Re: Iniciación Sexual

Iniciado por
Defensor_fidei
Hablando de todos estos temas relacionados con la sexualidad, siempre tratándolos en forma seria y desde la doctrina católica, no con vulgaridad mundana, quería saber que opinan sobre algunas cuestiones. Primero es si una persona puede cambiar "por amor" o sólo por Dios, por la Gracia Divina y si ha recibido el Espíritu Santo sobre ella. Me refiero a que si una persona ha sido infiel repetidas veces con sus novios, más específicamente hablemos de la mujer, si puede dejar de serlo así porque sí, digamos si se enamora de verdad, o sólo si se convierte al catolicisimo. Lo mismo pasa con una mujer que ha hecho orgías... Puede revertir y dejar de hacer todo eso alguna vez? O una vez que ha caído ya no puede remendarse? Y su fama, supongamos que muchas personas saben lo que ha hecho esa mujer, cómo hace para limpiar su imagen si ella quiere olvidar su pasado? Tuve una discusión con una persona que me justificó el tema de la infidelidad y de las orgías. Me dijo que puede pasar si una mujer hace mucho que está de novia y está cansada de la rutina con su novio y quiere probar cosas nuevas. Le dije que eso no tiene justificación y que es una asquerosidad! Otra cuestión es la homosexualidad. Esta misma persona me dijo que la homosexualidad no se cura, porque es una enfermedad cromosómica, como el Síndrome de Down me dijo. Yo le dije que es psicológica, que si tiene cura. Qué me dicen al respecto de eso? Con respecto a lo primero creo que esa persona no puede cambiar si no se decide a cumplir los mandamientos, porque el amor es pasajero, es un sentimiento, el amor entre humanos es finito, no así el amor a Dios y el santo temor a Él. Con respecto a lo segundo ya di mi opinión arriba. Gracias
Sí, por supuesto que una persona por más mala que sea, puede cambiar y hacerse buena. ¡Hasta el peor de los asesinos!
Sobre que la homosexualidad es una enfermedad cromosómica, esa persona te mintió (o no sabe), buscando una excusa para aprobar un comportamiento equivocado. En primer lugar es un pecado contra-natura (sodomía, es el término correcto) y en segundo lugar es una enfermedad que se adquiere por el ambiente, es decir por las malas influencias. Desde el psicoanálisis, Freud (ojo, el psicoanálisis es judío como su autor, pero en este caso la explicación podría servir para explicar la homosexualidad masculina) dijo que la homosexualidad representa una etapa de inmadurez sexual, en la cual el sujeto niño ha estado fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un tiempo y con una intensidad inusualmente grande. Luego, con la pubertad viene el momento de cambiar a la madre, por otro "objeto" sexual, pero es aquí, cuando en lugar de gustarle otras mujeres, el sujeto pasa a identificarse con la madre (en lugar de con el padre, como sería lo normal) y entonces busca "objetos" para amar, que puedan sustituirle al "yo" de él. O sea, que pasa a gustarle de otros hombres. Creo, que lo de la homosexualidad femenina, se explicaría igual, pero al revés. Esto es sólo una explicación desde el psicoanálisis (que es lo que se impone más en el ámbito rioplatense); pero desde el conductismo pienso que podría decirse simplemente que es una conducta errónea, porque va contra lo normal de la naturaleza, pues todos los órganos sexuales están diseñados para la complementación entre el varón y la hembra. Una relación aberrante como la homosexual, es contra-natura, porque no reproduce.
Desde todos los puntos de vista es incorrecta la sodomía, pero vivimos en el mundo del revés y la razón no es algo que se acostumbre usar.
“Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.
Plinio Corrêa de Oliveira.
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