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Tema: Siete excelencias de la sotana

  1. #21
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Siete excelencias de la sotana



    La sotana es estigma

    Los estigmas que Dios Padre permite en personas elegidas, en almas de elevada vida espiritual y experiencia contemplativa, causan la admiración de quien las contempla, y hace que el mundo se pare y diga, ¿por qué? Cada uno dará su versión. La persona estigmatizada es de Dios, es testimonio de la realidad y poder de Dios, de su presencia entre nosotros, y de sus inescrutables designios. Pero la persona con los estigmas del Señor también será difamada y criticada, lo sabemos por la vida del Padre Pío. Si el Señor, su Santa Cruz, sigue siendo signo de contradicción, también lo son sus manifestaciones.


    La sotana es como un estigma en el sacerdote. Basta comprobar lo que ha de sufrir en silencio ante la incomprensión, indiferencia y desprecio manifiesto por parte de quienes más tendrían que valorarla y apreciarla, o al menos respetarla. Digámoslos claramente: quien en la Iglesia desprecia la sotana tiene su alma ennegrecida.


    El Señor propone y el Padre Eterno dispone. El Señor ha propuesto la sotana a su Iglesia, al sacerdote, porque así lo ha dispuesto el Padre. La sotana es por excelencia, y siempre lo será, el hábito eclesiástico del sacerdote católico, sin merma que la Iglesia con su autoridad disponga otra prenda eclesiástica. Pero siempre la sotana será la excelencia.


    La sotana es estigma. Ofender a un sacerdote con sotana es ofender a un consagrado de Dios, por tanto es ofender al mismo Dios. Otros no ofenden directamente, pero por cobardía se separan de quien lleva sotana, como si se estuviera ante un “apestado”; éstos, no hacen más que escudarse en su mediocridad y falta de hombría, son anónimos que deambulan sin criterio propio.


    La sotana levanta “ampollas” sin que ella tenga “culpa” de nada. La sotana es únicamente para ayuda del sacerdote, es signo hermosísimo de identificación con Cristo, es estímulo para quien la lleva, es constante recordatorio de “quien es” quien la lleva.


    La sotana no es “responsable” de que quien la lleva, en ocasiones no es digno de ella, de su significado. Y si esto ocurre, en nada afecta a la santa sotana, ni merma en lo más mínimo su utilidad y eficacia, su sentido religioso y sacerdotal.


    La sotana obliga a bien llevarla, con humildad y gallardía, con orgullo y valentía, con alegría espiritual y sacerdotal, y desprecio a las vanidades del mundo.


    La sotana al ser un estigma, lo es porque así Dios lo ha dispuesto. ¿Cómo rechazar algo venido de Dios? Bendito estigma es mi sotana.


    Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa



    La sotana es estigma | Adelante la Fe

  2. #22
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    Re: Siete excelencias de la sotana

    San Benito os lo ordena: volved a vestir hábito, monjes y monjas





    • En la sociedad de la imagen el hábito es esencial.
    • ¿Y si hace calor? Os fastidiáis.
    • Pobreza, castidad y obediencia: los dos primeros votos son facilones.
    • La soberbia muere 24 horas después del fallecimiento del laico.
    • En el caso del monje son 48.


    Fue el lunes. Festividad de San Benito, el tipo que inventó el monacato occidental, con su famosa regla, que apenas ha variado en 1.500 años. Rezar y trabajar que viene a ser lo mismo. En silencio, que Dios no gusta de las almas charlatanas (Santa Faustina) y que si la música es el ruido que menos molesta, la oración es la música más elevada.


    Por demás, patrón de Europa, porque Europa no se entiende sin sus raíces cristianas y el cristianismo no se entiende sin la vida regular, apartada del mundo… como no se entendería sin cristianos abriéndose paso, en ocasiones a codazos, en medio del mundo.


    Y todo esto es bello e instructivo, pero lo cierto es que en 2016 el clero regular, el de la regla, está para sacarle con una criba al sol. En contra de lo que dicta la historia, la crisis de las órdenes religiosas ha sido más violenta que la del clero secular, aunque el futuro nunca está escrito.


    Las reglas femeninas cayeron el día que se quitaron el uniforme. Recuerdo al papa Francisco (lo que tiene que aguantar un papa) recibiendo a las generalas de las congregaciones: la mitad portaba hábito, la otra mitad no. Y eran las generalas…


    El hábito no hace al monje pero sí a la monja
    . ¿Machismo? No, me atengo a Santa Faustina cuando, gran defensora de la religiosidad femenina y en general de la mujer, propugnaba la supresión en los monasterios de “esas pequeñas cosas a las que las mujeres nos apegamos tanto”. Por ejemplo, la vestimenta.


    Y los frailes varones lo mismo: relajación de la regla, como si el amor de Dios no fuera exigente. Y abandono del hábito, claro, que es algo más que un símbolo, es tu uniforme y tu primer instrumento de evangelización.


    ¿Qué el uniforme es algo formal? Y un jamón de mono: en la sociedad de la imagen el hábito es esencial.


    ¡Si San Benito reviviera gritaría a sus monjes de hoy, así como a las monjas de sus hermanas, Santa Escolástica: ¡Volved a vestir el hábito, pedazo de macarras!


    Luego está lo importante claro. Pobreza, castidad y obediencia. La crisis actual de las órdenes religiosas no viene por las dos cuestiones primeras. No, viene por la tercera, por la obediencia, el voto más difícil, el contrapeso del primer pecado capital. No olvidemos que si para el común de los mortales, la soberbia muere 24 horas después del fallecimiento, en el caso de las almas consagradas el peligro es que muera a las 48 horas, haciendo honor a lo que los diablos de Clive

    Lewis calificaban como el vicio más exquisito de la humanidad: el orgullo espiritual.


    Pero empecemos por el hábito: que os enfundéis el talar de nuevo, puñetas. Como su mismo nombre indica: hasta los talones.


    ¿Y si hace calor? Os fastidiáis.


    Eulogio López

    San Benito os lo ordena: volved a vestir hábito, monjes y monjas
    ALACRAN dio el Víctor.

  3. #23
    Gallego está desconectado Miembro graduado
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    Re: Siete excelencias de la sotana

    En un todo de acuerdo. En mi país, salvo muy honrosas excepciones, para encontrar un sacerdote de sotana es necesarios recurrir a una licitación pública. In Xto.
    Gallego.

  4. #24
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    Re: Siete excelencias de la sotana

    Charles Pope explica por qué cada vez más sacerdotes están recuperando esta prenda
    Un sacerdote da cuatro razones prácticas y una espiritual para utilizar la sotana en el día a día


    Cada vez más jóvenes deciden utilizar la sotana habitualmente

    J. Lozano / ReL
    8 julio 2017
    Hasta hace no mucho era prácticamente imposible encontrar a un sacerdote joven vistiendo con sotana. Y aunque aún es bastante infrecuente, son cada vez más los que se deciden por esta prenda. También es cierto que la mayoría de los nuevos sacerdotes visten con clerygman y que tras una generación en la que gran parte de los religiosos decidieron vestir de calle sin identificarse como tales, la situación se está revirtiendo haciendo mucho más presente a la Iglesia.
    Volviendo a la cuestión de la sotana, incluso es considerada como elemento para la evangelización. Así lo atestiguaba un sacerdote que decidió hacer el Camino de Santiago así vestido. Se convirtió en un imán y cientos de personas se le acercaron durante la peregrinación. Aprendió de esa experiencia y ahora evangeliza por las calles de Estados Unidos haciendo presente a la Iglesia en la calle vestido con sotana y su éxito es indudable.

    ¿Por qué ahora se está volviendo a usar sotana y no sólo el clerygman? Esta pregunta que se hacen mucho y que realizan precisamente a los jóvenes sacerdotes que deciden vestir con el traje tradicional.

    "Te define y es un buen recordatorio"
    Monseñor Charles Pope, sacerdote de la Archidiócesis de Washington y habitual columnista en diversos medios de comunicación norteamericanos, responde a esta pregunta desde su propia experiencia en un artículo en National Catholic Register.

    “Me encanta la sotana. Es práctica, cómoda, te define y es un buen recordatorio para sacerdotes y laicos”, asegura este sacerdote.


    Charles Pope reconoce que utiliza habitualmente la sotana pero que también hace uso del clerygman

    Pope recuerda su interés por esta prenda cuando estaba recién ordenado. “Un sacerdote anciano en quien confiaba se dio cuenta de que consideraba la sotana como práctica y sacerdotal. Él se divirtió con la ‘redención’ de lo que su generación creía que era una túnica poco elegante”. Y le explicó por qué una generación entera había roto con la tradición mandando la sotana al fondo del armario.

    “A pesar de que no me reprendió por mi interés por ella, e incluso me animó, también me explicó por qué sus compañeros habían hecho eso. Dijo que en los días en los que estaba en el seminario prácticamente estaban pegados a sus sotanas. Lejos de ser elegante, una sotana pronto apestaba a sudor, le faltaban botones y estaba salpicada por manchas de comida. Los seminaristas fueron enseñados para usarla incluso cuando jugaban al baloncesto. Se duchaban y volvían a ponérsela todavía húmeda cambiándose sólo la ropa interior”.

    Con esa explicación al menos, Charles Pope, dejó de estar “enfadado” con la generación anterior, pero él sigue siendo un defensor de la sotana tanto en el ámbito práctico como simbólico.

    "Distintivo y eminentemente sacerdotal"
    “Para mí la sotana es a la vez distintivo y eminentemente sacerdotal. Nadie más viste nada igual, salvo los estudiantes en su graduación o un juez de vez en cuando”, afirma este sacerdote, que considera que “un atuendo de sacerdote destaca en lugar de mezclarse. Él es diferente, sí, ‘raro’, y representa algo no sólo antiguo sino tan nuevo como para ser eterno”.

    De este modo, Pope reconoce que lo que él llama ‘traje de negocios’ más común usado por los sacerdotes de hoy puede lograr esa identidad de “testigo” pero “es similar a la del traje utilizado por cualquier hombre que trabaja en una oficina, sólo que vestido entero de negro y con un cuello inusual”. “El color y el alzacuellos dicen ‘cura’ pero para mí el traje me dice ‘oficina’”, afirma después de asegurar que “tiene demasiadas concesiones a la modernidad”. Y por ello llega a la conclusión de que en su opinión “el traje habla más del mundo de los negocios que de la fe y la vocación”.

    En su defensa de la sotana, este monseñor también admite que “hay momentos en los que es más práctico usar el ‘traje de oficina’ y lo hago en esas ocasiones, pero a medida en que la ropa ayuda a hacer al hombre, me siento más sacerdotal cuando utilizo la sotana”.



    “La gente a menudo me da las gracias por llevar la sotana, pero nunca nadie me las ha dado por llevar el traje. Esto me dice que la sotana significa algo especial para el pueblo de Dios”, defiende.

    Y más allá del aspecto simbólico y religioso, Charles Pope habla de las razones prácticas por la cuales su uso es para él una “bendición”:

    1. Más fresca
    Cuenta que “sorprende a muchas personas cuando les digo que mi sotana es más fresca que el traje de oficina habitual. Sin proporcionar demasiada información, basta con decir que no tengo que usar un conjunto completo de ropa bajo la sotana”. Y asegura que la que utiliza es de “un material ligero, transpirable, y es deliciosamente fresca en comparación con el traje”.

    2. Es holgada
    “Nunca he sido fan de la ropa ajustada que está de moda hoy en día. La sotana, cuando se usa sin fajín, cuelga libremente en el cuerpo”, afirma este sacerdote.

    3. Bolsillos grandes
    Pope explica que “la mayoría de las sotanas tienen bolsillos profundos y anchos. Son casi como pequeñas alforjas y como la sotana es holgada los bolsillos llenos no son un problema”.

    4. Poner y salir
    El tiempo y la facilidad para vestirse es también un elemento a su favor, según este sacerdote estadounidense. “No se necesita mucho tiempo para ponerse la sotana. No hay necesidad de ponerse una camisa de vestir, pantalones, cinturón, el clerygman, y buscar una chaqueta”. Con la sotana simplemente hay que subir los brazos y la gravedad hace el resto.

    Un sacerdote da cuatro razones prácticas y una espiritual para utilizar la sotana en el día a día - ReL
    Última edición por Hyeronimus; 23/08/2017 a las 00:47

  5. #25
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    Re: Siete excelencias de la sotana

    Los de mi generación que íbamos a colegios religiosos estábamos acostumbrados que los sacerdotes y frailes que nos enseñaban jugaran con nosotros en el recreo al fútbol o al baloncesto en sotana sin ningún problema.



    ¿Un cura esquiando con sotana? “El testimonio que uno puede dar es inmenso”

    Que No Te La Cuenten
    Sep 2

    POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa

    El P. Javier Olivera Ravasi, director del proyecto de apologética católica Que no te la cuenten (QNTLC), publicó varios videos en los que se le ve esquiando con su sotana, algo que realiza cada cierto tiempo con un grupo de alumnos en Argentina.

    A la pregunta sobre si un cura puede hacer deporte con sotana, el sacerdote dijo a ACI Prensa que “primero, para hacer deporte con sotana, hace falta tener una ¡Je!”.

    Desde San Martín de Los Andes, en donde está en excursión con un grupo de estudiantes del colegio donde enseña, el sacerdote indicó que la sotana “es un signo que se ha perdido, pero también entiendo que es un distintivo que a uno lo identifica como consagrado".

    Además, "permite a los laicos, católicos o no, ver la presencia de Dios en el mundo porque uno con sotana no pasa desapercibido”, resaltó.

    Tras comentar que cada año van a las montañas de San Martín de los Andes a esquiar, gracias a uno de los papás que consigue pases y esquíes gratis para todos, el P. Olivera dijo que vestido con su sotana “el testimonio que uno puede dar es inmenso”.



    “Desde una bendición hasta una confesión en la nieve, porque la gente no solo ‘ve’ que hay un cura, sino que también percibe que uno puede divertirse sanamente como toda persona normal”, subrayó.“Ahora, claro que, hay deportes y deportes para hacer con sotana; si debiese hacer natación no podría, ¡je!”, bromeó el P. Olivera.Los sacerdotes y el deporte

    A la pregunta sobre si es importante el deporte para los sacerdotes, el P. Olivera respondió categóricamente: “¡Claro que sí! Los romanos decían que ‘mens sana in corpore sano’, es decir, un alma sana en un cuerpo sano”.En ese sentido, el presbítero argentino dijo a ACI Prensa que “el sacerdote, a pesar de ser un consagrado por Dios para confeccionar los sacramentos, es también un ser humano”.

    “Y el deporte es, especialmente en los tiempos sedentarios que corren, un modo no solo de recrearse sanamente, sino también de hacer penitencia para tener ‘a raya’ nuestras pasiones”.

    En tiempos antiguos, continuó el sacerdote, “la misma vida exigía que uno caminase, sembrase, cosechase, se moviese, etc. Hoy, dado que todo es ‘pasivo’ necesitamos –sin llegar a hacer un culto del cuerpo o del deporte– de una sana actividad para suplir todo eso”.

    Pero hay algo más, concluyó el P. Olivera, “el sacerdote debe ser un guerrero de Dios y los guerreros también entrenan”.


    https://www.quenotelacuenten.org/202...ar-es-inmenso/


  6. #26
    Avatar de ALACRAN
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    Re: Siete excelencias de la sotana

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Sobre curas ensotanados y desensotanados


    Revista
    FUERZA NUEVA, nº 577, 28-Ene-1978

    Los “quemados”

    Por D. Elías (sacerdote)

    Me encontré a mi viejo amigo en la calle de San Bernardo (Madrid), ensotanado hasta arriba, pero sin alzacuellos, según su costumbre. Mi viejo amigo, allá por los años 40 y 50, se desensotanaba de vez en cuando, y hacía buenas partidas de tute con sus feligreses, cuando no corría con una moto por las carreteras de Chinchón.

    -Pero hombre, ¿ahora, te ensotanas tú, que antes “americanizabas”? ¿Te entiendo o no?

    -Porque ahora (1978) se trata de llevar la contraria. Me siento cura por encima de todo. Y me basta con conocer a los tres “ex” que viven en mi barrio, para llevarla siempre puesta. Vamos a ser serios, aunque algunos tengamos fama de brutos.

    Y mi amigo siguió por San Bernardo adelante, haldeando con su sotana, más bien vieja y recosida, camino de la glorieta de Quevedo.

    ***
    Mi viejo amigo dijo muchas cosas en pocas palabras, y sobre todo me dio una lección de entender el sacerdocio. Una cosa cierta sé de él: no ha perdido la chaveta, y con todos los defectos que pueda tener personalmente, ama su sacerdocio por encima de todo, y lo saca a luz en todas partes, sin complejos de ningún género.

    Es verdad que en su barrio viven tres “ex”… sacerdotes. Y digo “ex” sacerdotes porque aunque la realidad de su sacerdocio no ha desaparecido de su persona, ha desaparecido su ejercicio. La realidad de su sacerdocio está dentro de ellos, aunque inactivo en su mayor parte. Dentro de su alma el sacerdocio late como una tremenda realidad, semejante a ese principio jurídico: “res clamat ad dominum”, que bien podríamos traducir por “cada cosa reclama sin cesar a su dueño”.

    Estos hombres han sido quemados, como sacerdotes y como hombres. Estos hombres abrazaron un día el sacerdocio llenos de ilusión, y la “revolución del cambio” (Vaticano II) los quemó, los trituró, los redujo a cenizas. Y, sin embargo, “res clamat ad dominum”. Su sacerdocio no está callado, y, mucho menos, muerto. Su sacerdocio está allí, como un testigo de cargo contra alguien y contra algo.

    Mi viejo amigo no es un santo, y él lo sabe bien; pero mi viejo amigo ha visto en sus compañeros “ex” un clamor muy serio en favor de su ministerio, y se ha ceñido la sotana de modo inexorable: “semper et pro semper”, se ha dicho como un juramento: siempre y en todo momento lo soy. (…)

    ***
    Pero al mismo tiempo siento un gran amor por mis otros amigos, los “quemados”. Yo no sé lo que pasó en su conciencia, porque la tengo un tremendo respeto, y debo no violentar el misterio de su íntimo yo. El proceso seguido por su yo en la evolución hacia el “ex” merecería un largo estudio para enseñanza de quienes pudieron salvarlo y no lo salvaron. De hecho, mi viejo amigo conoce alguno de esos procesos, y desde entonces ama más profundamente su sacerdocio ministerial. Aunque ese sacerdocio esté en un vaso de barro, y, precisamente por eso, su amor se ha duplicado. Ha visto que ese vaso de barro puede romperse y ha cuidado seriamente que no se rompa.

    ¡Qué bien suenan las palabras de San Pablo “escogido entre los hombres, colocado en favor de los hombres”, y qué penosamente suena el “dejó de ser escogido para ser uno más entre los hombres”!

    ***
    Es posible que no todos los sacerdotes entiendan este lenguaje, pero algunos, seguro que si lo entendéis. Y más en las aldeas, en las ciudades, en parroquias o en capellanías, sin complejos ni crisis de identidad, aquellos olvidados, marginados o sin olvidar ni marginar, siempre pobres y fieles a vuestro breviario, entendéis perfectamente este lenguaje; como lo entenderían seguramente los sacerdotes tras el Telón de Acero fieles a Roma contra viento y marea, ajenos a la farsa progresista de la vieja pseudo-Europa y parte de la no tan vieja América.

    Vosotros no os quemáis. Vosotros, en todo caso, os dejáis martirizar o encarcelar como Pedro y Pablo, como Santiago y Mateo, al frente y en medio de vuestro pueblo “hasta romper el cerco”. (…)

    A vosotros, los “quemados”, una voz de aliento. No os consideramos lejanos, sino muy cercanos. Dios jugará su baza en su momento y vuestro corazón volverá a latir fuerte, a pesar de todo, y volverá la luz.

    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

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