Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Interesante artículo el de hoy de Juan Manuel de Prada, como siempre. Lo que pasa es que no estoy suscrito al kiosko este de internet, lo leí en la edición impresa de ABC. Creo que Hyeronimus sí estaba suscrito, así que a ver si lo puede poner aquí.
"Cuando perdonamos al injusto que no se ha arrepentido de la injusticia cometida, hacemos nosotros mismos una injusticia".
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
J.M. de Prada otra pobre víctima más de la "arrepentitis" y el "pideperdonitis"
Porque como De Prada no ha estudiado Derecho ni Filosofía ni Teología no sabe lo que un articulista como Dios manda debería saber, QUE:
"Cuando libramos de la pena al que no ha expiado su delito, hacemos nosotros otro delito".
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Hombre, que yo sepa De Prada es licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Lo demás no sé...
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Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
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Alejandro Farnesio
Hombre, que yo sepa De Prada es licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Lo demás no sé...
Pues entonces, peor todavía. Claro que, ¡a saber el Plan de Estudios que le tocó!
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
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Iniciado por
Alejandro Farnesio
Lo que pasa es que no estoy suscrito al kiosko este de internet, lo leí en la edición impresa de ABC.
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Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Ya, a lo que me refiero es que hay que pagar por estar suscrito al formato pdf supongo que es.
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Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Voy a reproducir el artículo, que es excelente. Y no adolece en absoluto de "arrepentitis" ni "pideperdonitis", todo lo contrario. Es más, contiene una frase que viene a ser sinónima de la cita que pone Alacrán:
"Cuando perdonamos al injusto que no se ha arrepentido de la injusticia cometida, hacemos nosotros mismos una injusticia."
Perdón y justicia
Desde hace algún tiempo, se viene promoviendo el perdón de las víctimas a los terroristas que les infligieron un daño que, en términos humanos, sólo puede reparar la justicia. Se trataría, desde luego, de una empresa loable en quienes la auspician, y más loable todavía en quienes efectivamente perdonan, si no fuera porque en esta promoción del perdón pudiera ocultarse un menoscabo de la justicia. Trataremos de explicarnos.
Perdonar a quien nos ha infligido un grave daño es algo de naturaleza sobrenatural. Cristo nos dio el mandato de "amar al enemigo", una forma de caridad extrema que no encontramos en ningún otro código moral anterior al cristianismo: Confucio predica una benevolencia general con el enemigo que no es propiamente amor, sino más bien una táctica calculada de defensa y prudencia; Buda predica el amor a todos los hombres, aun a los más despreciables, pero dentro de un mandato general que se extiende también a los animales y a las plantas y que, a la postre, es más bien una especie de austeridad estoica que conduce a la supresión del amor por uno mismo; la ley mosaica, por su parte, nunca había extendido el precepto del amor al prójimo a los enemigos, como fácilmente se percibe en la parábola del buen samaritano. El mandato cristiano de amar al enemigo no se puede cumplir mediante el mero concurso de las facultades humanas; es sobrenatural, porque requiere el concurso de la gracia divina, porque la posibilidad de su cumplimiento no se halla en la mera naturaleza humana.
Pero la exigencia de la reparación es de un orden distinto al del perdón; y se puede exigir reparación y al mismo tiempo perdonar. Pues lo que el mandato cristiano exige es amar al enemigo, no amar la injusticia que el enemigo ha cometido. Pensar que el perdón anula la exigencia de reparación es hacer agravio a la conciencia, al orden y al bien común; y perdonar sin exigencia de reparación es peor que no perdonar, porque mantiene al ofensor identificado con la ofensa. Por eso no puede haber perdón si no hay un arrepentimiento sincero y un deseo de reparación a través de la penitencia; y, faltando estos requisitos, ni Dios mismo puede perdonar. Esto que afirmamos se percibe muy claramente en la relación de Cristo con Herodes, a quien evitó ver siempre que pudo; y ante quien calló con desprecio cuando lo obligaron a verse con él (a pesar de que, si no hubiese callado, tal vez Herodes habría podido salvarle la vida). Cristo no perdonó a Herodes la muerte de su primo, el Bautista, por la sencilla razón de que Herodes no se había arrepentido. Si lo hubiese perdonado, habría cometido una injusticia y una irracionalidad; y Dios, que es todopoderoso, no puede sin embargo ser injusto ni irracional.
En efecto, cuando perdonamos al injusto que no se ha arrepentido de la injusticia cometida, hacemos nosotros mismos una injusticia y nos convertimos ipso facto en injustos. Cuando quien nos ha ofendido se mantiene identificado con la ofensa (o justifica tal ofensa con razones políticas de las que no reniega), se mantiene en un estado de desorden que le impide recibir el perdón. Una injusticia no reparada destruye la convivencia y es el peor mal social, peor incluso que la guerra; y el perdón que se exige o se presta a expensas de la justicia reparadora, lejos de cerrar las heridas, las abre todavía más. Resulta, cuanto menos, paradójico, que una época como la nuestra, que niega la acción sobrenatural en nuestras vidas, promueva a la vez el perdón al enemigo, que es algo que no está en la mera naturaleza humana cumplir. De donde uno tiende a sospechar que, promoviendo este perdón, se puede estar promoviendo la injusticia.
Perdn y justicia - abcdesevilla.es
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Hombre, pues De Prada no es precisamente demasiado joven. Supongo que le tocó el plan del 53 como hasta hace poco a mucha gente que todavía seguía con ese plan.
De todas formas no entiendo tus acusaciones, porque me parece un artículo excelente. Ahora lo podrás leer que lo han puesto.
Por cierto, muchas gracias a Hyeronimus.
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Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
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Alejandro Farnesio
Ya, a lo que me refiero es que hay que pagar por estar suscrito al formato pdf supongo que es.
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
¡Ah, ya! es que yo consulto la Prensa en este sitio, pero no descargo nada porque me limito a echar un vistazo aquí y allá.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
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Hyeronimus
Voy a reproducir el artículo, que es excelente. Y no adolece en absoluto de "arrepentitis" ni "pideperdonitis", todo lo contrario.
Pues, tras leer el artículo de Juan Manuel de Prada, sinceramente, tengo que decir que pienso exactamente igual que tu. El artículo, como todos los de este señor, es excelente. Y yo tampoco pienso que adolezca de nada parecido a la "arrepentitis" ni a la "pideperdonitis". Todo lo contrario, creo que es un artículo que, escrito desde una óptica estrictamente cristiana, pone con precisión el acento en el concepto cristiano de la Justicia y del Perdón.
¡¡EXCELENTE DE PRADA, COMO SIEMPRE!!.
Necesitamos 2, 3, 4, 5..... muchos mas escritores católicos como de Prada.
Un saludo
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
La entrada de Alacrán, sinceramente, me parece mezquina y abolutamente injusta, por no decir arbitraria. Da la impresión de que ni siquiera había leído el artículo de Prada. Y las afirmaciones que hace sobre el autor están llenas de bilis gratuita. Hombre, ignoro con qué plan estudiaría Prada, pero lo que está claro es que no es un indocumentado.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
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Lewis
La entrada de Alacrán, sinceramente, me parece mezquina y abolutamente injusta, por no decir arbitraria. Da la impresión de que ni siquiera había leído el artículo de Prada. Y las afirmaciones que hace sobre el autor están llenas de bilis gratuita. Hombre, ignoro con qué plan estudiaría Prada, pero lo que está claro es que no es un indocumentado.
Para bilis gratuita la tuya, chaval.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Cita:
PRADA: Pero la exigencia de la reparación es de un orden distinto al del perdón; y se puede exigir reparación y al mismo tiempo perdonar
Sobra cualquier apelación al perdón. Me mantengo en lo dicho.
Lo correcto es: debe haber justa y estricta reparación (que en materia penal es delito= pena).
La sóla mención del "perdón", dado o pedido, venga de donde venga y aun sólo para matizarlo, cristianismos aparte, es ajena al Derecho Penal y sólo sirve para entrar al trapo del enemigo, sabiendo que el público sólo capta el lado sentimental del asunto.
Lo que él debería haber criticado es la apelación al "perdón" como artilugio del enemigo y precisamente por eso, rechazable.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
En modo alguno creo que la apeación al perdón deba quedar excluida. No el perdón cristiano, desde luego, que es al que Prada apela en este artículo, perfectamente conciliable con la exigencia de reparación, aunque obren en órdenes distintos. Lo que Prada denuncia, precisamente, es el intento de mezclar esos órdenes por parte de los sin-Dios, que como él bien explica no pueden perdonar, pues les falta la gracia que permite hacerlo.
El artículo me parece de gran profundidad y verdad. Y acierta a señalar la falsedad de quienes, invocando el perdón, pretenden en realidad una injusticia.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
En realidad no veo contradicción entre lo que dice Juan Manuel de Prada y lo que dice Alacrán. Y Prada habla de la imprescindible reparación: "Una injusticia no reparada destruye la convivencia y es el peor mal social, peor incluso que la guerra; y el perdón que se exige o se presta a expensas de la justicia reparadora, lejos de cerrar las heridas, las abre todavía más." Tal vez sea necesario matizar más; pero el artículo me parece muy necesario en estos tiempos en que impera el sentimentalismo y un cristianismo barato, flojo y buenista. Y como dice Prada en la cita que de él pone Alacrán, "se puede exigir reparación y al mismo tiempo perdonar". Es decir: exigir reparación (que se cumpla la pena) y luego en el fuero interno de uno, perdonar cristianamente al criminal (en tanto cumpla las condiciones para perdonarlo, como dice el artículo) y no guardarle rencor.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Concordo pienamente con Hyeronimus. Il concetto di perdono va riportato alla giusta espiazione del male o danno procurato. In pratica l'espiazione o riparazione con soddisfazione anche morale del danneggiato comporta anche il perdono. Per i danni o le azioni risarcibili materialmente e moralmente. Per quelle azioni come l'omicidio risarcibili solo in parte materialmente ( espiazione della pena e risarcimento economico) il perdono lo può dare solo Dio.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Amigos, el caso se vuelve transparente en cuanto se le pone nombre al artículo y lo que quieren decir PRADA y ALACRÁN, éste último sin circunloquios: ETA y sus asesinos encarcelados; ETA, sus asesinos cumpliendo condena y los pasteleos de los partidos al respecto.
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Tergiversaciones
JUAN MANUEL DE PRADA
Publicaba ABC un artículo de don Nicolás de Arespacochaga en el que se me acusaba calumniosamente de «tergiversar» el «mensaje» de Jesucristo. Don Nicolás, que se declara partidario de una «flexible y tolerante» forma de entender tal «mensaje», según las «distintas formas de pensar, distintas educaciones y circunstancias personales» (confesión de parte en la que el Verbo de Dios queda reducido a un «mensaje» que admite pluralidad de interpretaciones, según la coyuntura), consideraba que afirmar que el mandato evangélico de amar al enemigo es «imposible sin un concurso sobrenatural» constituye una «tergiversación», porque no cree que «Jesucristo nos dé mandatos que no seamos capaces de cumplir». ¡Naturalmente! Jesucristo lo que hace es dispensarnos la gracia para que cumplir tal mandato no nos resulte imposible. Pero amar al enemigo sin el concurso de la gracia resulta imposible, puesto que no se halla entre las tendencias naturales del ser humano, que son la conservación propia, la propagación de la especie y la vida comunitaria. Amar al enemigo atenta contra tales tendencias naturales; y sólo puede lograrse mediante el concurso sobrenatural de la gracia, que no es -¡por supuesto!- una especie de deus ex machina que opere al margen de nuestra naturaleza humana, sino un don que actúa sobre ella, sanando nuestra condición pecadora.
También considera don Nicolás que tergiverso el «mensaje» de Jesucristo cuando afirmo que «no puede haber perdón sin arrepentimiento». Para don Nicolás -como para Renan-, el «mensaje» de Jesucristo es «la maravillosa, sublime, perfecta idea» del «perdón incondicional, sin requisitos previos a cumplir por la otra parte», que hallaría su expresión máxima en la frase que Cristo pronuncia en la Cruz: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Sin embargo, en esta frase Cristo no perdona a quienes lo están matando, sino que intercede ante el Padre para que lo haga; y esa intercesión sin duda rindió sus frutos, como se percibe en la exclamación arrepentida del centurión. Cristo no pidió perdón incondicional para todos los que participaron en el crimen del Calvario, ya que esto sería inconsecuente con la justicia de Dios y con la libertad del hombre. Cristo murió para que la justicia y la misericordia de Dios, juntas, ofrecieran perdón al hombre que libremente lo busque. Dios sólo perdona a quienes se acercan a Él con fe; no a una multitud amorfa que no desea ser perdonada. Afirmar lo contrario es tanto como sostener que los actos humanos resultan indiferentes ante Dios; y, por lo tanto, que el sacrificio redentor de Cristo fue superfluo o estéril. Una cosa es el amor incondicional de Dios, que se ofrece en el madero para salvación de los hombres; y otra muy distinta que ese amor sea acogido o rechazado por cada uno de nosotros. Si ese amor es rechazado (esto es, si no hay arrepentimiento), el hombre no puede obtener el perdón de Dios. Como nos recuerda José Ignacio Munilla, «la presentación del amor incondicional de Dios a modo de un indulto general indiscriminado no solamente choca con los abundantes pasajes evangélicos que hablan de la posibilidad real de la perdición del hombre, sino que tampoco se compagina con la imagen de un Dios que respeta la libertad y la dignidad del hombre. Siendo cierto que la voluntad de Dios es que todos los hombres se salven, sin embargo, para ello es necesario que cada uno coopere libremente, abriéndose a la gracia de la conversión».
Afirmar que el perdón de Dios es incondicional es una grave tergiversación del Evangelio; claro que, cuando al Verbo de Dios se le reduce a un mero «mensaje» (esto es, una predicación virtuosa), todas las tergiversaciones son posibles.
Tergiversaciones - abcdesevilla.es
Re: Perdón y justicia de Juan Manuel de Prada
Cita:
Iniciado por
Hyeronimus
Publicaba ABC un artículo de don Nicolás de Arespacochaga en el que se me acusaba calumniosamente de «tergiversar» el «mensaje» de Jesucristo. Don Nicolás, que se declara partidario de una «flexible y tolerante» forma de entender tal «mensaje», según las «distintas formas de pensar, distintas educaciones y circunstancias personales»(.../...)
Afirmar que el perdón de Dios es incondicional es una grave tergiversación del Evangelio; claro que, cuando al Verbo de Dios se le reduce a un mero «mensaje» (esto es, una predicación virtuosa), todas las tergiversaciones son posibles.
¡¡BRAVO SEÑOR DE PRADA!!, ASÍ SE REBATEN LAS TERGIVERSACIONES DEL EVANGELIO (que, creo, en mis tiempos a éstas todavía se las denominaba "herejías", pero yo ya soy muy viejo...).