La actual situación tanto española como europea, horripilante, estremecedora, indescriptible, digna de pesadilla elucubrada en los más profundos infiernos ya fue atisbada en toda su gravedad hace casi dos siglos por el gran Donoso Cortés, marqués de Valdegamas (1809-1853), en sus rotundas y demoledoras sentencias que desperdigaba por sus inmortales obras (especialmente en el famoso "Ensayo...").
Es sólo Donoso Cortés, junto con el Libro del Apocalipsisis y las profecías marianas (Fátima, la Salette, Garabandal...) el único que nos puede dar alguna luz en este caos, que obviamente va acompañado con seres humanos infames, pervertidos y zombies, súbditos meritorios de sus demoníacos gobiernos.
Lo más terrible es que Donoso Cortés profetiza en una época, la suya, que ya a él le escandaliza pero que hoy nos parecería santa, cristianísima 100% sin tacha, en plena confesionalidad católica, con enseñanza escolar sólo católica, matrimonio sólo católico, culto católico tanto estatal como social: inimaginables el divorcio, la pornografía, anticonceptivos, blasfemias públicas, homosexualidad, feminismo, libertad religiosa, aborto legal ... Inconcebible también para él sería la actual "Iglesia" semi-apóstata, insignificante y envilecida, con un "papa" (¿?) comunista al frente, erradicada la liturgia, y en compadreo y jolgorio continuo urbi et orbi con herejes, paganos, comunistas y demás ralea.
¿Qué pensaría si resucitara y viera el panorama actual? Lo mínimo sería suponerse él a sí mismo resucitado en una pesadilla 1.000 leguas por debajo del décimo círculo del infierno de Dante
Espiguemos algunos textos proféticos del genial ensayista.
"LOS LOCOS GOBERNARÁN Y ENTONCES NO HABRÁ OTRO CRIMEN SINO LA INOCENCIA".
“No parece sino que los gobiernos conocen por medio de un instinto infalible, que solo en nombre de Dios pueden ser justos y fuertes. Así sucede que cuando comienzan a secularizarse a a apartarse de Dios, luego al punto aflojan en la penalidad como si sintieran que se les disminuye su derecho. Las teorías laxas de los criminalistas modernos son contemporáneas de la decadencia religiosa, y su predominio en los códigos es contemporáneo de la secularización completa de las potestades políticas. Desde entonces acá el criminal se ha ido trasformando á nuestros ojos lentamente, hasta el punto de parecer a los hijos objeto de lástima el mismo que era asunto de horror para sus padres. El que ayer era llamado criminal, hoy pierde su nombre en el de excéntrico o en el de loco. Los racionalistas modernos llaman al crimen desventura: día vendrá en que el gobierno pase a los desventurados, y entonces no habrá otro crimen sino la inocencia.
‘Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo’, Libro III, VI. (1851)
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