Re: Superhombre
Recuerdo días en los que todavía los "podemistas" no se habían enseñoreado de los pasillos de la Facultad de CC Políticas y Sociología, hoy escindidas ambas titulaciones, que se podía leer la consigna nietzscheana "Dios ha muerto" en los retretes -no sólo en los morales-, o en las mesas de la biblioteca o la cafetería estúpidamente garabateados con bolígrafo de tres céntimos, o con rotulador a 15 pesetas la caja de 24 colores de factura china y comprados en aquellos establecimientos llamados de "Todo a cien". Era el clásico mantra que usaban todos los inútiles, los lumpen de la facultad, o los más vagos entre los vagos. Ese, y el otro de profundísima inspiración que rezaba en algunas paredes a golpe de brocha (sic): "Los caminos del exceso conducen al palacio de la sabiduría." ¡Toma castaña! pero lo mejor de todo eran las respuestas que alguien, ya harto y cabreado hasta la naúsea, acabó por ir imprimiendo como respuesta al manoseado mantra allá donde se lo encontraba:
-Junto a cada "Dios ha muerto" Fdo. Nietzsche.
-El anónimo personaje respondía: ¡No!, "el muerto es Nietzsche" Fdo. DIOS.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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