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Tema: Enlaces a hemerotecas carlistas y tradicionalistas

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    Cool Enlaces a hemerotecas carlistas y tradicionalistas

    Propongo que haya enlaces visibles a la hemeroteca digital de los periódicos La Esperanza (1844-1874) y El Siglo Futuro (1875-1936) u otros católicos, tradicionalistas o integristas, ya que ningún ejemplar tiene desperdicio. También se podría enlazar a otros catalanes como el también carlista La Convicción (1870-1873) o el regionalista La Veu de Montserrat (1883-1886), no encuentro El Correo Catalán, ignoro si está digitalizado. También pueden ser interesantes otros no legitimistas pero católicos como El Pensamiento de la nación (1844-1846), de Jaime Balmes. Hay otros muchos diarios antiguos tradicionalistas regionales y locales cuyos enlaces a hemerotecas digitales podrían ir en su correspondiente foro regional. Por ejemplo: La Verdad (Granada, 1899-1941).

    LA ESPERANZA


    Con el subtítulo de “Periódico monárquico”, es la más importante cabecera de la prensa absolutista española del siglo XIX, como órgano oficioso del carlismo. Con una larga vida, nace tras ser vencidas las tropas carlistas con el “abrazo” de Vergara, el 10 de octubre de 1844, en pleno proceso de incorporación de amplios sectores ultracatólicos a la legalidad isabelina emanada de la Constitución de 1845, al ejército, a la administración y al propio Partido Moderado, en ese momento en el poder, pero sin renunciar a sus principios ideológicos como combatiente del régimen liberal y parlamentario.

    Se trata de un diario de la tarde (excepto domingos y festivos) que prácticamente se publicará sin interrupción, y desaparecerá, junto al resto de la prensa carlista y la cantonal tras el golpe de Estado del general Manuel Pavía y la nueva asunción del poder del general Francisco Serrano, con el que se finiquita el periodo revolucionario abierto el 18 de septiembre de 1868 y abre la puerta a la restauración borbónica un año después.

    En 1850 y durante casi un quinquenio, La esperanza llegará incluso a ocupar el primer puesto en la circulación de la prensa de la época, y competirá como periódico reaccionario con El católico (1840-1857), aunque éste se centre más en cuestiones religiosas. Durante el bienio progresista, La esperanza tendrá que competir como principal ariete de la extrema derecha con una publicación más fanática como La regeneración (1855-1873) y lo hará también con El pensamiento español (1860-1873). En 1857 fue, junto al demócrata La discusión (1856-), será el periódico de mayor circulación en España.

    Es un diario bien construido y escrito, en cuya primera página incluía el editorial, y daba importante espacio a las noticias, muchas de ellas sazonadas de opinión, y con secciones como la dedicada a espectáculos, no evadiéndose del folletín, generalmente traducido del francés. También era importante su publicidad comercial, que era una forma de los sectores económicos reaccionarios para sostener esta empresa periodística, especialmente la de libros religiosos.

    Fue fundado y dirigido por el clan familiar capitaneado por Pedro de la Hoz (1800?-1865), a quien Fernando VII le había otorgado dirigir la Gazeta de Madrid y la Imprenta Nacional desde 1829. Este periodista será uno de los directores de prensa encarcelados en 1852, y tales eran los ánimos en el periodismo español del XIX que De la Hoz tuvo la iniciativa de crear y presidir el primer Tribunal de la Prensa en 1860 para dirimir los duelos (lances de honor) entre los periodistas, que sólo duró dos años.

    Intervinieron muy directamente en la redacción de este diario el hijo del director, Vicente de la Hoz y de Liniers (1841-1886), y su yerno, Antonio Juan de Vildósola (1830-1893), quienes le sucederán en la empresa, y que, tras la desaparición de La esperanza, sacarán un nuevo título –La fe (1876-1891)- al comienzo de la Restauración.

    Un gran número de periodistas tradicionalistas católicos de la mitad de la centuria del diecinueve colaboraron en La esperanza, siendo uno de los más famosos de su primera época Luis del Barco, que llegó a polemizar con el propio director de la publicación, así como el militar carlista y firmante del Convenio de Vergara Mariano Godoy (-1877) y el bohemio José María Carulla. También lo serán Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), el cardenal Antolín Monescillo y Viso (1811-1897), Juan Manuel Ortí y Lara (1826-1904) y Miguel Neyra y López.


    EL SIGLO FUTURO


    Fundado por Cándido Nocedal (1821-1885), aparece el 19 de marzo de 1875 con el subtítulo de “diario católico” cuando la tercera guerra carlista (1872-1876) está en un momento enconado, pero no defenderá claramente esta causa hasta que, en 1879, aparezca El fénix, de Alejandro Pidal y Mon, y en 1881 La fe, el periódico de Vicente de Castro y Antonio Juan de Vildósola, con los que iniciará una enconada polémica en el seno del ultracatolicismo, que acabará años después en el cisma entre sus filas. Nocedal será en este tiempo jefe de prensa y representante en Madrid del pretendiente Carlos María de Borbón (1848-1909), pero el órgano oficial del carlismo lo ostentará el diario El correo catalán, que a partir de 1876 había fundado Luis María Llauder.

    El diario, que no aparecerá en los días festivos, tendrá una larga vida que alcanza los 61 años, será de gran formato, que variará en el tiempo, así como las imprentas en la que será estampado y pasará de ser compuesto de cuatro a cinco columnas. Con editoriales y artículos doctrinales, políticos y religiosos y noticias nacionales y extranjeras, muchas de ellas recogidas de otros periódicos, como especie de revista de prensa, y otras procedentes de telegramas de la agencia Fabra. Contaba también con una sección oficial, otra religiosa, gacetillas y mientras duró la guerra carlista una propia sobre noticias de la misma. Al principio publicará un folletín de carácter religioso y moralista. Visualmente se caracterizará por circunscribir su primera plana con una gran orla negra, y el espacio para los anuncios comerciales, que habían sido escasos al principio, irá aumentando con los años, incluyendo las esquelas.

    Entre sus primeros y principales redactores y colaboradores estuvieron Leandro Ángel Herrero, Gabino Tejado, Francisco Navarro Villoslada, Manuel Tamayo y Baus, Francisco Mateos Gago, Juan Manuel Ortí y Lara, Zacarías Metola y José Fernández Montaña.

    Nocedal entablará una batalla doctrinal no sólo con los periódicos ya citados de su mismo carácter ideológico sino con los propios obispos españoles a los que tacha de veleidades liberales, lo que dará lugar a que La fe sea expulsada de las filas carlistas en 1881 a la vez que Pidal y Mon y su Unión Católica terminarán engrosando las filas del canovista Partido Conservador, ocupando su ala más a la derecha.

    A la muerte de Nocedal y después de un breve “directorio” carlista integrado por varios generales, Francisco Navarro Villoslada será nombrado jefe de Comunión Tradicionalista y su jefe de prensa, a la vez que Rafael Nocedal Romea –hijo de don Cándido- tomará las riendas del diario y lejos de ir hacia un encuentro con sus correligionarios, radicalizará su ideología antiliberal llegando al enfrentamiento directo y personal con el Carlos VII, y junto a otros 23 periódicos de la misma naturaleza publicará el Manifiesto de la Prensa Tradicionalista, siendo acusado por el mismo pretendiente de “rebelde y excitador de la rebeldía” a su causa, decretando su expulsión del Partido Tradicionalista. Fruto de esta escisión, en 1889, nace el Partido Integrista, del que El siglo futuro será su órgano central de prensa.

    El diario nocedalista ocupará pues a través de su furibundo antiliberalismo neocatólico la extrema derecha política y seguirá atacando a sus irreconciliables periódicos enemigos dentro de las propias filas ultramontanas y a los mismos prelados españoles de la Restauración, a través de su máxima de que el liberalismo era “pecado”.

    A la muerte de Rafael Nocedal, que coincide con la del pretendiente Carlos VII, en 1909, Juan de Olozábal y Ramery asumirá la jefatura del Partido Integrista y al que le será transferida la propiedad del diario, que había iniciado una segunda época y numeración dos años antes y que seguidamente estampará junto a su cabecera un estampa del Sagrado Corazón de Jesús. Será nombrado director Manuel Senante Martínez y entre los principales redactores y colaboradores de entre siglos destacan Cristóbal Botella, Manuel Sánchez Asensio, Manuel Sánchez Cuesta (con el seudónimo Mirabal), Antonio María Sanz Cerrada (Fray Junípero), Juan Marín del Campo (Chafarote) y como editorialista, Emilio Ruiz Muñoz. Jenaro Fernández Yáñez será su redactor-jefe, al que le sustituirá Jaime Maestro.

    Si durante la primera guerra mundial se había declarado germanófilo, la proclamación de la II República Española, en abril de 1931, será obviada en su primera plana. Desde su militancia ultracatólica, su credo siguió siendo de un furibundo fundamentalismo antiliberal, el más reaccionario, fanático e intransigente del neocatolicismo, siendo tildado de “cavernícola”. Con una tirada escasa, en torno a los 5.000 ejemplares y una circulación por suscripción, según Seoane, fue el clásico diario de los curas rurales mesetarios.

    Coincidiendo con la muerte del heredero Jaime de Borbón (1870-1931), y la asunción de la jefatura de la causa legitimista por parte de su tío Alfonso Carlos (1849-1936), de carácter más integrista, a finales de 1931 se producirá la reconciliación entre Comunión Tradicionalista Carlista y el Partido Integrista, pasando El siglo futuro a ser órgano oficial tras la reunificación, momento en que su director forma parte activa en la fundación de Acción Nacional, de la que después se separa.

    En mayo de 1933 la propiedad del diario pasa a Sociedad Editorial Tradicionalista, de la que es presidente el conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo (1882-1952). A su cabecera se le añade la leyenda “Dios, Patria, Fueros”, y el partido carlismo formalizará una alianza con Renovación Española (TYRE). Un año después el integrista Manuel Fal Conde (1894-1975), quien ya había participado en la sanjurjada y después participará en los preparativos del golpe de julio de 1936, toma la jefatura de integristas, tradicionalistas y “jaimistas” y sellará una alianza con Falange y las JAP, estableciendo relaciones con el fascismo italiano.

    El diario había pasado a ser compuesto a siete columnas y había aumentado hasta las seis páginas. Durante varios años había llegado a editar un almanaque y a sacar diferentes ediciones. Había introducido en sus paginas la información sobre las cotizaciones de la bolsa y los deportes, la crítica teatral y la literaria, y ya en la década de 1920 había empezado a incluir la fotografía y las viñetas de actualidad, aunque al principio modestamente, y coincidiendo con un número especial, el 22 de abril 1935 comenzará a insertarlas profusamente, empezando con una de gran formato en su primera página, al tiempo que cambia radicalmente su diseño, haciéndolo más gráfico y atractivo, y aumentando sus páginas hasta las 32.

    Ya a partir de los años veinte se había hecho evidente su obsesión apocalíptica de que los males de España eran fruto de la alianza entre la masonería y el judaísmo y el comunismo internacionales, así que aplaudirá la política antisemítica del nazismo, aunque no estuviera de acuerdo con la teoría de la superioridad de la raza aria en Europa. Editó su último número el 18 de julio de 1936, y con la sublevación militar sus talleres fueron confiscados por la CNT, de los que saldrá el periódico Castilla libre.


    LA CONVICCIÓN


    Diario fundando y dirigido por el carlista Luis María de Llauder (1837-1902) y que publica desde 1870 a 1873. Subtitulado “periódico monárquico”, tenía ediciones de mañana y tarde en números de paginación variada. Al principio, compuesto a una columna y, a partir de 1872, a tres columnas, cuando su subtítulo cambia a “periódico católico monárquico”. Llauder había sido el primero en enarbolar en Cataluña la bandera carlista a los pocos meses de triunfar la Gloriosa y su ideario será la intransigencia católica, la sumisión al pretendiente Carlos VII y las formas tradicionales, convirtiéndose en el principal periodista integrista de Cataluña, dedicando su diario a luchar contra los avances democráticos del sexenio desde una posición “católica, romana y apostólica” y un catolicismo militante.

    Estructurado en secciones, el diario se iniciaba con el santoral, añadiendo también las notas meteorológicas, seguido del correspondiente y extenso artículo de carácter doctrinal o de actualidad política. Contaba con crónicas local y religiosa, correo nacional y extranjero, revista de prensa (especialmente la afín ideológicamente), sección oficial (órdenes, etc.), partes telegráficos, espectáculos (teatros) y una amplia sección económica, con los precios de los mercados, las cotizaciones de bolsa y el movimiento portuario. Asimismo contaba con una sección denominada Correspondencia particular y cartas de los lectores. En la edición de la tarde incluía también una “crónica política”. A partir de la insurrección que da lugar a la tercera guerra carlista (1872-1876), incluirá también una “Crónica carlista”, siendo contrario Llauder de la utilización de las armas en la defensa de la causa tradicionalista. Resaltan también los breves anuncios comerciales que ocupan su primera plana hasta 1872 y los abundantes que inserta en las últimas páginas a lo largo de su existencia, así como la inclusión de numerosas esquelas.

    Llegó a entablar una polémica doctrinal con Diario de Barcelona, que en ese momento estaba dirigido por Juan Mañé y Flaquer desde una ideología católica-conservadora, al que Llauder llega a tildar de “católico-liberal”. A juicio de Solange Hibbs-Lissorgues, es durante el Sexenio Democrático cuando los periódicos carlitas no sólo son meros divulgadores de noticias, sino que se convierten en “verdaderas tribunas” desde las cuales personalidades católicas relevantes pretendieron organizar un periodismo combativo y organizar activamente a las masas católicas.

    El diario llegó a estar suspendido desde el 28 de abril al 14 de agosto de 1872, y según Gómez Aparicio su director encarcelado por un delito de injurias al rey Amadeo. Sin embargo, en la edición del 15 de agosto, se señala que Llauder por razones particulares se encontraba “ausente de la patria”. Al comienzo de la Restauración, Llauder será director del diario tradicionalista El correo catalán, que es considerado continuador de La convicción y que se convertirá en el periódico de mayor circulación tras el Diario de Barcelona, y en 1884 fundará el semanario La Hormiga de oro, que da también nombre a la casa editorial de la que será propietario. En 1888, se convertirá en jefe del carlismo catalán y, junto a Félix Sardá y Salvany, será considerado como el principal publicista del carlismo en Cataluña.

    La colección de La convicción en la Biblioteca Nacional de España comprende desde el uno de enero de 1871 al 29 de marzo de 1873.


    LA VEU DE MONTSERRAT

    Subtitulado como “setmanari popular de Catalunya” y con el lema salustiano “Pro Aris et Focis”, se autodefinía como revista de carácter pastoral y fue escrita completamente en lengua catalana, siendo un importante instrumento militante y de combate del catalanismo católico conservador y tradicionalista, del que, sobre todo en sus primeros doce años y mientras no rompió con la jerarquía eclesiástica, Jacinto Verdaguer (1845-1902) dispuso como si fuera su órgano de expresión personal, escribiendo gran cantidad de trabajos de carácter literario tanto en prosa como en verso o reportajes de viajes. El canónigo Jaume Collell (1846-1932), amigo y confidente del poeta, fue el director de la publicación hasta 1890, momento este en que muchos colaboradores de su primera época abandonan la publicación que, al mismo tiempo, pierde también su carácter político, continuando con sus contenidos de tipo cultural.

    La veu… nace en un momento de fuertes polémicas entre sectores católicos, incluido el carlista, y mantuvo violentas polémicas con el radical-liberal Diari Catalá (1979), primer diario redactado íntegramente en catalán, y el Centro Catalá, de Valentí Almirall (1841-1904), representante del republicanismo catalanista. Desde sus páginas serán impulsadas numerosas campañas de corte regionalista, como la del milenario de Montserrat (1880), la restauración del monasterio de Ripoll (1886), la del Museo Arqueológico Municipal de Vic, o la de defensa del derecho catalán y la del uso de la lengua catalana.

    En el se dieron cita los integrantes de lo que se ha denominado Escuela de Vich, formada por eclesiásticos, además de los citados Verdaguer y Collell, por Josep Torras i Bages, Eduardo Llanas, Manel Milà y Fontanals, Tomás Gucona, Joan Valls Sabat, Josep Maria Valls i Vicens, Joaquin Cabot y Rovira, Lluis B. Nadal, Francesc Masferrer o Josep Gudiol.

    Además de las editoriales y artículos de fondo, contó con secciones como Crónica religiosa, Dietari del Principat, Quinzena barcelonina, Correu nacional y extranger, Varietats, Bibliografía y folletín.

    De ocho páginas, a partir de 1990 se convierte en mensual. Al comienzo de cada año o tomo contiene un índice.
    Última edición por Rodrigo; 15/10/2012 a las 15:09
    juan vergara, Pasiego y Pious dieron el Víctor.

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