Blas de Lezo y Thatcher
Juan Chicharro
Por extraño que pueda parecer, Blas de Lezo, uno de los hombres, a mi juicio, más importantes de la historia militar de España y por tanto del conjunto de nuestra larga historia, sigue siendo popularmente un gran desconocido.
Blas de Lezo y Olavarrieta, vascongado y nacido en Pasajes (Guipúzcoa) el día 3 de febrero de 1689, tuvo desde joven una agitada vida militar repleta de acciones heroicas a bordo de los buques de la entonces Real Armada.
Teniente General de la Real Armada, más conocido como
patapalo o medio hombre por las muchas heridas sufridas a lo largo de su carrera, es considerado como uno de los principales marinos y estrategas de la Armada Española.
Sería prolijo relatar sus vicisitudes e historia pero no hay duda que su principal aportación al patrimonio histórico de nuestra Patria fue su actuación en la defensa de Cartagena de Indias en el año de 1741. Siendo Comandante General de la plaza, al mando de seis navíos y apenas 3000 hombres, impidió la ocupación de esta derrotando a la flota inglesa del Almirante Vernon, que contaba, nada menos, con 186 navíos y 25.000 hombres. Era tal la desproporción de fuerzas que ya el mando inglés dio por supuesta la victoria hasta el punto de que incluso acuñó moneda al efecto. Sin embargo ocurrió todo lo contrario. Fue tal la derrota infringida a una de las flotas más numerosas de la historia que el Rey Jorge II de Inglaterra prohibió hablar de ella en esa época y en el futuro.
Lo más importante de la batalla fue el hecho de evitar prematuramente la pérdida del Imperio Español de la época y que Inglaterra se adueñara de la entonces América Española.
Las excelencias de su carrera militar como marino y sobre todo su actuación en Cartagena de Indias serían motivos sobrados para que su recuerdo estuviera materializado en nuestras ciudades y plazas tal como en la misma Inglaterra se venera al Almirante Nelson en
Trafalgar Square. Si Nelson fue importante en el devenir de la historia británica Blas Lezo no lo fue menos en la española.
Sin duda España es diferente. Mientras que nuestras calles y plazas recuerdan a personajes insignificantes, Blas de Lezo ha tenido que esperar 250 años para ver su persona honrada en Madrid con una avenida cualquiera en el “quinto pino” y totalmente desapercibida.
Margaret Thatcher, política conservadora británica, recientemente fallecida, es objeto hoy de polémicas entre aquellos que mantienen criterios distintos sobre su actividad política. Fue sin duda una mujer de voluntad férrea que supo, en mi opinión, acertar en sus planteamientos sobre las medidas necesarias para sacar al Reino Unido de la crisis en la que se encontraba en los 70 y 80 del siglo pasado. Fue sin duda su voluntad de vencer la que posibilito la victoria británica a la hora de recuperar las Islas Malvinas ocupadas por la dictadura argentina. Pero dicho esto y sin mayor valoración me asombra la ignorancia de aquellos que por estos lares ensalzan la figura de una persona que tenía unos prejuicios nada favorables para el gentilicio argentino y por extensión al de todo el mundo hispánico, España incluida. Nuestro país fue escrupulosamente neutral en ese conflicto, si bien por razones históricas comprensibles los sentimientos estaban con la causa argentina. Thatcher sabía esto y tuvo oportunidad de demostrarlo claramente cuando decidió que el desfile militar conmemorativo de dicha victoria se celebrara precisamente un día 12 de octubre, casualmente el día de la fiesta nacional y fecha significativa en el conjunto del mundo hispánico. Una fecha escogida a conciencia.
En mi opinión un insulto gratuito que no era necesario.
Blas de Lezo, al contrario que Nelson en su tierra, no tiene un monumento digno de lo que significaron sus hazañas para el devenir histórico de España. Madrid después de 250 años le dedicó una calle perdida en el callejero.
Incomprensiblemente, Thatcher, “la amiga” de España tendrá una calle en Madrid. Y no ha pasado ni un mes desde su muerte.
País, que diría Forges.
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