Cinco millones de desempleados, siete millones de inmigrantes. Resultado: el siguiente vídeo
YouTube - El oro y el moro
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Cinco millones de desempleados, siete millones de inmigrantes. Resultado: el siguiente vídeo
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El refranero está lleno de sabiduría popular acumulada durante milenios, no por siglos, sino por milenios, como por ejemplo el famoso "Zapatero a tus zapatos" frase atribuida al mismísimo Cicerón, hace ya algo más de 2.000 años.
Y en el presente caso, acorde con el título del tema, tenemos lo de "el oro que cagó el moro", porque si bien en el pasado tuvieron su momento de esplendor gracias a su parasitismo cultural, lo cierto es que a diferencia de Creso, todo lo que tocan lo convierten en mierda. Y es que se les podría cantar aquello de aquél grupo musical alicantino, por cierto socialista, "¡Cómo hemos cambiado! ¡qué nos ha pasado!".
Sin embargo, con ser muchos, en realidad demasiados, no son los únicos que nos están "colonizando", y nosotros dejándonos hacer. Pero los primeros de todos fuimos nosotros mismos con unos movimientos migratorios internos que sólo se ven en países que han tenido guerras o sufrido verdaderas catástrofes naturales de forma reiterada. Y para ejemplos los que yo personalmente he vivido: Madrid y el País Vasco. ¿De qué nos quejamos pues?
Jojojojojojo, ¡qué bueno!
En realidad , lo de zapatero a tus zapatos viene de una anécdota contada sobre Plinio el Viejo en la que un zapatero criticó un error que el pintor Apeles había pintado en una sandalia. Apeles corrigió el error, y luego el zapatero criticó no sé qué que estaba más arriba en la pierna del personaje representado en el mismo cuadro. Entonces Apeles le dijo "ne supra crepidam sutor iudicet" para hacerle ver que el zapatero podía criticar de lo que él entendía, pero que no se metiera en otras cuestiones. Por supuesto, a Zapatero se le podía aplicar muy bien el dicho porque tanto lo que dice como lo que hace está totalmente fuera de lugar. A Zapatero lo pondría yo a remendar zapatos viejos que hubieran pisado porquerías de perro y otras basuras. O a recibir zapatazos y puntapiés si se nos pone delante por haber originado la situación de la que trata este hilo y otras igual o peor de malas.
Con respecto a la célebre frase, la versión que yo conocía era la que he comentado. El asunto, según esta versión, relata que Cicerón iba camino del Senado, o volvía, charlando con otro senador del que se cita hasta el nombre, aunque yo ni me acuerdo pues aquél día me encontraba de viaje :confused: y, al parecer, en un momento de la conversación ambos próceres se pararon por un instante.
Junto a ellos se encontraba un remendón trabajando el cuero y, en un punto de la conversación intervino dando su parecer al respecto. Es entonces, siempre según esta versión, cuando Cicerón le espetó lo de los zapatos.
Lo cierto es que no sé cuál de ellas es más auténtica, si es que lo es alguna, pues también por aquellos tiempos se hablaba y citaba de oídas y de memoria, vieja costumbre ésta, sin corroboración alguna. Pero, de lo que no debemos tener duda es de que la frase es sumamente antigua y muy certera.
En cualquier caso, parece haber hecho las delicias de nuestro querido Donoso.