Cita:
El rótulo Junta Democrática de España quedó aceptado en la reunión que celebraron sus promotores en el Hotel Ritz de Lisboa los días 3 y 4 de junio de 1974, reunión en la que estuvieron presentes Santiago Carrillo, Rafael Calvo Serer, Enrique Tierno Galván, el carlista José María de Zavala Castella, un representante de José Andreu Abelló (1906-1993, fundador en 1931 de ERC y promotor en 1971 de la Asamblea de Cataluña), ejerciendo el notario Antonio García-Trevijano como eficiente coordinador ejecutivo. El Partido Nacionalista Vasco excusó su asistencia, aunque anunció que Julio de Jáuregui (1910-1981) asistiría a futuras reuniones. Así lo reconstruía Santiago Carrillo veinte años después:
"Conservo mis notas de la reunión celebrada los días 3 y 4 de junio en el hotel Ritz de la capital lusa. Transcribo lo esencial de ellas, haciendo una salvedad: no se trata de notas taquigráficas. Yo apunté aquello que más me interesaba, por lo que en algún caso, mis notas pueden dar sólo una idea parcial de las informaciones aportadas. A esta reunión acudieron el profesor Tierno Galván, un delegado carlista y el suplente de Andreu Abelló. Se excusó el PNV, anunciando que a una próxima reunión acudiría el señor Jáuregui. Los demás miembros de la junta se hallaban presentes al completo. Aquello ofrecía la impresión de ser el intento unitario de oposición más serio en el momento.
Hubo una fase previa de información. Con respecto al Ejército, objeto de nuestra atención, el dato más significativo era un discurso del general Vega Rodríguez, no publicado en la prensa, en su toma de posesión de director de la Guardia Civil. Se le atribuía haber dicho que la Guardia Civil fue creada para perseguir el bandolerismo en el campo, no para hacer la policía en las ciudades y aporrear a los estudiantes, y que se esforzaría porque el cuerpo volviese a ocupar su primitivo papel. Parece que también había declarado que no debía fidelidad a nadie más que a España. Sus palabras no se habían publicado por el contenido contestatario que encerraban. Esto explicaba lo del monóculo de Spínola. A partir de ese momento era un candidato a ser contactado.
Trevijano refirió una comida con el señor Areilza, que no debió ser excesivamente cordial. Al comienzo parece que el conde había tomado aires de superioridad, encontrándose con una respuesta bastante agresiva de Trevijano, quien nos anunció que su interlocutor negaba sus contactos con Arias, y afirmaba su deseo de entrar en la junta. (La verdad es que terminó enviando al señor Senillosa, como su representante oficioso, solución a la que nos negamos, porque teníamos la impresión de que Areilza, obrando así, no se comprometía y lo único que intentaba era estar informado de lo que hacíamos.)
Otro tema de información era la entrevista celebrada por Alejandro Rojas Marcos y Trevijano con Felipe González. Según ambos Felipe estaba de acuerdo con el proyecto de la junta; negó que el PSOE fuera hostil a la unidad con el PC. Prometió que el PSOE tomaría rápidamente la decisión de participar y que había el 80% de posibilidades de que el elegido para formar parte fuese él. (Aquí transcribo literalmente mis notas. En un paréntesis yo he escrito, entonces precipitadamente, como luego se vio: “Si esto es así ¡se acabaron las maniobras de Gil Robles!”).
Para facilitar la adhesión del PSOE el profesor Tierno Galván anunció su propósito de modificar el nombre de su partido, que pasaría a llamarse Partido Socialista Popular, en vez de Partido Socialista del Interior.
La cuestión que suscitó mayor discusión fue la de las relaciones con don Juan de Borbón. Los monárquicos de la junta informaron de que las gestiones para que el exiliado de Estoril encabezase la oposición tropezaban con serios obstáculos. Dijeron que Satrústegui y Sainz Rodríguez habían redactado un discurso ambiguo para que lo pronunciara don Juan en la fiesta de aniversario, en vez del discurso antifranquista que deseábamos. Calvo Serer contó que el Gobierno había enviado al “pollo Ansón” a Estoril con una “información truculenta”: la existencia de una alianza de la oposición muy seria, que representaría al 60% de los españoles, y que trataba de utilizar a don Juan no ya para destruir al régimen franquista, sino a la monarquía, ante lo que le ponían en guardia.
El plan de Trevijano y Rafael Calvo Serer consistía en preparar unas declaraciones para Le Monde, en las que don Juan se propondría como árbitro para el cambio con un programa: Gobierno provisional, con los objetivos de la junta: consultar al pueblo sobre la forma de Gobierno y legalización de todos los partidos políticos sin exclusión. Las declaraciones se publicarían el 28 de junio en dicho diario y serían una bomba política. Trevijano había redactado un proyecto.
En la junta algunos éramos profundamente escépticos pero no nos oponíamos a intentarlo. Mas para los carlistas la idea era difícilmente aceptable.
Presentaban, por un lado, objeciones de carácter dinástico –pues su partido podía romperse– y también de eficacia. Pensaban que podía haber otras soluciones más efectivas. Incluso consideraban preferible a don Juan, su hijo don Juan Carlos.
Se originó una larga discusión. Al final Tierno Galván consiguió que el líder carlista, Zabala, aceptase que si la instauración de don Juan viniese sin participación de la Junta, ellos no abandonarían ésta. Pero no podían promocionar a don Juan.
Tierno llegó a proponer que si don Juan se negaba se hiciese la misma invitación a don Carlos Hugo; pero esto fué rechazado por Trevijano como poco serio".
Vamos... que, si no hubiera sido por la oposición expresa de García Trevijano, hasta incluso hubiera sido posible que la