Homenaje a D. Ramón Nocedal y Romea. CIX Aniversario.

D. Ramón Nocedal, o el fundador del integrismo
Don Ramón Nocedal y Romea, hijo de don Cándido Nocedal y de doña Manuela Romea, por la que se emparentaba con el célebre comediante del mismo apellido, nació el 11 de diciembre de 1842.
En la Comunión Tradicionalista, la figura de don Ramón Nocedal es una de las más destacadas por su actividad política y literaria y por su posición de intransigencia absoluta, que le hizo ser el fundador del Partido Integrista, partido que, aunque aparentemente signifique una escisión, no vino a mermar las fuerzas de la gran familia tradicionalista. Por el contrario, sirvió para aclarar a los ojos de los enemigos que el Carlismo no es un simple pleito dinástico, sino la concepción profunda de la Historia de España, con todo el aparato científico que presta a estas concepciones un rango superior.
La actividad política de Nocedal y Romea principia apenas salido de la Universidad el muchacho con su título de licenciado en Derecho, a los veintidós años de edad. En estos primeros años la adhesión personal a Don Carlos era calurosa en toda la Comunión, y el joven Nocedal, formado a la sombra de su padre, ocupó un puesto en las Cortes el año 1869, cuando sólo contaba veintisiete años.
De su actuación en el Congreso de los diputados quedan muestras magníficas. Fué uno de los oradores más elocuentes y fogosos que el Parlamento español ha tenido, y a él muy principalmente debe el Carlismo el que, ante una corporación enemiga como el Congreso de los diputados, la voz de la Tradición haya sido, no sólo oída y respetada, sino temida. Porque en las oraciones de Nocedal no había sólo retórica, aunque la moda de la época también le salpicara, sino talento clarísimo, abundancia de erudición y razonamiento cerrado.
El padre, don Cándido Nocedal, fué enemigo de la guerra. Creía, como ya dije al ocuparme de él, que la habilidad política, aprovechando las peripecias de aquellos años agitados, podía llevar al Carlismo al triunfo. Esta posición dejaba a don Cándido Nocedal, una vez triunfante la tendencia que proclamaba la necesidad de la guerra, un poco al margen de los acontecimientos, y, por tanto, alejado, en cierto sentido, de Don Carlos. Nocedal hijo, influido también por estos episodios, adoptó una postura de frialdad hacia la persona del Rey legítimo. Pero había más.
Ya en 1875 había fundado en Madrid el periódico El Siglo Futuro, por estimar necesario conservar la doctrina en toda su pureza. Era un doctrinario, tocado del Tradicionalismo francés, del que ya me ocupé en el capítulo dedicado a Donoso Cortés, ante el que no cabían transigencias de ninguna clase, siquiera fuesen las nacidas de circunstancias de lugar y tiempo. Para el integérrimo católico y español cualquier concesión, aun la más accidental al parecer, hería la pureza de la doctrina y era en el fondo una manifestación de tendencias liberales. En torno a este problema se desenvuelve la vida de don Ramón Nocedal. Y ésta fué la causa de que, una vez muerto don Cándido, tan habilísimo en la dirección del partido, se escindiera en dos, constituyéndose el integrista, acaudillado por Nocedal y Romea.
El documento que lo fundamenta es una hermosa pieza literaria que él mismo redactó, y es conocido en la historia de España, no sólo del Carlismo, con el nombre de Manifiesto de Burgos. Lleva fecha de 31 de julio de 1888. Dos partes tiene este documento valiosísimo: una dedicada a defender a los que con él se habían separado del Carlismo dinástico y a rebatir a los que él creía equivocadamente carlistas liberalizantes, y otra a exponer los fundamentos del Integrismo. Este Manifiesto fué suscrito por veinticinco periódicos, entre ellos El Siglo Futuro, que tanta importancia ha tenido para la vida española hasta julio de 1936, en que dejó de publicarse, destruidos sus talleres por las hordas bermejas.
Resumiendo su actividad política, hemos de indicar que fué seis veces diputado y una senador; sólo la primera acta de diputado la ostentó como miembro del Carlismo, y que el hecho más destacado de su vida está en la resolución de apartarse del Partido Tradicionalista, reuniendo la Asamblea de Burgos y fundando el Partido Integrista.
De gran mérito es su labor literaria. El señor Amezúa coleccionó las obras de Nocedal, en las cuales, al lado de obras de pura literatura, aunque empapadas de espíritu tradicionalista, como El juez de su causa y La Carmañola, comedias representadas en Madrid en medio de enorme pasión, se hallan importantísimas obras políticas y multitud de artículos de carácter ascético.
Murió en 1907, y su tránsito fué tan edificante y ejemplar que muchos sacerdotes, religiosos y gentes del pueblo tocaban su cuerpo con rosarios, medallas y pañuelos para conservarlos como reliquias.
La Verdad del Tradicionalismo. J.E. Casariego.

Círculo Tradicionalista Pedro Menéndez de Avilés: Homenaje a D. Ramón Nocedal y Romea. CIX Aniversario.
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