Yo tampoco creo que la solución sea la invasión de unos moros fanáticos en sustitución de "unas locas fantásticas"
Pero el problema es gordo y a nivel mundial. Resulta que los homosexuales (gay´s, para más señas), sulen tener puestos de trabajo en profesiones liberales con altos ingresos: gerentes de empresas, médicos, cirujanos, abogados o periodistas. Luego, en otro escalafon estarían los funcionarios en categorías medias o altas; y como no asesores de políticos y asesores de márketing y publicidad en muchas marcas y empresas de prestigio. Como es natural hablo de los gay que no se diferencian en absoluto por su "amaneramiento" o su opción sexual, sino de los gay poderosos. Este género de individuos además está un poco molesto con las "locas" que no hacen otra cosa que chillar y no "captar el mensaje"
Pero, ¿de dónde viene su poder entonces?
Cita:
Una pareja gay es una mina de oro para la industria. Gastan cantidades de dinero en ropa, complementos y en productos para el cuidado personal. Los "machos" a lo Alfredo Landa de toda la vida nos conformamos con ducharnos una vez al día con champú y listos.
Para ellos nosotros somos unos guarros, porque no utilizamos acondicionador para el pelo, gel para el cuerpo, champú anticaspa y desodaorantes varios. En total, a una empresa de productos de higiene masculina le pones a elegir entre "machos" y "gay´s", y no lo dudarían, preferirían una sociedad "mariconoide", pero gastosa. En el apartado de gastos de ocio ni te cuento. Sulen acudir a gimnasios, saunas, con su equipamiento deportivo a la última, gastan en viajes de placer y dejan cuantiosas cuentas de gastos como resultado de su poder adquisitivo y sus caprichos.
Las familias tradicionales no pueden costear esos viajes y suprimen gastos superfluos. Van al hotel, pero comen fuera del restaurante un bocadillo de maortadela para poder completar las vacaciones sin tener que renunciar a nada. En definitiva, que puestos a elegir, los fabricantes y la sociedad de consumo prefeire a estos "mariconcetes" que una sociedad tradicional, porque triplican el gasto en enseres supérfluos y aumentan la producción. Puesto sobre la mesa de los políticos, el resultado es obvio. Empresas contentas, dinero para campañas políticas aseguradas, así que a financiar Zerolos y a sostener Boris Izaguirres en parrillas televisivas.
Mientras tanto, el modelo tradicional de hombre-mujer más hijos, es sustituído poco a poco de la mentalidad de la juventud, que se ve abocada a un fracaso en breve, pero un fracaso teledirigido por una sociedad que no está haciendo nada por evitarlo (en la mayoría de los casos) así que tendremos que apretarnos los tornillos del culete y preparanos bien para lo que se nos avecina.
Hoy por hoy ningún partido político opta por defender los valores tradicionales sin correr el riesgo de verse desplazado de la campaña electoral por los lobbys, sean estos gays o de consumo, así que no hay oción política válida.