Yo quiero ser como mi padre
Ya no lo tengo, Dios se lo llevó hace años y desde entonces me he sentido huérfano. No pasa un sólo día que no tenga algún pensamiento dedicado a él, o de que cualquier pequeño detalle o minucia no me lo traiga a la memoria. Y tengo la esperanza de que el día que me toque a mi la llamada de Dios, mi padre esté allí esperándome. Fue un hombre que se vestía por los pies, generoso con todos y egoísta para sí mismo. Alguien que me demostró muchas veces que su sufrimiento no le importaba, lo he leído en las tarjetas postales que le dejaban enviar desde el barco asesino "Aranzazu Mendi a casa de sus padres en San Sebastián, lo he vivido cuando guardó silencio ante sus hijos para que no supiéramos lo que le habían hecho entonces. Lo viví con sus esfuerzos por mantener a su familia durante toda su vida hasta que fuimos siendo independientes. Lo viví cuando se preocupaba de nuestra salud, cuando nos veía angustiados por algo. Lo sé por su sabiduría ante la vida, por su socarronería al contemplar a distancia como en casa íbamos rompiendo el cascarón y empezaban a relucir nuestras primeras emociones sentimentales. Lo sentí en el respeto que nos tenía al vernos ir creciendo. Y siempre sabía que allí estaba su apoyo ante mis fracasos. También su constante inclinación hacia el perdón por el daño que le pudiëramos causar.
Así era mi padre, y ahora una jauría de alimañas pretenden envenenar la inocencia de los pequeños de la casa, pequeños que para todos ellos su padre siempre es el más grande, el más fuerte, el más alto. Estamos ante el final de un ciclo, de una civilización que fue cristiana, y que hoy es un despojo, una piltrafa hedonista, maniquea, materialista, dominada por la mayor y asquerosa putrefacción que han contemplado los siglos. Hoy nos está tocando vivir la civilización de Satán, y aunque breve vaya a ser tal como nos prometió Nuestro Señor Jesucristo, su hedor ahoga de tal modo que cada día parece un tiempo sin tiempo, un tiempo sin fin.
Si, siempre quise ser como mi padre, siempre quise a mi padre, mi padre ha sido y es en muchos aspectos un referente para cada día y situación.
Y, obviamente, jamás aceptaría lo que dicen estos hijos de La Pasionaria, que orgullosa de ser un pendón verbenero comunista -con una desgracia no era bastante-, proclamaba a los cuatro vientos aquello de, ¡hijos sí, maridos no!
Cita:
Estoy orgulloso de ser como mi papá y de ser hombre(o la campaña antimasculina de PP y Cs en Córdoba).
LUYS COLETO - 12 NOVIEMBRE 2020
Y de crío quería ser como él. Y el paso del tiempo, me acercó a él. Y me alejó de él. Tiras y aflojas, se llama libertad. Sus derrapes, sus excesos, sus locuras. Pero siempre, incólume, el amor hacia él. El origen es el destino.
Orgulloso de ser hombre
Peperos y súbditos (antes Ciudadanos), en Córdoba, tierra de mi padre. Ambos al dictado de la globalista basura de género, avatar de la genocida agenda mundialista. Es la demografía, idiota. Reducciones poblaciones en lontananza.
El ayuntamiento cordobés, marcha atrás. Se transmitía odio a la figura paterna, al hombre, al hombre blanco, al hombre blanco heterosexual. El hombre, hoy, mito: maltratador, acosador, violador, asesino en potencia. Hijo de puta máximo. Si eres blanco y te gustan las hembras, estás acabado.
Y de mayor no quiero ser como Irene Montero. Ni como toda la escoria pepera. Ni como los nuevos súbditos de Cum Fraude. O toda la "izquierda" liberticida. De momento - de momento, repito - solo reacciona Vox ante la tiranía feminista. Feminazi o femibolche. Escojan.
En fin.
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