Re: Carlismo y Federalismo
Juan Manuel de Prada: Autonomismo y federalismo
En una conferencia pronunciada en 1919, Vázquez de Mella profetizaba con pasmoso acierto lo que en España ocurriría si el centralismo jacobino era sustituido por un sistema autonómico dentro de un régimen de partidos políticos: «Si pudiera darse un descuajamiento del Estado actual en varias autonomías, el problema centralista volvería a darse en cada una de ellas. La Autonomía separada con relación a lo que existía, ¿afirmaría y establecería una jerarquía social, el municipio autárquico, las comarcas libres? Podéis estar seguros de que, por ejemplo, una Cataluña formando Estado aparte no se habría descentralizado más que con relación al Estado de que se había separado: dentro del nuevo surgiría una concentración de poder nueva que aplastaría dentro de sí el principio autonomista. (…) Se trataría sólo de una siembra de centralismos en todo análogos a aquel de que se partió».
¡Con razón a un hombre tan clarividente como Vázquez de Mella lo retiran de las plazas! Pues quienes nos conducen al barranco necesitan, ante todo, que las masas cretinizadas no abran los ojos. Y, aunque en España –como nos advirtiese Azaña—el mejor modo de guardar un secreto sea escribir un libro, mantener a Vázquez de Mella en las plazas podría llevar a algún loco a leer sus obras y tropezarse con páginas como la que acabamos de citar. En aquel discurso, Vázquez de Mella advirtió que el autonomismo, lejos de crear una contención al odioso absolutismo centralista, no haría sino multiplicarlo, hasta convertir España en un mosaico de pequeños centralismos a la greña que lograría tiranizar todavía más a los españoles. Si, además, ese régimen autonómico se sostiene sobre el soborno constante –como ha sido la praxis habitual en España—puede afirmarse que el autonomismo es, además, la mejor gasolina para el incendio separatista. Todo lo que nos sucede ahora nos lo habríamos ahorrado con tan sólo leer a Vázquez de Mella.
Y ahora, para remediar el desaguisado, algunos nos quieren vender la burra del federalismo, con la reformita constitucional. No seré yo quien defienda la inamovilidad de la Constitución del 78, que considero causa de muchos de nuestros males; y, desde luego, a priori un Estado federal parece preferible a otro centralizado, pues se parece más a la estructura tradicional de la monarquía hispánica. Pero, ¡cuidado!, aquel federalismo tradicional nada tiene que ver con el federalismo que ahora nos pretenden colar. Pues el federalismo tradicional, a partir de realidades concretas diferentes, favorecía la creación natural de un tejido de “jerarquía social” (familias, corporaciones, municipios…) que, en volandas de una fe común, tenía una vocación ascendente hacia la unidad. En cambio, el federalismo que ahora nos tratan de colar es exactamente su antípoda: destruye la concreta “jerarquía social” (y todas sus instituciones nacidas desde abajo) y la sustituye por abstractas “identidades nacionales” orquestadas a través de partidos políticos, que acrecientan su poder e influencia destruyendo todas aquellas instituciones que favorecen la jerarquía social vertebradora y construyendo en su lugar entes artificiosos (da lo mismo que se disfracen de autonomismo o federalismo), con el único objetivo de crear centros de poder que les permitan tiranizar a los pueblos. Aunque para ello tengan que suministrar gasolina al incendio separatista.
Este federalismo que nos venden como panacea sólo producirá una nueva siembra de centralismos disgregadores. Y será el descabello de una España ya terriblemente estoqueada por el infierno autonómico.
ABC, 16 de octubre de 2017
El Matiner: Juan Manuel de Prada: Autonomismo y federalismo
Re: Carlismo y Federalismo
¿Qué es el Foralismo?
FEBRERO 14, 2018 BY DISIDENCIALEAVE A COMMENT
Nos envía el forero Zagreus Kane una síntesis obtenida de su lectura del libro 175 años de Carlismo que pasamos a introducir aquí y a comentar y expandirla un poco
Dios, Patria…Fueros…y Rey
El pensamiento foralista sobre la propiedad queda sintetizado en el siguiente párrafo antológico de Elías de Tejada, al mismo tiempo que se proclama el necesario paso de las sociedades socialistas o liberal capitalistas a una sociedad genuinamente foral con estas palabras :
“El orden foral ha de establecerse como la creación de libertades concretas que ahora exigen las novedades sociológicas planeadas por la necesidad de encauzar el fenómeno de las masas en el escenario social, por las resultas de la industrialización económica y por las aspiraciones originales que las mudanzas del vivir común conlleva”
Bueno, ¿y qué significa esto?
Para entender lo anterior y lo que viene ahora, hay que asumir primero que el foralismo es el auténtico derecho, porque nace del propio territorio, en relación directa con el rey, sin normas ajenas que lo limiten. El orden liberal es una impostura que consistió en despojar los derechos de todos para igualarlos por debajo, y después hacer las concesiones que considere.
El foralismo es el espíritu del Antiguo Régimen. La ley y la costumbre de las comunidades orgánicas, esto es que crecen como un organismo, desarrolladas durante siglos y borradas de un plumazo con cuatro decretos ministeriales en el siglo XIX…y con tres guerras civiles, las llamadas carlistas.
No suena a viejo, suena a antiguo. No sabe a rancio, sino a añejo. No es pasado, es eterno. Y por eso nos encanta.
Mientras quede un sólo rebelde con boina roja, seguiremos hablando de foralismo
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#1 – En la ordenacion de los bienes materiales, el foralismo niega, de una parte, el capitalismo liberal, que traslada a la economía las pugnas de los egoismos infrahumanos y que termina en la esclavitud de los asalariados por parte de los propietarios de los medios de producción. De otra parte niega la estatalización de esos medios de producción que agrava el mal al dejar a los asalariados indefensos en manos de un propietario unico, monopolista y absoluto; el Estado Totalitario.
#2 – Esto significa que el foralismo defiende la propiedad privada frente al socialismo, y la propiedad colectiva frente al individualismo liberal. Por eso el foralismo significa la simultánea defensa de la propiedad individual y de la propiedad estatal dentro de un sistema de propiedad social. Propiedad al servicio del bien común. Así es como nos sumamos a las corrientes socializadoras de la epoca, postulando que la propiedad no sea exclusiva ni de los individuos ni del estado, sino de los individos como tales, de los cuerpos sociales como tales y del estado como tal, en las proporciones variables que cada momento aconsejen.
#3 – Al requerir como de máxima urgencia la constitución de economias sociales, rehuimos tanto del individualismo burgués como el estatalismo marxista. Porque es cierto que el individuo necesita la propiedad de algunas cosas para su normal desarrollo, y que el estado necesita tambien de propiedad para cumplir sus objetivos debidamente. La forma normal de la propiedad es la de la libre participación de los individuos en los bienes de los organismos sociales, desde la familia al municipio pasando por el gremio o a la asociación, forma que asegura la libertad individual al tiempo que garantiza a cada hombre un puesto activo dentro de la vida colectiva.
#4 – Disminuyendo al máximo la propiedad individual y la estatal, reconocemos primoridalmente las formas de propiedad social cuyos sujetos serán las familias, los municipios, las agrupaciones proesionales y las sociedades básicas restantes. Y de acuerdo con ello, condenamos expresamente la desamortizacion de los bienes de las comunidades en el expolio que fraguó artificialmente una clase social burguesa de enriquecidos por medio de los favores políticos, exigiendo la reconstrucción inmediata de los patrimonios sociales, especialmente los municipales.
#5 – Sostenemos que el proletariado campesino surgió en España a resultas de la desamortización. Por eso postulamos la realización de una reforma agraria que reconstruya la propiedad social de las comunidades territoriales.
#6 – La economia industrial o mercantil adoptará la forma patrimonial de las propiedades familiares o empresariales, con proporcionada participación en los beneficios de cuantos interviniesen en el proceso de la producción o el ciclo comercial. Una legislacion especial canalizará el ahorro con miras a dar al accionariado popular un influjo decisivo en la vida de las grandes sociedades anónimas. Pero en lugar de ellas, que llevan el estigma de la explotación capitalista, sostenemos con la doctrina social católica la conveniencia de formentar por todos los medios las cooperativas de consumo y de producción.
#7 – Consideramos a la banca como servicio publico, regulado por ley adecuada que ordene actividades al servicio de la comunidad nacional, tanto en la canalizacion del ahorro privado como el uso del numerario. En todo caso se fomentara la actividad bancaria de los organismos sociales capacitados para ella, sustituyendo el ordenamiento bancario estatal o individualista por insituticiones bancarias proesionales o gremiales, municipales o regionales.
#8 – El foralismo es consciente de que una sociedad auténticamente cristiana exige que todo hombre sea propietario de bienes suficientes para atender a sus necesidades. Por eso nuestra meta política y social es acabar con las injustas desigualdades en la posesión de las riquezas y proporcionar sin excepción a todos los españoles una parte conveniente en forma de propiedad familiar o por participación en las propiedades sociales. No puede sentir la grandeza de la patria, ni puede sentir el llamado a cumplir la misión de Las Españas, quien no esté integrado plenamente en ellas por no pertenecer a las insituciones políticas y económicas que las constituyen. Esto es justamente lo que pasa cuando la propiedad es individualista y se concentra en unas pocas manos, o estatal concentrándose en una sola.
#9 – Y eso es justamente lo que pasa cuando la representación es inorgánica o cuando no hay representacion politica ninguna, como ocurre respectivamente en el liberalismo y en el socialismo. Por eso el foralismo propone una propiedad social y una representación corporativa, que considera los precisos instrumentos forales capaces de eliminar para siempre al mero asalariado, vendedor de trabajo propio y de votos electorales prestados, sin arraigo social efectivo, y vergüenza de una comunidad que quiera merecer el nombre de cristiana.
#10 – El foralismo sostiene que la enseñanza es un derecho y un deber primoridal de la familia y no ignora la dimensión de servicio público que tambien tiene. Por ello, defiende que el poder público regional – el estatal solo muy ocasionalmente- asuma subsidiariamente las tareas de la enseñanza en todos sus grados. La misión del estado es fundamental en proveer de fondos para el mantenimiento de una función que origina cuantiosos gastos sin recuperación directa.
En definitiva una rebelión total contra el Estado surgido de la Revolución Burguesa. Contra sus formas de propiedad, su ordenamiento jurídico, su organización económica, territorial, su cultura, su religión y en definitiva, su identidad.
Dios, Fueros, Patria y Rey
Desperta ferro!
¿Qué es el Foralismo? | Disidencia