En los tiempos del Reino Español en la América, quién se atreviera a maltratar a un indio nativo caía sobre él toda la legislación de "Las Leyes de las Indias".

Estas Leyes protegían a los nativos de todo tipo de abuso, se les otorgaban privilegios como la posesión de tierras comunales que nadie les podía quitar, pues estos títulos de propiedad estaban firmados por el Rey, podían contraer matrimonio con súbditos Españoles Peninsulares y Españoles Americanos y criollos de casta blanca con total naturalidad, se les juzgaba de forma diferente y bajo ningún concepto podían ser condenados por la Santa Inquisición.

De modo que los nativos sin verse obligados a abandonar sus costumbres prehispánicas, eran -y son- increíblemente Católicos, y veían en la Corona Española y en la figura del Rey su protección.

Esta protección desapareció cuando los regímenes republicanos en nombre de la proclamada "igualdad universal de todos los hombres" abolieron las "Leyes de las Indias", entonces la discriminación y esclavitud encubierta se hizo posible.

Así lo relata el británico Charles Darwin en su libro "Viaje de un naturalista alrededor del mundo" publicado en 1839, cuando los indios todavía tenían el recuerdo latente del Reino al cual pertenecieron.

"El distrito de Cucao es el único punto habitado de toda la costa occidental de Chiloé. Tiene treinta o cuarenta familias indias diseminadas en cuatro o cinco millas de costa. Estas familias están tan separadas del resto de la isla, que apenas tienen comercio; sólo venden un poco de aceite de foca. Los indios fabrican por sí mismos sus trajes y van bien vestidos; tienen alimentos en abundancia, y, sin embargo, no parece que están satisfechos. Son tan humildes cómo es posible serlo, sentimiento que proviene, creo, en gran parte de la, dureza y aun brutalidad de las autoridades Chilenas locales. Nuestros acompañantes Chilenos, muy atentos con nosotros, trataban a los indios como esclavos, no como hombres. Les mandaban traer provisiones y entregarnos sus caballos sin dignarse a decirles lo que se les pagaría y ni siquiera si se les pagaría, habiéndonos quedado solos una mañana con uno de estos pobres hombres, no tardamos en hacer amistad, dándoles cigarrillos y mate. Se repartieron con mucha igualdad un terrón de azúcar y lo saborearon con la mayor curiosidad. Después nos expusieron sus numerosos motivos de queja, acabando por decirnos: «Nos tratan así porque somos unos pobres indios ignorantes; no sucedía esto cuando teníamos un Rey»."

10643_388962794557097_1323544566_n.jpg

Saludos en Xto Rex et Maria Regina
Pro Deo Patria et Rex
No se ama lo que no se conoce