunque Federico no pidió a ningún Obispo que lo coronase, él mismo se impuso la Corona real ante el Santo Sepulcro. Como era un gran político, consiguió pactar con los mahometanos que los Santos Lugares quedaran para el culto de los cristianos, exceptuando la mezquita de Omar y el monte Oris, de donde supustamente Mahoma partió a los cielos. Para los cristianos quedarían también los Santuarios de Belén y de Nazareth. En 1242, el emir de Damasco, en guerra con el sultán de Egipto, entregó Jerusalén a los cristianos pero la ciudad fue saqueada y conquistada por dos veces por los Rarismos. Federico murió en Italia a finales del 1250. Muchos historiadores le conocen como el “Stupor Mundi” [...].


    [14] XIV. CONRADO I de SICILIA y IV de ALEMANIA, sucedió a su padre en sus derechos al Reino de Jerusalén. En 1237 se casó con Isabel, hija del Duque Otón de Baviera y tuvo un hijo al que llamaron también Conrado. Sometió las dos Sicilias y murió repentinamente el 21 de mayo de 1254.


    [15] XV. CONRADO II, nació en Wolfstein, Alemania, en 1252. Se educó en la Corte de su tío el Duque Luis de Baviera. Le llamaban Conradino y cuando tenía 2 años heredó los derechos dinásticos a los tronos de Sicilia, Nápoles y Jerusalén, aunque nunca puso los pies en sus Reinos.


    Su tío Manfredo, hijo ilegítimo del Emperador Federico II, aprovechándose de su infantil indefensión, logró erigirse en Regente, y después le arrebató el Trono. Años más tarde Carlos de Anjou, para evitar problemas políticos, le hizo decapitar en la plaza de Nápoles el 20.10.1.267.


    Cuentan las crónicas que el joven Príncipe de 14 años subió al patíbulo con la entereza de un valiente y arrojando su guantelete al suelo reclamó a los presentes un Paladín para vengar su muerte. Dos Caballeros aragoneses que estaban allí lo recogieron y lo entregaron al Rey don Pedro III de Aragón quien, a la postre, dio cumplida venganza destronando al de Anjou en la revuelta conocida como las “vísperas sicilianas”.


    [16] XVI. MANFREDO, Príncipe de Tarento, Rey de Nápoles y de Sicilia. Casado en primeras nupcias con Beatriz de Saboya y en segundas con Elena de Epiro. La enemistad del Papado con la dinastía de los Hohenstaufen, a los que calificaban como “raza de víboras” o “hidra de las siete cabezas”, cristalizó cuando la Santa Sede decidió expulsar del Trono siciliano a Manfredo, por intratable y prepotente. El Papa Clemente IV, de nacionalidad francesa ofreció la Corona a Carlos d’Anjou, hermano del Rey Luis IX de Francia, al que acompañó en la séptima Cruzada. Manfredo murió en la batalla de Benevetto en 1266.


    [17] XVII. CARLOS I d’ANJOU, Conde d’Anjou y de Provenza, de Maine y de Focalquier, Rey de Nápoles y de Sicilia. Tras la victoria de Benevetto entró en Nápoles con el título de Rey de Jerusalén intentando arrojar de Bizancio al Emperador Miguel Paleólogo. Carlos se había casado en primeras nupcias con Beatriz, hija de Ramón Berenguer IV, Conde de Provenza, y en segundas, con Margarita de Borgoña. Reina desde 1266, fue coronado en Roma por el Papa y destronado en marzo de 1282 en la revuelta conocida como las “vísperas sicilianas”, cuando los nativos se enfrentaron a los franceses y Sicilia pasó a la Corona de Aragón. Murió en 1285.


    Por esas fechas, Pedro III de Aragón, árbitro a la sazón de Italia y rey del mediterráneo, zarpa de Tortosa y desembarca Trapani el 30.08.1282, con la ayuda de Juan de Prócida y de los marinos Garcerán y Marquet se proclama Rey y libertador de Sicilia, capturando a Carlos el Cojo, hijo del d’Anjou. Es la época del Almirante Roger de Lluria, cuya estrella empezaba a brillar en el mediterráneo y decían las gentes “hasta los peces llevan en su lomo los palos de Aragón” De esto último doy fe yo, como submarinista, que los serranos, sargos y cabrillas, siguen todavía hoy, luciendo en sus lomos los palos de Aragón.


    [18] XVIII. CARLOS II d’ANJOU, también llamado el cojo por su defecto físico. En 1291 los turcos se apoderaron de Tolemaida, con lo que desapareció el Reino latino de Jerusalén, el Rey tuvo que ceder Sicilia a Don Fadrique de Aragón en 1302 por el acuerdo de Castalbellota, quedándole sólo el título de Rey de Nápoles y su dominio. Murió en 1309. A partir de esa fecha, sus descendientes solo han podido ostentar de forma honorífica el título de Rey de Jerusalén puesto que los dominios quedaron ya para siempre en manos de los infieles.


    [19] XIX. ROBERTO I el SABIO, Rey de Nápoles y de Jerusalén. Casó en primeras nupcias con Violante, hija del Conde Rey de Barcelona y Aragón, Pedro II, con la que tuvo un hijo Carlos y en segundas con Dª Sancha de Aragón, hija de Jaime II de Mallorca, siendo coronados Reyes de Nápoles y de Sicilia por el Papa Clemente V en agosto de 1309 en la nueva sede papal de Avignon.


    Estos Monarcas, fervorosos cristianos, adquirieron en 1336 un edificio en la ciudad de Jerusalén, que se destinó a convento para que los franciscanos pudieran velar continuamente al pie del Calvario y del Santo Sepulcro. En uso de su título de Reyes de Jerusalén, solicitaron al Papa Clemente VI concediera a los frailes de la Orden de Menores de San Francisco, la Custodia de la Iglesia del Santo Sepulcro y de otros Santos Lugares, a lo que accedió el pontífice expidiendo en 1342 las Bulas “Gratias Agimus” y “Nuper Charissimae”.


    Así llega por herencia a la Casa de Aragón, el primer entronque con el título del Rey de Jerusalén, aunque tras permanecer alrededor de un siglo en la Casa de Anjou, vuelve definitivamente a Aragón con Alfonso V llamado el Magnánimo. Roberto murió en 1343.


    [20] XX. JUANA D’ANJOU, Reina de Nápoles, hija de Carlos, Duque de Calabria y nieta de Roberto I a quien sucede. Se casó en repetidas ocasiones, probablemente para conseguir descendencia. Los maridos fueron por este orden, su primo Andrés de Hungría, asesinado en circunstancias poco claras, otro primo Luis de Anjou, Príncipe de Tarento, Jaime II, Rey de Mallorca y Otón de Este, Duque de Brunswick. No consiguió tener hijos y murió en 1382 en el Castillo de muro envenenada por orden de su carcelero, el nuevo Rey, Carlos Durazzo.


    [21] XXI. CARLOS II de DURAZZO, sucede a la Reina Juana en 1382, coronado Rey de Nápoles por el Papa Urbano VI y Rey de Hungría en 1385. Murió asesinado en la isla de Buda en el delta del Ebro en 1387 por orden de la ex Regente de Hungría Elisabeth de Bosnia, viuda de Luis I de Hungría.


    [22] XXII. LADISLAO de DURAZZO, hijo del anterior, declarado mayor de edad en 1400 siendo coronado el mismo año. No logró recuperar el Reino de Hungría, intervino en las luchas del Cisma de Occidente entrando en Roma como vencedor en dos ocasiones. Murió de repente en 1414.


    [23] XXIII. JUANA de DURAZZO, hija de Carlos III sucedió a su hermano Ladislao. Es la última soberana de la Casa de Anjou. Viuda de Guillermo de Austria casó en segundas nupcias con Jacobo de Borbón, conde de Mena. Su gran enemigo fue Alfonso V el Magnánimo de Aragón. Murió en 1435.


    [24] XXIV. ALFONSO el MAGNÁNIMO V de ARAGÓN y I de NÁPOLES, de Valencia, Mallorca, Córcega, Cerdeña, Jerusalén, Duque de Atenas y de Neopatria, Conde de Barcelona, Rosellón, Cerdaña, etc.


    Con este Rey queda definitivamente entroncado el título de Rey de Jerusalén en la Casa de Aragón, al conquistar los derechos dinásticos de Renato, hermano de Luis d’Anjou a quien Juana había legado su Reino. Coronado Rey de Nápoles en 1435 por el Papa Eugenio IV. Casado con su prima hermana María de Castilla de la que no tuvo descendencia. Murió en Nápoles en 1458 dejando heredero a su hermano Juan.


    [25] XXV. JUAN DE TRASTÁMARA REY DE NAVARRA, DE JERUSALÉN, DUQUE DE ATENAS DE NEOPATRIA DE PEÑAFIEL Y DE NEMOURS.


    Le llamaban el “sin fe” y fue uno de los personajes más complicados, ambiciosos y falto de escrúpulos del linaje de los Trastámara, familia ya de suyo carente de lo que solemos calificar como virtudes tradicionales. Se casó con Blanca de Navarra, viuda de Martín el joven, Rey de Sicilia, hijo de Martín responsable de la muerte de su hijo Carlos, Príncipe de Viana, fallecido en Barcelona el 23 de septiembre de 1461. El Rey Juan murió en Barcelona a los 81 años tras 21 de un Reinado turbulento.


    [26] XXVI. FERNANDO EL CATÓLICO II de Aragón, V de Castilla, III de Nápoles, II de Sicilia, hijos de Juan II y de Juana Enríquez, sucedió a su padre por cesión paterna del 20 de enero de 1479. A la muerte de su hermanastro Carlos de Viana quedó heredero de la Corona de Aragón con los títulos de Príncipe de Gerona y Duque de Montblanc. En 1469 se casó con la princesa Isabel, jurada heredera de Castilla en Toros de Guisando en septiembre de 1468. Históricamente ambos son conocidos como los Reyes Católicos. Fernando entró triunfalmente en Nápoles el año 1502, por lo que se consideró titular de los derechos de Rey de Jerusalén, que transmitió a sus descendientes, los Reyes de España.


    El gran acontecimiento de su Reinado es, sin duda alguna, el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón, empresa financiada por el valenciano Luis de Santángel, tesorero del Rey y “ciutadá honrat de Barcelona”.


    En sus constantes pugnas con los franceses construyó la magnífica fortaleza de Sales, cercana a Persignan, desde donde abatió a las tropas de Luis XII de Francia quien proyectaba invadir España por Navarra y Cataluña. Mientras tanto, el Gran Capitán lograba, tras las batallas de Gaeta y de Garellano, la incorporación del Reino de Nápoles a la Corona de España.


    En 1510, la Santa Sede confirmó oficialmente a don Fernando, la posesión del Reino de Nápoles y ya a partir del año 1512 aparece como “Don Fernando, por la gracia de Dios, Rey de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Valencia, de Mallorca, Conde de Barcelona, Señor de las Indias de la mar Oceána, Duque de Atenas y de Neopatria, Conde de Rosellón y de Cerdeña, Marqués de Orestán y de Gociano, Administrador y Gobernador de Castilla y de León, etc. Por la Serenísima Reina, su muy cara e amada hija” (Juana la Loca).


    [27] XXVII. CARLOS I DE ESPAÑA Y V DE ALEMANIA, sucedió a su abuelo D. Fernando en 1516 en los dominios de Aragón como había sucedido a su madre en los de Castilla y León. Se le considera como el soberano que reinó sobre más estados a lo largo de la historia, herencia que le vino de sus cuatro poderosos abuelos, los paternos, Maximiliano de Habsburgo y María de Borgoña y los maternos, Fernando de Trastámara e Isabel de Castilla.


    Tuvo siempre en gran estima el título de Rey de Jerusalén, haciendo reparar a sus expensas la Iglesia del Santo Sepulcro que amenazaba ruina. En su sepulcro figura el siguiente epitafio: “Carlos V, Augusto Emperador Romano, Rey de estos reinos, de Sicilia y de Jerusalén, Archiduque de Austria”.


    Reunió el gran Capítulo del Toisón de Oro en la Catedral de Barcelona.


    [28] XXVIII. FELIPE II DE ESPAÑA Y I DE PORTUGAL, ocupa el trono por abdicación de su padre en 1556. Fue propuesto Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, tras el Capítulo General convocado en la Iglesia de Santa Catalina de la ciudad de Hoschtraten, en la diócesis de Cambray el 23.03.1558 pero el Papa, que lo odiaba, no quiso refrendar su nombramiento. En su panteón del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, fundado por él mismo, figura el siguiente epitafio: Felipe II, Rey Católico de todos los Reinos de España, de las dos Sicilias y de Jerusalén, Archiduque de Austria.


    [29] XXIX. FELIPE III DE ESPAÑA, sube al trono por fallecimiento de su padre en 1598. Junto a su esposa y prima segunda, la Reina Margarita, fueron muy generosos con la Orden del Santo Sepulcro y con los Franciscanos de la Custodia. A estos últimos asignaron una generosa renta anual y a la Orden hicieron importantes donativos. Se decía que el Rey consideraba Jerusalén como su Escorial propio y que la Reina era la sacristana del Santo Sepulcro. A su muerte, el 31 de marzo de 1621 asignó una limosna perpetua anual para las necesidades de Tierra Santa de 5300 ducados, lo que en lo sucesivo sería conocida como la “Obra Pía”.


    [30] XXX. FELIPE IV DE ESPAÑA, casado con Doña Mariana de Austria, sucede a su padre. Su amor a los Santos Lugares fue aún mayor que el de sus predecesores. En 1628 donó 300 ducados para reparaciones de los Santuarios de la Tierra Santa, especialmente para la Basílica del Santo Sepulcro, y sus limosnas fueron tan generosas, que se decía, “depositaba sus tesoros ante el Sepulcro del Señor”. Él fue quien consolidó y estructuró el Real Patronato de la Obra Pía. Su Reinado fue dominado por el valido Conde Duque de Olivares. Se perdió Portugal en 1640 y por la paz de Westfalia los Países Bajos. En Andalucía se produjo un intento de secesión capitaneada por el duque de Medina-Sidonia y en Cataluña la revuelta conocida como la guerra dels Segadors que acabó con la paz de los Pirineos y por que se perdieron el Rosellón y la mitad de la Cerdaña.


    [31] XXXI. CARLOS II DE ESPAÑA, sube al trono a la muerte de su padre en 1665. Tenía 5 años por lo que su madre la Reina Mariana de Austria ejerció como regente hasta su mayoría de edad. Fue el último Rey de la Dinastía de los Habsburgo. La Historia le conoce como don Carlos el Hechizado por su naturaleza débil y enfermiza. Se casó dos veces, con María Luisa de Orleáns y con Mariana Pfalz, pero no logró tener descendencia por lo que testó a favor de Felipe d’Anjou, sobrino de Luis XIV de Francia. Mostró gran afecto a la Orden del Santo Sepulcro y a sus Caballeros cuyos privilegios y honores siempre defendió. Murió en 1700.


    [32] XXXII. FELIPE V DE ESPAÑA, con este Rey entra en España la casa de Borbón, tras vencer en la guerra de Sucesión (1701-1714) al pretendiente austracista en la batalla de Almansa y ser reconocido por todas las potencias de Europa que firmaron el tratado de Utrecht el 11 de abril de 1712 por el que España tuvo que ceder la isla de Menorca y el peñón de Gibraltar.


    [33] XXXIII. LUIS I REY DE ESPAÑA Y DE JERUSALÉN, por cesión de su padre que se siente viejo y con muchas limitaciones físicas y psíquicas. Luis contrae matrimonio con Luisa Isabel de Orleáns pero no tienen descendencia por lo que el padre, aconsejado por su esposa Isabel de Farnesio, vuelve a ocupar el Trono pese a sus malas condiciones físicas.


    [34] XXXIV. FERNANDO VI DE ESPAÑA y II de JERUSALÉN, sucedió a su padre en 1743. Se casó con la Princesa portuguesa Bárbara de Braganza, persona muy culta bajo cuyo mecenazgo se construyó el Convento de las Descalzas Reales. Murió sin descendencia en 1759.


    [35] XXXV. CARLOS III DE ESPAÑA, tercer hijo de Felipe V, a la muerte de su hermano Fernando VI, renunció al Trono de Nápoles, que cedió a su hijo Fernando, para ocupar la sede de España. Fue un hombre inteligente y práctico [...]. Durante su reinado, en 1746 el Papa Benedicto XV promulgó la Bula “In Supremos Militantes Ecclesiae” por la que se reconocía el derecho secular del Guardián Custodio de Tierra Santa de recibir sobre la Tumba de Cristo a varones ilustres a quienes se confería el título de Caballero del Santo Sepulcro. En su tiempo se dictaron las Reales Ordenanzas del Ejército y se fundó en Barcelona el Banco de San Carlos, sucesor de la “taula de canvis” de la Edad de Media. Se recuperó la isla de Menorca. Engrandeció la capital, Madrid, con bellos monumentos, estableció el alumbrado público [...] de gas, se construyeron carreteras puertos y canales y se protegió la agricultura, la industria, el comercio, las artes y las letras.


    [36] XXXVI. CARLOS IV DE ESPAÑA, nacido en Nápoles en 1748, sube al trono a la muerte de su padre en 1778, aunque no le tiene gran afición al tema porque decía con frecuencia que hubiera preferido ser relojero. Casó con Mª Luisa de Parma de la que tuvo numerosa descendencia.


    En 1790 se instruye una minuciosa regulación de la Obra Pía quedando los Reyes y sus sucesores, como Patrones legítimos de la misma. Declaró la guerra a la Francia revolucionaria pero fue derrotado y obligado a firmar la paz de Basilea por la que España tuvo que ceder a Francia la isla de Santo Domingo. Cuando años más tarde las tropas de Napoleón invaden España, en 1808 abdica en su hijo Fernando. Muere en Roma en 1819.


    [37] XXXVII. FERNANDO VII DE ESPAÑA, llamado “el Deseado” aunque su trayectoria no fue muy afortunada. Se casó cuatro veces pero solo tuvo descendencia del cuarto matrimonio y sólo hijas [...], lo que daría más tarde origen a las guerras carlistas. [...]


    [38] XXXVIII, CARLOS V, CARLOS MARÍA ISIDRO DE BORBÓN Y BORBÓN PARMA, es el primer rey carlista, cabeza y fundador de la llamada Dinastía carlista o legítima, en realidad la continuidad legítima de la Dinastía histórica española. Nació en el Palacio Real de Madrid, en 1788, hijo segundo del Rey Carlos IV. Casó en primeras nupcias con María Francisca de Braganza, y en segundas con la hermana de ésta, María Teresa, Princesa de Beira. Luchó en la Primera Guerra, o de los Siete Años. La traición de Maroto le obligó a ir a Francia, seguido por diez mil voluntarios, que fueron con él al destierro.


    Abdicó en 1845 en favor de su hijo Carlos Luis. Murió en Trieste, el 10 de marzo de 1855. En su honor, su nieto Carlos VII instituyó la fiesta de los Mártires de la Tradición. Está enterrado en la Capilla de San Carlos Borromeo, de la Catedral de San Justo, en Trieste, con sus dos esposas. En su tumba se halla la siguiente inscripción:


    D.O.M.
    Carolus V Hispaniarum Rex
    in prosperis modestis in adversis constans
    pietate autem insignis
    Obdormuit in pace Domini
    VI id. mart. an MDCCCLV
    aetatis vero suase LXVI mense XI die IX
    et
    hic tumulator maximo pop. et. cleri
    concurso
    XVII kal. apr. eiusd. an.
    R.I.P.


    “A Dios Óptimo Máximo. Carlos V, Rey de las Españas, modesto en la prosperidad y constante en la adversidad, pero insigne en su piedad, durmióse en la paz del Señor el 10 de marzo del año 1855 a la edad de 66 años, once meses y nueve días. Aquí enterrado con gran concurso del pueblo y del clero el 16 de marzo del mismo año. Descanse en paz”.


    [39] XXXIX. CARLOS VI, CARLOS LUIS DE BORBÓN Y BRAGANZA, hijo de Carlos V y de María Francisca de Braganza. Nació también en el Palacio Real de Madrid, en 1818. Tomó el título de Conde de Montemolín, al abdicar su padre en él.


    Durante los años 1847 a 1849 tuvo lugar la Segunda Guerra Carlista, principalmente en Cataluña.


    En 1860, con ocasión del desembarco de San Carlos de la Rápita, cayó prisionero, con su hermano Fernando. Falleció en 1861, de forma extraña y sorprendente, así como su hermano Fernando y su esposa Carolina. Están los tres enterrados en Trieste. El epitafio de Carlos VI dice así:


    Hic quiescunt
    Carolus VI Comes a Montemolin
    Caroli V primogenitus
    qui
    an. natus XLII mens XI dies XIII
    pie decessit Tergeste
    idib. ian. an. MDCCCLXI


    [40] XL. JUAN III, JUAN DE BORBÓN Y BRAGANZA, hijo segundo de Carlos V, nació en Aranjuez en 1822. Al morir su hermano en 1861, fue su legítimo heredero, aunque en 1864 la Princesa de Beira, su madrastra, publicó su célebre “Carta a los españoles”, en la que se denunciaba su ilegitimidad de ejercicio y se aclamaba por vez primera a su hijo Carlos VII. Abdicó todos sus derechos en él en 1868. Durante la Guerra Carlista de 1872-1876 tomó parte en la contienda como Ingeniero General del Ejército carlista.


    Sus restos mortales descansan en la Catedral de Trieste, con los de sus padres y hermanos y con los de su hijo Carlos VII. Sobre la tumba de Juan III, Carlos VII dispuso que fuese colocada una lápida en que se lee:


    Hic in pace quiescit
    Ioannes III Hispan. Rex
    Caroli V Regis secundo genitus
    natus Araniuesii apud Matritum
    ibidus maii an MDCCCXXII
    Brightoniae in Anglia
    XIV kal. dec. an. MDCCCLXXXVII
    obit.


    Y así quedó fuera de toda duda el legítimo orden dinástico.


    [41] XLI. CARLOS VII, CARLOS MARÍA DE LOS DOLORES DE BORBÓN Y AUSTRIA ESTE, hijo de Don Juan y de la Archiduquesa María Beatriz de Austria Este, nació en Laybach, Suiza, en 1848. Fue el cuarto monarca de la Dinastía carlista, que confirmó la abdicación de su padre en 1868.


    Organizó y dirigió la Tercera Guerra, entrando por Vera de Bidasoa en 1872, y otra vez por Zugarramurdi en 1873, gobernando gran parte del territorio peninsular durante los siguientes cuatro años.


    Dio forma definitiva a la idea tradicionalista, es tal vez el monarca más representativo de la Dinastía.


    Falleció en Varese en 1909. Sus restos también reposan en Trieste.


    En una lápida colocada a la izquierda del altar, en el muro, reza esta inscripción, que refleja con toda exactitud la grandeza de Carlos VII:


    CAROLVS VII
    HISPANIARVM REX
    AVITAE FIDEI ET PATRIAE DEVOTVS
    HIC QVIESCIT
    INVICTA CHRISTIANI REGISQVE FORTITVDINE
    AVGVSTO MVNERE PERFVNCTVS
    N. LABACI III KAL. APR. MDCCCXLVIII
    M. VARESSII VI KAL. AVGVST. MCMLIX


    [42] XLII. JAIME III, JAIME DE BORBÓN Y BORBÓN PARMA, hijo de Carlos VII y de Margarita de Borbón Parma. Nació en Vevey, Suiza, en 1870. Falleció en París, el 2 de octubre de 1931. Jaime I en las coronas de Castilla y de Navarra, fue aclamado por legítimo heredero de su padre como Jaime III, respetándose así la numeración de los reyes de Aragón.


    Está enterrado, con su madre y con su hermana Blanca, en la Capilla de la Tenuta Reale, en Viareggio.


    No casó, muriendo soltero, por lo que los derechos sucesorios pasaron a su tío Don Alfonso Carlos.


    [43] XLIII. ALFONSO CARLOS DE BORBÓN Y AUSTRIA ESTE, hermano de Carlos VII, tío, por tanto, del Rey Don Jaime. Al suceder a éste, inesperadamente, en 1931, tomó el título de Alfonso Carlos I, en homenaje a su familia y para evitar confusionismos, quien en el orden sucesorio de la Corona de Castilla era el verdadero Alfonso XII. Había nacido en Londres, en 1849. Casado con María de las Nieves de Braganza, no tuvo tampoco sucesión. En la Guerra de 1872-1876 fue General en Jefe del Real Ejército de Cataluña. Falleció en Viena, el 29 de septiembre de 1936. Está enterrado con su esposa en Austria, en Puchheim.


    [44] XLIV. JAVIER I, FRANCISCO JAVIER DE BORBÓN Y BRAGANZA, sobrino del anterior, en 1936 fue nombrado por éste Príncipe Regente. Con arreglo a las leyes sucesorias de la Monarquía española, fue proclamado Rey en 1952, tras comprobarse que no existía príncipe de mejor derecho. Con él, pues, pasa la de Parma a convertirse en la rama mayor de los Borbones. Había nacido en Pianore, en 1890, hijo del Infante Don Roberto, último Duque reinante en Parma y general del Ejército carlista. Casó con Doña Magdalena de Borbón Busset.


    Preparó junto con don Manuel Fal Conde la Cruzada de Liberación, y dio la orden de alzamiento a los requetés en 1936. Falleció en Chure, Suiza, en 1977. Está enterrado en el Monasterio de Solesmes, Francia.


    [45] XLV. S.A.R. DON SIXTO ENRIQUE DE BORBÓN Y BORBÓN-BUSSET, Infante de España, Duque de Aranjuez, Príncipe de Parma y de Plasencia, Gran Maestre de la Orden de la Legitimidad Proscrita, Antiguo Caballero Legionario, Regente de la Comunión Tradicionalista, Abanderado de la Tradición.


    El 22 de julio de 1940, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón nace en el exilio en Pau, Francia. En 1965, bajo el nombre de Enrique Aranjuez, se alista en el Tercio «Gran Capitán», 1º de La Legión. El 2 de mayo de aquel año jura la Bandera de España con la fórmula entonces vigente, que excluía compromisos políticos (a diferencia de la posterior, que entraña fidelidad a la Constitución de 1978).


    El 22 de septiembre de 1975, tras el abandono de los deberes dinásticos de su hermano Carlos Hugo y las desviaciones ideológicas de éste, Don Sixto Enrique encabeza la Comunión Tradicionalista. El 7 de mayo de 1977, al morir su augusto padre Don Javier de Borbón y Braganza, Rey legítimo de Las Españas y Duque de Parma, Don Sixto Enrique de Borbón se convierte en Regente y toma el título de Abanderado de la Tradición.


    ***


    FUENTES:


    “La vinculación de la Monarquía Española con el título de Rey de Jerusalén”, por la Excma. Sra. Dª Mariví Sans de Quadras, Condesa de Sant Llorens del Munt, Dama Comendadora con placa de la Orden del Santo Sepulcro. ORDEN DE CABALLERÍA DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉN (Lugartenencia de España oriental), Artículos y Conferencias.


    “Monarquía: De los Reyes carlistas y de su numeración”. LA SANTA CAUSA, boletín de acción, formación e información carlista. Edición impresa, nº 5, junio, julio y agosto de 2003.

    Núcleo de la Lealtad
    Nicus dio el Víctor.

  2. #2
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Excelente articulo. Sin duda muy educativo e informativo.

    Por ahi lei que en el siglo XX antes de la Primera Guerra Mundial tanto el Rey de Inglaterra como el Kaizer Aleman reclamaban tambien para si el titulo de Reyes de Jerusalem. Desconozco si el Zar Ruso alguna vez reclamo para si tal titulo.

    Pax.

  3. #3
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Muy buen aporte Hyeronimus.
    El ultimo rey, que reino efectivamente en Jerusalen fue el extraordinario Federico II,
    arbitrariamente, con una absurda ceguera política y lamentablemente excomulgado por el Papa, lo que significo que la Cristiandad perdiera definitivamente Jerusalen.

  4. #4
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Cita Iniciado por juan vergara Ver mensaje
    Muy buen aporte Hyeronimus.
    El ultimo rey, que reino efectivamente en Jerusalen fue el extraordinario Federico II,
    arbitrariamente, con una absurda ceguera política y lamentablemente excomulgado por el Papa, lo que significo que la Cristiandad perdiera definitivamente Jerusalen.
    Tenia entendido que Federico II nunca le fue reconocido el titulo de Rey de Jerusalem. No se si habre leido o entendido mal.

    Pax.




  5. #5
    Avatar de juan vergara
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Estimado NovoHispano:
    Federico II, fue efectivamente rey de Jerusalen.
    Lo que ocurre, es que el Papa -un guelfo recalcitrante- lo excomulgo con una arbitrariedad de aquellas...
    Mientras era coronado rey, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germano, sufría la invasión de sus territorios por los lombardos apoyados por el Papa...
    Cosas veredes Sancho...

  6. #6
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Cita Iniciado por NovoHispano Ver mensaje
    Tenia entendido que Federico II nunca le fue reconocido el titulo de Rey de Jerusalem. No se si habre leido o entendido mal.

    Pax.
    Quizá usted se refiere a que Federico fue Rey jure uxoris, en virtud de su matrimonio con la heredera Yolanda. También es verdad que poco después de casarse tuvieron un hijo, que naturalmente al morir su madre habría de ser Rey de Jerusalén por derecho propio, pero Federico II siguió actuando como Rey. Su coronación (1229) es posterior a la muerte de su esposa (1228).

    -Firmus et Rusticus-


    http://firmusetrusticus.blogspot.com/

    "Haciendo no una revolución en sentido contrario, sino lo contrario de la Revolución"

  7. #7
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    En mi modesta opinión el sacro Emperador Federico II Hohenstaufen -poeta , de una cultura sin par, y genio político- fue de hecho y de derecho legimamente Rey de Jerusalen, a mas de Emperador del Sacro Imperio Romano Germano, lo que nunca le perdonaron los guelfos, (unidos a la política Inglesa),
    Lamentablemente la miopía políta y el guelfismo recalcitrante del Papa Gregorio IX, desperdicio una oportunidad histórica única, blandiendo arbitrariamente las excomuniones como un impiadoso garrote, e implementando la nefasta e infecunda política de "dividir para reinar".
    Pretendió actuar como Cesar, olvidando el mandato evangélico de dar al Cesar lo que es del Cesar...
    Así nos fue...
    Conviene tener en cuenta que el guelfismo se encargo de la "mala prensa" de la que gozo el nieto de Barbarroja, inventando una serie de calumnias que perduran hoy día.
    Sin duda para los demócrata-cristianos fue políticamente muy, pero muy incorrecto...
    Pero que bien nos vendría hoy día la resurrección del Staufen...
    Claro esta, que volvería a ser "excomulgado" por los autodemoledores pos conciliares y sus socios los nomades neo cartagineses...

  8. #8
    Avatar de NovoHispano
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    De hecho ambos tienen razon hermano Juan.

    Federico II si fue rey de Jerusalem coronado el 18 de Marzo 1229, aunque el titulo nunca fue reconocido ni por el Papado (tanto Gregorio IX e Inocencio IV se negaron a aceptarlo) ni por alguna otra monarquia; eso no demerita que fiel a su caracter germanico haya sido un titan como su abuelo desafortunadamente la figura de Federico II siempre ha sido eclipsada por otros grandes monarcas de su tiempo como lo fue san Luis IX de Francia y su primo san Fernando III de Castilla y Leon. Si ambos reyes no hubiesen sido sus contemporaneos creo que muchos no se tragarian la mala prensa que sufrio a su muerte el memorable Federico II.

    Que gran epoca el siglo XI.

    Pax.




  9. #9
    Avatar de juan vergara
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Vale, amigo NovoHispano.
    Cordiales saludos.

  10. #10
    Avatar de Mexispano
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    Re: Reyes de España, Reyes de Jerusalén

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Jerusalén: ni judío ni palestino, español
    por Gustavo Adolfo Ordoño


    Gustavo Adolfo Ordoño es periodista especializado en información cultural, autor y editor de Pax Augusta, bitácora sobre temas de Historia. Asesor editorial educativo, ha coordinado varios proyectos editoriales de aprendizaje para diferentes niveles, desde primaria a bachillerato. Máster en Historia Contemporánea, especialidad en las relaciones de España con América Latina, el Magreb y Europa. Muy interesado en el iberismo y el entorno cultural hispanoamericano, ha realizado trabajos de investigación histórica sobre esos temas para el Departamento de Hª Contemporánea de la Universidad Nacional (UNED). Como profesional de la comunicación, también cubre eventos y jornadas relacionados con la Educación. Este artículo se publica con permiso del autor.


    Imagen de portada: Ciudad Vieja de Jerusalén




    Jerusalén Dorada. Ciudad Vieja de Jerusalén. Créditos: lapidim. Fuente: Flickr


    Aunque Ud no lo crea, el líder palestino Yaser Arafat se refería a Juan Carlos I como “nuestro querido rey”; y el presidente de Israel, Simón Peres, como “el monarca de los santos lugares”. Ahora que Trump ha declarado capital de Israel a la Ciudad Santa, es bueno recordar que Felipe VI, rey de España, también es rey de Jerusalén desde junio de 2014 tras la abdicación de Juan Carlos I. El título se otorgaba con la misión de recuperar Tierra Santa de los musulmanes. En 1277 María de Aquitania vendió su título de reina de Jerusalén al rey de Nápoles. Cuando, en 1504, Fernando el Católico tomó Nápoles, el título de rey de Jerusalén se sumó a los de la Corona española.




    El rey español Juan Carlos I con el líder palestino Yaser Arafat. Foto de archivo del diario ABC. Don Juan Carlos saludaba así, el 26 de mayo de 2000, al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat (derecha), a su llegada al Palacio de la Zarzuela, donde mantuvieron una entrevista. Arafat realizaba aquella visita de trabajo a España para exponer su visión de la situación actual del proceso de paz de Oriente Próximo, que atravesaba momentos delicados con los enfrentamientos entre palestinos e israelíes en Gaza y Cisjordania, y la retirada de Israel del sur de Líbano. EPA.



    El fallecido líder palestino Yaser Arafat se refería al rey emérito, Juan Carlos I, como "nuestro querido Rey". El presidente de Israel, Simón Peres (sefardí), cada vez que se encontraba con el padre de Felipe VI, actual monarca español, le nombraba con toda solemnidad y afecto como el "monarca de los Santos Lugares". La monarquía hispánica ostenta entre sus títulos el de reyes de la Ciudad Santa, Jerusalén; por eso, al abdicar Juan Carlos I en el joven Felipe VI, éste heredó en su discreta ceremonia de coronación el título de rey de la disputada por todo el mundo, ciudad de Jerusalén.

    Si fuera tan sencillo como afirmar que Jerusalén es español, ni judío ni palestino, gracias a una tradición histórica que se remonta a un reino desaparecido en el siglo XIII, los informativos mundiales no estarían dando cobertura a la preocupación grave por la decisión del presidente Trump de declarar en exclusiva capital de Israel a la Ciudad Santa. Sin embargo, no hay que menospreciar un dato que ya sirvió una vez para calmar los siempre tensos ánimos entre palestinos y judíos; me refiero a las negociaciones de paz de israelís y palestinos celebradas en Madrid en 1991. Los negociadores de cada parte resaltaron ese dato histórico, el estar en Madrid auspiciados por un anfitrión al que ambos consideraban "su rey", para conseguir un clima menos crispado y propiciar el diálogo.





    Vista de Jerusalén desde el Monte de los Olivos. Créditos: Osmar Valdebenito. Fuente: Flickr.


    Mucho ha llovido desde esas negociaciones que abrieron periodos de esperanza en un conflicto que de ser algo con seguridad es que es eterno, bíblico y trascendental si nos ponemos grandilocuentes. Los avances en una convivencia con la solución refrendada por la mayoría internacional de "los dos Estados", han sido mínimos. En Palestina la intransigencia de Hamas y en Israel la intolerancia de cualquier fuerza política en el poder, da igual el signo ideológico, han supuesto el verdadero muro que imposibilita el cumplimiento de las resoluciones de la ONU. La clara preferencia y aval estadounidense por Israel, desde la fundación del Estado en 1948, hace descompensar la balanza de influencias mundiales hacia el lado israelita. Un lógico apoyo, desde la perspectiva histórica, porque la comunidad judía del "Éxodo" contribuyó de manera esencial en la construcción como potencia del Estados Unidos contemporáneo.



    Felipe VI, rey de España y de Jerusalén

    Sería una galante iniciativa que el rey de España, Felipe VI, invitase a las partes en conflicto, judíos y palestinos, al monasterio de El Escorial para que bajo las estatuas del rey David y su hijo Salomón, se iniciasen unas nuevas negociaciones de concordia. Además, el monarca representaría al elemento cristiano que también debería ser oído en este conflicto y que está siendo olvidado. Los herederos de los reinos cristianos que en 1095 iniciaron la Primera Cruzada promovida por el Papa Urbano II, conquistando la ciudad de Jerusalén y poniendo las bases de un reino cristiano en Tierra Santa, son ahora los miembros destacados de la Unión Europea (UE). La postura europea es contraria a la iniciativa estadounidense y defienden la vía de los dos Estados y de compartir la capitalidad. Es curioso, pero los escrúpulos religiosos sobre la Ciudad Santa y su capitalidad nacen en época del dominio cristiano.




    Un judío llora en el Muro de los Lamentos de Jerusalén. Créditos: Jorge Dalmau. Fuente: Flickr


    El conquistador cristiano de Jerusalén en el 1099, Godofredo de Buillón, Duque de Lorena, tuvo reparos para coronarse rey de la ciudad. Consideraba que un hombre no debía ni podía coronarse con una corona de oro en un lugar donde Cristo había llevado una corona de espinas. Desde la misma toma de Jerusalén no se supo cómo administrarla. Eran muchos, incluido Godofredo, los que pensaban en convertir ese dominio carismático en una teocracia, gobernada en la distancia por el Papa y administrada por los cruzados. Aunque al morir pronto su conquistador, en el año 1100, con el único título de "Protector" que él mismo se había otorgado, su hermano Balduino heredó la conquista con muchos menos prejuicios. Se hizo coronar como rey secular de Jerusalén con el nombre de Balduino I. No obstante, el delegado papal en Tierra Santa, Dagoberto de Pisa, partidario de que el nuevo reino pasara a su jefe de Roma, se negó a coronarlo en la mítica Jerusalén y lo hizo en la vecina y también conquistada ciudad de Belén.





    Giraudon: La toma de Jerusalén en el año 1099. Fuente: Wikimedia


    El reino se extendió de norte a sur y de este a oeste, siempre frenado por los rivales musulmanes, siendo más o menos lo que sería hoy el Líbano, Palestina e Israel juntos. Duró poco menos de dos siglos (1291 toma de Acre por el sultán Khalil), repleta su historia de un devenir de problemas sucesorios y dinásticos que dieron con una carambola que ligó al título de rey de Jerusalén con la Corona de España. Jerusalén en menos de un siglo (1187) había vuelto a manos musulmanas gracias al poderoso Saladino, la capital del hostigado reino pasó a San Juan de Acre. Un breve período en el siglo XIII se consiguió en la enésima cruzada que la ciudad santa volviera a ser cristiana, pero esa inestabilidad era lo que hacía una carga más que un honor el ostentar el título de rey de Jerusalén.






    Mezquita o Domo de la Roca en Jerusalén. Créditos: Dani Montero. Fuente: Flickr


    Eso consideró María de Aquitania cuando en 1277 vendió su título de reina de Jerusalén al rey de Nápoles, Carlos de Anjou. Era un cargo de prestigio, pues ningún rey cristiano volvió a pisar Jerusalén en siglos. Se otorgaba con el añadido del compromiso de recuperar esas tierras santas para la cristiandad. Al tomar el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, Nápoles para la Corona de España (Fernando el Católico) en 1504, el título de Rey de Jerusalén se sumó a los de la corona española. Gracias al protagonismo de la monarquía hispánica en ese siglo y el siguiente, con las acciones de Felipe II en defensa de la ortodoxia católica (victoria de Lepanto contra "el Turco"), el prestigio del título se revalorizó. En el caso de Felipe II así se demuestra con orgullo, cuando en su estimada obra arquitectónica para la posteridad, el monasterio palacio de El Escorial, la cruz de Jerusalén aparece en medallones de piedra y cuenta con las estatuas de los míticos reyes David y Salomón presidiendo la entrada principal.





    Los reyes de Jerusalén David y Salomón en el monasterio de El Escorial de Felipe II.


    Aunque las posesiones italianas se perdiesen en el siglo XVIII, la diplomacia dinástica de los Borbones españoles emparentados con los Austria logró mantener el título por una cuestión de prestigio. Incluso, la hoy debatida Constitución española de 1978 reconoce en su Título II 'De la Corona', que el rey de España podrá hacer el uso que considere oportuno de todos los títulos adscritos a la corona española. Así pues, como el rey Juan Carlos abdicó de todos sus títulos, Felipe VI es rey de Jerusalén desde junio de 2014.





    Gustavo Adolfo Ordoño ©




    _____________________________

    Fuente:


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    ReynoDeGranada dio el Víctor.

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