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Tema: Textos de discursos en Montejurra

  1. #1
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Textos de discursos en Montejurra

    Traigo a continuación los textos de algunos de los discursos pronunciados en el acto carlista de Montejurra.

    Este acto, que se mantuvo hasta 1969 inclusive con oradores tradicionalistas, comenzó a partir del de 1970 a acoger la "nueva línea" revolucionaria que Carlos Hugo y María Teresa, con el cambio de década, quisieron imponer al legitimismo.

    Esta defección fue respondida, a partir de ese comienzo de la década de los ´70 en adelante, con el abandono progresivo de las multitudes del pueblo legitimista español en los años sucesivos, hasta llegar a quedar reducido en el Montejurra de 1976 (testigo del conocido enfrentamiento entre los legitimistas tradicionalistas de Don Sixto Enrique contra los revolucionarios de Carlos Hugo, como muy bien señalara el Rey Don Javier en una carta privada a una hermana suya) a unas 5.000 ó 6.000 personas (la mayoría de ellas, además, provenientes de partidos revolucionarios y ajenas por completo al Legitimismo).













  2. #2
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    Re: Textos de discursos en Montejurra

    Discurso de Blas Piñar (1964)

    Fuente del texto de presentación del discurso: Apuntes y Documentos para la Historia del Tradicionalismo Español. 1939 – 1966. Tomo 26. 1964. Manuel de Santa Cruz. Páginas 145 – 146.


    DISCURSO DE DON BLAS PIÑAR

    Había pronunciado un discurso en esta misma concentración de Montejurra el año anterior; entre ambas, también intervino en otros actos públicos carlistas y de otros signos. Se estaba configurando como un nuevo y vigoroso leader de masas. La revista “Montejurra”, del mes de junio, antes de su discurso, que de ella vamos a copiar, pone la siguiente entradilla: «Éste es el interesante discurso de Blas Piñar, que no perteneciendo a la Comunión Tradicionalista, representa el pensamiento de una importante masa de opinión.» En este discurso leemos: «Yo, que no estoy sino en el vértice de confluencia del movimiento político español, en nombre de esa masa de opinión difusa, de españoles anónimos…». Era como oponer al plan carlista de atraer a sí a unos afines, su propio proyecto inverso de atraer él al Carlismo a su propio movimiento. En este discurso se encuentra ya la gran paradoja de toda su vida política: clamaba contra la Revolución que había roto el frente, y, a la vez, idolatraba a Franco, que era el cómplice o el vencido de la misma.






    Fuente del texto del discurso: Montejurra, Número 41, Junio 1964, página 12.

    [Los subrayados del texto no son míos, sino del documento original]


    PALABRAS DE BLAS PIÑAR

    «Aquí estamos haciendo la auténtica unidad española, en torno a la Monarquía popular, social, católica y tradicional que vosotros defendisteis desde hace ciento treinta años y que no puede ser arrebatada por el Liberalismo»


    Éste es el interesante discurso de Blas Piñar que, no perteneciendo a la Comunión Tradicionalista, representa el pensamiento de una importante masa de opinión.


    Carlistas, españoles, amigos:

    Una vez más, en Montejurra y en Estella, nos reunimos los valientes y empecinados carlistas y los españoles que estamos en el punto de convergencia de las fuerzas políticas que dieron contenido ideológico y combatientes, doctrina y fuerza, junto al Ejército, a la Cruzada nacional.

    Nos hemos reunido aquí, en el veinticinco aniversario de la victoria. Fijaos bien que no pongo el énfasis en los veinticinco años de paz, porque nuestra paz no es una paz burguesa, vegetativa, aséptica (aplausos), sino que es una paz enraizada en la victoria. El día primero de abril decía yo a los excombatientes vallisoletanos, y a los españoles que sienten de verdad los ideales de la Cruzada, que nosotros rechazamos esa paz oficial que se nos brinda con palomas que parecen de Picasso (aplausos) y cornúpetos para una fiesta de toros, porque nuestra paz y los veinticinco años de la victoria de un movimiento social, revolucionario y tradicionalista, como el nuestro, exigen carteles inmensos representando victorias aladas, sobre fondos blancos como el armiño, con grandes y rojas cruces de San Andrés, con yugos y flechas en las manos, y con soldados vigilantes que tengan en sus manos aquellas espadas bruñidas de que hablaba José Antonio, y que han sido olvidadas por algunos de los que fueron sus seguidores (gritos de ¡muy bien! y fuertes aplausos), montando incansables su guardia viril a las puertas sagradas de nuestra paz.

    No hagáis caso a aquéllos que turbiamente tratan de romper esta sagrada unidad de los combatientes; esta sagrada unidad política de los españoles. Los que azuzaban a la Falange contra vosotros, ya no están con ella. Fueron los teóricos de la Falange, los poetas de la Falange, los intérpretes de la Falange (fuertes aplausos), que se pusieron todas las camisas y todos los gorros y todas las botas e iban a la cama con uniforme, pero que se quitaron todo y se desnudaron o cambiaron de traje, cuando otras brisas corrían por Europa. Hoy, la Falange auténtica, noble, revolucionaria y española, está aquí presente, con el alma (aplausos), porque sabe que todo lo otro era puro mimetismo. Aquí estamos haciendo la auténtica unidad española, en torno a la Monarquía popular, social, católica y tradicional que vosotros defendéis desde hace ciento treinta años y que no puede ser arrebatada por el Liberalismo (gritos de ¡muy bien1 y grandes aplausos).

    Ha dicho el Ministro de Información y Turismo en un discurso reciente: “Hemos aprendido duras lecciones, hemos aprendido a sacrificarnos, para sacar al país del caos. Hubo una generación española, hace veinticinco años, que tuvo que arriesgarlo todo para salvarlo todo de una vez y para siempre. La paz no está en el ornamento exterior, sino en las pilastras y en los cimientos”. Pues bien, si nuestra paz está en las pilastras y en los cimientos, vamos a defender nuestros cimientos, no vayamos a consentir que los roa la polilla del enemigo (aplausos).

    Porque, carlistas, españoles y amigos, ¿qué ha pasado en este año último, desde el pasado Montejurra a acá? ¿Es que acaso el enemigo no está agazapado, no está esperando el instante en que la tolerancia, la apertura o la falsa libertad le abra las puertas para arrebatarnos la paz y arrebatarnos con ella la victoria?

    Nos decía el Teniente Coronel Sequeiros que ha habido un escrito de intelectuales o pseudo intelectuales con acusaciones graves, y una de dos: O esas acusaciones graves eran ciertas y aquéllos que cometieron el delito hubieran de ser castigados, o eran inciertas, al servicio del enemigo, y entonces los suscriptores debieron ser realmente y en justicia severamente amonestados.

    Más aún, hemos visto también cómo se ha organizado en la Universidad de Madrid –esa Universidad por la que dieron sus vidas tantos estudiantes frente al comunismo, azotada hoy por los enemigos de la Cruzada, sobre todo por algunos Catedráticos– una semana de Renovación Universitaria (aplausos), en la que se autorizó que hablara un Profesor que a sí mismo se titula Presidente del Partido socialista español y hubo que suspenderla porque se estaba atacando al Movimiento y a la Iglesia ¡y aún se nos dice que la Universidad tiene que ser apolítica! Lo contrario, lo que se precisa es una Universidad que eduque políticamente en los ideales de nuestro Movimiento a la Juventud Universitaria española.

    Nosotros estamos deseando y deseosos de que esta vigilancia de los cimientos de nuestra paz no sea un puro vocabulario, sino una realidad combativa y auténtica. Necesitamos, lo decía hace muy poco tiempo en Madrid en una Conferencia sobre Gibraltar, que no se arrebaten a la juventud las grandes banderas. Cuando la juventud universitaria de Madrid desfilaba por nuestras calles pidiendo la devolución de Gibraltar, la manifestación universitaria fue disuelta por la Policía. A partir de entonces, en vez de poner en manos de nuestra juventud una gran bandera, hemos dejado, torpes y estúpidos, que otros coloquen en sus manos pañuelos y banderitas (¡muy bien!).

    Os digo más: que mientras una ley aprobada por las Cortes españolas exige a los funcionarios un juramento de fidelidad a los principios políticos del Movimiento, obtienen Cátedras quienes han estado en Munich y fueron desterrados (ovación) y se prende en los pechos de las gentes poco o nada adictas, a juzgar por sus conductas, las más honrosas condecoraciones que en su historia ha ido bordando España para los hombres de honor (gritos de ¡muy bien!).

    Nosotros luchamos por la unidad de las tierras, por la unidad de los hombres de España y hemos visto con estupor cómo en esa españolísima región de Cataluña, aquí representada por los Requetés catalanes, por los del Tercio de Montserrat, entre otros, alguien, amparado por hábitos sagrados y saliendo al exterior, ha hecho declaraciones contra esta sagrada unidad de España, sin que ello tenga consecuencias. Debiéramos decir a éstos que salen al exterior y se esconden tras los muros sagrados: aprendan, como catalanes, a amar a España; la grandeza de España es la grandeza de Cataluña; aprended de esos sacerdotes catalanes, ejemplares y españolísimos, que se llamaron Sardá y Salvany, San Antonio María Claret, el Cardenal Gomá –con quien tiene contraída España una deuda de gratitud, que todavía no ha saldado– y Mosén Domingo y Sol, el catalán de Tortosa, cuyos restos yacen bajo la imagen hermosa y varonil del Ángel tutelar de España (fuertes aplausos).

    Hemos luchado por la unidad de los hombres de España y por la unidad del hombre, por una unidad consigo mismo, con sus hermanos y con Dios y, por consiguiente, por la limpieza de nuestras costumbres familiares y sociales, y de pronto, por no sé qué plato de lentejas llegado del exterior, hemos abierto o estamos empezando abrir las puertas a la pornografía en el cine y en el teatro, para corromper a nuestro pueblo, que es lo que quiere el enemigo (aplausos).

    Se discutía en el último Consejo Nacional entre dos grandes posiciones políticas que se definían así: de una parte el quietismo, el inmovilismo; y de otra parte, la evolución. Y yo pregunto: ¿Acaso debajo de estas fórmulas y de estas etiquetas, la lucha verdadera, el dilema, no está planteado entre la fidelidad a nuestros ideales, la fidelidad a nuestros muertos, o la liquidación, subasta y almoneda de la Cruzada? (gritos de ¡muy bien! y grandes aplausos).

    En la vida política española, tomados del Evangelio, podríamos encontrar dos tipos de hombres. El tipo simbolizado por Pedro, que niega a Jesucristo, como los españoles que han negado un día a España, pero que después, cuando han visto a España destrozada por sus pecados, por sus durezas y por sus errores, han entrado en arrepentimiento, han llorado lágrimas de amargura y se han consagrado al servicio de la Patria, y los que, por el contrario, como Judas, reconociendo públicamente a España, con el nombre de España en los labios, con la constante preocupación por nuestro porvenir, la besan, con el peor de los besos, que es el beso de la traición, para después, cuando España se encuentre deshecha y destruida, colgarse como pecadores impenitentes, de cualquier encina de la comarca (aplausos).

    No queremos dejar de traer aquí un pensamiento que, fijaros bien, está lejos, en cuanto a mí se refiere, de incidir en un problema político o dinástico. Hablo de la boda de vuestro Príncipe, de la boda de la Princesa Irene de Holanda (fuertes aplausos). Se nos habla hoy en España mucho de comprensión, de apertura, de tolerancia y de entendimiento con los enemigos. Pues bien, ¿qué ha ocurrido en Europa, en la Europa tolerante, cuando una Princesa pasa del protestantismo al catolicismo, cuando se casa con un Príncipe católico?, se la niega el pan y la sal, y la obliga un Gobierno, que se llama liberal… (le interrumpen los aplausos) …

    Yo quisiera interpretar aquí el sentimiento de los españoles hidalgos, cualquiera que sea su ideología, y rendir a esta mujer extraordinaria, a la que yo no conozco en absoluto, un homenaje de admiración y de respeto, porque en ella vemos a la mujer fuerte de la Sagrada Escritura, que ha sabido, por ser fiel a su fe, romper con todo: con sus padres, con su pueblo, con su Gobierno y con su Patria (grandes aplausos).

    Yo os diría que éste es el único y verdadero ecumenismo, el que ha sabido ejercer vuestro Príncipe: Convertir a Princesas protestantes a la única fe de Jesucristo (fuertes aplausos).

    Si ella estuviera aquí, la diría: Yo, que no estoy sino en el vértice de confluencia del movimiento político español, en nombre de esa masa de opinión difusa, de españoles anónimos, que todavía conservan el sentimiento de hidalguía y del honor: Gracias, Señora, en nombre de España; gracias porque te has convertido; gracias porque has aprendido español y lo has hecho tu idioma de familia; gracias porque te has arrodillado sobre tierra de Holanda poniendo a tu lado tierra española (aplausos). Yo quisiera, Señora, que como regalo de este pueblo, de esta Monarquía popular, vuestros tulipanes solitarios y erectos de Holanda se transformaran en claveles rojos y reventones, heridos por el sol de España (aplausos que tapan el final del párrafo). Y más aún, yo pediría para vuestro matrimonio el mejor de los regalos: que Dios os bendiga con hijos, Señora, churumbeles, como aquí les llamamos, que sean como retoños de olivo alrededor de vuestra mesa.

    No os importe que no haya habido Casas Reales, ligadas a la aristocracia, en vuestra boda. En ella estaban los mejores: La Emperatriz Zita, ejemplo de pundonor y fe; estaba el Pretendiente de Portugal; estaba el representante de Otto de Habsburgo, y estaba el pueblo de la monarquía del pueblo de España (fuertes aplausos).

    Seamos leales a España. No os importe lo que diga la prensa internacional, que so pretexto de libertad está ahogando los sentimientos profundos de los pueblos de Europa. Lo mejor de la Europa cristiana, acogotada, perseguida, aherrojada por el comunismo y el liberalismo, tiene sus ojos puestos en España, espera mucho de España, que no nos entreguemos, que permanezcamos firmes. Para eso –yo, que soy un español anónimo–, he vuelto a Montejurra y a Estella, porque yo sé, y lo proclamo ante los españoles todos a los que de alguna manera lleguen estas palabras, que Estella y Montejurra son, en primer lugar, un baluarte de la resistencia, pero también un campamento para la reconquista en el que se siguen cantando los versos del Oriamendi: “Por Dios, por la Patria y el Rey lucharon nuestros padres” – “ Por Dios, por la Patria y el Rey lucharemos nosotros también”. Grandes aplausos acogen el final del discurso. El orador termina con los gritos de viva Franco y Arriba España.
    ReynoDeGranada y Pious dieron el Víctor.

  3. #3
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    Re: Textos de discursos en Montejurra

    Discurso de Álvaro D´Ors (1965)

    Fuente: Apuntes y Documentos para la Historia del Tradicionalismo Español. 1939 – 1966. Tomo 27. 1965. Manuel de Santa Cruz. Páginas 130 – 133.

    [Las partes destacadas en el texto no son mías, sino del documento original]



    DISCURSO PRONUNCIADO EN MONTEJURRA EL 2 DE MAYO DE 1965 POR EL PROFESOR DON ALVARO D´ORS, CATEDRATICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA Y MIEMBRO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DE LA COMUNION TRADICIONALISTA


    La Legitimidad

    Los Carlistas somos legitimistas. Pero ¿por qué somos legitimistas? Ésta es la pregunta que constantemente nos hacen amigos y enemigos y que vosotros mismos os podéis hacer al querer justificar ante vuestra propia conciencia la lealtad inquebrantable que os mueve.

    ¿Y por qué el Carlismo se aferra como a algo esencial a esta lealtad para con la Dinastía Legítima? Pues, sencillamente, porque sabemos que sin esta lealtad a la Legitimidad, nuestras ideas se vendrán abajo.

    No se debe a un personalismo la razón por la cual, en cierto sentido, damos más importancia aparente a la Persona de los Reyes que a las Instituciones y Principios que los Reyes deben defender. Sabemos que al proclamar que el Rey sirve a la Ley, estamos situando toda aquella tradición de las Instituciones, Fueros y Libertades por encima de la Persona del Rey. Pero sabemos que la continuidad en la lealtad a la Dinastía Legítima es la garantía de aquellas Instituciones.

    Lo que origina el título de Rey es la Legitimidad que viene de su preferencia por nacimiento dentro de las líneas que pertenecen a la Dinastía Legítima. Pero la permanencia de la Legitimidad en un Rey, depende de su propio respeto a las Instituciones de la Tradición.

    Todos lo sabéis, y la historia presenta casos de éstos: cuando un príncipe se alía con los enemigos de la Legitimidad, la misma Familia Real, de acuerdo con las Leyes, le expulsa de la Dinastía Legítima. Si se trata de un Rey, que se halla en el ejercicio del Poder, se ilegitima por abuso en el ejercicio de ese Poder. Lo que suele llamarse legitimidad de ejercicio no es, por tanto, una legitimidad más, al lado de la de origen, sino una condición para no perder un poder actual, adquirido por la Legitimidad de Origen.

    He ahí por qué la Dinastía Alfonsina no fue, ni es, ni podrá ser nunca legítima, aunque desaparecieran todas las actuales líneas legítimas: porque carece en absoluto de LEGITIMIDAD DE ORIGEN. Carece de Legitimidad de Origen por su procedencia ilegal de una Usurpación, agravada porque reiteradamente realizó y se mantuvo en esa Usurpación. Aún en el caso de que algún día alguno de los miembros de esa Rama Ilegítima llegara a jurar y perjurar la fidelidad a la Tradición, de nada le valdría, porque carecen de la LEGITIMIDAD DE ORIGEN, del derecho a la Sucesión, sin el cual todo lo demás es ocioso. Es como si lo jurara yo mismo, que ningún derecho puede alegar a la Sucesión de la Corona… Para poder estar sano, lo primero que hace falta es estar vivo, y las ramas que se cortaron del tronco de la Legitimidad hace más de un siglo son ramas muertas.

    He aquí por qué la Dinastía de los Borbón Parma, que representa hoy nuestro Rey Don Javier I, es la única con LEGITIMIDAD DE ORIGEN, porque es la única rama de los Borbones de la Casa de España que se ha mantenido dentro de la Dinastía Legítima, conservando el derecho de sucesión a la Corona de España. Es la única rama viva del tronco de Felipe V.

    El Pueblo Carlista y todos los españoles que están a su lado, al defender la Causa de la Legitimidad, defienden su propia Causa, y si nuestros enemigos no dan valor a la legitimidad en la Sucesión dinástica de la Monarquía, es porque no tienen Legitimidad alguna que defender.

    Y es porque hay como una recíproca dependencia entre la legitimidad de los Reyes y el Bien Común de los Pueblos. Esa unión entre Legitimidad y Tradición es inseparable, y fruto de esa unión es la salud de nuestro Carlismo, cuya larga vida, por encima de persecuciones y traiciones, es la más patente prueba de esa fecunda unión y de la razón de nuestra lealtad. Este pueblo, reunido en el Montejurra, lo está proclamando. ¿Dónde está, en cambio, el pueblo que apoya a los enemigos de la Legitimidad? No lo veréis por ninguna parte, porque no existe.

    Pero todavía sabéis otra cosa muy aleccionadora: que cuantos, llevados de erróneos posibilismos, caen en la simpleza de creer que otros príncipes, ramas muertas cortadas hace un siglo de la Legitimidad de Origen y, por tanto, sin ningún derecho al Trono, podrían realizar los Ideales de la Monarquía Tradicional, vienen a caer irremediablemente en la traición a los mismos Ideales que decían querer ver prontamente realizados.

    El Carlismo está con el Rey legítimo, que es Don Javier, y no hay más Carlismo, ni Legitimismo, que éste. Así, por aplicación estricta de las Leyes de Sucesión, lo vio con toda claridad y lo indicó en su Testamento Político el Rey Don Alfonso-Carlos, cuando confió la Bandera de la Tradición y de la Legitimidad a Don Javier, como Sucesor legítimo. Es más que un símbolo el que le confiara también la custodia de sus restos mortales, enterrados en el Castillo de Puchheim.

    Hace falta estar ciego o, lo que es peor, no querer ver, para no reconocer que, por la aplicación estricta de las Leyes de Sucesión, la Sucesión de Don Alfonso-Carlos recaía automáticamente en Don Javier. Al fallecer Don Alfonso-Carlos sin descendencia, no quedó truncada la cadena de la Legitimidad, porque la misma Dinastía Legítima continuó con los nuevos eslabones de la única línea, la encabezada por Don Javier, que mantenía la Legitimidad de Origen.

    Don Javier fue heredero de Don Alfonso-Carlos del mismo modo, y por el mismo Derecho sucesorio que Don Alfonso-Carlos había sido heredero de su sobrino Don Jaime y como lo será en su día el Príncipe Don Carlos de su padre Don Javier.

    Nadie que haya estudiado la cuestión a la luz de las Leyes y del Derecho puede llegar a una conclusión distinta.

    Por eso, el Pueblo carlista, que no necesita grandes razonamientos para llegar al fondo jurídico de la verdad, aceptó plenamente y abrazó resueltamente desde el primer momento la Causa de la Legitimidad, que encarna el Rey Don Javier y su Familia, y está dispuesto a luchar por ella con el mismo entusiasmo y la misma fidelidad con que viene sosteniendo desde hace más de un siglo a los legítimos Reyes de España.

    ¡Viva el Rey Don Javier! ¡Viva el Príncipe de Asturias y de Viana, Don Carlos! ¡Viva la Princesa Doña Irene! ¡Viva la Familia Real! ¡Viva la Legitimidad!
    Última edición por Martin Ant; 29/09/2015 a las 18:22

  4. #4
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    Re: Textos de discursos en Montejurra

    Discurso de Auxilio Goñi (1968)


    Fuente de la noticia de censura del discurso: El Pensamiento Navarro, 8 de Mayo de 1968, página 1.


    Por orden del Juzgado de Instrucción número 1

    Secuestro de lo ejemplares y moldes de “El Pensamiento Navarro” de ayer

    Lo realizó personalmente el Comisario Jefe de Policía


    A las tres y media de la tarde de ayer se personaron en EL PENSAMIENTO NAVARRO el Comisario Jefe del Cuerpo General de Policía, don Bernabé Muñoz Ezpeleta, y el Inspector del mismo Cuerpo don Jesús Reclusa Ros. Traían un mandamiento del Juez de Instrucción del Juzgado número 1, decano de los de esta capital, por el que se ordenaba el secuestro de todos los ejemplares de EL PENSAMIENTO NAVARRO de ayer, así como de los moldes. En el número de ayer, como los lectores recordarán –puesto que las diligencias del secuestro fueron muy posteriores a la salida del diario a la calle–, informábamos ampliamente sobre la concentración carlista en Montejurra, presencia de la Princesa Irene e Infanta María Teresa, Mensaje de Don Javier de Borbón y discursos del Procurador en Cortes don Auxilio Goñi y abogado don Santiago Coello.

    Estaba presente nuestro director, don Javier María Pascual, que acompañó a los señores Muñoz y Reclusa durante su visita a Redacción y Talleres, y firmó el acta, en la que consta que los citados miembros de la Policía secuestraron los dieciséis ejemplares sobrantes de la amplia tirada de ayer, más veintitrés incompletos y defectuosos que correspondían a la tirada inicial.

    También “Diario de Navarra”, aproximadamente a la misma hora, sufrió idéntico secuestro.

    Aunque en el mandamiento judicial no se especificaba lo que ha dado pie a esta grave medida, es de suponer que se trata del discurso del Procurador en Cortes por las familias navarras y carlista ejemplar don Auxilio Goñi, ya que sus palabras son las únicas que publicaron tanto “Diario de Navarra” como EL PENSAMIENTO NAVARRO.

    Al redactar estas líneas recibimos una noticia de la agencia Cifra, fechada en Madrid, que dice literalmente:

    “El Presidente de las Cortes Españolas, don Antonio Iturmendi, ha recibido en su despacho, como es habitual los martes y los viernes, a los periodistas. A la pregunta que le fue formulada sobre si se había recibido en la Cámara algún suplicatorio, como se ha difundido en ciertas noticias, el señor Iturmendi respondió que hasta el día de la fecha no se ha recibido ninguna petición de suplicatorio en las Cortes”.

    El suplicatorio sería el primer paso para proceder contra un Procurador en Cortes.





    Fuente: El Pensamiento Navarro, 7 de Mayo 1968, páginas 9 – 10.

    [Los subrayados del texto no son míos, sino del documento original]



    Dijo Goñi: “El Carlismo se cree en el deber de empuñar el timón”

    DISCURSO DE AUXILIO GOÑI


    ¡Madre España! Yo soy Auxilio Goñi, un carlista, un navarro que te habla desde el pie de Montejurra. También soy un procurador representante en las Cortes, de navarros que están aquí y también de otros navarros que no están aquí, y a los cuales con los brazos abiertos siempre les esperamos. Voy a hablarte porque así me lo han demandado, y lo voy a hacer violentándome mucho, porque siendo mucho honor obliga a mucho hablarte desde Montejurra. Tampoco quería en su día ser procurador navarro porque, honor y todo, también obliga a mucho. Pero metidos en danza, procurador fui, y metidos en danza, ya te estoy hablando.

    Y estoy seguro de que me vas a entender y me van a entender oídos que no están aquí y debieran estar. Oídos que no suelen querer oír, y es necesario que oigan, que no suelen querer saber nada y que tarde o temprano habrán de enterarse. Mi mensaje, Madre España, va dirigido a ti y a esos oídos que tú necesitas que se abran. Y pronto vas a darte cuenta de que las cosas que voy a decir y que son una parte de las que el Carlismo tiene que decir, deben ser dichas, ahora, y aquí, al pie de Montejurra, al pie de nuestro Fujiyama, para que tengan toda la significación y resonancia nacional que sólo este ambiente y circunstancia les pueden prestar.

    Y vamos allá.

    Vayan por delante dos hechos y cinco pinceladas. Y también una memoria, llamarle si queréis historia. Y también la lógica.

    Hecho primero.– Hubo una vez un 18 de julio y en él hubo un Alzamiento Nacional. Casi un año después fue creado un Movimiento Nacional. Es decir, una organización. Treinta años más tarde, ahora, esta organización ha perdido sensibilidad política, reflejos, ilusión.

    Hecho segundo.– Hubo, hay y habrá un Carlismo. Unas veces ha tenido jerarquía y estructura organizada, y otras, menos. Pero siempre ha sido una masa de gente con una misma fe, un mismo sentimiento, una misma ilusión. Siempre ha sido la parte de la España secular que quedaba en reserva de cada España-experimento. La parte que en el Movimiento-organización, por encima y por debajo, a su derecha y a su izquierda, por dentro y por fuera, ha estado 30 años haciendo meditación espiritual, y ahora, con 30 años de meditación, más fuerte y más ilusionado que nunca, se hace presente a ti, Madre España, y te dice: ¡Aquí está tu gran reserva nacional!

    Y cinco pinceladas.

    Primera.– Una revista de Madrid publicó unas declaraciones del señor Serrano Suñer. En ellas dice que él fue el autor del Decreto de Unificación, y que su redacción fue un error. Y quiero recordar que en tal Decreto, la Falange y el Carlismo entraban en bloque, de paso que los demás, por ejemplo, cedistas y monárquicos, entraban individualmente. Esto era la letra; la música, de Serrano, ya era otra cosa. Y luego la cantaremos.

    Segunda.– La misma revista hace poco preguntaba. ¿Están o no están los carlistas con el Movimiento? Y si están, ¿en qué forma?

    Tercera.– El diario “Pueblo”, no hace muchos días, hacía la pregunta: ¿Se ha evaporado la Falange? Alguien en otro periódico contestaba: La Falange está en estado gaseoso.

    Cuarta.– Uno de los párrafos del discurso del señor Vicepresidente del Gobierno en las Cortes comenzaba así: “Nuestro sistema institucional, ya completo…”

    Quinta.– Un señor abogado de Madrid, plantea ante el Tribunal de Orden Público el tema de la ilegalidad del Carlismo. El Tribunal niega tal ilegalidad.

    Veamos el cuadro que dan tales hechos y pinceladas.

    ¡Señor Serrano Suñer!

    Usted afirma que la redacción del Decreto de Unificación fue un error. Así será si usted lo dice. Ya que usted fue su autor. Pero la manera de llevarlo a efecto, fue peor que un error. Y de eso usted no nos habla. Fue un maquiavelismo de vía estrecha que produjo a la nación y al Movimiento un tremendo daño. Creó un instrumento de poder. Y una clase dirigente que ha ido rotando cargos y personas, y personas y cargos. Y creó para cada tema o asunto una verdad oficial, intangible, y sin ninguna flexibilidad para coincidir en cada tema y momento con la verdad real. Así construido el Movimiento, rígido, autoritario, no ha tenido nunca posibilidad de evolución y adaptación. Por eso ha perdido objetividad, reflejos, sensibilidad política y, sobre todo, ilusión. Y entonces, llega la pregunta del Diario “Pueblo”: ¿Se ha evaporado la Falange? Respuesta: No, no se ha evaporado la Falange. La verdad real, que es tabú no revelar, es muy sencilla. La Falange murió hace 30 años; la mató Serrano Suñer. Y tomó sus símbolos, sus flechas, sus camisas, sus himnos, su léxico, y hasta la figura de José Antonio, para hacer con todo ello algo cuando menos diferente de lo que yo creo que José Antonio hubiera hecho. Y digo murió, y me refiero a la Falange como bloque, como unidad coherente, porque algunos falangistas entraron a unificarse, mientras que otros se fueron a sus casas dolidos y maltrechos. Pero los primeros, dígase lo que se quiera, entraron a unificarse tan individualmente como cedistas y monárquicos. Sin unidad coherente. Y ésta fue la música de Serrano.

    ¿Y cómo sonó esta música para el Carlismo?

    Pues, también se pretendió la destrucción de su coherencia, y el aprovechamiento de sus individuos. Pero el Carlismo era mucho más fuerte, porque tenía muy vieja solera. Incluido en el Movimiento-organización, se resistió a la destrucción de su coherencia. Con lo cual el Sr. Serrano Suñer, y luego sus sucesores, emplearon todo el enorme poder del Estado para su atomización. Utilizó simultáneamente halago y persecución. Fomentó disidencias. Creó problemas dinásticos, donde ya había dejado de haberlos. ¿Cuántas veces hubimos de preguntarnos si éramos de los vencedores o de los vencidos? Nuestra coherencia fue muchas veces mermada, pero nunca destruida. Y así, el Carlismo, siempre presente y a la vez lejano, siempre impávido, aguantó, y ahora, con treinta años de meditación, más fuerte que nunca, con su idealismo, doctrina, ilusión acrecidos, se hace presente y ¡aquí está!

    En esta hora nona en que la claudicación asoma por tantos agujeros. En esta hora en que gentes varias quisieran que el mundo olvide su participación en el Alzamiento, nosotros la proclamamos. Deseamos la paz, la paz con todos, la paz de todos, y ¡la tendremos!, pero seguiremos proclamando con orgullo nuestras gestas y las de nuestros antepasados. Todos saben que los Carlistas seremos amigos leales, porque todos saben que a la hora de ser enemigos de alguien, siempre fuimos adversarios leales.

    Y éste es el cuadro.

    ¡Uno! Una Falange que fue juvenil con José Antonio, y que hace treinta años murió o pasó al estado gaseoso.

    ¡Dos! Un Movimiento que nació burocrático y poderoso. Vivió rígido y autoritario. Se estancó. Y ahora, no le vemos capaz de evolución.

    ¡Tres! Un Carlismo juvenil con Carlos V. Juvenil con Carlos VII. Juvenil con D. Jaime. Juvenil con Alfonso Carlos y Javier, el 18 de Julio. Y más juvenil que nunca ¡ahora! En 1968.

    Todo el mundo sabe que sin nosotros no hubiera habido Alzamiento Nacional ni, por tanto, Movimiento. Y todo el mundo va a saber que sin nosotros ¡ahora! el Movimiento no tiene sentido.

    ¡Sr. Movimiento! Tan cierto como que el Sol sale, que el Carlismo tiene la gente, la fuerza, la doctrina y la ilusión. ¡Sr. Movimiento! Es de aplastante lógica, que ahora desde aquí, desde el pie de Montejurra, el Carlismo diga: ¡Sres., sus manos ya no son aptas para el manejo de la rueda! ¡Háganse a un lado, que el Carlismo se cree en el deber de empuñar el timón! Porque sólo el Carlismo es capaz de llevar a España a buen puerto con NOSOTROS, VOSOTROS y ELLOS dentro.

    Pero he aquí la cuarta pincelada. Y ¡Vive Dios! que ésta sí que mira derechamente al futuro. A ese futuro al que tanto miedo tienen millones de españoles de poca fe.

    El Sr. Vicepresidente del Gobierno, en las Cortes, comenzaba un párrafo así: “Nuestro sistema institucional, ya completo…” Lo escuché atónito.

    ¿Es decir, que el Gobierno considera ya completo el sistema institucional? ¿Y es decir, que el Movimiento da por buena esa afirmación? Pues entonces, que Dios nos coja confesados. Porque ahora yo sé con total certeza, que todo lo hecho hasta ahora, se lo llevará el vendaval un día. Y comenzando ese día que todos tienen en mente.

    Porque lo que tal vez pueda decirse es, que está completa la periferia de la institucionalización. Pero el corazón, el meollo, falta. Faltan dos instituciones, dos estructuras, o como quieran llamárseles, y que por darles un nombre corto, les voy a llamar Leyes. Faltan dos Leyes superfundamentales, faltan justamente esas dos leyes, que si se promulgan con acierto, este régimen o cualquier régimen se estabiliza por siglos. Y que si no se hacen, o falta el acierto, este régimen o cualquier régimen, carecerían de futuro. Faltan esas dos Leyes, capaces de asegurar la paz, aún sin represiones. Y que por el contrario, su falta, niega la paz, aún con represión. Ésas dos estructuras o Leyes, son: ¡La Ley Sindical! Y ¡La Ley Regional!

    Y ésta va a ser la primera tarea del Carlismo en el timón.

    Y quiero puntualizar, a pesar de que no debiera de hacer falta. Esto que digo no puede ser tomado ¡ni por el forro! como intento de cambiar ninguna institución, estructura ni Ley fundamental. Por el contario ¡quede bien claro! que es reafirmar la institucionalidad dotándola de un corazón vivo, que ahora no tiene. Esto es, hacer ¡viva! una parte de la institucionalización que ahora está, si no muerta, por lo menos hibernada. Porque ¡Madre España! es Ley fundamental que tú eres una monarquía tradicional, social y representativa. ¿Y me quieres decir cómo puedes ser tradicional sin la Ley Regional? ¿Cómo puedes ser social sin una Ley Sindical como la que luego voy a decirte? ¿Cómo puedes ser representativa eludiendo dar su puesto a este pueblo aquí presente?

    Si en un próximo futuro, no se completa la institucionalización, ¿quién la habrá burlado o intentado cambiar? No nosotros, ciertamente.

    Fíjate bien ¡Madre España! que tal y conforme van las cosas, de la Ley Regional no se quiere ni oír. Y que en la Ley Sindical, es de temer que no haya acierto.

    Que ¿por qué lo temo? Se acepta la pregunta, y respondo.

    El Movimiento tuvo por años, en paz, la Universidad en su mano. Tenía el S.E.U y el S.E.U. se murió. ¿Y quién pretende recoger su herencia? Mira la Universidad de Madrid, y contéstame.

    El Movimiento tiene en su mano todos los otros sindicatos.

    Están necesitados, casi desde su nacimiento, de una profunda evolución, ya que ni ahora ni nunca han sentido en sus entrañas la bendición y la vida de un calor popular masivo. Queda muy poco tiempo para una acertada solución. ¿Y quién tratará de recoger su herencia? Ya lo sabes ¿verdad? Sí, yo también. Los mismos que pretenden la herencia del S.E.U.

    ¿Que por qué es así la cosa? Pues escucha:

    La actual organización sindical está construida sobre la idea de José Antonio de hacer innecesaria la lucha de clases. Él concibió un Sindicato único, reunión de masa empresarial y masa laboral. Pero él no estaba físicamente presente en su construcción. Y los que la hicieron consiguieron suprimir la lucha de clases en la cabecera de la organización. Pero no vieron ni ven, o no pudieron ni pueden suprimirla a nivel de empresa, dentro de cada empresa, en la base. Esto es un hecho que no vale ignorar. Y por eso la masa laboral exige, un poco confusamente ahora, pero luego lo hará muy explícitamente, una de dos cosas:

    O que se le deje defenderse en esa lucha de clases existente dentro de cada empresa, es decir, sindicatos laborales, o que se haga efectivamente innecesaria tal lucha también en la base, a nivel de empresa, es decir, el desarrollo íntegro de la idea primitiva de la organización sindical. Pero para esto último es condición, sine qua non, lo que el Movimiento en 30 años no ha tenido el acierto de hacer. Algo de lo que hay hambre. Algo que ahora es más difícil, con tantas grandes empresas en manos de extranjeros. Y es la previa y nueva definición. Una definición mucho más concreta y elaborada que la del XI de los principios del Movimiento Nacional, o la declaración VIII del Fuero del Trabajo. Una definición integral y muy circunstanciada. Supuesta todavía posible, una tal definición llevada hasta el último rincón de la legislación. ¡Venga entonces la Ley Sindical, y venga la paz por esa esquina! Esto es lo que no ha hecho el Movimiento. Esto es lo que yo creo que hubiera hecho José Antonio. Y esto es lo que el Carlismo hará. En una palabra, eso que llaman justicia social que casi todo el mundo nombra, a gritos, y que casi nadie entiende, y que no es otra cosa que ¡reparto equitativo de riqueza! ¡Reparto equitativo de la cultura! ¡Reparto equitativo del poder socio-económico! ¡Reparto equitativo del poder político!

    Y con la Ley sindical así concebida, y con la Ley Regional ¡dramáticamente necesaria!, con estas dos leyes o estructuras ¡pilares de la Paz! ¿Estará o no estará la institucionalización completa? ¿Es, o no es necesario, que el Carlismo empuñe el timón?

    Y ahora ¡Madre España! yo te pregunto: ¿Cómo nos ves? ¿Nos ves fuertes? ¿Nos ves capaces? ¿Nos ves juveniles? ¡Pues díselo a todos tus hijos! Diles que somos tu gran reserva. Que somos la autenticidad de tu pueblo, como en 1833, como en 1873, como en 1936. Diles que somos tu corazón popular, con muy pocos aristócratas, con menos aún millonarios, con una corte campera, y no palaciega, y con muchísimo pueblo, pobre, sano, idealista y juvenil. Pueblo que echará mano de todas las capacidades, estén donde estén, para hacer todas esas cosas. ¿Puede creer el Sr. Abogado de Madrid que este pueblo puede ser nunca ilegal? Y me despido de ti, adiós ¡Madre España!, contigo como siempre.
    Kontrapoder y Pious dieron el Víctor.

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    Re: Textos de discursos en Montejurra

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Corrección de una errata en el discurso de Auxilio Goñi.

    Donde dice:

    […] Algo que ahora es más difícil, con tantas grandes empresas en manos de extranjeros. Y es la previa y nueva definición. Una definición mucho más […]
    Debe decir:

    […] Algo que ahora es más difícil, con tantas grandes empresas en manos de extranjeros. Y es la previa y nueva definición de empresa. Una definición mucho más […]

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