Durante los siglos XVII y XVIII, la arquitectura barroca hispanoamericana siguió el modelo establecido por España. Sin embargo, el medio físico, la diferencia de materiales disponibles en las diversas áreas geográficas y la herencia de las culturas precolombinas lo acabarían diferenciando del barroco de la Península Ibérica. La frecuencia de terremotos en algunas zonas, como México, Guatemala o Perú, obligó a los artistas hispanoamericanos a desarrollar técnicas de construcción resistentes a los movimientos sísmicos. Por esto, se vieron obligados a cambiar los patrones estéticos y el barroco de Hispanoamérica es principalmente decorativo. Algunas de sus características son las llamadas fachadas-retablo que repiten en el exterior de un templo la espléndida decoración del interior; la presencia del color que se logra con piedras y ladrillos; la yesería policromada y los azulejos.

Decoración de una de las puertas laterales Catedral de Oaxaca
Siglos XVI-XVII (Oaxaca, México)

El edificio original fue construido en tres etapas: 1535-1574, 1667-1678 y 1682-1694. Poco tiempo después de su inauguración, en 1714, un temblor de tierra causó serios daños a la catedral y se cerró al culto. En 1724, empezaron las obras de reconstrucción que acabaron en 1730.

Detalle de la decoración del templo
Templo y ex-convento de Santo Domingo
Siglo XVI (Oaxaca, México)
Este conjunto monumental fue construido entre los años 1570 y 1666. Con sus muros de 2 metros de espesura, está a prueba de movimientos sísmicos. La iglesia tiene una portada de tres plantas, con las imágenes de Santo Domingo y San Hipólito sosteniendo un templo.

Fachada
Capilla de Loreto
Siglo XVIII (San Luis Potosí, México) Construida en 1700 bajo la dirección del jesuita mexicano Francisco González. La fachada está encuadrada entre dos pilastras salomónicas y en la parte superior se encuentra una imagen de piedra de Nuestra Señora de Loreto

Fachada

Capitel de columna derecha
Capitel de la columna izquierda

El barroco hispanoamericano