http://www.diarioya.es/store/imageca.../j.paredes.jpg
Persecución religiosa
por
Javier Paredes
(Revuelta González, M. La exclaustración. Madrid 1976. BAC.503 págs).
Madrid y 17 de julio de 1834, a golpe de blasfemia las turbas asaltan el convento de Santo Tomás y el Colegio Imperial de los jesuitas. Se dividen en dos bandas, una se dirige al convento del Carmen y la otra al de san Francisco. Es de noche y buscan con antorchas a los indefensos franciscanos. Los enfermos y los enfermeros son degollados en la enfermería. Algunos son asesinados en el coro y otros que se esconden no van a correr mejor suerte: al ser descubiertos, tras los insultos y las blasfemias, la voz del jefe se hace escuchar: No hay necesidad de gastar pólvora con esta canalla; a éstos los tenemos seguros; cuchillada, bayonetazo, sablazo y ¡firme con ellos! (pág. 218).
En la noche del 17 al 18 de julio fueron asesinados en Madrid ochenta religiosos. Cualquiera que conozca un poco el plano de Madrid, me dará la razón si digo que a paso ligero los militares del palacio real se hubieran podido presentar en lugar de los acontecimientos en menos de diez minutos. Pero el régimen dejó hacer y las turbas de asesinos, cuando iban de un convento a otro en busca de más sangre, le agradecieron su pasividad con esta copla blasfema:
"Muera Carlos
Viva Isabel
Muera Cristo
Viva Luzbel"
Las matanzas de Madrid, según cuenta Manuel Revuelta, sirvieron de modelo de ejecución en Reus y Barcelona, donde uno de los periódicos liberales,
'El Catalán', de Pascual Madoz, invitaba al festín asesino con ripios jubilosos unos días antes:
"cortemos el cuello a cercén
al fraile mostén"
Las matanzas de Madrid, perfectamente dirigidas, fueron favorecidas por una sospechosa pasividad de las autoridades liberales y se adornaron de los peores rasgos de inhumanidad. El año 1834 fue el principio de la persecución religiosa en España, un continuado esfuerzo al que más tarde se unirían los socialistas y los comunistas para eliminar a la Iglesia en España, en un empeño que dura hasta el día de hoy, jalonado por fechas sangrientas: 1909, 1931, 1936.
Afirma Revuelta que los liberales al sembrar el terror en los conventos hicieron preferible la exclaustración a una vida regular sin garantías. Tiene toda la razón: los 145.625 sacerdotes, religiosas y religiosos de 1797, se redujeron a 63.267 en 1860; es decir, en menos de una generación se perdieron 82.361 vocaciones. Al final siempre es lo mismo: eliminar a quienes puedan celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. Y al final la esperanza, porque es tan Dios la Iglesia que no podrán destruirla nunca, ni desde fuera ni desde dentro.
Javier Paredes