Quiere inhibirse, no lo consintamos
La Delegación del Gobierno se inhibe de prohibir la «procesión atea» a la que califica de «festiva»
Unas 60.000 personas ya han firmado para pedir a la nueva delegada que prohíba el acto blasfemo convocado para el Jueves Santo.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=14818#comentarios
Contra esto es contra lo que hay que luchar. No podemos dejarnos pisotear. Ya sé que mi postura no es evangélica, pero es que con ciertas cosas no se pude transigir. La mofa de nuestras creencias no debemos permitirlo. Os invito a todos os unáis a la protesta. Creo que aún está abierta en http://www.hazteoir.org/index.php
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Aún se puede firmar.
Yo ya lo he hecho.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Es algo horrible algo grotesco que el pueblo Español se una contra esta afrenta, que la nacion que fue la mas catolica de europa impida esta aberracion.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Desde hace ya tiempo estoy convencido que el Maligno anda suelto y estas aberraciones son una muestra de ello, aunque no son las únicas: la última moda nos llega de USA, las niñas para emborracharse se introducen compresas empapadas en alcohol, los niños lo mismo pero por detrás, y otros más sádicos aún pretenden hacerlo aplicando la bebida alcohólica al ojo. Si todo esto no es satánico, si todo esto no es sino el reflejo del hartazgo y putrefacción de un mundo, ya se me dirá que es.
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Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
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Valmadian
Desde hace ya tiempo estoy convencido que el Maligno anda suelto ....
Amigo Valmadian ¿cuando no lo ha estado?
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Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Estimado Sr. Valmadian: Nunca habría imaginado algo así. Para desgracia nuestra, estos fenómenos suelen extenderse.
Apreciado Sr. Txapius: Coincido plenamente con su planteamiento; la doctrina de la Santa Madre Iglesia.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Anorgi, no entiendo eso de que su postura no sea evangélica. Claro que lo es. Uno puede poner la propia mejilla, pero no mejillas ajenas, y mucho menos la de Dios.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
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Triaca
Estimado Sr. Valmadian: Nunca habría imaginado algo así. Para desgracia nuestra, estos fenómenos suelen extenderse.
De momento parece que "hace furor" entre los adolescentes norteamericanos, en algunas partes de Europa empieza a aparecer el fenómeno, y supongo que no tardará en verse en España. ¿Cómo lo se? porque ya ha aparecido en la Prensa, esa gran divulgadora de todo lo nefasto. Si en un elemental ejercicio de pundonor deontológico se pusieran de acuerdo a través de las agencias en no difundir la barbarie, tengo la impresión de que todos estos fenómenos espantosamente aberrantes tendrían unos efectos considerablemente menores. De cualquier modo, cualquier adolescente que haga semejantes prácticas, es un perfecto retardado mental.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
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Hyeronimus
Anorgi, no entiendo eso de que su postura no sea evangélica. Claro que lo es. Uno puede poner la propia mejilla, pero no mejillas ajenas, y mucho menos la de Dios.
Entiendo lo que me dices, pero no puedo evitar el que mi conciencia quede intranquila. Incluso lo he dicho en confesión y para mi sorpresa el sacerdote no le dio importancia, me dijo que en mis oraciones también pidiera por los enemigos de la Iglesia.
Me considero un hombre pacífico, pero en mí hay un pozo lleno belicosidad. Me irrita que ofendan a Dios o a mi Patria. Por desgracia hoy veo las dos cosas a diario, y eso hace que mi mansedumbre cristiana se derrumbe.
Gracias, Hyeronimus, tus palabras son como un bálsamo para mi espíritu rebelde.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Todo en el Señor era mansedumbre, pero también dejó que su santa Ira tuviese rienda suelta en el Templo de Jerusalém. A mi particularmente siempre me ha llamado mucho la atención esa frase de "No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada." (St Mt. 10-34)
Hay que suponer que está relacionada con "poner la otra mejilla", pero parece que es una advertencia y "cambiar de mejilla" un mandato...
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
En una homilía he escuchado la siguiente interpretación: Únicamente se debe poner la otra mejilla cuando la bofetada nos la propina un hermano (setenta veces siete) o un hijo.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
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Valmadian
Todo en el Señor era mansedumbre, pero también dejó que su santa Ira tuviese rienda suelta en el Templo de Jerusalém. A mi particularmente siempre me ha llamado mucho la atención esa frase de "No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada." (St Mt. 10-34)
Hay que suponer que está relacionada con "poner la otra mejilla", pero parece que es una advertencia y "cambiar de mejilla" un mandato...
Quizá estimado Valmadian, Nuestro Señor hacía referencia a la Justicia, ya que la espada es un atributo que aparece ligado junto a la balanza en las representaciones alegóricas de la Justicia.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
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Iniciado por
Anorgi
Entiendo lo que me dices, pero no puedo evitar el que mi conciencia quede intranquila. Incluso lo he dicho en confesión y para mi sorpresa el sacerdote no le dio importancia, me dijo que en mis oraciones también pidiera por los enemigos de la Iglesia.
Me considero un hombre pacífico, pero en mí hay un pozo lleno belicosidad. Me irrita que ofendan a Dios o a mi Patria. Por desgracia hoy veo las dos cosas a diario, y eso hace que mi mansedumbre cristiana se derrumbe.
Gracias, Hyeronimus, tus palabras son como un bálsamo para mi espíritu rebelde.
En ocasiones, estimado Anorgi, la belicosidad se puede enfocar en un sentido positivo: la defensa de la Fe, tal y como hicieron aquellos Requetés que salieron de sus recónditos pueblos a luchar por Dios y por España.
Re: Quiere inhibirse, no lo consintamos
Este discurso de Vázquez de Mella vuelve a estar de actualidad. Tal vez sea hora de ir convocando al Requeté.
Hay que estar apercibidos para la lucha que se avecina; hay que perdonar, cuando den muestras de arrepentimiento, a aquellos llamados católicos liberales que en otro tiempo trabajaron por disminuir la fuerza del núcleo carlista; hay que tener en la memoria lo que un hombre que, aunque funesto para nosotros, tenía dotes de estadista, Cánovas del Castillo , hizo en cierta ocasión.
Un día, un diplomático español venía de Roma diciendo: "Casi he conseguido -a fuerza de presentar los hechos a su gusto, por supuesto- que se haga un documento semejante a los que aconsejaron a los monárquicos franceses que aceptasen como un hecho la república; quizá pueda conseguirse para España un documento por el cual se aconseje la entrada en las actuales instituciones de toda la comunión carlista". Y Cánovas, revelando un carácter muy perspicaz, mirando por encima de los intereses de su partido, dijo: "Y ¿quien le ha dicho a usted que eso iba a ser una ventaja para la sociedad española? Yo no cometeré el crimen de destruir la única fuerza que puede conservar el orden social en día en que se desencadene la revolución. Vaya usted y diga que yo no puedo pedir la muerte de un partido que será el día de mañana la única antemuralla de la Patria."
Y todavía cuando la revolución se enfurece, cuando la lucha se encona, cuando los caudillos de la revolución dan el grito de pelea contra la Iglesia, se amedrentan ante el nombre de carlismo, porque les sucede algo de lo que pasaba a los guerreros musulmanes cuando, pasados algunos siglos de las cruzadas, si en medio de la noche se detenía su caballo asustado ante alguno sombra del camino, asiéndole de la brida, el guerrero le gritaba:"Que tienes? ¿Has visto acaso la sombra de Ricardo? Todavía creían que podía presentarse en el camino la sombra del guerrero que había amedrentado a los musulmanes en la tercera cruzada.
Hoy todavía, cuando suena la palabra carlismo, temen la guerra civil; todavía dicen, los católicos no se han reducido a una misión de paz (el heraldo divino no la trajo más que a los hombres de buena voluntad); no lo fían todo el Señor Supremo; todavía son aquellos que siguen el viejo apotegma de a Dios rogando y con el mazo dando; todavía creen que, si valen y son poderosas las oraciones, es necesario hacer algo para que descienda la gracia; porque seguimos la sentencia de un hombre célebre, de Baltasar Gracián: "Hemos de trabajar en el orden práctico como si no hubiera más que medios divinos; pero hemos de hacerlo de tal manera como si no existiesen más que medios humanos".
Juan Vázquez de Mella
(Discurso en el Congreso, el 12 de noviembre de 1906)