Re: Abolir la prostitución
Dejarse de filosofías y elucubraciones morales, que aquí solo se trata del odio y envidia de feminazis contra los que ellas llaman "puteros", esos varones heterosexuales que, a cualquier edad, se lo pasan pipa con innumerables jovencitas durante años y años, mientras ellas por motivos de edad y de estética no pueden comerse un rosco.
Las prostitutas reales les importan un pimiento. Prostitutas que, por cierto, una buena parte gana en un día más que su cliente en un mes… Y a las que sus “redentoras” va a condenar a trabajar de chachas, fregando escaleras y váteres por 600 euros al mes, o a cambiar de país.
La finalidad es criminalizar, multar y encarcelar "puteros". No darle más vueltas.
Re: Abolir la prostitución
Y también muchas prostitutas son esclavas o poco menos de proxenetas, a los que tienen que entregar buena parte de sus ingresos. No todas ganan tanto, hay de todo. Muchas sí son objeto de explotación, y en todo caso, viven de pecar y hacer pecar a otros contra el sexto mandamiento. Y en muchísimos casos, obligadas o por propia voluntad abortan. Cierto es que es excesivo encarcelar a los clientes de los prostíbulos, y por supuesto que son objeto del odio de las feminazis, pero esos hombres tampoco tienen muchos miramientos con las prostitutas y las tratan eso mismo, como putas, como un objeto de usar y tirar con el que pasar el rato.
Concluyo citando los conocidos versos de Sor Juana Inés de la Cruz:
¿Y quién es más de culpar
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
Re: Abolir la prostitución
Bueno, el tema de los proxenetas, aquellos que obligan a ejercer la prostitución, lleva sufiecientemente penalizado ya bastantes años; si hay un incremento del mismo, que se aplique el actual código penal o que se destine más dinero y medios a la policía. Para eso no hace falta ilegalizar ni prohibir nada.
En segundo lugar, si las maltratan o sufren, muy sencillo, que abandonen el oficio o que avisen a la policía. Oficiamente, todas son libres para no ejercer su profesión.
Pero querer acabar con ella, alegando que hay maltratos es como querer acabar con los coches porque hay accidentes de tráfico, o con el fútbol porque hay lesiones, etc, y para ello abusar de noticias, en primera página y a diario, de accidentes de coches y atropellos y tachando a los conductores de "asesinos de peatones".
Y en eso consiste esta disparatada criminilización, fomentada por las feminazis de partidos, a base de campañas obsesivas de chiringuitos y medios cómplices, marcando el lado siniestro y violento de cuatro casos, pero ignorando los millones de casos en que no pasa absolutamente nada, fomentada desde un prejuicio ideológico: que no puede haber cuerpos de mujeres al servicio de hombres. Y punto.
Es, cómo no, otra vuelta de tuerca contra el varón heterosexual, continuación de las leyes de violencia de género, de la discrimnación por cuotas, de la publicidad machista, del sí es sí, de la "homofobia", y de las que vendrán marcadas por la agenda. prohibir, prohibir y prohibir. Estamos en manos de psicópatas en el poder, de "aguafiestas iluminados" que prohiben lo que no les gusta o no encaja en sus prejuicios. Empezaron por la publicidad del alcohol ya en los 80, les siguó la del el tabaco en los 90, luego la publicidad machista, el juego,... y el que no comulgue con ellos ya lo sabe: machista, contaminador, racista, xenófobo, antisemita, fumador, homófobo, conspiracionista, putero, violador...
Por eso decía antes que es una agresión legal en toda su extensión, y que no vale dar razones ¡y no digamos ya disculpatorias! (salvo para crear el artículo periodístico del día) a los que viven de imponer su ideología por las buenas o por las malas.