CARTA AMIGA A UN PACIFICADOR CORNUDO
“Si me engañas una vez, el deshonor es tuyo. Si me engañas dos veces, el deshonor es mío”
Proverbio ruso
Estimado ZPatera, Presidente de España:
No seré yo, quién haga leña del árbol quebrado. Además, para ser árbol hay que calzar raíces solventes y frondosa copa. Dejémoslo, para ser exactos, en triste seto. Seto que en estos momentos deambula sin oficio ni beneficio, impulsado por el viento como en una secuencia de spaghetti-western de serie B. Todos sabemos quién es el criminal y quién es el feo en este proceso asimétrico entre civiles desarmados y una banda de trasnochados con misiles tierra-aire. Esperemos que al bueno, que siempre aparece para arreglar el desatino, no le quede estómago para tantas contemplaciones.
“Si no sabes torear para que te metes”, será el epílogo que a buen seguro, figure en el frontispicio de su última morada. Y no sería para menos. Señor Presidente: se lo ha ganado a pulso. Nadie dijo que alternar con los psicópatas de ETA, y su representante comercial, Arnaldo Otegui el “Cínico”, fuera cosa de coser y cantar. Pero se dejó arrastrar por el pensamiento débil que le alimenta, y asumió por cuenta propia, que arrimarse a tarados de semejante calibre valía la ocasión, aunque se tuviera que pagar algún “exceso”. Pero poco importaba. El consenso como el amor, todo lo puede. Nadie pensó que cabía la remota posibilidad de hacer el ridículo más espantoso. Navarra era uno de estos “excesos” calculados. Un peón negro al que sacrificar en una posible jugada de enroque. Tal vez, sea la anexión de Navarra, la más esperpéntica de todas las reclamaciones imaginables del micronacionalismo vasco. Sólo por esta chaladura, deslegitimaba ya de por sí, cualquier tuteo con los sicarios del coche bomba y el tiro por la espalda. Ya no hablemos de licenciar a criminales con título universitario o de plantear una “secesión amistosa” a lo montenegrino. Bajo esas condiciones, nadie en su sano juicio podía sentarse a negociar, a no ser que hubiera perdido toda lucidez y dignidad.
ETA montó el papelón de la tregua-chiste, porque se encontraba acorralada y buscaba ganar un tiempo decisivo para reponerse a la derrota policial, política y social en la que se encontraba sumida. Pero una vez más, usted, no lo vio de esa manera. Desde ese instante, nos quiso hacer convencer de que la pertinaz kale-borroka, el indulto de Otegui o el robo de las pistolas, eran cosas del talante. Y como los españoles estamos acostumbrados a eso, y mucho más, intuyó que apretando la rosca del disparate nacional, lograría pasar desapercibido ante la metástasis crónica que arrastramos desde hace decenios. Por no decir siglos. Sin embargo, el cuento de la lechera duró hasta que la metralla alojada en una furgoneta, tiñó de rojo las paredes desnudas de un garaje cualquiera. Entonces llegó el gran batacazo: del limbo al asfalto en apenas unos segundos y en pelota picada. Esa fue la primera cagada. Pagaría por ver la cara que puso aquella mañana.
Su segundo error de bulto fue llegar a creer que ETA, uno de los negocios políticos-financieros más rentables del País Vasco, podía ser desmantelada de un plumazo como hizo el felipismo con Altos Hornos o Rumasa. Debilitada y contextualizada en un espacio-tiempo que ya nada se semeja con la sociedad que la la vio nacer, a ETA ya sólo le queda asegurar las pensiones de sus “empleados” y otorgarse un papel de gestor en la sombra en un futuro Euskadi libre. Es el pez que se muerde la cola. La mafia-marxista-leninista sigue matando para ocupar despachos vacíos, liquidar los activos de la banda y negociar planes colectivos de prejubilización para la plantilla. “La pela és la pela”, en Barcelona o en Vitoria. Y usted, divagando sobre el calentamiento de la estratosfera con la Rumi.
Pero no sería bueno olvidar un par de fundamentos importantes que ha pasado por alto en todo este sainete. España es algo más que una constitución sacada de la chistera para entronar a un rey ocioso y meternos, allí donde acaba la espalda, la lavativa del europeísmo liberal, relativista y globalizado. España es mucho más que un parlamento de incapaces, jugando al ratón y al gato en horas de máxima audiencia. España tiene más pasado que futuro. Aunque le joda reconocerlo. Sé que es muy poco, pero no hay más donde agarrarse. Sin embargo, ya nadie puede ignorar, que las Españas son en la actualidad un concepto hueco de todo contenido articulador. Esa es la verdadera tragedia de nuestros días. De otro modo no fuera posible tanto desatino. Pagaremos por ello.
Nos encontramos al borde del precipicio. Englobados en la Europa de los mercaderes, asediados por flujos migratorios descontrolados y con un déficit tecnológico y energético abrumador. Y lo que es más importante: sin pulso emocional capaz de cualquier reacción que nos interrogue sobre lo que tenemos qué hacer.
Que cada uno asuma su responsabilidad. Sin embargo, detrás de una “comunidad” virtual de foreros, es difícil defender grandes cosas. Creo que va siendo el momento de tomarse las cosas un poco más en serio ¿Seremos capaces?
Arnau Jara
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