opinión
sábado, 03 de marzo de 2007
AGUSTÍN VICENTE SUÁREZ ALONSO
Nuestros amigos portugueses desearían que siguiéramos recibiendo fondos europeos». Llevo varias semanas pendiente de Portugal, viajando por Tras Os Montes y paseando por Bragança. Viendo puestas de sol desde su fortaleza, desde su Domus Municipalis, admirando cómo ha crecido, cómo se ha desarrollado la ciudad.
Qué modo tan magnífico de imaginar y trasladar del papel a la calle, a la vida del ciudadano, lo que es «desarrollo sostenible», palabro éste que no se entiende del todo sin ver cómo está nuestro Portugal hermano y recordar cómo estaba hace escasos años.
Y así Bragança o Bregancia como se dice en mirandés, variante del leonés y lengua oficial en Portugal, se encarama al siglo XXI pasando de estar en la cola en todos los apartados imaginables, a ser reconocida como la cuarta ciudad de Portugal en calidad de vida.
Nuestros amigos portugueses saben de nosotros y de lo que pasa al otro lado de la frontera. Saben que al ser declarados región rica por el efecto estadístico de la Junta, las provincias limítrofes con ellos, Zamora y Salamanca, que junto con León conforman el Viejo Reino, perderemos capacidad de convergencia. Ellos desearían que por la vía Nuts 2, por Interreg III o por la creación de una subregión transfronteriza, siguiéramos recibiendo fondos europeos.
Como muestra bien vale el siguiente botón.
Las cámaras municipales de Braganza, Vinhais, Miranda do Douro, Mogadouro y Vimioso presentaron a la Unión Europea, junto con la Diputación de Zamora, un proyecto de accesibilidad territorial para la mejora de carreteras fronterizas, pretendiendo contar con fondos europeos procedentes de los remanentes del programa Interreg III.
Pero mientras que estos municipios portugueses podrán contar con dinero de la UE para mejorar sus vías hasta el límite fronterizo, los nueve de Zamora se quedarán sin arreglo o deberán financiarse con fondos de la Diputación, ya que han quedado excluidos. Esto es lo que da de sí el ser sólo ricos a efectos estadísticos.
Lo que determina aún más cómo están las cosas es que la resolución del subcomité que decide la distribución y del que forman parte los gobiernos español y portugués, fue adoptada el pasado 22 de mayo y la Diputación de Zamora se enteró al ser informada por la Administración lusa, menos pesada y más eficaz, auténtica locomotora en estos proyectos conjuntos.
Portugal necesita buenas comunicaciones con León y no sólo por razones históricas, sino de eficacia de una economía cada vez más común e interrelacionada. Los puertos atlánticos del norte de Portugal necesitan una buena comunicación terrestre con los puertos cantábricos de España, preferentemente Gijón y también Santander.
Sería fuente de oportunidades para nosotros como puerto seco y logística en la distribución. Por ello es primordial que nuestras instituciones y representantes se tomen en serio la necesidad de una buena red viaria que una León, Sanabria y Portugal.
Quizás por razones medioambientales, el mejor lugar de paso sea Rionor o Rihonor, como también se conoce. Hermoso pueblo de frontera, mitad español y mitad portugués. Rionor fue una «isla» dependiente del obispado de Astorga y fue leonés hasta que, a mediados del siglo XIX, por unas deudas que no pudieron afrontar, a los lugareños les cambiaron su modo de ser y hoy se llama Rihonor de Castilla. Aún así y por esas cosas de la casualidad, sus fiestas coinciden con las de León. El 23 de junio.
Por Rionor aconseja Saramago comenzar a conocer Portugal y bien merece la visita. Charlar con Milín, como él quiere que le llamen, o con Antonio Prieto, alcalde portugués de la freguesía de Rionor, le da a uno un repaso de sensatez y sencillez, que tanto se echa de menos en otras instancias.
Seguir hasta Bragança permite pasar por el aeropuerto. Poco más de 20.000 habitantes y con aeropuerto. Aquí todavía hay que estar todas las semanas haciéndole la cuenta a la Junta que el aeropuerto de León es necesario y que sólo el de Valladolid, como de vez en cuando se nos dice, no es suficiente.
Bragança, hermosa, que poco a poco aparece entre campos de olivos, con su fortaleza al fondo. A partir del Programa Polis, recuperó zonas urbanas degradadas, incluido el río Fervença, creando un «corredor verde» y puso en valor su historia y patrimonio.
La Universidad remarca ese aire juvenil en que casi el 40 % de la población es menor de 26 años.
En la parte nueva, un hospital. Villablino sigue esperando. Avenidas anchas y fáciles de circular, casas «humanas» y no grandes bloques impersonales, convencen al viajero de que es un buen sitio para vivir. Estupendo Auditorio, en breve Museo de Ciencias y, desde el otro día, sede del Museo Ibérico de la Máscara y el Traje y muchas cosas más que ustedes no deberían perderse.
Agustín Vicente Suárez Alonso, médico y presidente de ProMonumenta
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