Barcelona, 27 julio 2013, Santa María en Sábado; San Pantaleón y San Hugo de Lincoln, mártires. Hace unos minutos han empezado a abandonar la iglesia de Sant Bernat Calbó, en Pueblo Nuevo, los inmigrantes ilegales, mahometanos en su mayoría, que la ocuparon hace tres días, con la complicidad del párroco Francesc Romeu.

Tras ser desalojados por la policía de las naves industriales cercanas que ocupaban anteriormente, el día 24 unos sesenta inmigrantes ilegales, casi todos procedentes de Nigeria y Senegal, se apoderaron del templo parroquial de Sant Bernat Calbó. Apoyados y orientados por los miembros de la "Asociación Solidaria Contra los Desalojos", "Papeles para todos", "Asamblea del Poblenou" y "Xarxa de Suport als Assentaments", ocuparon la iglesia con el permiso y la colaboración del párroco, impidiendo así cualquier posibilidad de uso para el culto o la devoción. Como puede apreciarse en la fotografía de EFE, muchos de los mahometanos, todos varones, mantuvieron incluso la cabeza cubierta: su falta de respeto fue absoluta, como era de esperar.

Hoy se van no por buena voluntad, sino porque el Ayuntamiento de Barcelona los realoja con cargo al contribuyente. Se anuncia ya que unos setenta más podrán acogerse a los alojamientos proporcionados por el Ayuntamiento.

Tras décadas de progresismo y nacionalismo impuestos, el Principado de Cataluña es hoy la región más descristianizada de España. Los nacionalistas "de inspiración cristiana" han favorecido la inmigración masiva de mahometanos, la cual es ya desde hace tiempo fuente constante de delincuencia, inseguridad y problemas graves de convivencia. Con la política descristianizadora colabora activamente buena parte del escaso clero que va quedando. El párroco de Sant Bernat Calbó lo es también de otras dos parroquias en el Poblenou, además de periodista y profesor de la Universidad Ramón Llull (es decir, su labor sacerdotal es nula). En este último espectáculo anticristiano ha recibido el público apoyo del provincial de los franciscanos de Cataluña, Josep Gendrau.

Si en España hubiera un verdadero Gobierno, estos inmigrantes serían expulsados de inmediato del territorio nacional.

Agencia FARO