¡Ah, damas y caballeros!;, con seguridad, algunos/as tipejos/as ¡que incluso osan cobrar a final de mes como "profesores/as de Historia"!, hablarían de eso de (sic) "Almanzor" y tal y tal porque, claro.., ¡NADA saben!; ¿QUÉ podrían saber, pues, unos/as "payasos" de pacotilla como ellos/as, pongo por caso, de la famosísima, inmortal dama Murasaki Shikibu? ¡Menos aún, por supuesto!
Pero, como se sabe en masse.., mientras tan TRASCENDENTAL personaje, ¡ni más ni menos que Abû 'Amir Muhammad ibn Abî 'Amir al-Ma 'afiri!, el todopoderoso Gran Visir del todopoderoso califato omeya, agonizaba en su ciudad brillante cordobesa y la refinadísima autora de un classique FUNDAMENTAL como "Los relatos de Genji" (quizá la, ¡con mucho!, mejor edición que hay es la de R. Bowring -"Murasaki Shikibu: The Tale of Genji"-, pub. en London por ED en 1968) enviudaba en algún lugar del laberíntico, lujosísimo, impenetrable palacio imperial de Heian (para abundar, por ejemplo "The World of the Shining Prince" de I. Morris; pub. en London por ED el 1964), en la misma época, damas y caballeros, un caballero que se acercaba a la mediana edad de la más alta y distinguida noblesa de mi patria (¡ya entonces sobradamente centenaria!) ingresó en un monasterio...
¡Oh, no!; en modo alguno, mes amis/es, es sorprendente que Oliba de Cerdanya, comte de Besalú, senyor del Berguedà y del Ripollès, abandonara el mundo y el elán de enrichissez-vous para entrar en el claustro... Su prestigiosísima familia SIEMPRE, digamos.., invirtió en la religión. Los monjes y ermitaños protegidos por los comtes catalanes les, sigamos diciendo.., compensaban absolviéndolos de sus (¡ah, la época!) HORRIBLES pecados y, también.., rezando por sus guerras... Las iglesias y monasterios proporcionaban a sus hijos varones sin función empleos dignos y bien remunerados; y, albergue decoroso y pulcro a las mujeres de la familia comtal a las que, en fin.., NO se podía casar y demás. Entre las experiencias de la niñez de Oliba estuvo la consagración -que, presenció cuando tenía doce o trece años...- de las fundaciones monásticas de sus padres a santos locales, en el corazón de los Pirineus y en la Vall del Prat.
¿Saben, mes amis/es?; su insigne padre, Oliba Cabreta (hijo del comte Miró II; perteneciente, por tanto, al mismísimo Casal de Barcelona, purísima sangre azul donde las haya), en los intervalos de una violentísima carrera secular, fué MUY devoto de un ermitaño de la viejísima abadía de Cuixà, llamado Romuald, con quien emprendió, pletórico de FE, una especie de fuga religiosa... En secreto, sin informar a los vasallos, consejeros o siquiera la mismísima familia del comte, los dos partieron juntos de mi patria, en 988, en peregrinación al indiscutido e indiscutible centro espiritual de la vida monástica occidental, Monte Cassino.
¡Ay!; el comte JAMÁS regresó. En realidad, dos años después de su llegada a Monte Cassino ya había dejado de respirar su cuerpo salvajemente auto-azotado y que ya NO dejó un sólo día, desde que cambió su yelmo por la tonsura, de estar atormentado por bronco y salvaje cilicio. "Sic transit gloria mundi", sí...
Con todo, damas y caballeros, la vocación de Oliba fué un hecho sin duda notable..; ¡para qué vamos a darle más vueltas..! Estaba en, digamos.., la flor de la edad, y tenía ante sí un importante, importantísimo rol político que desempeñar. Aunque era el tercero de cuatro hermanos varones, compartía de iure y de facto el señorío y los documentos muestran CLARAMENTE que actuaba activamente como conseller. Poseía gran cantidad de tierras propias; que, al profesar en el monasterio, dividió entre un hermano y la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana. NO optó por la religión por, digamos.., falta de perspectivas fuera de ella ni obedeciendo a motivo político alguno. Los monasterios eran centros de PODER e influencia, que a veces poseían grandes riquezas, dominaban extensísimos territorios y otorgaban una MUY valiosa protección. Oliba, sin embargo, cambiaba con plena consciencia valores seculares por valores espirituales. Cuando, por ejemplo, unos años más tarde, el rey navarro (euskaldun, para más señas...) le pidió consejo sobre las posibilidades matrimoniales de una princesa, dentro de los grados prohibidos de consanguinidad.., Oliba se NEGÓ a darle el consejo que el monarca deseaba. Aunque se afirmaba que el matrimonio garantizaría la paz, favorecería a la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana y aceleraría la "extirpación de paganos", Oliba replicó que NINGÚN fin justificaba "medios abominables", y rogó al soberano que "me mande serviros en algo en que pueda serviros en consciencia" (para abundar, mes amis/es, NADA mejor que "L'abat Oliba, bisbe de Vic; i, la seva època" del profesor R. d'Abadal i de Vinyals; ed. por Pub. de la Ab. de Montserrat en 1948).
Por otro lado, bien es cierto, damas y caballeros, que, aunque los monjes siempre afirmaban que querían dejar atrás los affaires del mundo y tal y tal, el claustro era, en mi patria y en cualquier lado, una forma, digamos.., POCO eficaz de aislarse de la política... Las cortes y los claustros estaban demasiado inter-penetrados; compartían, mes amis/es, demasiados intereses, para que se pudiera mantener pura la distinción. La sabiduría y los conocimientos de los monjes debían estar a disposición de la potestas, del mismo modo que los gobiernos de hoy piden a las universidades que realicen investigaciones útiles. La vocación religiosa de Oliba NO fué, por tanto, el final de una carrera política, sino el comienzo de una nueva. El gobernante vuelto a nacer se convirtió pronto en abad de su monasterio, y obispo de su diócesis, Ripoll (lo sería también, nombrado por la famosa comtessa Ermessenda, de Vic). Aumentaron las peticiones de su consejo y mediación diplomática en los conflictos del mundo mundial... Se encontró repetidamente alejado de la sede que había escogido y restablecido en aquella de la que había abjurado. Su tarea más dura, pero en general MUY característica, consistió en establecer la paz entre enemigos obsesivos, como lo eran el arzobispo y el conde de Narbonne. Cuando el primero "se lanzó como un diablo contra el conde y le hizo cruel batalla", Oliba actuó gradualmente, imponiendo treguas, primero los domingos y días santos, luego por períodos más largos. Finalmente, después de la muerte de Oliba, se quebró la paz y los antagonistas volvieron a sus tácticas comunes de TERROR mutuo, violando el santuario para asesinar a los partidarios del adversario, utilizando en la guerra ¡fondos destinados a la caridad! Se dijo, mes amis/es, que más de MIL hombres habían muerto en cada bando...
¡Oh, sí!; consejero y pacificador del mundo, el insigne catalán Oliba fué padre y amigo de sus hermanos espirituales... En los escritos de sus monjes sobre él predominan, damas y caballeros, las imagos de paternidad y el tono de los obituarios rebasa lo convencional: "hizo que nuestros corazones se fundieran", dice uno... Hijo de un padre que había buscado la traditio de san Benedicto de Nursia (para quien no tenga ni zorra del latín, benedictio significa bendición, benedico significa bendecir y benedice significa cortésmente..; de nada, ¡de nada, por Dios bendito!; uno, que es así...) en la cuna misma de la regla monástica, se mostró un reformador EFICAZ. Expulsó a las monjas putas y corruptas del socialmente hiper-selecto monasterio de Sant Joan de les Abadesses, después de haber sido condenadas ¡PÚBLICAMENTE! como "las más malvadas prostitutas de Venus" (para cotillear más en torno al, sin duda alguna, higiénico affaire, damas y caballeros, pueden, v.g., dirigirse al excelente trabajo de E. Albert i Corp -es decir, "Les abadesses de Sant Joan"-; pub. en BCN el 1965 por ED). Protegió el saber y ¡dobló! la biblioteca del monasterio ripollense; que, ya era importantísima cuando fué elegido abad del mismo. Estos aspectos de su vida representan, sin duda alguna, los elementos de la VOCACIÓN de un monje: caridad, disciplina, saber. Oliba, abad y obispo, debía cultivarlos como base a la vez de salvación en el otro mundo y de eficacia en éste. ¡SÓLO un hombre santo podía esperar calmar la desatada BRUTALIDAD de una guerra como la de Narbonne! SÓLO un católico ejemplar podía ¡hacerle reproches a un monarca! o imponerle ¡normas de virtud que NO suponían ningún beneficio práctico!
¡Ah, mes amis/es!; la fachada que su monasterio (más, v.g., en "Catalunya romànica: l'arquitectura del segle XI" de E. Junyent; pub. por Destino en BCN el 1975) ofrecía al mundo puede, gracias a la ingente y meritoria obra de restauración financiada por la Generalitat de Catalunya, verse todavía en la maravillosa entrada occidental del templo monástico, construida alrededor de un siglo después de la muerte de Oliba..; pero, siguiendo probablemente un diseño elaborado en su tiempo. ¿No han estado nunca aún, damas y caballeros? Cette éclosion!; a un lado del portal, David danza ante el arca de Dios Nuestro Señor y hace penitencia ante el profeta Gad. Era, sí, una imago apropiada (los relieves están algo desgastados..; pero, la clave para su interpretatio se encuentra todavía en una Biblia iluminada en Ripoll en el XI, que se halla actualmente en la Biblioteca Vaticana) para adornar una Iglesia que humillaba a los reyes y mantenía a ni más ni menos que todo un imperator arrodillado, lloroso y contrito en la gélida nieve (¡el imperator Enrique IV vestido de saco, azotándose con saña, suplicando PERDÓN a los pies del Sumo Pontífice de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana en Casona!, ¿recuerdan?; en el crudísimo invierno de 1077). En lo alto del portal, et voilà!, Salomón aparece coronado, ungido y adornado con sabiduría; sus poderes y los dones que necesita para usarlos vienen de Dios Nuestro Señor o su intermediario -en este caso, el profeta Natán; pero, por implícita extensión, también, claro, el abad de Ripoll-. En el lado opuesto, mes amis/es, en medio de una hiper-sangrienta escena de combate, Moisés reza por la victoria, ofreciendo lo que era acaso el don MÁS precioso de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana para un gobernante de este valle de lágrimas.
¡Ay!, damas y caballeros!; al tratar de someter el mundo a los valores espirituales, Oliba (uno de los indiscutidos e indiscutibles totems de la Historia de mi patria, evidentemente) contaba, sí, con ejemplos como ésos..; pero, con pocas sanciones eficaces. En un caso típico, mes amis/es, un monje de Metz se enfrentó a un conde que se había apropiado de tierras de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana... El infame ladrón NO tenía miedo: "¿del rey?, NO lo respeto mucho..; ¿del duque de Lorraine?, para mí es como mi más humilde criado". Cuando el monje levantó categórico el dedo y le amenazó con inimaginables castigos por parte del Altísimo, el conde perdió por completo la paciencia y su esposa hubo, a duras penas, de contenerle... SÓLO una enfermedad, milagrosamente oportuna, le hizo ver su deber... En la práctica, Oliba y sus compañeros de labor en ese campo a menudo poco fértil NO podían esperar un desenlace similar. SÓLO les era posible triunfar si se les necesitaba.
Condes sin piedad y arzobispos sanguinarios hacían del occidente latino la civilización acaso MENOS civilizada entonces. En comparación, damas y caballeros, con el Celeste Imperio, con el Islam y con el Imperio del Sol Naciente, y acaso con la India, el Asia suroriental y lo que conocemos como "el imperio bizantino", la Europa occidental poseía la élite que MÁS necesitaba de la influencia civilizadora de hombres como el abad Oliba.
Era, en realidad, una civilización relativamente joven.
¿Saben?; la dinastía Song había heredado una noción del Celeste Imperio que contaba ya, ¡por lo menos, mes amis/es!, más de MIL años (para abundar, mes amis/es, lo más conveniente es sumergirse en el excelente trabajo de D. Twitchett -es decir, "Clan Reform in the Song"- que puede encontrarse, v.g., en págs. 97/132 de "Confucianism in Action", la fundamental obra dirigida por D.S. Nivison y A.F. Wrigth y pub. el 1959 por la Catholic Un. of Washington). La noción de Imperio del Sol Naciente como cultura única y distinta estaba ya bien formulada en el V. El Islam nació, oigan.., con total consciencia de sí mismo y diferenciándose del resto del mundo mundial... El rincón del planeta entre el Atlántico y el río Elba tenía ¡tan poca importancia! en el resto del orbe, que cuando el gran cosmógrafo islámico al-Istakhri trazó su mapa mundial a mediados del X, con su Persia nativa debidamente colocada en el centro, ¡apenas se distinguía en él la Europa occidental apartadísima hasta el más remoto margen! El margen, claro.., es a veces un buen lugar donde criar una identidad..; pero, apenas si comenzaba a tomar forma una identidad "cristiano-latina", que proporcionara sentimientos de pertenencia COMPARTIDA a los/as cristianos/as cuyo lenguaje común era el latín y cuya capital espiritual era la Ciudad Eterna. Esta consciencia europea occidental emergente obedecía a cuatro imperativos: resistencia a los invasores, renacimiento de antiguos valores, separación total respecto de herejes y AUMENTO de la comunicación por todo Occidente.
Los reinos de esta parte del orbe, damas y caballeros, fueron fundados por lo que los classiques, SIN excepción, llamaron "bárbaros"; por los invasores del imperio romano... TODOS comenzaron, en grados distintos, , con el famosísimo, hiper-conocido dilema de Ataúlfo, el capo visigodo que juró "extirpar el nombre mismo de los romanos"; pero, que acabó casándose contentísimo y feliz con una porfirogeneta imperial y fundando un estado sub-romano. Estos reinos, mes amis/es, crecieron, como saben, entre el V y el VIII, superando una relación de amor/odio con el caput mundi y civilizándose a sí mismos a la sombra espectral del imperio desaparecido... ¿Saben?; un poeta anglosajón, al contemplar, lleno de vértigo, las ruinas de la Ciudad Eterna, ¡las imaginó pobladas de gigantes y cíclopes! El gran imperator llamado Carlomagno, que fué el monarca bárbaro occidental que obtuvo MÁS éxitos, se auto-civilizaba con gozo inmenso escuchando la lectura de "La Ciudad de Dios", puesto que él, damas y caballeros, ¡NO sabía leer!; e, imitando lo que creía en su ignorancia supina era la moda en tiempos del imperator Augusto ¡para protegerse las piernas! Pero, apenas había proclamado la "renovación del imperio", cuando los anales de su reinado comenzaron a señalar las incursiones de los vikingos. En una dirección, el llamado Carlomagno llevó la frontera de la Cristiandad más allá de lo que fué el imperio romano en su máximo esplendor, masacrando o convirtiendo manu militari a los sajones; aplastó a los últimos bárbaros sin asimilar, los ávaros, en las fronteras occidentales del este; y, se enriqueció INCOMPARABLEMENTE robándoles sus tesoros... Mas, durante un siglo y medio después de su muerte (en 814, ya saben...), la Cristiandad occidental se encontró asediada de nuevos bárbaros que amenazaban su existencia y su carácter tanto como los antepasados del llamado Carlomagno habían amenazado el viejo imperio romano. Tuvo que resistir, asimilar o derrotar a los vikingos del norte, a los morangos del sur y a los magiares del este, para evitar que ESTRANGULARAN, ¡apenas nacida!, a la Cristiandad latina.
¡Ah, damas y caballeros!; en la época de Oliba, aquel catalán inmortal, se hizo más que evidente que la AMENAZA no sólo se había contenido, sino incluso invertido. Fué, v.g., coronado el recordadísimo rey Esteban en Hungría; donde, desde entonces, ya NO habría más capos magiares, sino sólo católicos "reyes apostólicos". En los albores del XI, mes amis/es, ¡hasta saquearían la califal Córdoba los caballeros cristianos! Por la misma época, la conversión de san Olaf marcó el comienzo de la absorción de los territorios vikingos por la Cristiandad... El año en que Oliba entró en religión, el famosísimo historiador Radulf Glaber informaba que en las Galias e Italia se construían muchísimas nuevas iglesias y se reconstruían muchas otras, "como nuevos trajes blancos para el orbe entero". Imaginaba, y esperaba, que la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana se extendería por todo el orbe, "igual que Cristo y San Pedro caminaron por encima de las aguas". Era una audaz esperanza para la Cristiandad poco antes asediada..; pero, resultó, ¡oh, sí!, una predicción notablemente ACERTADA de la Historia de los siglos venideros.
¡Ah, mes amis/es!; como otros períodos de security en la Historia del Occidente medieval, la época de Oliba produjo un RENACIMIENTO del estudio del saber y de las letras de los classiques... Los hermanos espirituales de Oliba pudieron conmemorar la muerte de un comte con una parodia del maestro Virgilio, mientras que una abadesa de un convento sajón escribía, al estilo de los maestros Plauto y Terencio, improbables dramas en alabanza de la castidad. Puédense entrever a eruditos trabajando en este renacimiento del pasado... Gerbert d'Aurillac (que, sería con el tiempo S.S. Silvestre II; lo digo para poco puestos/as y tal...) se arriesgó, antes de llegar a Sumo Pontífice, a que lo denunciaran por mago, buscando como loco por mi patria, la antigua Tarraconense imperial, textos classiques... Encontraba muy difíciles las matemáticas, ¡hasta imposibles!; y, cuando su maestro de Lógica se dispuso a enseñarle la Aritmética, "se sintió derrotadísimo por la dificultad de este Arte; y, profundamente humillado por la Música". Cuando un compañero de estudios recordó sus lecciones comunes, empezó a ¡sudar! rememorando "cómo sufríamos con las matemáticas" (para abundar en el incidente y tal, puédese consultar, v.g., pág. 7 y ss. en "Medieval Germany & Its Neighbours" de K. Leyser; pub. por ED en London el 1982). Por ardua que fuese la tarea y por modestos los logros, el efecto de este RENACIMIENTO en la percepción de sí mismos y en la AUTO-CONFIANZA de los gobernantes resultó, damas y caballeros, espectacular. Un señor de la guerra de los márgenes de la Cristiandad, como Otón, el Grande, protector de Gerbert d'Aurillac, podía imaginarse un nuevo Carlomagno, hasta otro Constantino o Augusto, ¡aunque, apenas sabía leer y no hablaba ná de latín! Aquel monarca euskaldun que pedía consejo a Oliba sobre impedimentos matrimoniales también se llamaba a sí mismo imperator; ¡aunque, NO esté para nada claro lo que entendía por tal! El Sacro Imperio Romano Germánico, proclamado por el nieto de Otón, el Grande, tenía ya, sin embargo, un significado incuestionable y unas aspiraciones TAJANTES: en uno de los suntuosísimos manuscritos que el imperator encargó para celebrar su propia augusta majestad, aparecen figuras coronadas de las Galias, Germania y el mundo eslavo que llevan tributos a su trono, pero guiados por Roma.
Comparada, incluso, con el imperio romano "real", la Cristiandad latina emergía como un mundo en EXPANSIÓN; que, alcanzaba remotos horizontes. Se intercambiaban compromisos matrimoniales entre Scotland y Hungría, Gerbert d'Aurillac viajaba de Barcelona a Magdeburg (que, como saben, fué incorporada a la Cristiandad a finales del VIII y principios del IX por la expansión carolingia..; en el IX se convirtió en una ciudad opulentísima, donde el PODER otoniano se concentraba y se expresaba en abundantísimas obras de Arte; no sé si ha pasado ya mucho desde que ustedes tuvieron la oportunidad de gozar por última vez hasta ahora de tan bellísima urbe..; pero, por ejemplo, ¿recuerdan el panel del frontal de marfil del altar de la catedral?; ¡oh, mon Dieu!, verdaderamente MÁGICO, sí..; ¿verdad?); y, en Merseburg, en la Sajonia oriental, el historiador Thietmar estaba muy bien informado acerca de la England anglosajona, de lo que pasaba en tierras borgoñonas y en el bajo Rhin, agregaba detalles sobre la France y criticaba con evidentísimo conocimiento el carácter nacional italiano. La paz y la security relativas (quizá sería recomendable, quienes NADA saben al respecto, consultasen, v.g., "The Ascent of Latin Europe" de K. Leyser; pub. en London por ED el 1986) ABRÍAN caminos para los peregrinos hacia nuevas y lejanas metas... Santiago de Compostela, uno de los cuatro ángulos del orbe en los que se suponía penetraron los Apóstoles, entonces un lugar en las salvajísimas tierras gallegas, en el incivilizadísimo extremo noroeste de la piel de toro, se había convertido en un santuario espiritual a comienzos del IX..; pero, comenzó a brillar como un centro de ATRACCIÓN de la industria de los viajes internacionales bien pronto.
En el otro extremo de la Cristiandad, Jerusalén comenzó a atraer a peregrinos por tierra, después de la pacificación de los magiares en Lechfeld (en 955). A la manera de un viajero moderno entre terminales de aeropuerto todas iguales, o como un caballero del XVIII que iba de salón en salón entre Sant Petersburgo y Sans-Souci, un peregrino de la época de Oliba, damas y caballeros, podía atravesar Europa, de Ripoll a Moscú, de hostería en hostería o de monasterio en monasterio, sin sentirse fuera de lugar (abunden, abunden..; por ejemplo en "Reason & Society in the Middle Ages" de A. Murray; pub. en NY por ED el 1978).
Una tendencia importante contradecía, sí, este suave crecimiento y esta gradual integración... Aunque el imperator Otón III era hijo de una refinadísima princesa bizantina y pudo soñar con reunir las mitades oriental y occidental del viejo imperio romano, la Cristiandad oriental, abrumadoramente griega, eslava, y por su inspiración, constantinopolitana, se iba apartando del oeste predominantemente latino, germánico y, en definitiva, romano. Como el Celeste Imperio, la Cristiandad de la época de Oliba estaba dividida. A la larga, fué una separación que acarreó fortaleza. Cada una de las dos Cristiandades resultó más cohesiva, y por tanto acaso más dinámica, sin la otra. Sus intentos de colaboración, en el futuro, en las llamadas Cruzadas, en la resistencia a los morangos otomanos, en la "represión romántica" de las revoluciones liberales del XIX, fueron en general tentativas DESASTROSAS (hoy día, damas y caballeros, un nuevo espasmo de cooperación y tal y tal vuelve a generar la retórica acerca de la formación de "una nueva Europa hasta los Urales", surgida de las ruinas del ateo comunismo embrutecedor..; ¿qué pasará?, qui lo sà!..; en cualquier caso, ¿verdad?, time to time..; pero, desde luego, los precedentes NO son, ¡para nada!, alentadores).
Et voilà!, pues, damas y caballeros, el mundo de Oliba, un catalán inmortal; que, por si no lo saben.., fundó (en 1023) ¡el monasterio de Nuestra Señora la Virgen de Montserrat, la Moreneta. Tres veces la nariz en el suelo, TODAS las catalanas y TODOS los catalanes lo recordamos de rodillas, mil veces agradecidos/as y más.
Y, con legítimo orgullo. ¡Oh!, hijo inmortal, admiradísimo y respetadísimo ya en su época, de una patria (ergo, CATALUNYA) ya entonces formando parte con toda propiedad del elenco de las naciones de la Cristiandad desde hacía la tira; ¡oh, gran Oliba!, los/as que van a morir te saludan.
¿Tengo que señalar que, por aquel entonces, faltaba, como mínimo, MIL años para que a alguien que contara siquiera se le ocurriera esa mierda de "¡España!, ¡España!, ¡España!"?; ¡no, claro!; ustedes son, se nota.., personas inteligentes y que leen. NO voy, pues, a tener que dedicarle ni una línea a lo que, entonces, NO existía para nada.
A diferencia de mi patria.
Siempre, naturalmente, a su disposición, damas y caballeros.
Jaume de Ponts i Mateu
jaumedeponts@terra.es
Tortosa (Baix Ebre)
-Catalunya/UE-
06/12/2005, 20'59 hs. p.m.
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