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Tema: La Batalla del Salado ( 1340 )

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    La Batalla del Salado ( 1340 )

    LA BATALLA DEL SALADO ( 1340 ) :





    En el año de 1212 de Nuestro Señor Jesucristo, el tinglado almohade quedó desarticulado y destruido en la Batalla de las Navas de Tolosa. El intenso calor de aquel verano, donde se produjeron asimismo terribles epidemias y escasez de provisiones ayudó, por desgracia, amén de otros intereses economicistas de ciertos sectores de la “ nobleza “, a que la Reconquista tardar bastante más en culminarse.





    Con todo, unas tropas kabileñas, conocidas como los benimerines, se hicieron en el 1269 con Marrakech; tomando el poder almohade en la antigua Berbería, siguiendo poco después en su intento de avanzar por el sur de la Península Ibérica.





    En el 1333, Abu Malik, hijo de Abu-l-Hassan, toma Gibraltar, y su padre, después de salir victorioso de las luchas entre los moros del norte africano, comienza en el verano del 1338 a enviar tropas a través del Estrecho para una nueva invasión.





    Durante el otoño y el invierno del 1339, Alfonso XI de Castilla y León, es informado de la presencia de tales efectivos militares y comienza a preparar la respuesta contra la morisma expansionista. Empieza por tomar medidas para recortar el lujo de los nobles de sus reinos y a recaudar dinero, que entre otros, le llega del Papado, dinero que, como se verá más adelante, era muy inferior a las elevadas cantidades que manejaba el sultán benimerín Abu-l-Hassan.





    Se ordenó al Almirante Castellano Alfonso Jofre Tenorio para armar una flota que vigilara el Estrecho de Gibraltar. Alfonso XI, camino de Sevilla, es interceptado por un mensajero de la Monarquía Aragonesa para que, entre ambos, armen una flota que defienda la zona del Levante; pues se teme un ataque a Valencia, así como ya se preveía a Cádiz. El acuerdo, además de regir el número de barcos de cada reino en cada estación, permite a Aragón atacar Granada pasando por los territorios reconquistados por leoneses y castellanos; y el Rey de León y Castilla se compromete a no dejar pasar por Murcia, ya reconquistada, ningún contingente islámico que amenace al Reino de Valencia.





    El rey castellano-leonés va acompañado de su hueste y de gentes de los distintos concejos, del Arzobispo de la Hispanogoda Imperial Toledo, y las Órdenes Militares, aunque el número total de integrantes de esta armada no se ha podido llegar a especificar. Algunas poblaciones con efectivos moros son atacadas, tales como Ronda o Antequera, entre otras. En Ronda, después de cuatro días de algaradas en la ciudad, castellanos y leoneses se retiran por falta de provisiones para ser atacados por la retaguardia por la morería. Ésta se vuelve y los extermina, haciendo huir a los restantes. El rey leonés-castellano decide ir a Madrid y pedir más dinero a las autoridades eclesiásticas mientras que el Maestre de Alcántara, Gonzalo Martínez, inicia una pequeña campaña, pero victoriosa, que detiene ataques morunos que buscan aprovisionamiento; como en Lebrija, donde Abu Malik espera saquear un importante almacén de harina. En el paso por Jerez de la Frontera obtuvo un gran número de cabezas de ganado, y llegando a Lebrija, se la encontró fortificada y guarnicionada, pues el Alcalde de Tarifa, Portocarrero, es informado del ataque. Éste sigue al ejército infiel en su huida hasta Arcos de la Frontera, avisando a Utrera y ésta a Sevilla. El Maestre de Alcántara acude a su llamada y atacan el campamento mahometano, que cae, y se retira Abu Malik a Jerez de la Frontera. Los castellanos y los leoneses lo siguen, y a las orillas de Barbate, habiendo derrotado a Alí Katar, pariente de Abu Malik, acaban con los moros. Abu Malik, en su huida, se hace el muerto, pero un Caballero Castellano lo empala con su lanza y éste se desangra a orillas del Barbate. Poco después, su padre envió 3.000 jinetes con la misma misión y el mismo resultado.





    Ante esta ofensiva, Yussuf I de Granada decide atacar y asediar Siles. Cuando la plaza está por perderse, el Maestre de Santiago acude y derrota a los sitiadores.





    Sin embargo, el desastre vendría de la flota que protege el Gibraltareño Estrecho, pues la flota aragonesa, al desembarcar cerca de Algeciras su Almirante, Jofre Gilabert, es alcanzado por una flecha y ésta se retira. Así, la flota castellano-leonesa se queda aislada, con pocos efectivos, en espera de la inmensa flota que Abu-l-Hassan ha reunido con sus cuantiosos medios y la colaboración de otras regiones magrebíes. Así, la flota islamista atraviesa el Estrecho ante la impotencia de la Hispanidad. Sin embargo, el Almirante Castellano Jofre Tenorio intenta enmendar esta impotencia y, ante la desigualdad de recursos, ataca a la flota morisca; el desastre era inminente : Sólo 5 naves se salvan marchándose a Cartagena, y el Almirante Castellano es herido y repetidamente decapitado….( Cosa muy típica en el islam; a través de su sacro Qu´ran )





    Ahora, Abu-l-Hassan predica a los moros que la tierra española ( O Al Andalus; como siempre la llamaron ellos, nomenclatura que evoca en enormidad a los antiguos vándalos, aunque los islamistas más histéricos se empecinen en decir que es por el Atlántico….) será muy pronto conquistada y que hay tierra para todos los magrebíes, y licencia varias naves, y devuelve a las prestadas por otros islámicos; una decisión que acabará por lamentar….





    Con mucho esfuerzo y con ayuda económica del Vaticano, el Rey Alfonso XI arma una nueva flota con naves viejas que mandó reparar y otras nuevas, las cinco que se salvaron y también navíos genoveses, pagados-Como dato reseñable, cabe citarse que el Almirantazgo de Castilla pasaría al genovés Egidio Bocanegra-. Así, también llega a un acuerdo con la marinería de Aragón para guardar el Estrecho y guarnicionar Tarifa. Esta flota estará al mando del Prior de la Orden de San Juan, Alfonso Ortiz de Calderón.





    El 14 de Agosto, Abu-l-Hassan cruza el Estrecho y desembarca en Algeciras. Pocos días después, éste y Yussuf I decidieron ponerse en camino y sitiar Tarifa, a la cual llegarían sobre el 23 de Septiembre. Alfonso XI se entera gracias a un renegado que Tarifa está siendo sitiada y que los artilugios mecánicos están creando serios destrozos en las fortificaciones de la ciudad. El 1 de Octubre, la flota castellano-leonesa llega a la zona y corta el suministro de los moros, mientras la flota de Portugal estaba en Cádiz reforzando la zona. ( Otro encomiable ejemplo de unidad hispánica )





    Reunidos en Sevilla, nobles, ricos hombres, prelados, caballeros y el enviado del Papa con el Estandarte de Cruzada, Alfonso XI aboga por socorrer a los sitiados y derrotar a los muslimes, así como se envía una misiva al Rey Portugués para explicarle las decisiones del Consejo de Sevilla y para que se una a la expedición. La esposa del Monarca Leonés-Castellano, hija del Monarca de Portugal, se reúne con su padre en Estraroz. Decidiendo éste su unión a tal expedición por sus propios bienes territoriales y por el bien de la Cristiandad de la Península Ibérica. Se envía asimismo una misiva a la Corona de Aragón, que por favor enviara su flota para apoyar. Así, se ponen en marcha y los morunos temen las circunstancias, pues la flota castellano-leonesa dificulta el aprovisionamiento, así como un ataque combinado de la aguerrida guarnición de Tarifa y el avanzado Ejército Ibérico, así que pone en la Peña del Ciervo un destacamento y pide parlamentar con los de Tarifa, pero la noche anterior, a la llegada de los españoles llamados a tal parlamento, una tormenta destroza 12 de las 15 naves de la Cristiandad y los moros se ponen en camino para hacer frente a España en campo abierto; negando toda la palabrería prometida ( Una vez más, el deshonor que justifica su libraco ) ante los atónitos cristianos arribados de Tarifa. La marcha de la Mesnada Católica es difícil debido a la dificultad y sinuosidad del terreno, así como el que parecía eterno problema del abastecimiento….Y debido también a que los lusos se van uniendo poco a poco debido al poco tiempo y a la necesidad de los sitiados. Al fin, el 29 de Octubre llegan a la Peña del Ciervo, mientras que la Marina de Portugal arriba a la antigua Gades y la flota de Aragón, comandada por Pedro de Moncada, a Tarifa.





    Una vez llegados a la Peña del Ciervo, se convoca un Consejo para discutir la estrategia que se seguiría al día siguiente. El Rey de los Portugueses, reforzado por las tropas de Castilla y de León ( Incluidos varios concejos extremeños ), así como por las Órdenes Militares, se enfrentarán con Yussuf I. El Rey Alfonso XI se enfrentaría con los benimerines y colocó a sus antiguos enemigos de la nobleza en la vanguardia de su armada junto con varios concejos andaluces, situándose él en el centro con su mesnada, así como el concejo leonés de Zamora. En la retaguardia, colocó al concejo de Córdoba y dispondría de Alvar Pérez de Guzmán en el ala derecha y en la izquierda a Pero Núñez de Guzmán; Señor de León, junto con vascongados, asturianos y leoneses; dispuestos a socorrer allí donde falta hiciere. La fecha de la batalla es situada un 28 de Octubre de forma errónea por algunas crónicas castellanas, pero se sabe que la exacta radica en el 30 de Octubre del 1340; también hay que destacarse que el número de combatientes es grotescamente exagerado por las crónicas mahometanas. Sin embargo, hay crónicas que van acercándose cada vez más a la realidad, situándose entre los 20.000 españoles y los 60.000 moros.





    Esa noche, Alfonso XI toma una decisión que será crucial : Manda un refuerzo a Tarifa para guarnecer con mayor seguridad la ciudad, así como piensa en un ataque combinado de todas las fuerzas de la Españolidad que puedan coger por sorpresa a la morisma.





    Y al fin, ese bendito 30 de Octubre del 1340, los dos ejércitos encontráronse. La vanguardia castellano-leonesa tuvo sus problemas para cruzar el río Salado ( Provincia de Cádiz ); pues la lucha fue ardua y luenga, pero los hijos bastardos del Rey, esto es, Don Fernando y Don Fadrique, atacaron con su hueste un puente que, tras fervorosa pelea, la llegada del ala derecha tomaron y pasaron como también hiciéranlo el Maestre de Santiago y el noble de Castilla, Núñez de Lara. Sin embargo, no atacaron directamente al ejército moro sino que subieron a la tienda del sultán benimerín haciendo huir a su guardia; distracción que pudo costar cara a las

    armas de León y Castilla, pues con esta bifurcación de fuerzas, la masa moruna se dispuso a atacar el centro hispánico, peligrando la vida de Alfonso XI; acudiendo en última instancia los concejos de Zamora y Córdoba, así como señores de la nobleza y de la Iglesia. Sin embargo, las cosas marcharon favorables para la Cristiandad, pues la guarnición de Tarifa salió con el refuerzo enviado por el Rey la noche anterior así como las tropas que saquearon la tienda del sultán bajaron y atacaron al grueso ejército de la media luna, que, atacado en varios frentes y por sorpresa, aun en abrumadora superioridad numérica, deshízose. Los portugueses por su parte lucharon con encomiable ahínco y auxiliados por el ala izquierda de Pero Núñez de Guzmán vencieron a los moros de Granada, que terminaron huyendo…..





    Un jefe turco llamado por los españoles Alcarache, con sus tropas se encargó de poner a salvo al sultán de los kábilas benimerines, que regresó a Algeciras en una veloz yegua. En cuanto a los españoles, persiguieron hasta Guadalmeci, cerca de Algeciras, a los moros, causándole multitud de bajas.





    Abu-l-Hassan, una vez que asegurase que el Estrecho estaba libre, cruzólo, retirándose a su reino. Alfonso XI intentó que la Marina Aragonesa lo capturara, pero no se movió de Tarifa. Mientras tanto, la flota portuguesa situada en Cádiz fue regresando a Lisboa. Y, con todo, la escasez de víveres se encargó de que los ejércitos de la Cristiandad hubieran de retirarse a Sevilla sin poder culminar la Reconquista….








  2. #2
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    Re: La Batalla del Salado ( 1340 )

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Gran detalle de la 'Batalla del Salado' en la 'Synopsis de Historia de España' del padre Ferreras (1652-1735):

    de pág 286 a pág. 304 (año 1340)
    Synopsis historica chronologica de España : Parte septima, contiene los ... - Juan de Ferreras - Google Libros
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)


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  1. 02/05/2011, 13:26

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