Retiran un crucifijo de un centro de salud de Palma del Río
Retiran un crucifijo de un centro de salud porque ‘molestaba’
Redacción | Publicado el 21 Abril, 2010 | 29 Comentarios
El SAS ha ordenado la retirada de un crucifijo de una sala de curas del centro de salud de Palma del Río que colgaba en la pared desde que se abrió el ambulatorio hace más de 20 años.
http://www.minutodigital.com/imagenes4/cruz380.jpgSegún informa ABC, el hecho sucedió hace poco más de una semana, cuando un paciente de 75 años dijo a la dirección que ese crucifijo «le molestaba».
Fuentes de la Delegación provincial de Salud reconocieron que el crucifijo se retiró por la petición de un usuario -que portaba una bandera republicana en su solapa, según algunos testigos-, pero que se trata de un hecho «puntual y sin intencionalidad». Insistieron en que se trata de un «hecho aislado, que no se ha repetido en ningún otro centro».
De hecho, desde Salud se reconocen «respetuosos», ya que en algunos hospitales hay capillas que permanecen abiertas para el rezo. Sin embargo, en la plantilla de Enfermería del centro de salud palmeño no ha sentado bien este incidente, ya que según varios profesionales «el crucifijo no molestaba».
De hecho, son varios los médicos y enfermeros consultados por ABC indignados por esta medida adoptada por la Junta. Es el caso del doctor Juan Toscano, quien explicó que en su consulta de este mismo centro tiene colgados un crucifijo, una imagen de la Virgen María Auxiliadora y una figura con agua de la Virgen de Lourdes. «A ellos me encomiendo todos los días y así llevo toda la vida, sin que a ningún paciente, hasta el momento, le haya molestado», afirmó.
Toscano manifestó que en ningún caso piensa retirarlo y si se lo pidieran «lo llevaría conmigo cada día del centro a casa. En este país, criticó este médico, «se puede ir con un burka por la calle y no pasa nada, pero no se le ocurra poner un crucifijo en su consulta».
El incidente ha tenido gran trascendencia en la feligresía palmeña, quien en estos días prepara la Coronación de la Virgen de Belén el próximo día 8 de mayo.
«Persecución» sin sentido
El propio párroco de la iglesia de la Asunción, David Aguilera, hizo alusión a la persecución que viven los cristianos en esta época, recordando a tiempos de Jesucristo, en su homilía del pasado fin de semana.
El párroco aseguró que fueron sus feligreses quienes le contaron este incidente y a su entender le parece absurdo porque «la cruz en sí misma no puede molestar a nadie, es símbolo del amor». Otra cosa es el uso que se le haya dado a lo largo de la historia, subrayó el sacerdote.
Sin embargo, hoy por hoy, reiteró el párroco, «la cruz no es ofensiva», y no está de acuerdo con su retirada, aunque es respetuoso con la ley vigente que ampara la retirada de símbolos religiosos de lugares públicos.
En este sentido, Aguilera recordó que a nadie se le ocurre retirar los crucifijos de la Semana Santa que son una manifestación de la fe cristiana en la calle, ya que de ello se benefician sectores como el turístico.
La retirada de la cruz responde, a juicio del párroco, a una «animadversión sin sentido». En este sentido, consideró que en estos momentos estamos condicionados por una ley desde el punto de vista religioso, que afecta a colegios, a una calle o a la patrona de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar.
Lo que ocurre, según el sacerdote, «es que es una minoría a la que le molestan estos símbolos y la ley les da la razón frente a la inmensa mayoría».
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La ley de Libertad Religiosa revisará el Concordato, quitará crucifijos y respetará el velo
El Gobierno ya tiene redactada la nueva Ley de Libertad Religiosa. Sólo busca el “momento oportuno” para aprobarla. Caamaño ha avanzado que el crucifijo no tendrá lugar en lo público y defiende que el velo “lo porta una persona”. Revisarán el Concordato con el Vaticano.
JAVIER LOZANO
La nueva ley de Libertad Religiosa que tiene preparada el Ejecutivo tiene dos nombres propios: María Teresa Fernández de la Vega y Francisco Caamaño. Ambos han sido los responsables de elaborar esta normativa que estaba siendo exigida por los sectores más laicistas del Partido Socialista desde la campaña electoral de 2008.
Una vez conocidos los primeros datos, la ley apunta a un acorralamiento de lo católico y el reconocimiento a otras religiones como la musulmana. Laicismo, pero a la carta. Ese es el fin que busca el Gobierno.
De hecho, el anteproyecto está ya aprobado y el Ejecutivo busca sólo el “momento oportuno” para aprobarla en Consejo de Ministros antes del verano y llevarla así al Congreso. El objetivo es recibir en noviembre al Papa en su vista a España con la ley, se prevé que agresiva con los católicos, ya aprobada en las Cortes.
Fuentes del Ejecutivo ya avanzaron que quieren dejar bien claro que esta ley “marcará las líneas del estado laico y el poder que corresponde a los poderes públicos”. Incluso se complace a la izquierda más radical, tanto del grupo socialista como de otras formaciones, y se prevé revisar el Concordato con la Santa Sede que data de 1979, según recogió Efe.
Mientras se apagan las cenizas de la polémica avivada por el Ejecutivo en su guerra contra los crucifijos y ahora se discute sobre el velo islámico en los colegios, se van conociendo algunos detalles sobre la ley y que se traducen en el arrinconamiento del catolicismo.
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, avanzó en la SER ciertos detalles de la nueva ley de Libertad Religiosa que modificará a la actual, que data de 1980. En este sentido, indicó que los crucifijos saldrán de los colegios y de los hospitales públicos porque “en treinta años la sociedad española ha evolucionado muchísimo desde el punto de vista del sentimiento religioso y de su pluralidad”.
El velo islámico, así como la hiyab, no serán prohibidos en lugares públicos. Esto lo tiene claro el Gobierno. Y para justificar sus argumentos el Ejecutivo hace una clara comparación entre velo y crucifijo, en el que se demuestra claramente quien sale perdedor.
"No es lo mismo los símbolos religiosos en los espacios públicos de servicio estatal que los que pueda portar una persona que compadece en un espacio publico". Blanco y en botella para Caamaño, que, sin embargo, aboga por “una convivencia dentro de la proporcionalidad” y por el sentido común. Además, en la defensa de su argumento dijo que "todo el mundo entiende que no es lo mismo un burka que un velo".
Los funerales de Estado también serán modificados para “integrar varios ritos o establecer un protocolo civil de actos de Estado”. Mientras tanto, el Ejecutivo también está elaborando “mapas de lugares de culto” para conocer el peso de las distintas religiones en las regiones españolas. A esto se unirá un “manual de buenas prácticas” destinado a conocer y comprender los hábitos de las religiones que no sean la católica.
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Otra "mariconada" más, ¿será que el pájaro republicano y los de la Junta de Salud comen mucho pollo? como dice Evo. Me tiene muy preocupado la disminución de la masa cerebral de todos estos sujetos :ehhh:, es que la pérdida es diaria.
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Algunas veces pienso que debería dejar de entrar en Internet y de manera muy particular en este foro, pues agarro un berrinche un día sí y otro no y el del medio también.
La indignación que siento hace que me suba la tensión. Y es que esto no hay quien lo pueda aguantar por más tiempo. Valmadian en otro hilo habla de La ley Anticristo, pero yo pienso que no se trata de una ley es que Zapatero es el mismo Anticristo y su gobierno su corte infernal.
Sinceramente nunca creí que pudiéramos llegar a estos extremos, esto es una descarada persecución religiosa contra los católicos.
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Quitando velos de los ojos
JUAN MANUEL DE PRADA
Sábado , 24-04-10
COMO vuelven las moscas a la miel, volvemos los españoles a discutir sobre el velo islámico; y, como las moscas en la miel, terminaremos muriendo, presos de patas en el atolladero de nuestras propias contradicciones. A suscitar contradicciones en el seno de Occidente lleva algún tiempo dedicado el Islam, acogiéndose a la doctrina preconizada por el libio Gadafi: «Alá garantizará la victoria islámica sin espadas, sin pistolas, sin conquista. No necesitamos terroristas, ni suicidas. Los más de cincuenta millones de musulmanes que hay en Europa lo convertirán en un continente musulmán en unas pocas décadas». Y, mientras llega la victoria garantizada por Alá, el Islam se entretiene proponiéndonos trampas saduceas que acorten esas pocas décadas.
Para poder entender el sentido de esta trampa saducea, si no queremos caer en la cháchara inepta de liberales y progresistas (que son ramas del mismo árbol emponzoñado), habría que empezar recordando una verdad incontrovertible: las civilizaciones las fundan las religiones; y, con el ocaso de las religiones, las civilizaciones se van apagando, hasta su extinción. La convivencia humana reclama una ligazón colectiva, una adhesión a una visión particular del mundo que sólo proporciona la creencia religiosa común: cuando tal creencia común arraiga, como ocurre en el Islam, es posible acometer con entusiasmo empresas conjuntas; cuando tal creencia común se disgrega, corrompe o sustituye por idolatrías de signo político diverso, como ocurre en Occidente, no sólo resulta imposible acometer empresas conjuntas, sino que la propia convivencia humana se torna insostenible. «Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro», escribió Will Durant; y en el Islam saben bien cómo precipitar esa destrucción.
En Occidente hemos resuelto arrancar los crucifijos de las escuelas porque vulneran la «libertad religiosa», que es como finamente se llama a la cristofobia rampante. ¿Y qué hacemos ahora con el velo islámico? El progresista (o sea, el cristófobo a calzón quitado) quisiera permitirlo, aduciendo que no es un «símbolo religioso», sino una costumbre inveterada entre musulmanes; cosa que provoca la risa floja, pues para el musulmán el orden social y cultural -como el político- se funda en el orden religioso. Por su parte, el liberal (o sea, el cristófobo a calzón atado) quisiera prohibir el velo islámico por la vía ordenancista, aduciendo que el reglamento de la escuela donde estudia la niña que se resiste a quitarse el velo exige que nadie lleve la cabeza cubierta; lo que, inevitablemente, conduce al callejón sin salida en el que la propia Esperanza Aguirre ha caído, para regocijo de los cristófobos a calzón quitado:
-Si el reglamento dice que no se puede llevar la cabeza cubierta, ni las monjas podrán llevar la cabeza cubierta.
Y así la trampa saducea consigue su propósito. Que en las escuelas se prohíba que las monjas lleven toca, los curas alzacuellos o los niños medallas del Sagrado Corazón es un logro orgiástico a cambio del cual los cristófobos a calzón quitado estarían dispuestos a aceptar que se prohibiese también el velo islámico. Y a lo que hasta los propios musulmanes accederían, siquiera por «unas pocas décadas», mientras se consuma la victoria demográfica profetizada por Gadafi.
Lo que este episodio vuelve a demostrar, como los Reyes Católicos bien sabían y la historia se encarga de recordarnos a cada poco, es que la convivencia humana, allá donde no existe una creencia común, es insostenible. Y en el Islam, mientras nos ven patalear como moscas en la miel de nuestras propias contradicciones, cuentan con los dedos de una mano las décadas que faltan para que el velo sea obligatorio en la escuela.
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