El mal natural
Paseando por la red (se suele decir que navegando, pero yo prefiero "pasear" cuando no tengo un objetivo concreto) he acabado por encontrar un blog donde ¿cómo no? lo importante (para el bloguero, naturalmente) es hablar y hablar mucho a fin de llegar a "su" particular conclusión: que Dios no existe.
Para eso, y acorde con lo que dice de si mismo (Lic., en Filosofía), elabora todo un repaso somero acerca de las diferentes posturas (hoy se llama "postureo") que existen argumentando a favor y en contra. Así, a la proposición (siempre afirmativa, qué curioso), sigue la oposición, siempre negativa. Por supuesto, todo el desarrollo argumental, así como el uso de referentes de los que da la preceptiva referencia, aunque con más que alguna probable sacada de contexto, está hecho en función de sus propias creencias personales, aunque viene a reconocer que no hay manera de demostrar ni a favor, ni en contra. Se entiende que a demostrar con pruebas palpables, no con pensamientos, emociones, fe o ausencia de la misma, etc.
A mi no hace mucho en otro hilo se me exigía que diese una demostración empírica de la existencia de Dios. Curiosamente quien me hacía dicha exigencia no estaba en condiciones, ni con la formación académica adecuada, para ofrecerme la hipótesis opuesta. Una persona que cree en Dios, el personal y trascendente, si puede tener pruebas empíricas, la razón radica en si su experiencia moral. intelectiva, sensorial y vital se encuentra recogida en la definición de lo que es el método empírico:
El método empírico-analítico es un método de observación utilizado para profundizar en el estudio de los fenómenos, pudiendo establecer leyes generales a partir de la conexión que existe entre la causa y el efecto en un contexto determinado.
https://www.definicionabc.com/cienci...-analitico.php
La persona mística podrá observar fenómenos que describirá de una forma, mientras que la persona materialista lo hará de otro modo. Pero negar por negar, y buscar causas donde no las hay, no es más que el ejercicio del autoconvencimiento de que se está en posesión de alguna verdad, muchas veces muy acomodaticia (por ejemplo, el que considera que la lujuria no es pecado porque le va "el rollo" demasiado y así acalla su conciencia). Tal como pasa también cuando a Dios hay que echarle la culpa de todo a efectos de plantear la dicotómica falacia de si existe y es bueno, entonces no puede permitir esto o aquello. En primer lugar esa es una forma de discurrir muy simplista, muy primaria, demostrando que no se entiende siquiera quién y qué es Dios, así como por supuesto, no tener ni una mínima idea aproximada de cómo puede crear, tampoco por qué, ni para qué.
Y dentro de estos "esquemas" básicos, primarios y elementales, me encuentro con este tipo de argumento en ese blog el cual, y por el momento, me reservo su cita pues es todo "un terreno de caza" del que me gustaría ir valiéndome, y así cuando ya no lo encuentre interesante, pues tal y como es mi norma personal, prometo poner el correspondiente enlace.
El mal está causado por el hombre, por lo que el responsable del mal en el mundo no es Dios sino el hombre. Dios nos otorgó un don maravilloso, la libertad para elegir entre el bien y el mal. Si nosotros usamos ese don para hacer fechorías ya no es cosa suya.
Objeción: existe el mal natural: aquel mal que no es causado por el hombre sino por catástrofes naturales: epidemias, terremotos, tsunamis… Un dios bondadoso no los permitiría.
La primera oración correspondería a lo que el bloguero considera como argumento a favor de la existencia de Dios de parte de los creyentes, mientras que la objeción, no sé si es aportación suya (en el blog no se detecta), o la reproduce de lo que dicen otros. En cualquier caso, si el hombre no hubiese pecado contra Dios, estaría en el Paraíso donde no había desastres naturales. Por supuesto, empleo esos términos de un modo sencillo. El pecado del hombre fue su rebelión y por ello recibe su castigo en este mundo. En el "otro" mundo, el cual se nos promete, no pasan estas cosas. ¿Dónde está ese otro mundo?, desde luego en este cosmos no parece que esté, y lo digo así porque el bloguero también utiliza argumentos cosmológicos tomados a su aire, por supuesto, pero que todavía no he comentado, no al menos en este hilo, pero si sobradamente en otros.
Sin embargo, lo que primero hay que hacer es definir qué es el mal. Para llegar después al concepto de mal natural, que ya anticipo no existe y que ya se verá por qué no existe tal.
"MAL es, en primer lugar, la cualidad por la que un ente es malo (mal en sentido formal); con menor frecuencia se denomina mal al ente mismo afectado por un mal (mal en sentido material). Puesto que todo ente en cuanto tal es bueno, el mal no es una cualidad positiva del mismo, sino de la falta de aquella bondad que debería corresponderle de conformidad con su esencia total. No obstante, se presta a error el modo de hablar de LEIBNIZ que llama mal metafísico a la falta de cualquier perfección, pues la ausencia de cualquier perfección ulterior ontológica es esencial a todo ente finito, por perfecto que sea en su especie.
Se distinguen DOS clases de mal: el ÉTCO o MORAL y el FÍSICO. El mal moral lo constituye, primero la libre decisión de la voluntad contraria al bien moral; y, en segundo lugar, la acción exterior resultante de ella y el hábito y actitud interior males consolidados subsiguientes a la misma. Mal físico, en cambio, es la ausencia en sí éticamente indiferente de una perfección ontológica exigida por la naturaleza del ser respectivo. Puesto que toda falta, todo defecto supone un sujeto que como ente, posee por lo menos una mínima medida de bondad, no existe ningún mal subsiguiente, es decir, un ser que no sea más que mal. En este punto fracasan las doctrinas dualistas que, junto al principio bueno del mundo, admiten un principio malo igualmente originario (parsismo, maniquísmo)
En la cuestión acerca del origen del mal hay que considerar, ante todo, que la acción produce siempre algo positivo en sí, no una mera deficiencia; por eso el mal no tiene jamás una causa que aspire directamente a producirlo, sino que resulta siempre como efecto secundario. Así, por ejemplo, una causa ya defectuosa realiza su acción propia defectuosamente. Originariamente, un mal físico puede nacer por la coincidencia de dos series causales, cada una de las cuales tiende de suyo a un bien, pero cuya accidental concurrencia produce un mal (v. gr., un accidente de circulación) Además, un mal puede provenir de que se pretende y causa un bien que excluye necesariamente otro (así, en una intervención quirúrgica la curación del organismo total excluye la conservación de una parte del mismo)
El mal ético consiste siempre, o sea, tiene siempre su fundamento en una decisión pecaminosa de la voluntad libre creada. La posibilidad del mal va implicada, en última instancia, en la finitud de toda criatura.
Naumann, Viktor (Innsbruck) Diccionario de Filosofía Walter BRUGGER. Biblioteca HERDER. Edit. HERDER, Barcelona 1988, págs, 344-345
(NOTA: los subrayados, negrita y color del texto, son míos)
Resumiendo, el mal natural, es el mal físico que, nosotros, seres finitos y subjetivos consideramos como tal, por los efectos que nos producen a nosotros y sobre los cuales hacemos valoraciones morales, que nada tienen que ver con la existencia del mal basado en actos de la voluntad y atribuidos a Dios como imperfecciones para así, en una muestra de supina ignorancia y mala fe, negar su existencia. Ridículos argumentos que, según los casos, nos hacen variar de criterio según qué circunstancias se deriven de ellos.
Dos ejemplos de estúpida mentalidad al respecto: supongamos que sucede un terremoto y provoca equis cantidad de muertos. "La culpa es de Dios, como permite este sufrimiento..." CONCLUSIÓN: o Dios no es bueno, o Dios no existe. Ahora supongamos que a causa de dicho terremoto, aparece una veta de oro de tres pares de narices: ¿cuánto tiempo se tardaría en aplaudir semejante suerte que va a hacer rica a mucha gente, como "compensación" del mal recibido?
¿Por qué se producen terremotos, por qué hay vulcanismo, porqué existen huracanes y tormentas (DANA en términos técnico-meteorológicos)? Pues por la sencilla razón de que se deben a factores físico-dinámicos del propio planeta. ¿En qué son responsables de los DAÑOS que puedan causar? en realidad en nada, son la CAUSA de que la gente hable del MAL recibido. Hay un ejemplo de lo MAL que se habla en los medios y que vivimos a diario, cuando en los informativos televisivos, en la sección del tiempo, nos dicen barbaridades como ésta: "Por CULPA de la lluvia..., bla,bla,bla..." ¿Culpa?, será A CAUSA DE... Por tanto, el mal natural, tal como nos lo presentan los ateos, no es más que una falacia, otra más y sin fundamento racional alguno.
Última edición por Valmadian; 28/09/2019 a las 19:43
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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