Respuesta: La pérdida del decoro.
Nadie lo había colgado, pues es seguro que me acordaría perfectamente. Como siempre atinado, certero, preciso y de verbo fácil. Hoy impera la España cañi de la horteridad, la chabacanería en todo no sólo en la indumentaria, lo cutre y lo soez es moneda de curso legal, y lo que no resulta así es que es pijo.
Expresión de mentecatos y bellacos que sólo saben balbucear, que destrozan la lengua más rica en significados y entonaciones que hay en el mundo, cambiándola por guturalidades que más que palabras parecen eructos . Expresión que nos informa de la indigente envidia de quien la pronuncia, ignorante de su significado verdadero y de sus sinónimos: "pisaverde", "lechuguino", "petimetre", "gomoso". Y que peculiarmente incluye a los mismos "mugrosos" que la pronuncian con desprecio:
"PIJO": individuo joven, en ocasiones adinerado, que sigue las modas".
Y es que lo que no dice Juan Manuel de PRADA es que las chanclas han de ser de Marca, las camisetas han de estar bien serigrafiadas a la moda, los pantalones cortos y semicortos (longitud por la pantorrilla y con cinchas colgantes por los lados) han de pertenecer a cierta tendencia. Hoy un pijo lo mismo lo es el más atildadito de los cursis o "snobs" ("sine nobilitas"), que el más desarraigado macarra con su "chupa" a cuestas.
Hace treinta y tantos años, no había horterilla sin transistor, hoy no hay personaje-masa de esta sociedad que se precie sin su cámara compacta digital siempre presta para todo, ni sin su "MP3" colgando de las orejas. Y para finalizar este somero repaso por la cutrería nacional, no se pueden pasar por alto dos expresiones de culto de lo que fueron "barbarie" primero, para pasar a ser símbolos de esclavitud después: "los tatuajes" y lo que hoy se conoce como "piercing".
Lo excelso, lo sublime, la más elemental de las sencilleces como signo de elegancia natural, de saber ser y estar, todo ha sido sustituido por las nuevas hordas del salvajismo actual. No cabe duda de que esta es una cultura moribunda dentro de un marasmo precursor de la hecatombe final.