Muy interesante el artículo.
La demoniología trata también esta cuestión, desde un punto de visto teológico claro.
Lo que subayace es una actitud hedonista ante la vida.
Toda alteración artificial de la conciencia, con una base hedonista, y que nos desconecte parcial o totalmente de nuestra racionalidad, tiene el mismo perverso origen. Ya sea una danza sufí, una pastilla de LSD, o un concierto de música moderna.
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