La idea me parece sugestiva, siempre que no suponga un aislamiento total de la sociedad, en la que tenemos la obligación de influir para redimir. No olvidemos: "Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo", (Mt 5, 13-14). Pero crear nuestros propios ámbitos de oxigenación moral y patriótica es absolutamente necesario.
Debemos hacernos presentes en las necesidades y justas reivindicaciones sociales de nuestro pueblo, tener asociaciones de vecinos, sindicatos, asociaciones deportivas, musicales, etc... Y en ello creo que se enmarca muy bien la necesaria vuelta a nuestras raíces, a nuestra tierra, a las casas que fueron de nuestros ancestros y hoy están abandonadas pero podemos reconstruir para la Patria.
Manos a la obra.
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