¿Estas harto de que en algunos sectores anglosajones se diga que España no ha aportado nada ni nadie a la Humanidad?
Si la respuesta es afirmativa, creo que estarás encantado de colaborar en este hilo, pues lo que se pretende aquí es crear un punto de referencia, no solo para callar todas esas bocas nacidas de la incultura, sino también para curar ese auto-odio que existe en muchos españoles, cuyas conciencias todavía creen que hemos pasado gran parte de la Historia yendo detrás de paises, concepciones geográficas, o simplemente Estados como Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Austria o la misma Holanda.
Podeis nombrar pintores, inventores, escritores, arquitectos, filosofos, músicos, poetas, etc., es decir, todo español que haya demostrado gran maestria en cualquiera de las grandes disciplinas artísticas. Yo por mi parte, comenzaré el hilo con los que quizás sean los dos genios españoles de más reconocimiento.
Miguel de Cervantes y Saavedra
Nacido en 1547 en Alcalá de Henares, su padre era un humilde hidalgo que practicaba la cirugía, quizá de ascendencia judía. Durante su infancia y juventud estudió con los jesuitas, en la Universidad de Salamanca y en Madrid como alumno del humanista López de Hoyos. En 1569 fue acogido en Italia al servicio del cardenal Acquaviva, luchando dos años más tarde en Lepanto. En esta batalla resultó herido en una mano, y no manco, como tradicionalmente se le atribuye. Capturado por los turcos en 1575, fue liberado en 1580 por los frailes trinitarios. A su vuelta a España, luchó sin éxito por ver reconocidos sus méritos y no logró pasar a América, al no obtener el permiso necesario. Trabajó como recaudador de impuestos, siendo encarcelado en Sevilla en 1597 por algunos turbios asuntos. Casado en 1584 en Esquivias, su matrimonio fue desafortunado. Parece que un asunto de faldas le llevó padecer la acción de la justicia en Valladolid. Trasladado a Madrid, entró bajo la protección del conde de Lemos, lo que no impidió que muriera en 1616 inmerso en la pobreza. A lo largo de su vida escribió numerosas obras y cultivó variados estilos. Comenzó con la novela pastoril, escribiendo la primera parte de "La Galatea" (1585), sin ningún éxito. Su siguiente trabajo no se producirá hasta veinte años más tarde, siendo la primera parte del "Quijote" y dedicándose al teatro, intentando adaptarse a la moda impuesta por el exitoso Lope de Vega. Tampoco en este terreno alcanza el reconocimiento buscado. En 1615 imprime la segunda parte del Quijote, ocho comedias y ocho entremeses, dejando inédita otra obra, "Numancia", que no se publicará hasta el siglo XVIII. Es autor también de importantes obras como las "Novelas ejemplares" (1613), en las que se incluyen excelentes relatos como "Rinconete y Cortadillo", "El licenciado Vidriera" o "La ilustre fregona", por citar algunos, y "Los trabajos de Persiles y Segismunda" (1617). Su obra maestra, "El Quijote", constituye una de las cimas de la literatura universal. Falleció en Madrid en 1616.
Más información aquí.Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor barroco español, nació en Sevilla en 1599. A los once años inicia su aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco donde permanecerá hasta 1617, cuando ya es pintor independiente. Al año siguiente, con 19 años, se casa con Juana Pacheco, hija de su maestro, hecho habitual en aquella época, con quien tendrá dos hijas. Entre 1617 y 1623 se desarrolla la etapa sevillana, caracterizada por el estilo tenebrista, influenciado por Caravaggio, destacando como obras El Aguador de Sevilla o La Adoración de los Magos. Durante estos primeros años obtiene bastante éxito con su pintura, lo que le permite adquirir dos casas destinadas a alquiler. En 1623 se traslada a Madrid donde obtiene el título de Pintor del Rey Felipe IV, gran amante de la pintura. A partir de ese momento, empieza su ascenso en la Corte española, realizando interesantes retratos del rey y su famoso cuadro Los Borrachos. Tras ponerse en contacto con Peter Paul Rubens, durante la estancia de éste en Madrid, en 1629 viaja a Italia, donde realizará su segundo aprendizaje al estudiar las obras de Tiziano, Tintoretto, Miguel Ángel, Rafael y Leonardo. En Italia pinta La Fragua de Vulcano y La Túnica de José, regresando a Madrid dos años después. La década de 1630 es de gran importancia para el pintor, que recibe interesantes encargos para el Palacio del Buen Retiro como Las Lanzas o los retratos ecuestres, y para la Torre de la Parada, como los retratos de caza. Su pintura se hace más colorista destacando sus excelentes retratos, el de Martínez Montañés o La Dama del Abanico, obras mitológicas como La Venus del Espejo o escenas religiosas como el Cristo Crucificado. Paralelamente a la carrera de pintor, Velázquez desarrollará una importante labor como cortesano, obteniendo varios cargos: Ayudante de Cámara y Aposentador Mayor de Palacio. Esta carrera cortesana le restará tiempo a su faceta de pintor, lo que motiva que su producción artística sea, desgraciadamente, más limitada. En 1649 hace su segundo viaje a Italia, donde demuestra sus excelentes cualidades pictóricas, triunfando ante el papa Inocencio X, al que hace un excelente retrato, y toda la Corte romana. Regresa en 1651 a Madrid con obras de arte compradas para Felipe IV. Estos últimos años de la vida del pintor estarán marcados por su obsesión de conseguir el hábito de la Orden de Santiago, que suponía el ennoblecimiento de su familia, por lo que pinta muy poco, destacando Las Hilanderas y Las Meninas. La famosa cruz que exhibe en este cuadro la obtendrá en 1659. Tras participar en la organización de la entrega de la infanta María Teresa de Austria al rey Luis XIV de Francia para que se unieran en matrimonio, Velázquez muere en Madrid el 6 de agosto de 1660, a la edad de 61 años.
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