Lo que sería grave es que en un momento de alegría familiar por el nacimiento de un hijo los padres no estén de acuerdo en el orden de los apellidos que le van a transmitir. Esos padres no se merecen que su hijo lleve sus apellidos.
Finalmente no creo que se pierdan los apellidos de las últimas letras del alfabeto. Lo que creo es que los que se podrían perder son los apellidos más comunes, como Pérez, Rodríguez, etc... De hecho, en la práctica hay dos de esos a los que todo el mundo les llama Rubalcaba o Zapatero.

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