Re: 11 de Septiembre actual.
Entiendo que el francés Felipe V tuviese mentalidad centralista, aunque mantuvo los fueros del reino de Navarra y de las vascongadas, y juró respetar los de Cataluña igual que los catalanes le juraron lealtad a él en 1701, ¿pero el hecho de acabar finalmente con los fueros de Cataluña, Valencia, etc, es motivo para considerarle Rey ilegítimo? Probablemente no habría habido guerra si las potencias extranjeras no se hubiesen inmiscuido en los asuntos internos españoles.
Re: 11 de Septiembre actual.
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Rodrigo
Entiendo que el francés Felipe V tuviese mentalidad centralista, aunque mantuvo los fueros del reino de Navarra y de las vascongadas, y juró respetar los de Cataluña igual que los catalanes le juraron lealtad a él en 1701, ¿pero el hecho de acabar finalmente con los fueros de Cataluña, Valencia, etc, es motivo para considerarle Rey ilegítimo? Probablemente no habría habido guerra si las potencias extranjeras no se hubiesen inmiscuido en los asuntos internos españoles.
Hubo un problema de designación de sucesores, aunque ello no quita para que España se convirtiese en un "pastel" demasiado goloso y grande como para dejarlo así como así: demasiadas ambiciones y demasiados "cuentos de la lechera". De cualquier modo, y en términos más historiográficos, los proyectos tanto de Francia como de Austria, de haberse podido llevar a cabo con la sucesión al Trono de España, hubieran convertido a cualquiera de estos países en la primera potencia del mundo de entonces. Y dos modos opuestos de entender la política, no sólo exterior, sino también interior, entraron el liza: del concepto basado en "el Estado soy yo", al fundamentado en un espíritu imperial de reinos y principados unidos por la corona del ámbito germánico.
Re: 11 de Septiembre actual.
Y los separatistas, como siempre, callando ante tales argumentos
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Todos los engaños del nacionalismo demolidos uno a uno
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Jesús Laínz, uno de los amigos y colaboradores de Elmanifiesto.com, fue el orador invitado a la “Contra-Diada” que el 11 de septiembre Ciutadans organizó en Barcelona. En su discurso demolió todos y cada uno de los infundios históricos propalados por el separatismo. El único argumento que les queda –«de todos modos, la mayoría de los catalanes no se sienten españoles»– también lo rebatió de forma contundente. «“Las mágicas potencias de las urnas” –afirmó– no pueden convertir a ningún pueblo en lo que no es.»
Pero da igual lo que se les argumente o no. Seguirán sin rebatir ni una sola de tales razones. No es que no quieran: es que no pueden.
JESÚS LAÍNZ
Para mí es un inmenso placer estar con ustedes en esta maravillosa ciudad porque confieso ser un impenitente pecador. Y la oportunidad de venir a pecar contra todos los mandamientos de la Santa Iglesia de lo Nacionalistamente Correcto precisamente aquí, en Barcelona, era una tentación en la que ha sido un placer caer. Porque el principal problema de la España de hoy, que condiciona la vida política de todos los días, es la Inquisición nacionalista, sobre todo la vasca y la catalana, pero no sólo de ellas, pues han logrado contagiar a casi todas las demás provincias españolas. He dicho nacionalistas, pero me gusta más decir separatistas, pues al decir nacionalismos parece que se les está concediendo que hay algo nacional detrás de sus planteamientos, lo cual es concederles demasiado.
El ideario nacionalista gira en torno a dos ejes centrales: el momento fundacional y el agravio. Sin esos dos ejes, los nacionalismos no podrían existir.
Falsedad del momento fundacional del nacionalismo
El primer eje es el momento fundacional, es decir el momento del pasado en el que los nacionalistas hacen arrancar su nación. Pueden ser varios, intercambiables según convenga. En Cataluña suele ser Wifredo el Velloso, al que han hecho padre de la nación catalana desde un momento histórico en el que ni el propio concepto podía concebirse. También suele echarse mano del conde Borrell y, cómo no, de Jaime I. Porque fíjense en un hecho curioso: los nacionalistas, que siempre están llorando por lo que les hizo y hace sufrir el imperialismo español, siempre escogen como momento arquetipo de la nación a recuperar el de más extensión territorial. Aquí es Jaime I, del que arranca la locura ésa de los Països Catalans que incluyen Valencia y Baleares; y en el caso vasco, qué casualidad, Sancho el Mayor, momento de mayor expansión del reino de Navarra.
Lo importante de este momento fundacional es que los separatistas están convencidos, y no hay quien les baje de su dogma, que probando la existencia de un reino, un condado, un ducado o un señorío en algún lejano siglo de la Edad Media, cuanto más lejos mejor, se obtiene el justo título para la secesión en el futuro. Que cuenten eso los separatistas en cualquier otro país de Europa, tan divididos en ducados, reinos y señoríos medievales como España, y verán las carcajadas que les dedican.
Falsedad del agravio
Pero de los ejes ideológicos de los separatistas que antes mencioné, es el segundo el que hoy nos importa: el del agravio. Porque sin un gran agravio nacional, sin un gran atentado colectivo contra la nación no hay nacionalismo que valga. Aquí también se da la intercambiabilidad: los agravios pueden ser varios, y se pueden utilizar, como comodines de la baraja, según convenga en cada momento. Ahí están, por ejemplo, el compromiso de Caspe, el Conde Duque de Olivares o Franco. Pero sobre todo está Felipe V y el famoso 11 de septiembre de 1714. Sin este mito nacional, perdón, sin el falso mito falsamente nacional del 11 de septiembre, el nacionalismo catalán no tendría razón de existir. Fíjense si tiene valor simbólico este mito que Carod Rovira ha anunciado que el gran referéndum nacional catalán habrá de celebrarse dentro de seis años, el 11 de septiembre de 2014, tercer centenario del fin de la independencia de Cataluña. Según este mito, Cataluña habría sido independiente hasta ese momento, en el que España habría conquistado Cataluña por la fuerza de las armas. Y los bandos contendientes en 1714 serían los catalanes contra los españoles. Pero cualquiera que haya abierto alguna vez un libro de historia no contaminado por la esquizofrenia nacionalista sabe que en 1714 no se enfrentaron catalanes contra españoles, sino españoles de todas las regiones, partidarios de un candidato al trono de España contra otros españoles, de todas las regiones, partidarios de otro candidato al trono de España.
Por muchos intentos que haga la Santa Inquisición de lo nacionalistamente correcto, la mentira nacionalista se cae por todas partes:
- No es cierto que los catalanes fuesen austracistas y los castellanos borbónicos, pues catalanes y castellanos los hubo por igual en ambos bandos.
- Muchos de los más importantes gobernantes castellanos fueron austracistas, mientras que en Cataluña hubo comarcas enteras que se destacaron por su borbonismo. El archiduque Carlos hasta fue recibido triunfalmente en Madrid como rey de España.
- El famoso 11 de septiembre de 1714 combatieron igual número de catalanes a un lado y otro de las trincheras, pues aunque la Inquisición lo oculte, el ejército de Felipe V estaba lleno de voluntarios catalanes.
- No sólo todos los catalanes no fueron austracistas, sino que los que lo fueron no tuvieron nada de separatistas. Si los nacionalistas de hoy pudiesen viajar en el tiempo en la máquina de H. G. Wells y les dijesen a los catalanes de 1714 que estaban muy contentos de saludar a sus antecesores en la lucha contra España, les encerrarían en un manicomio. Los catalanes austracistas presumían de ser los más españoles de todos. La opción por el candidato habsburgo estuvo motivada fundamentalmente por el apego de los catalanes hacia la Castilla habsbúrguica y por su rechazo a la Francia borbónica, a la que veían como enemiga de España.
- Los catalanes que lucharon y murieron el 11 de septiembre lo hicieron en defensa de España, del rey de España y de la libertad de España, y consideraban que los españoles que apoyaban a Felipe V estaban engañados, como textualmente escribió Rafael Casanova. Esta defensa de la España tradicional frente a las influencias extranjeras fue recordada por el más insigne pensador del conservadurismo español, Marcelino Menéndez Pelayo, quien consideró la victoria de Felipe V una desgracia para España:
"No es ciertamente agradable ocupación para quienquiera que tenga sangre española en las venas, penetrar en el oscuro y tenebroso laberinto de las intrigas que se agitaron en torno al lecho de muerte de Carlos II, y ver a nuestra nación, sin armas, sin tesoros ni grandeza, codiciada y vilipendiada a un tiempo mismo por los extraños; repartida de antemano y como país de conquista en tratados de alianza, y luego sometida a vergonzosa tutela, satélite humilde de Francia, y perder sus mejores posesiones de Europa por el Tratado de Utrecht, en que inicuamente se la sacrificó a los intereses de sus aliados, y perder hasta los últimos restos de sus sagradas libertades provinciales y municipales, sepultadas bajo los escombros humeantes de la heroica Barcelona (...) ¡Cuánto padecieron con la nueva dinastía el carácter y la dignidad nacionales! ¡Cuánto la lengua! ¡Cuánto la genuina cultura española, la tradición del saber de nuestros padres! ¡Cuánto su vieja libertad cristiana, ahogada por la centralización administrativa!".
Seguro que nuestros ilustradísimos separatistas están muy contentos de saber que opinan lo mismo que Menéndez Pelayo.
Pero las interpretaciones sobran, ya sean de Menéndez Pelayo o de cualquier otro. Hay un método infalible para conocer y comprender los hechos históricos, y es contemplarlos en su desnudez, acudir directamente a las fuentes. Las fuentes tienen una gran virtud: dejar en evidencia a los falsarios.
Los defensores de Barcelona en 1714… a favor de España
Y qué mejores fuentes que las palabras de los dos principales protagonistas del 11 de septiembre que hoy celebramos: Antonio de Villarroel, el jefe militar a cargo de la defensa de Barcelona, y Rafael Casanova, el conseller en cap. El primero arengó a los combatientes con estas palabras:
“Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer. Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo su rey, la fe de su religión y sus privilegios.”
En cuanto al segundo, ése al que hoy los separatistas y asimilados van a ponerle flores como caudillo independentista contra España, escribió lo siguiente el 11 de septiembre de 1714 a las 3 de la tarde para convocar a los barceloneses a defender las murallas de Barcelona por última vez:
“Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.” Éste es el caudillo independentista al que hoy homenajean los separatistas e imitadores.
“Las mágicas potencias de las urnas” no pueden convertir a ningún pueblo en lo que no es
Y las mismas descomunales mentiras se vierten sobre cualquier momento histórico, cercano o lejano. Es fácil rebatirlas, pero la técnica de los nacionalistas es ir saltando de mito en mito según se los van anulando. Y cuando ya no les queda ninguno, se agarran al argumento sentimental: “Es que yo me siento catalán y, por lo tanto, no soy español”.
Pero el problema de este argumento probatorio es que no prueba nada. Yo también podría darme aquí golpes de pecho explicando que me siento Brad Pitt y no por ello voy a ser Brad Pitt, para disgusto de mis admiradoras. Y ya podrá la mitad más uno de los catalanes proclamar a los cuatro vientos que se sienten íntima y profundamente marcianos, que no por ello las mágicas potencias de las urnas les van a convertir en marcianos.
Además, la pregunta esencial que deben responder nuestros sentimentales separatistas es la siguiente: muy bien, usted se siente catalán y, por lo tanto, no español. Pero, sin toda esa riada de mitos que acabamos aquí de desvelar y que usted, uno a uno, me ha ido concediendo que son mentira; sin todos esos argumentos que han construido en usted una identidad falsa y que le han empujado a usted a odiar a España, ¿diría usted lo mismo? ¿Sostendría usted que es catalán y no español? La respuesta, evidentemente, es NO.
Si las causas de su sentimiento nacional son falsas, ¿cómo es posible seguir manteniendo las consecuencias? No es posible admitir la falsedad de las causas y sostener la legitimidad de las consecuencias.
Nadie sabe qué deparará el futuro a Cataluña y si la esquizofrenia separatista finalmente conseguirá sus delirios. Pero una cosa es segura: si la defensa de la identidad catalana, si la construcción de la nación catalana, pasa por la falsificación sistemática de dicha identidad, por el ocultamiento, por la manipulación educativa, por la censura de las opiniones discordantes, por la imposición lingüística, por la incitación al odio, por la mentira continua, esa Cataluña del futuro no será otra cosa que un inmenso, odioso y vergonzoso fraude.
http://www.elmanifiesto.com/articulo...darticulo=2715
Respuesta: 11 de Septiembre actual.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=OuMVDii24GE[/youtube]
Respuesta: 11 de Septiembre actual.
El Carlismo siempre basó su legalidad en la ley de Felipe V, Rey Legítimo de España; cosa que el Carlismo, es decir, el legitimismo español, nunca negó. El Archiduque fue un usurpador amigo de jansenistas y protestantes cuya ambición y torpeza propició la vergüenza de Gibraltar.
Sobre si el Carlismo en Valencia, Aragón o Cataluña es heredero de los maulets ha habido comentarios en el propio Carlismo. Yo no lo veo así en global ni mucho menos. El Carlismo representa la legalidad española en su mejor sentido, y a principios del XVIII, ésa le correspondía al Rey Legítimo, no al usurpador.
Los catalanes, como los aragoneses, recuperaron el " Derecho Civil Privado ", cosa que no sucedió en el Reino de Valencia. Se abolió el monopolio sevillano ( O mejor dicho, del triángulo bajoandaluz Sevilla/Huelva/Cádiz ) y con los Borbones Barcelona entró como todo un puerto americano, amén de otras ciudades españolas como Málaga y La Coruña.
Lo discutimos en otro hilo, y en líneas generales, no puede decirse que los Borbones fueran más centralistas que los Austrias. Luego en la misma época tenemos el josefismo austriaco, el pombalismo portugués o a Pedro el Grande en Rusia.
Otra cosa desde luego es la impresentable utilización que hace el necionalismo anticatalán de los hechos acaecidos. Y es que no tiene por donde cogerse. Los andalucistas llegan a reivindicar como propio el conato de rebelión del 1640 aquí entre el Duque de Medina Sidonia y el Marqués de Ayamonte; patético también. No les podemos pedir mucho más...
Respuesta: 11 de Septiembre actual.
Cada 11 de septiembre los enemigos de España rinden homenaje y depositan flores ante el que luchó por Dios y por España...
He elegido su nombre como nick mio para el foro, para limpiarlo un poco después de ser mancillado continuamente por los separatistas, deberiamos ser nosotros los que rindieramos homenaje y depositaramos flores ante cada monumento de Rafael Casanova todos los 11 de septiembre, si Casanova se levantara de su tumba y viera el tipo de alimañas que le rinden homenaje y le ponen flores cada 11 de septiembre les cortaría la cabeza a todos sin pensarlo dos veces...
Pero mientras cada uno de nosotros siga en pie, no podrán ocultar la verdad de la historia.
Respuesta: 11 de Septiembre actual.
Cita:
Iniciado por
Rafael Casanova
He elegido su nombre como nick mio para el foro, para limpiarlo un poco después de ser mancillado continuamente por los separatistas,
La verdad es que muy separatista no parece...
Cita:
Extractos del bando que Rafael Casanova y Antoni Villarroel mandaron pregonar las calles de Barcelona el 11 de Septiembre de 1714:
... atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. [...]
De Hispania a España - Wikipedia, la enciclopedia libre
Y aquí va otro enlace interesante sobre Rafael Casanova
Cita:
Villarroel y Rafael de Casanova, dos de los héroes más celebrados, lucharon hasta el último momento, pero ambos se opusieron rotundamente a la resistencia final y se inclinaron por una solución negociada. La resistencia entre murallas, la resistencia entre barrios y calles muertas, no fue cosa ni latido natural del pueblo, sino empeño de unos grupos muy reducidos abandonados por la mayoría de los catalanes y tan carentes del sentido de la realidad como los que en 1641 habían hecho a Luis XIII conde de Barcelona para arrepentirse después y desangrar parte de Cataluña con la ocupación del ejército francés.
liberalismo.org: Haciendo amigos: Una más
O sea, Rafael, como bien dices, otro ejemplo de revisionismo histórico separatista.