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Tema: La Libélula española de Federico Canterio Villamil

  1. #1
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    La Libélula española de Federico Canterio Villamil

    LIBÉLULA ESPAÑOLA POR FEDERICO CANTERO VILLAMIL

    Federico Cantero Villamil, fue un ingeniero que inventó el primer prototipo de helicóptero en los años 1920, patentando con el nombre de “libélula española” adelantándose en más de diez años al ingeniero ucraniano Igor Sikorsky, al que se atribuye la invención del helicóptero actual. También destacó por sus investigaciones en el campo de la tecnología de generación de electricidad.


    FEDERICO CANTERO VILLAMIL
    Federico Cantero Villamil nació en Madrid el 22 de junio de 1874. Tras acabar el bachillerato estudia Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, logrando ser el primero de su promoción. La ingeniería industrial fue algo familiar, su padre, ingeniero industrial, investigó y desarrolló prototipos de trenes, que puso bajo la protección de las leyes de la propiedad industrial de su época.

    En el año 1900 consigue una licencia estatal para poder trabajar en la Jefatura de Obras Públicas de Zamora, donde llega a patentar algunos inventos.




    En mayo de ese mismo año obtiene la licencia para trabajar en obras hidráulicas, justo cuando en esos momentos, los gobiernos de España y Portugal planificaban como explotar el potencial hidroeléctrico del río Duero para generar electricidad.


    En 1899 funda la sociedad El porvenir de Zamora, con la intención de explotar la presa de San Román, cerca de Zamora, para la producción de electricidad. Este proyecto basado en el sistema de saltos de agua se prolongó hasta 1903, convirtiéndose en el primero de España. También diseñó y proyectó lo que pasaría a llamarse la Solución Ugarte o Solución Española de los Saltos del Duero, un proyecto de construcción de presas a lo largo del Duero en territorio español, materializándose en el desarrollo de algunas de esas presas, y también de otras de otras de Burgomillodo, el río Duratón, Esla y el Eresma.


    Patentó en 1945 un nuevo tipo de esclusas hidráulicas accionadas por el agua del canal o presa donde estuvieran instaladas.

    Aunque los principales trabajos de Cantero se centraban en la construcción de presas y saltos de agua, desde el año 1908 fue patentando otras invenciones relacionadas con la aeronáutica, donde su principal interés se centraba en el problema del vuelo.


    En 1910 patentó una “idea para mantener cuerpos en el aire, y si se necesita, propulsión”, y hasta 1946 llegó a registrar 23 patentes relacionadas con la aeronáutica.


    En 1923, Cantero editó su libro Aviación y relatividad: problemas del vuelo sin motor (exposición elemental).


    Su gran invención fue una especie de autogiro, el primer prototipo de helicóptero denominado por el nombre de Libélula española o Libélula Viblandi, abreviatura de su apellido Villamil y el de sus ayudantes Blanco y Díaz, desarrollada en 1924.

    LIBÉLULA VIBLANDI

    A finales de 1935, Cantero Villamil fundó la Sociedad de Vuelos Planeados y a Vela de La Granja de San Idelfonso (Segovia).

    Usando el conocimiento que adquirió durante treinta años de trabajo, Cantero comenzó a construir helicóptero en 1935. El estallido de la Guerra Civil paralizó el proyecto a punto de su puesta en marcha. Mientras que el proyecto estaba en la zona republicana de Madrid, Cantero permanecía en la ciudad de Zamora que se sumó al alzamiento nacional. En 1941 el helicóptero estaba preparado para realizar pruebas de vuelo, pero finalmente quedó en el olvido después de las exitosas pruebas de vuelo realizadas en 1939 por el ingeniero ucraniano Igor Sikorsky, a quien se atribuye la invención del helicóptero moderno.

    Al igual que hizo su padre, también desarrolló proyectos de ingeniería en el transporte ferroviario. En el año 1913 realiza el proyecto de la nueva estación de ferrocarril para la ciudad de Zamora y propone la construcción de una vía férrea que uniese las ciudades de Zamora y Orense y a través de Puebla de Sanabria. Fue uno de los proyectos de ingeniería más complicados de su tiempo, ya que implicaba la construcción de más de cien túneles, en particular el túnel de Pandornelo, de 6 kms. de longitud. Los trabajos se realizaron entre los años 1921 y 1957 con la construcción de una única vía, aunque el diseño estaba pensado para una vía doble.

    Falleció el 22 de diciembre de 1946. Durante años, los trabajos de Cantero permanecieron en el olvido, hasta que recientemente han vuelto a salir a la luz de la mano de Isabel Díaz de Aguilar y Federico Suárez Caballero.



    LIBÉLULA ESPAÑOLA


    ESPAÑA ILUSTRADA

  2. #2
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    Re: La Libélula española de Federico Canterio Villamil

    Estimado Hyeronimus: Una pregunta, por el lado de los Villamil Federico Canteiro puede ser Asturiano?

  3. #3
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: La Libélula española de Federico Canterio Villamil

    No tengo ni idea. Esto de lo apellidos no es mi fuerte. Y además por familia y por nacimiento soy del otro extremo de España. No te lo sabría decir.

  4. #4
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: La Libélula española de Federico Canterio Villamil

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Federico Cantero Villamil, el genial ingeniero de caminos que soñaba con helicópteros

    Made in Spain | 12 diciembre 2019

    Publiqué originalmente este artículo en febrero de 2014. La versión actual, de diciembre de 2019, viene a corregir y ampliar ese primer texto. Esta tarea de reforma del artículo inicial ha sido llevada a cabo gracias a la inestimable labor de Isabel Díaz de Aguilar Cantero, nieta del Ingeniero Federico Cantero Villamil*.

    De notable se puede calificar sin duda alguna el proyecto de una presa sobre el río Duero y canal transversal, en túnel, para tener fuerza hidráulica transportable por medio de la electricidad, del distinguido ingeniero de caminos D. Federico Cantero Villamil, el cual, de realizarse, no sólo sería, como su autor manifiesta, el porvenir de Zamora, sino que puede llegar a serlo de toda la región castellana…

    Madrid Científico. Número 217, 1898.




    Igor Ivánovich Sikorski
    es considerado hoy día, y con todo merecimiento, uno de los padres de la tecnología de los helicópteros. Ciertamente, la idea de construir máquinas volantes capaces de despegar y aterrizar verticalmente, así como mantenerse estacionarias en el aire, venía de lejos. Ahora incluso tenemos aviones capaces de ese tipo de proezas, pero hasta que Sikorski logró superar los escollos técnicos, nadie había sido capaz de construir un helicóptero completamente funcional y además viable comercialmente, para las necesidades militares.

    Ya Leonardo da Vinci había dibujado algunos esbozos de una máquina voladora con rotor helicoidal que, salvando las distancias, podría considerarse como un antepasado lejano del helicóptero. Naturalmente, sin un motor adecuado, todo aquello no eran sino ideas imposibles. Por eso, llegado el siglo XX, se desarrolla la tecnología adecuada. Numerosos ingenieros e inventores comenzaron a trabajar sobre la idea del helicóptero. La mayor parte de los intentos terminaron en fracasos. Construir una aeronave de este tipo no es cosa de niños, como la experiencia vino a demostrar. A principios de 1922 el argentino Raúl Pateras Pescara realizó su primer vuelo controlado con una máquina volante similar a un helicóptero, aunque todavía quedaba mucho camino por recorrer para conseguir un aparato confiable, hasta que el español Juan de la Cierva lograra el éxito mundial con su autogiro, en la década de los años 20, el camino parecía allanarse poco a poco.

    Mientras la tecnología de aviación avanzaba con pasos de gigante, el tema de los helicópteros permanecía en segundo plano, como si no fuera a lograrse nunca ese toque que todavía faltaba para que se convirtiera en realidad. Muchos ingenieros dieron pasos en firme, hasta que Sikorsky logró una máquina completamente funcional a principios de los años cuarenta. Lo que pocos sabían entonces era que, en España, años antes, otro ingeniero ignorado, Federico Cantero Villamil, intentaba solucionar los problemas del helicóptero. Como en tantas ocasiones, el destino se empeñó en enterrar su memoria hasta épocas recientes.

    El porvenir de Zamora

    El caso de Federico Cantero Villamil es el de un precursor que trabajó incansablemente en diversos campos de la ingeniería con gran éxito, pero que, por desgracia, nunca logró el reconocimiento adecuado a su valía. Madrileño nacido en 1874 y fallecido en 1946, llevaba la ingeniería en la sangre, a fin de cuentas la inventiva técnica le venía de su familia pues su padre era ingeniero industrial que trabajó principalmente en el campo ferroviario.

    En septiembre de 1896 completó sus estudios de ingeniería civil, siendo el primero de su promoción, o como se decía entonces: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. De su dedicación al estudio y su pasión por la ingeniería hablan no sólo sus méritos académicos, sino también su precoz visión en todo tipo de proyectos rompedores, adelantados a su tiempo. […] Una vez acabada la carrera se traslada a Zamora, desde donde iniciaría su andadura profesional, diseñando el proyecto del Salto de San Román (1897), constituyendo la sociedad “El Porvenir de Zamora” (1898) y dirigiendo las obras del Salto iniciadas en 1899.1 Una obra técnicamente revolucionaria en su época y presentada a estas alturas del siglo XXI como paradigma en las aulas universitarias, dentro de su especialidad.

    Las aguas del gran río castellano tenían un potencial hidroeléctrico enorme, lo que hoy día se da por hecho, era poco menos que una locura a principios del siglo XX. Había que domar las aguas del monstruo pero, ¿quién se atrevería a emprender semejante tarea?, el joven y osado ingeniero, descubridor incuestionable de dicho potencial en el Duero y sus afluentes. Fruto de sus trabajos insistentes y numerosas horas de dedicación, […] llega con sus prospecciones al tramo internacional del Duero, obtiene concesiones, proyecta presas de gran altura, como la de Fermoselle, entre otras, y diseña, minuciosamente, la que ha pasado a la historiografía de las grandes obras hidráulicas como “solución española del Duero” o “Solución Ugarte”, único proyecto capaz de involucrar a los gobiernos portugueses en la construcción conjunta de grandes presas hidroeléctricas en el tramo internacional.2

    En paralelo a toda esta actividad, Federico Cantero Villamil también diseñó y presentó ante el Ministerio de Fomento, en 1913, un proyecto de ferrocarril para unir Zamora con Orense, a través de un paisaje montañoso, con una de las orografías más complicadas de España, en el que era necesario abrir gran cantidad de túneles y así completar el tramo que faltaba para poder conectar Madrid con Galicia. Trazado en el que basó la línea del ferrocarril que se construiría años más tarde. Todo esto no son más que pequeñas pinceladas en lo que fue una vida de constante trabajo en el campo de la ingeniería civil que dio como fruto gran cantidad de proyectos de todo tipo. Ahora bien, la enorme capacidad de trabajo e inventiva de Don Federico era tal que su afán creativo no se limitó a las grandes obras. Ya desde la época de estudiante en la universidad, tenía la vista puesta en los cielos y, así, surgió su pasión por las máquinas voladoras.

    La Libélula Española

    ¿Un ingeniero de Caminos interesado en el diseño de aviones? No, más todavía: ¡Helicópteros! Concepto casi maldito a principios del siglo XX, todos los intentos por lograr una aeronave de ese tipo, realmente práctica, habían fracasado. Sin embargo, el tesón de Don Federico intentó superar los graves problemas que planteaban los helicópteros.

    Sikorski logró el éxito, celebrado mundialmente, en los años cuarenta. Cierto es que había empleado muchos años en su helicóptero, pero lo que no sabía era que un español, Federico Cantero Villamil, aportó ingeniosas soluciones técnicas de las que apenas nadie había oído hablar. Desde 1910 hasta 1946 registra una amplia colección de patentes sobre diversos aspectos aeronáuticos que ejemplifican la evolución sobresaliente de una serie de conceptos que expresaba con cálculos matemáticos y originales ensayos. […] Ya en su primera patente de 1910 (nº 48214), pone de manifiesto que se podía conseguir sustentación y propulsión de un aparato volador mediante un sistema de alas giratorias cuya incidencia se hacía variar en su movimiento circular3. Publicó igualmente varias obras y artículos sobre aerodinámica. También fundó un club de vuelo sin motor en La Granja de San Ildefonso (Segovia).

    De acuerdo, hay mucha teoría, mucha patente e infinidad de cálculos pero, para considerarse como pionero de los helicópteros hace falta mucho más, ¿no es cierto? Por supuesto y, por ello, Don Federico, que soñaba con una libélula gigante capaz de moverse en el aire con libertad absoluta, pasó a la acción convirtiendo sus ideas en una aeronave real, y así nació la sorprendente Libélula Española, un helicóptero de bello aspecto. La máquina estaba en desarrollo desde 1935. […] Los trabajos de construcción comenzaron en el año 1936 en el taller de precisión de Antonio Díaz, estando previsto en septiembre su primer arranque de motor, pero el estallido de la guerra Civil interrumpió el calendario previsto 4. El genial ingeniero se encontraba en Segovia, en plena zona nacional y el prototipo quedó en Madrid, en zona republicana. […] Nada más acabar la guerra, en abril de 1939, empezó a reconstruir documentación desaparecida de la oficina de proyectos de Madrid, y recuperar el material perdido u ocultado con el fin de reanudar los trabajos, que se iniciaron en 1940,5 con mejoras registradas en la patente del 26 de junio de ese mismo año.



    Gráficos de la patente española ES0164204, de Federico Cantero Villamil. OEPM. (Pincha en la imagen para ampliar).

    Todo ese esfuerzo de décadas y escaso presupuesto, tuvieron como resultado dos prototipos; el primero, dotado con dos rotores superpuestos contrarrotatorios (1941) y el segundo, en el que suprime uno de los rotores coaxiales e instala el rotor de cola (1943). Las pruebas se realizaron en el aeródromo de Cuatro Vientos. Nunca dejó de perfeccionar su libélula. El 25 de enero de 1946, el mismo año en que fallece, […]patenta un sistema de mandos agrupados para el control de las aeronaves de alas giratorias (nº 172328) con el fin de facilitar la tarea del piloto. Es bastante verosímil pensar que todos estos desarrollos estuvieran acompañados de ensayos en vuelo con lo que La Libélula Española habría sido el primer helicóptero de proyecto y construcción española que habría volado. La dificultad para comprobar ésto procede también de la situación de la Aeronáutica española en aquellos años siguientes a nuestra Guerra Civil 6. Se perdió la documentación y el helicóptero desapareció sin dejar rastro. Sikorski comenzó sus primeros vuelos exitosos con su máquina en los Estados Unidos en 1939, preludio de lo que pocos años después serían modelos comerciales de helicópteros que le hicieron famoso y rico. […] La realidad es que el desarrollo del helicóptero de Federico Cantero Villamil sufrió los avatares a los que estuvo sometida la historia de España en las décadas de los años 30 y 40. Sin estas circunstancias es muy posible que el prototipo hubiera volado antes que el VS-300 de Igor Sikorsky 7.

    Todo quedó sumido en el más desafortunado de los olvidos hasta que, llegado el siglo XXI, la familia recogió el testigo de su legado y bajo los auspicios de su hija Conchita Cantero García-Arenal, se inició un proyecto de recuperación, valoración y divulgación de su trabajo con una publicación en el 2006, que no puedo menos que recomendar vivamente, acerca de la figura de Federico Cantero Villamil, escrito por Federico Suárez Caballero 8.

    Trece años más tarde el proyecto sigue vivo, tal y como lo demuestran los múltiples eventos a nivel nacional e internacional, así como presentaciones de libros, nuevas publicaciones, congresos, exposiciones, programas en radio, etc.


    Imagen de cabecera: La Libélula Española. Fuente: Archivo Concepción Cantero García-Arenal
    1“Del Duero a “La Libélula Española”, Suárez Caballero, Federico. Federico Cantero Villamil. 1874-1946. Un ingeniero de Caminos en la vanguardia de su tiempo. Madrid. Centro de Publicaciones del Ministerio de Fomento. 2017
    2Cita de Suárez Caballero, Federico enUna Libélula pionera”, Recio Díaz, Juan Luis. Blog El buen vivir. 21 diciembre 2006.
    3, 6, 7“EL inventor de la Libélula”, López Ruiz, José Luis. Canarias 7. 8 diciembre 2004.
    4, 5“La vertiente aeronáutica de un ingeniero de Caminos”, González Cascón, Álvaro.Federico Cantero Villamil. 1874-1946. Un ingeniero de Caminos en la vanguardia de su tiempo. Madrid. Centro de Publicaciones del Ministerio de Fomento. 2017
    8 Federico Cantero Villamil. Crónica de una voluntad. El hombre, el inventor; Suarez Caballero, Federico. Madrid. Art & Press. 2006
    *Isabel Díaz de Aguilar Cantero, nieta del Ingeniero Federico Cantero Villamil. Investigadora, documentalista y coordinadora del “Proyecto de recuperación, valoración y divulgación de la obra del ingeniero Federico Cantero Villamil (1874-1946)“. Uno de los objetivos de dicho proyecto es contactar con investigadores, ingenieros e historiadores que estén especializados en historia empresarial, ingeniería civil e ingeniería aeronáutica.



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