Algunos pueblos de la península Itálica utilizaron el bronce (aes) para sus intercambios; comenzaron usando pesadas barras de este metal sin marcas (aes rude). En el siglo IV a.C., los romanos ya fundían lingotes de bronce de forma rectangular con la marca del taller (aes signatum), cuyo peso oscilaba entre 1,300 y 1,800 kg. La tradición afirmaba que el uso del aes signatum había comenzado en época del rey Servio Tulio (578-535 a.C.) y las leyes de las XII Tablas (s. V a.C.) aluden a la libra de bronce como moneda.
Las marcas de los lingotes solían ser figuras de animales como el buey, el carnero o el cerdo; se piensa que estas marcas representaban primitivamente el valor de cambio de las piezas de metal, lo que explica el hecho de que los romanos designasen el dinero como pecunia, ya que pecus significa ‘ganado’. Una ley del siglo IV establecía esta proporción: 1 buey = 10 ovejas = 1 libra de bronce.
Marcadores