¿QUIÉN MATÓ A LOS ROMANOV?



Jacob Schiff, el banquero de la Revolución Rusa

JACOB SCHIFF: EL BANQUERO MARXISTA

El padre de Jacob Schiff era un empleado de la banca Rothschild en Francfort. Jacob emigró a los Estados Unidos de Norteamérica. En la tierra de las oportunidades llegó a ser presidente de la Kuhn Loeb & Co., corresponsal de los asuntos de la banca judeo-germánica en EE.UU. con plena potestad sobre el mercado americano. (Schiff hubiera hecho las delicias del Chesterton de "El hombre que fue Jueves" -también del Pessoa de "El banquero anarquista"). ¿Por qué? Pues por ser, sin preocuparle lo más mínimo la aparente contradicción, marxista a la vez que banquero.


Guerra ruso-japonesa


Estos datos son conocidos. Pero se silencian. Cuando se estudia la Revolución Rusa, se omiten estos hechos. Al igual que con la Revolución Francesa, se prefiere presentar todo el proceso revolucionario ruso en clave mítica: un pueblo oprimido que derroca a unos supuestos tiranos. MENTIRA. Por arte de birlibirloque, han desaparecido los auténticos instigadores de las revoluciones. Por ninguna parte se habla de los banqueros que las hicieron posibles. IMPOSTURA Y MANIPULACIÓN. Henry Coston nos lo cuenta. De su magnífico libro extraemos lo más relevante de la información que suministra el ensayista francés. Es hora de acabar con los mitos revolucionarios.

LAS REVOLUCIONES CRUENTAS Y NO CRUENTAS LAS DISEÑAN Y LAS PERPETRAN BANQUEROS QUE SE LUCRAN CON EL DOLOR, LA MUERTE Y LA MISERIA QUE CREAN. JACOB SCHIFF FUE UNO DE ELLOS.

La dulce Anastasia Romanov, angelical criatura martirizada por los remotos sicarios de Jacob Schiff


La familia Romanov, víctima del odio depurado -satánico y talmúdico- de un millonario resentido

Schiff era banquero y marxista; un extraño hibridaje para el profano, pero algo muy normal y de esperar para quien esté al tanto de la versatilidad de quienes no tienen patria.

Tras el regicidio del zar Alejandro II, se habían recrudecido los pogromos en la Rusia zarista; cobrando especial virulencia en el período comprendido entre los años 1881-1884. Un odio inextinguible creció en el judío neo-norteamericano Jacob Schiff, que se juramentó para, en venganza, arrasar la Rusia del Zar y exterminar a la familia Romanov.

Durante la guerra ruso-japonesa (1904-1905), la banca de Schiff aseguró el tesoro de Japón para que los nipones combatieran al Zar. El malestar por la guerra ruso-japonesa desataría los primeros conatos de la revolución en Rusia; así la Revolución de 1905, que sería un antecedente de la que se desencadenó durante la Gran Guerra. Schiff ayudó con su dinero a la propaganda revolucionaria, instigó la insurgencia, financió los atentados terroristas y creó las bases para lo que luego sería la Gran Revolución Rusa. El banquero marxista se convirtió, en coherencia, en jefe de una organización terrorista que llevaba a cabo la introducción en Rusia de bombas de fabricación norteamericana, vía Finlandia.

Pero la hora de Schiff no había llegado todavía. Su sed de venganza era insaciable. No se conformaba con sumir en la pobreza al pueblo ruso. No se contentaba con la destrucción de vidas causada por la guerra sufragada por él, la revolución impulsada por él y la consecuente contra-revolución. Tampoco parecía contentarse con humillar al Zar Nicolás. Había que esperar el momento oportuno para dar el golpe mortal al Trono de la Santa Rusia. Y ese momento llegaría con la Primera Guerra Mundial.

Continuará.


Maestro Gelimer

LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS