Este tipo de críticas imparciales solo puede hacerlas gente que vivió la transición y sus fechorías, cada vez menos; y no esperemos que de ellas hablen el ABC, el Mundo, el OK diario y similares. La pobre gente joven, en la desinformación más absoluta, no puede ni atisbar semejantes críticas.
Aunque, frente a lo que se planea y barrunta contra la Constitución por la demencia criminal en el poder y sus cómplices, se puede llegar a tomar como un mal menor. El caos de locura que podría llegar hoy si desapareciera sería apocalíptico.
Ya lo decía Donoso Cortés: "Después de los sofistas llegan los verdugos"
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