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Tema: León Bloy

  1. #1
    Avatar de DON AMBROSIO
    DON AMBROSIO está desconectado Miembro graduado
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    León Bloy

    Me han recomendado la lectura del autor francés León Bloy. Suponiendo que muchos de vosotros lo conocéis, espero que me hagáis llegar vuestros comentarios.
    Muchas gracias.

  2. #2
    Avatar de Valmadian
    Valmadian está desconectado Miembro tradicionalista
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    Buscando mi Patria, pero no la encuentro.
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    Respuesta: León Bloy

    Bueno, no es de los más destacados de su época (entre la segunda mitad del XIX y la primera mitad del XX). Coetáneo de Bernanos, Taine, Renán, Barrés y Péguy, es un teórico más del nacionalismo francés: oscilan entre la aceptación de los principios revolucionarios ( Barrés) y la tradición (Péguy).
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  3. #3
    Avatar de Erasmus
    Erasmus está desconectado Socio vitalicio
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    Respuesta: León Bloy

    Tremenda descripción de León Bloy por el padre Castellani:

    Léon Bloy, por Léonardo Castellani

    En esa página tienes textos del autor.
    Última edición por Erasmus; 08/06/2010 a las 03:47



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  4. #4
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: León Bloy

    Tautalo también ha hablado de él en el hilo Lecturas favoritas de los lectores de Hispanismo.

  5. #5
    Avatar de Erasmus
    Erasmus está desconectado Socio vitalicio
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    Respuesta: León Bloy

    LEON BLOY - LAMENTACIÓN DE LA ESPADA


    Fue así la guerra y mi temible lumbre se convirtió por doquier en signo de la Majestad.

    Aparecí como sublime instrumento de la providencial efusión de sangre y en mi inconsciencia maravillosa de elegida del Destino, comulgué con todos los sentimientos humanos capaces de acelerarla.

    Tengo sin duda el derecho de sentirme orgullosa, pues fui apasionadamente adorada.
    Puesto que era la mensajera o la acólita del Señor Altísimo hasta en la aparente iniquidad de mis vías, pronto se apercibieron que cumplía con una tarea divina y llegó el día en que el heroísmo occidental me dio precisamente la forma sagrada del instrumento de suplicio que me había sido preferido para la Redención…

    Pero es tan repugnante lo que sucede en este siglo de roña, desautorizado por la misma canalla del infierno, que ya no sé dónde deberá empaparme el Exterminador un día para purificarme de los usos inauditos que de mí se han hecho. Me he convertido en el último recurso y en la amante fatídica de rufianes en litigio y de periodistas vendidos cuya purulencia espantaría a Sodoma.

    Proyectos de hombres, microscópicos Judas, logrados quien sabe por qué fétidos ayuntamientos de viejos venenosos, no contentos con volcarse recíprocamente sobre la cabeza sus almas de estiércol, aún se atreven a dirimir por mi intermedio sus querellas de lupanar.

    Osan tocar con sus manos podridas, capaces de oxidar los rayos del día, la Espada de los Ángeles y de los Caballeros…

    Y soy yo, la antiquísima Espada de los Mártires y de los Guerreros, la empleada en esta tarea de albañal. Pero que tengan cuidado, los palafreneros nocturnos de la yegua popular. Devoro lo que toco y apelaré de mí misma ante mí misma para castigar a mis profanadores. Mis lamentos son misteriosos y terribles. El primero perforó los cielos y ahogó la tierra. El segundo hizo correr dos mil años de Orinocos de sangre humana, pero en el tercero, el de ahora, estoy a punto de recuperar mi forma primera. Voy a volver a ser la espada de llamas y los hombres al fin sabrán, para reventar de espanto, qué cosa es este remolino del que se habla en la Escritura.



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  6. #6
    fonch está desconectado Miembro graduado
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    Respuesta: León Bloy

    Yo he tenido la oportunidad de leer a León Bloy, he leido la mujer pobre, recuerdo que Castellani, recogiendo un comentario de la época dijo, que era más impaciente, que el buen ladrón.
    También, se mofaba de un comentario de un comentario, que decía, que escribía mal. Vamos a ver yo creo que Bloy escribe (a diferencia de Benson, que es mucho más interesante por los temas, que elige y la estructura de sus novelas, que por la calidad de la prosa).
    Bloy tiene un hechizo y una fuerza torrencial ignea, muy poderosa, además de cierto de regusto heteredoxo. Gracias a él me entere de la presencia de la existencia de los brucolacos y de los Escregones.
    Bebe mucho de su maestro y tutor Barbey D Aurevilly, y los escritores españoles, me recuerda al Clarín de la Regente y tiene muchos del tics del Naturalismo hispánico. Se nota la herencia materna (como sabéis su madre era una española muy católica, y su padre era masón).
    En cuanto a su heterodoxia me recuerda mucho a otro escritor muy diferente el escritor inglés amigo de C.S Lewis Charles William, que antes de ser cristiano fue antiguo miembro de los Rosacrusianos, como Sax Romer el autor de Fu Manchu.
    De todas formas Bloy es una persona y ahí puede estar su mayor defecto, muy dogmática y tenía un caracter muy díficil. Atacó a la mayoría de los escritores, tanto no creyentes, como católicos. Algunos ataques, como el que dirige a Joris Karl Huysmans (del que fue amigo) son tremendamente duros. Le acusa de cobardía, y de que tanto A rebous, en Ruta y la oblata son pryectos, que le robo. También se enemisto, con un escritor muy interesante, cuya recuperación me encantaría Paul Bourget (un escritor muy interesante). De hecho aparece en el Desesperado, caracaturizado con el nombre de Alexis de Marel, y én cambio Huysmans aparece muy atacado (el que más palos recibe) con el nombre de Foantin, además a Alphonse Lamartine uno de los mejores poetas de Francia, también le ataca, llamandole alcahuete.
    Al igual que Valle Inclán hace mucho empleo de la caricatura y del esperpento y se nota, también los caracteres de sus personajes son muy maniqueos. Yo cuando lo leí no sabía que clavarle un piolet el la cabeza, o abrazarle y darle un beso. Sabe jugar muy bien con las pasiones ese es su fuerte, y cuando lo lees te das cuenta de una cosa, de que es un hombre, que ha sufrido mucho, tanto el dolor, el hambre, como la pobreza.
    Hasta ahora he sido un poco crítico con él, pero hay qu hablar de sus ventajas, entre ellas los ambientes y la descripción de las situaciones angustiosas, como ya dije sabe conmover al espectador y se encuentra comodo en distintos ambientes, ya sea en el estudio de un pintor, en una Iglesia, en el zoo, o en las tertulias literarias.
    Es un escritor, al que sobre todo se le da muy bien la exegesis literaria, a parte de que quien es capaz de conservarsu amistad tiene un amigo para siempre y es un amante maravilloso. Lo pueden confirmar Ana María Roault (cuya relación con con ella acabo mal) y su esposa Jeanne Molbech (luterana danesa convertido a la Iglesia católica). Jamás dejo de amarlo.
    Entre sus admiradores se encuentran Borges, Walter Benjamin, Castellani, Franz Kafka y Ernst Junger, además de Juan Manuel de Prada.

    Sus obras más importantes son El desesperado (parcialmente autobiográfica, en ella aparece su alter ego CÄin de Marchenoir "el inquisidor"), la Mujer Pobre, son sus únicas novelas, La Salvación por los Judíos (1892, era igual de crítico tanto con los antisemitas, como con los sionistas), Cuentos Impertinentes (1895),La que llora (1907), La Sangre del pobre (1909 era una de sus obras maestras), El Alma de Napoleón (1912), Exegesis de los lugares Comunes (también muy importante), Meditaciones de un Solitario (1917).
    A parte de su diario, que puede ser tan interesante como su obra literaria, en lo del diario recuerda a Tolstoi. Los volumenes del diario son.

    - El Mendigo ingrato (1892-1894)
    -Mi diario (1896-1900)
    - Cuatro Años de Cautiverio (1900-1904)
    - El Invendible (1904-1907)
    - El Viejo de la Montaña (1907-1910)
    - El Peregrino de lo Absoluto (1910-1912)
    - En el umbral del Apocalipsis ((1912-1915)
    -El portal de los Humildes postumo (1915-1917)

    Lo último, que me queda por señalar es el gusto que siente por la historia y su papel trascendental, para él Dios habla a través de la historia y siente gran atracción por Colón (como Verdaguer) y por Bizancio tanto como Charles William, Stephen Lawhead y un servidor (sé que es muy injusto, que me codee con estos grandes hombres, pero tenía que terminar de esta manera mi ex curso. El Bizantinista Fonch.

    PD1. Más información en mi lista de escritores.

  7. #7
    fonch está desconectado Miembro graduado
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    Respuesta: León Bloy

    Valmadian no se me enfade, sé que es coataneo de Renan, pero por Dios, citar a Renan y meterlo en la compañía de Bloy es como juntar al gato y al ratón, o al agua y el fuego.
    Nadie como Renan, Zola y Anatole France, para provocar apostasías un día pondré lo que dijo el dramaturgo católico Paul Claudel de Renan. No es muy favorecedor que digamos por cierto. No obstante no es mal escritor, pero es más tóxico, que el cianuro y el Talio juntos.

    PD. Espero, que no se enfade conmigo, ahí tiene mi reacción en el caso, de que le haya ofendido, su atribulado servidor Fonch.
    Última edición por fonch; 09/06/2010 a las 02:01

  8. #8
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Respuesta: León Bloy

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    O segredo de Léon Bloy



    Carlos Nougué




    “Os típicos pecados originais que motivaram a queda do homem moderno, e que dão à época sua dureza e sua desordem, são a soberba e o desespero intelectual. ‘Na culpa todos somos autônomos’ (Theodor Haecker).”
    Hans Sedlmayr, A Arte Descentrada.




    A Igreja sempre assumiu as artes em função da liturgia, ou seja, do “conjunto de cerimônias e ritos por meio dos quais [ela] expressa e manifesta sua religião para com Deus” (R. P. Jesús Mestre Roc, Curso de introducción a la liturgia, p. 3, texto encontrável no site Stat Veritas). E, assumindo-as assim, não podia senão elevá-las ao ápice de sua potência: com efeito, tudo na criação atinge seu ápice no serviço de Deus. Com respeito à música litúrgica, dizia o compositor Gounod: “Não conheço nem uma só obra saída do cérebro de algum grande mestre que possa pôr-se em paralelo com a majestade aterradora desses cantos sublimes que diariamente ouvimos em nossos templos e em nossas cerimônias fúnebres: o Dies irae e o De profundis. Nada chega a tal altura nem a tal potência de expressão e de impressão”. Ou Mozart: “Quanto a mim, daria gozosamente todas as minhas obras por ter sido o autor do Prefácio”. Com respeito à poesia, que obra do mundo pode equiparar-se em sublimidade, para dar apenas um exemplo entre tantos e tantos, ao ofício de Corpus Christi escrito por Santo Tomás de Aquino? Com respeito à arquitetura, ou seja, a arte que hospeda a liturgia, que edifício pode senão ajoelhar-se diante de uma catedral gótica ou mesmo de uma igreja românica ou barroca? E, quanto à pintura e à escultura, que obra grego-romana, para falar do melhor, não se apequena diante dos retábulos e estátuas e vitrais que ornamentam (ou ornamentavam) nossos templos fazendo deles como que imagens da cidade celeste?

    E, mutatis mutandis, vale para todas as artes o que Monsenhor Gay diz especialmente sobre a música: “Há 19 séculos que a Igreja não cessa de cantar, e assim continuará até o fim do mundo, pois o canto não é para ela um passatempo, nem um prazer para ela ou para os demais; é um dever, um dever constantemente prescrito e constantemente cumprido; é o acento regular de sua linguagem e uma das fórmulas de seu culto. Cantava-se nas catacumbas, cantou-se nos cadafalsos, cantou-se em torno dos féretros, e nunca se cantará com um coração tão alegre como quando sobre as ruínas amontoadas pelo Anticristo se levantarem os olhos para o oriente para saudar a vinda da última e total redenção” (Virtudes cristianas, II, apud R. P. Jesús Mestre Roc, ibid.).
    Mas as artes, ainda que em plano indubitavelmente inferior ao litúrgico, também servem ou deveriam servir para a vida mais corrente do católico fora dos templos. No alegrar uma casa, porém, ou no entreter a cidade, ou ainda no contribuir para forjar a unidade da nação, não devem elas afastar-se do serviço de Deus a ponto de lhe ser em algum grau contrárias; têm, em verdade, de em algum grau prestar também serviço a Deus; ou seja, também têm de estar ordenadas, ao seu modo – como fim intermediário ou meio –, a Ele. Têm ao menos de “estar à sombra do Evangelho”, como ouvi certa vez numa bela homilia, e como de fato estão os quadros de um Le Nain, o pintor francês (do século XVII) dos humildes, das famílias do campo, cujas figuras, como diz o Padre Calmel em Théologie de l’histoire (Dominique Martin Morin, 2a. ed., 1984, p. 70), ”refletem um equilíbrio e uma dignidade que já não se veem nos agricultores contemporâneos. Por que aquela calma, aquela gravidade, aquela paz impressa em seu rosto? Sem dúvida porque os camponeses que ele evoca guardam ainda mais ou menos intacto o patrimônio de virtudes cristãs trazidas aos gauleses mais de quinze séculos antes pelos primeiros bispos e pelos primeiros mártires. Fora das virtudes cristãs, jamais teríamos conhecido esta paz da alma, esta segurança diante da adversidade, esta força da alma que transfiguram e sobrelevam as frágeis virtudes humanas, que fazem com que a vida aqui em baixo, neste vale de lágrimas, ainda que repleta de provações, não seja porém envenenada nem desesperadora. São virtudes humanas sobrelevadas pela graça o que está impresso nos nobres rostos de Le Nain”. E, ao retratá-lo, prestava Le Nain ao seu modo, no seu grau abaixo do litúrgico, um serviço de louvor a Deus, ao mesmo tempo que, em ordem a esse serviço, prestava beleza ao mundo dos homens.
    Mais ainda: até podemos os católicos assimilar a obra de grandes artistas não católicos como o compositor luterano Johann Sebastian Bach ou o escritor ortodoxo russo Fiodor Dostoievski, contanto que saibamos expurgar dela o nefasto ou acusá-lo (o herético da letra de certas cantatas de Bach, o antipapismo, o pan-eslavismo, etc., em certas passagens de Dostoievski), e nos lembremos, sempre, de que somos não só de Cristo, mas de sua esposa, a Santa Igreja Católica, Apostólica e Romana.
    Para a relação do católico com as artes, contudo, o veneno mais insidioso não está propriamente nas obras de arte francamente não católicas ou blasfemas; está sobretudo no pensar e dizer que as artes têm mais ou menos autonomia com respeito ao fim último, com respeito a Deus. No considerar que tanto a jurisdição do político como o âmbito das artes podem instalar-se num terreno neutro com respeito ao Senhor; no considerar que, além daquele fim último, tem o homem um fim natural, a pólis, com suas necessidades naturais, entre as quais a do belo propiciado pelas artes; no considerar que a cidade carnal, a cidade dos homens, pode ser neutra ou intermédia entre a cidade de Deus e a do amor-próprio e do demônio, com artes neutras ou intermédias entre a arte para Deus e a arte para o amor-próprio e o demônio. E este veneno, o veneno do humanismo, se inoculou em algum grau até nos melhores de nossos combatentes antiliberais. Com efeito, como diz o Padre Álvaro Calderón em El neonestorianismo actual – A propósito de la película “La última tentación de Cristo” (texto encontrável no já referido site Stat Veritas), “o verdadeiramente grave é o câncer que carcome hoje o catolicismo por dentro. Até os principais órgãos estão infectados com os princípios do inimigo, e, como acontece com o câncer, quanto mais se quer viver, mais rapidamente se morre, porque as próprias funções vitais da vítima servem para agravar o mal”. E uma das muitas provas que se poderiam aduzir ao dito, temo-la na contribuição dada pelo grande Louis Veillot para impedir que se pusesse no Index Librorum Prohibitorum a obra de Léon Bloy (1846-1917). Diziao eminente antiliberal com respeito a essa obra: “Trata-se de arte apenas”. Ou seja, de meras metáforas; estão em seu terreno neutro; o belo tem autonomia; etc.; etc.; etc. Mas, hélas!, aquele mesmo Léon Bloy, esse mesmo “Leão” que gerações e gerações de católicos consideraram e ainda consideram como defensor santamente irado da tradição e da ortodoxia, esse mesmo escritor que dizia não conhecer senão um só Satã poético verdadeiramente terrível, “o de Baudelaire, porque é sacrílego” (Le Révélateur du Globe, 1884), esse mesmo “profeta” triste, algo desesperado e eo ipso parente espiritual de Sören Kierkegaard, esse mesmo “vaticinador” a que se atribuía uma piedade máxima, de comunhão quotidiana, mas perpassada de um gosto excessivo pelo sofrimento, esse mesmo homem que consideravam um místico e que se considerava possuidor de um segredo revelado a ele e apenas a ele, esse mesmo era um arraigado e cabal luciferista!
    Aqui não me estenderei demasiadamente sobre o assunto, até porque há textos que o tratam de modo decisivo. São eles: L’œuvre étrange de Léon Bloy, de Louis Jougnet, e L’enfant prodigue selon Léon Bloy – Une interprétation blasphématoire, de Antoine de Motreff (ambos em Le Sel de la Terre, n. 52, Printemps 2005, Avrillé, Couvent de la Haye-aux-Boshommes, pp. 189-202 e pp. 116-140 respectivamente); e as obras Un Prophète luciférien, Léon Bloy, de R. Raymond Barbeau (Paris, éditions Montaigne, Aubier, 1957), e Présence de Satan dans le monde moderne, de Mrg Augustin Louis Léon Cristiani (Paris, France-Empire, 1959). Mas não poderia deixar de mostrar aqui, ainda que muito brevemente, os perigos imensos que se escondem atrás não só da pretensa autonomia e neutralidade das artes, mas particularmente das ideias estranhas, demasiado estranhas, de Léon Bloy.
    E, com efeito, como não ver a origem gnóstico-luciferista da identificação pretendida por Bloy entre Satã e o Espírito Santo? Escreve ele em Le Mendiant Ingrat (em 14 de agosto de 1892): “Hoje, décimo primeiro domingo depois de Pentecostes [...] o fariseu representa Jesus e o publicano o Espírito Santo [...] o primeiro diz o que ele não é, NOM SUM, enquanto o segundo afirma, pedindo graça, que é um pecador. Uma estranha luz sobre este evangelho é dada pela aproximação destes dois textos: Omnis qui se EXALTAT humiliabitur (Lucas, XVIII, 14). Oportet EXALTARI Filium hominis (João, XII, 34)”. Ora, pergunta Antoine de Motreff: “como o Espírito Santo pode ser o pecador que tem de pedir perdão, senão porque ele já pecou contra Deus, qual Lúcifer? Uma vez que Satã se humilhará, Deus o exaltará até ele se tornar uma das Pessoas da Trindade” (op. cit., p. 123).
    Não, não se trata de exagero, e para mostrá-lo bastarão umas poucas citações do mesmo Léon Bloy. Naturalmente, como bom “profeta” gnóstico, o francês não revelará o seu paracletismo luciferista senão pouco a pouco, progressivamente. Mas já as últimas páginas de Salut par les Juifs contêm a confissão total e peremptória de seu segredo. Com efeito, escreve Bloy em Le Mendiant Ingrat (em 31 de agosto de 1892) a respeito daquelas reflexões: “Encontrei a minha conclusão. Vou enfim poder evadir-me desta brochura que me tem cativo há dois longos meses. Suponho que, doravante, já não terei amigos esperáveis no que se chama o mundo católico”. E de fato não deveria tê-los, porque efetivamente diz ele em Salut par les Juifs: “Esse Visitante inaudito, esperado por mim durante quatro mil anos [sic], não terá amigos e sua miséria fará com que se assemelhem mendigos e imperadores. [...] Após ter exterminado a piedade [...], esse proscrito de todos os proscritos será condenado silenciosamente por magistrados de irreprochável doçura. // Jesus não tinha obtido dos judeus senão o ódio, e que ódio! Os cristãos terão liberalidade para com o Paráclito com o que está para além do ódio. // E é de tal modo o Inimigo, é de tal modo idêntico a esse Lúcifer que foi chamado o Príncipe das Trevas, que é praticamente impossível – mesmo no êxtase beatífico – separá-los. // Aquele que puder compreender que compreenda. // A Mãe de Cristo foi dita a Esposa deste Desconhecido de que a Igreja tem medo, e é certamente por essa razão que a Virgem prudentíssima é invocada sob os nomes de ESTRELA DA MANHÃ e VASO ESPIRITUAL”. Ou seja, o Paráclito esperado por Bloy e pelos judeus será Satã, Lúcifer, que é idêntico ao Espírito Santo prometido por Jesus para Pentecostes. E completa o francês: “Os raríssimos cristãos que ainda fazem uso da razão podem perceber que não se trata [...] de metáfora [...], mas simplesmente de constatar o Mistério, a PRESENÇA do Mistério, para escândalo dos imbecis ou dos teólogos pedantes que afirmam que está tudo esclarecido”. Como o sabe com tanta certeza Bloy? Porque “eu sei coisas que ninguém sabe. Elas não me foram mostradas unicamente para me fazer sofrer”.
    Como se vê, diz com razão Léon Bloy que essa mescla de satanismo e loucura não é metafórica. Estava pois equivocado Louis Veillot, assim como estão equivocados, perigosamente equivocados, todos os que invocam a autonomia da arte e do belo: “belas” são as palavras com que Bloy ou Baudelaire louvam a Lúcifer, mas “belas” apenas entre aspas, porque indubitavelmente o belo disjungido do bem não pode ser belo senão secundum quid. O brilho do belo antagônico ao bem é brilho de ouropel; mas ouropel que, peçonhento, pode cegar, e cega, e vem cegando gerações e gerações de católicos, incluídos muitos dos nossos melhores.
    Em contrapartida, como diz em entrevista (Zenit, 22 de maio de 2009) o escritor católico Michael O’Brien, “a vocação para a arte cristã é algo sagrado. É uma vocação, não uma profissão. É uma misteriosa relação de cocriação, e por isso a pintura e a escrita católicas, todas as artes, deveriam começar assim: com os artistas de joelhos, implorando a graça”. Sim, porque ao contrário de tantos servidores diretos ou indiretos de Satã no campo das artes, os artistas servidores de Deus não fazem obras que pudessem ser reunidas numa seção de museu intitulada “Arte Cristã”, ao lado e em pé de igualdade com outras correntes artísticas. Não: como diz Henri Charlier, a arte cristã não é uma forma de arte mais; é a arte, aquela a que todas as demais, ainda que obscuramente ou a contragosto, aspiram.
    E nunca se deverá afirmá-lo, e praticá-lo, “com um coração tão alegre como quando sobre as ruínas amontoadas pelo Anticristo se levantarem os olhos para o oriente para saudar a vinda da última e total redenção”.

    SPES - Santo Tomás de Aquino: O segredo de Léon Bloy

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