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Tema: Cuenca

  1. #1
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    Cuenca

    BREVES APUNTES HISTÓRICOS COMO APROXIMACIÓN AL ORIGEN DE NUESTRAS POBLACIONES.


    No es mi intención llevar a cabo aquí un desarrollo del proceso histórico del pasado de la Tierra de Cuenca, simplemente, pretendo esbozar algunos detalles interesantes de la Edad Media.


    Por un lado, de la Alta, momento en el que, las circunstancias obligadas como consecuencia de los numerosos enfrentamientos cristiano-musulmanes de la Península, determinarían el origen de muchos de nuestros municipios, cuyos topónimos en gran parte así lo definen.


    Y por otro, de la Baja Edad Media, con la consolidación de Señoríos, Marquesados, Prioratos y Realengos nacidos al amparo de repoblaciones y concesiones de poder y privilegios.


    En principio, durante los siglos IX y X, las tierras castellanas de Guadalajara y Cuenca, en el largo es- pacio de tiempo que estuvieron bajo el dominio musulmán, tendrían una consideración eminentemente militar.


    La ordenación territorial de Al-Ándalus y su división administrativa en Marcas, luego Coras (Koras) –tal cual la Kora de Santaver o Santaberiya- y Almenías –como entidades más pequeñas-, provocó pocos núcleos im- portantes, salvo Santaver, Uclés, Huete, Alcalá y Huélamo.


    La conquista de Toledo por Alfonso VI dividió la zona conquense en dos importantes áreas de dominio.


    El cristiano con toda la zona próxima a Guadalajara y Toledo, pueblos en gran parte de raíz musulmana que adquirieron el rango de dependencia señorial y la zona de influencia musulmana próxima la reino de Valencia, donde estaría toda la Mancha, las Tierras de Huete y las de Alarcón, condicionando de esa manera su evolución demográfica.
    Sin embargo, va a ser el siglo XII, con la llegada al trono de Alfonso VIII, rey castellano que decidirá, en alianza con el rey Lobo de Murcia, reconquistar toda la zona al sur del Tajo, repoblando en gran parte casi todos los territorios de la Meseta castellana. Este sistema de avance y retroceso entre musulmanes y cristia- nos, obliga a fortificar gran parte de los territorios, creando un sistema poblacional diferente hasta el momento.


    Ahí el resurgir de Alarcón, Uclés, Cañete, Moya y Tierra de Huete como importantes núcleos fortificados. Sin embargo, durante este periodo aparece un hecho trascendental para el germen de nuestras entidades municipales.


    Las Ordenes Militares que, acompañaban a las huestes del propio rey castellano y que, crearán unos núcleos económicos de alta importancia para el desarrollo histórico y poblacional de nuestra provincia, van teniendo cada vez mayor importancia en el desarrollo administrativo y fundacional de estos lugares. La orden de Calatrava, nacida en 1164, la de Santiago, en el 1170 y la de Alcántara en el 1177.


    El peligro almohade hace que Alfonso VIII afronte con fuerza desmesurada la conquista definitiva de estos territorios fronterizos, tomando Cuenca en 1177 y Alarcón en 1180.


    Sin embargo, unos años antes, conquistada también esta Tierra por Alfonso VIII, provoca el que las órdenes mendicantes y monacales, como es el Císter, lleguen hasta las Tierras de Huete, repoblando algunos lugares de su zona. Aquí están los núcleos que más tarde formarán parte de las Tierras del Infantado. Luego, Alfonso VIII en el 1170 repuebla toda esta zona. En el año 1176 se había conseguido dominar la comarca de Uclés y repoblada la misma.


    Unos años después, reconquistada la zona cercana al Bajo Aragón y Requena, se amplían demográ- ficamente casi todos los puntos fortificados de esta comarca y aparecen nuevas aldeas.


    Así, Tragacete, Huélamo, Cañete y Moya, se repueblan, al igual que otras muchas aldeas que surgirán por entonces con gentes llegadas de la cuenca del Duero y de Toledo.


    La Orden de Santiago se expansiona, dominando prácticamente todo el espacio manchego conquense con cabecera en Uclés, mientras que la de Calatrava ocupa la zona del río Zorita y luego se expande hacia Ciudad Real.


    A partir del segundo tercio del siglo XIII, la expansión repobladora se estanca. El siglo XIV viene mar- cado por epidemias, cambios metereológicos y malas cosechas, arruinándose muchas localidades que acaban de nacer.


    Estas circunstancias, unidas a la sucesión de crisis internas y la extensión de la peste, determinarán un retroceso de las tierras cultivadas, una despoblación del campo y un empobrecimiento ge- neral, que se acusará a lo largos de toda la etapa posterior.


    Los siglos XV y XVI, final del periodo bajomedieval e inicio de la Edad Moderna, provocan un cambio importante en el proceso administrativo de nuestra Tierra de Cuenca.


    Los asentamientos definitivos por el proceso final de reconquista musulmana y la fijación de los límites del territorio, ayudan a confeccionar un nuevo mapa de localidades, dependientes e independientes, mientras los procesos señoriales, Cartas Pueblas y alfoces del Común, van estructurando un nuevo cambio administrativo y jurisdiccional.
    De esta forma, aparecen Villarejos, Villar o Villares, en gran parte dependientes de otros núcleos de poder y nacidos al amparo de antiguos núcleos de población.


    A las Villas,nacidas en tiempos de enfrentamientos altomedievales aparecerán ahora otras villas, adquiridas por acuerdos y pagos a la corona, en esas concesiones reales con libertad de jurisdicción y privilegios; Lugares o topónimos de dependencia Episcopal –las llamadas Tierras de la Obispalía- y algunos otros, por poder y explotación diezmal; aparecen también tierras de Señoríos, Mayorazgos y Marquesados, gracias a donaciones reales dadas a miembros de la nobleza, configurándose de esta manera, una mapa provincial diverso y heterogéneo que ha provocado el devenir de comarcas diferentes en monumentalidad, estructura agraria, tradiciones y procesos de desarrollo.


    COMÚN DE LA TIERRA DE CUENCA: Arcas, Arcos de la Sierra, Arguisuelas, Talaya, Bascuñana, Bue- nache, Campillos, Iniesta, Jábaga, Arcas, Yémeda, la Cierva, Enguídanos, Fresnedas, Fuentes, Ribatajadilla, El Pozuelo, Palomera, Chumillas, Yémeda, Valeria, todas las actuales pedanías de Cuenca, Torrecilla, Valde- tórtola, Villarejo del Espartal, La Peraleja, Albendea, la Frontera, y alguna más.


    Luego se organizará la llamada TIERRA DE INIESTA, desgajando algunos lugares de este Común.


    COMÚN DE LA VILLA DE HUETE: Barajas, Carrascosa, Castejón, Huelves, Leganiel, Palomares, Vi- llalbas, comarca del Río Mayor, Santaver, Saceda, entre otros.


    COMÚN DE LA VILLA DE ALARCÓN-LUEGO SEÑORÍO: Alarcón, Barchín, Belmonte, Valverde, Valera, La Jara, Zafra, Buenache, Casasimarro, Solera, Villarejo de Periesteban, el Picazo, Cañabate, la Atalaya, Po- zoseco, Hontanaya, Gabaldón y algunos otros más pequeños de la zona. Cuando fueron del Marquesado de Villena, también San Clemente, el Provencio, Sisante, y muchos otros lugares de aquella comarca se le incorporan.


    OBISPADO DE CUENCA: Tierras de la Obispalía (Huerta, El Seco, Poveda y Sobrehuerta), Pareja, Chillarón, Monteagudo de las Salinas, Paracuellos de la Vega.


    CONDADO DE PRIEGO: Priego, Cañaveras, Alcantud y algunas aldeas.


    TIERRAS DEL INFANTADO: San Pedro de Palmiches, Valdeolivas, Alconchel, Escamilla y otros lugares
    de Guadalajara.


    ORDEN DE SANTIAGO: Acebrón, Almendros, Rozalén, Saelices, Torrubia, Tribaldos, Uclés, Santa María, Belmontejo, Horcajo, Huélamo, Monreal del Llano, Mota del Cuervo, Pozorrubio, Santa Cruz de la Zarza, Tarancón, Villaescusa de Haro y las Tierras de Haro, Villamayor de Santiago, Los Hinojosos, Fuente de Pedro Naharro, Talayuelas y otras aldeas.


    MARQUESADO DE MOYA:; Alcalá de la Vega, Algarra, Aliaguilla, Boniches, Campillos, Salinas, Carbo- neras, Cardenete, Huerta del Marquesado, La Laguna del Marquesado, Los Huertos, Landete, Moya, Narboneta, Mira, Salvacañete, San Martín, Santa Cruz de Moya, Santo Domingo, Villaconejos de Trabaque, Villar del Humo, Zafrilla, Garaballa, Graja, Henarejos, Pajarón, El Cubillo, Fuentelespino de Moya, y otras aldeas pequeñas.


    http://www.miguelromerosaiz.com/html...osDeCuenca.pdf
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  2. #2
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    Re: Cuenca

    Diócesis de Cuenca
    Diœcesis Conchensis


    Erigida como diócesis 1183


    Ciudad Cuenca


    País España


    Catedral Santa María y San Julián


    Diócesis sufragánea de Archidiócesis de Toledo


    Sitio web Obispado de Cuenca


    Jerarquía Apostólica


    Obispo José María Yanguas Sanz


    Jurisdicción
    Provincia (provincia eclesiástica)


    Región C. A. Castilla-La Mancha


    La Diócesis de Cuenca es una diócesis católica situada en España y tiene su sede en la Catedral de Santa María y San Julián de la ciudad de Cuenca.


    Historia
    Fue fundada por bula de Lucio III el 5 de julio de 1183, seis años después de que Alfonso VIII de Castilla reconquistase a los musulmanes la ciudad de Cuenca, sobre el territorio que correspondía a tres diócesis visigodas anteriores: Segóbriga, Valeria y Ercávica.[1][2] En la década de 1220 el metropolitano Rodrigo Jiménez de Rada intentó dividir la diócesis en sus dos originales, pero la oposición del obispo García condujo a un pleito entre ambos, que el obispo de Burgos Mauricio resolvió a favor del conquense.[3]


    La construcción de la catedral se inició 1196 en estilo gótico, en el solar de la mezquita. Las obras se terminaron en 1257.


    Durante el medievo la elección del obispo era competencia del capítulo de la Catedral pero con constantes intromisiones del Arzobispo de Toledo (sobre todo en los cien primeros años de existencia de la diócesis) o del rey de Castilla. La única elección capitular tuvo lugar efectivamente en la segunda mitad del siglo XIII.


    Durante el medioevo era una muy importante diócesis, rica con gran extensión de territorio y con gran actividad, como lo demuestra que se celebraron 19 sínodos diocesanos entre 1364 y 1493.


    En 1745 se fundó el seminario diocesano, dedicado al obispo San Julián.


    En 1902 se reconstruyó la fachada de la catedral, que se había derrumbado.


    El 7 agosto de 1936 el obispo Cruz Laplana y Laguna fue asesinado durante la guerra civil española. El 28 de octubre de 2007 fue beatificado.


    El 2 de noviembre de 1949 cede una parte de su territorio a favor de la diócesis de Albacete.

    Diócesis de Cuenca - Wikipedia, la enciclopedia libre
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    Antonio Aparisi

  3. #3
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    Re: Cuenca

    Los señoríos jurisdiccionales de los obispos de Cuenca


    Al igual que sucedió en otras diócesis, gracias a las donaciones regias del proceso de dotación inicial, durante el reinado de Alfonso VIII, los obispos de Cuenca pronto se convirtieron en dueños y señores de varios señoríos claramente jurisdiccionales en los que tenían potestad para ejercer la justicia, y cuyos habitantes pasaron a ser vasallos episcopales obligados a pagar anualmente determinadas tributos a su señor.


    Pero si bien los obispos de Cuenca eran los que en última instancia ostentaban la titularidad de estos señoríos, también es cierto que el cabildo catedralicio ejercía sobre ellos un cierto grado de potestad junto con el obispo pues, como ahora se dirá, el rey hizo estas donaciones al obispo e Iglesia conquense.


    Veamos a continuación cómo tuvo lugar La formación inicial de estos dominios señoriales.


    La primera donación regia, con la que además se inició el proceso de dotación de la nueva diócesis, tuvo lugar el 24 de febrero de 1182, y a través de ella Alfonso VIII donó al electo don Juan Yáñez y al futuro cabildo de canónigos los castillos de Peñas Alcatenas y Piedras Luches (Peralveche>, situados en el extremo norte de la diócesis, junto al Tajo, con todas sus tierras y aldeas próximas para repoblar 36
    rios los obispos de Cuenca tendrían derecho a ejercer en adelante un señorío territorial y también jurisdiccional, pues en el documento se indica que, con excepción del rey, nadie sino el obispo poseerá potestad alguna sobre esta donación: «ut nullus de cetero rex, nec dominus terre, nec merinus, nec aliquis alius homo habeat potestatem in ipsis».


    Al año siguiente tendrán lugar otras dos importantes donaciones. La primera de ellas el 14 de noviembre de 1183, a través de la cual Alfonso VIII donó a don Juan Yáñez y a la
    Iglesia de Cuenca la aldea de Huerta con todos sus términos, para él y todos sus sucesores.


    La siguiente tuvo lugar el 24 de diciembre, y en esta ocasión Alfonso VIII donó a don Juan y a su Iglesia la aldea de Abia, situada muy cerca de la anterior, con todos sus términos.


    Otra donación de señorío es la que nos encontramos el 12 de abril de 1187, y mediante ella Alfonso VIII entregó a la Iglesia de Cuenca y al obispo don Juan y sus susesores los castillos de Monteagudo, con sus salinas y términos, y Paracuellos, con el portazgo sobre todos los ganados que pasasen por el. castillo y sus términos.


    La donación se hace sin duda pensando en su
    inmediata repoblación.


    El siguiente testimonio documental importante es ya algo
    posterior a los anteriores, pues data de 1198, y a través de él sabemos que entre esta fecha y la de 1.a última donación antes mencionada la Iglesia de Cuenca había adquirido nuevos señoríos.


    De este modo, el 11 de abril de dicho año 1198 Alfonso VIII confirmaría a la Iglesia de Cuenca y a su obispo San Julián la posesión de Pareja con sus aldeas (Parejuela, Chillarón, Halit, Trasfontanella y Tabradiella), así como la de Huerta, Abia,
    Monteagudo, Paracuellos y las heredades de Castillejo y Peantes.


    En 1198, por tanto, los obispos de Cuenca ya poseían un
    nuevo dominio, el de Pareja, que con el ziempo se convertiría en el señorío episcopalmás importante de la diócesis.


    De este modo se cerraba la formación inicial de los dominios señoriales de la Iglesia conquense.
    Pero todas estas donaciones regias rioobedecían simplemente a un deseo del monarca de dotar a la nueva Iglesia, sino que con ello Alfonso VIII también buscaba obtener de esta última una fuerte colaboración para una tarea de importancia capital en la política regia: la repoblación de las tierras recién conquistadas.


    Geográficamente se distinguen varias zonas dentro de la diócesis en las que se pondría un especial cuidado para su repoblación por parte del obispo y cabildo catedralicio.


    Como zona más importante habría que destacar la margen izquierda del Tajo en el extremo noroccidental de la diócesis, teniendo como centros repobladores a Pareja y a los castillos de Peñas Alcatenas y Peralveche.


    La repoblación sería alentada por el monarca, y también a instancias de este último el concejo conquense colaboraría en la repoblación de esta zona. Así, si en 1198 obispo y cabildo habían iniciado la repoblación de Pareja, Chillarón y otras aldeas de la zona, desde ocho años antes el concejo de Cuenca se venía ocupando de las aldeas próximas de Mantiel, Cereceda, La Puerta, Viana, Solanilla, Peralveche, Arbeteta, Palomarejos y Huerta Vellida, que le habían sido donadas por Alfonso VIII para su repoblación el 17 de enero de 1í9041. De este modo quedaba constituido uno de los principales núcleos repobladores de la diócesis.


    En segundo lugar destaca por su importancia estratégica la repoblación de la zona meridional, en la que estarían como centros motores de toda la actividad repobladora los castillos del señorío episcopal de Paracuellos y Monteagudo.


    En esta zona también hubo cierta presencia repobladora del concejo conquense, dado que el 5 de septiembre de 1225 Fernando III confirmaría un deslinde de términos que se había hecho entre los pertenecientes al concejo de Cuenca, por un lado, y los pertenecientes a 42
    Monteagudo y Paracuellos, señoríos de la Iglesia, por otro.


    Ya en último término tendríamos un centro repoblador de
    menor relieve que giraría en torno a las aldeas episcopales de
    Huerta y Abia.


    Ante todo debe destacarse que desde un punto de vista
    jurídico es en torno a estos centros de repoblación donde los obispos consiguieron formar sus señoríos jurisdiccionales más importantes.


    Así, el rey, tratando de animar por todos los medios al obispo y su cabildo para que se integren en la actividad repobladora, les concedió los derechos más amplios en aquellos
    puntos cuya repoblación le interesaba desarrollar.


    Pero a pesar de todos estos esfuerzos la empresa repobladora no se vio coronada por un éxito pleno. Así, en 1257 aún continuaba la labor repobladora, pues dicho año el obispo don Mateo otorgaba una
    carta puebla a los nuevos pobladores del lugar de Vallermoso, mientras que tan sólo cinco años más tarde, en 1262, el obispo Pedro Lorenzo se quejaba de la tendencia a la despoblación en la diócesis de Cuenca en favor de las tierras que acababan de ser
    incorporadas en la región andaluza


    De todos estos señoríos episcopales, los castillos de Peñas Alcatenas y Peralveche a lo largo del siglo XIII irían cayendo en franco declive al perder la funcionalidad militar con que fueron creados.


    De este modo se explica el hecho de que el 1 de febrero de 1305 el obispo don Pascual junto con el cabildo catedralicio conquense realizasen un trueque con la infanta doña
    Blanca, hija del rey de Portugal, a través del cual ésta recibió del obispo y cabildo el castillo de las Peñas de Viana (Peñas Alcatenas) que les había donado Alfonso VIII, haciendo entrega a cambio de la aldea de Gascoñuela, cerca de Alcocer, en la cual el cabildo veía una mayor fuente de provecho.


    El resto de los señoríos se mantendrían a lo largo de toda la Edad Media e incluso Antiguo Régimen, debiendo ser destacada la importancia prioritaria que pronto adquirió el señorío de Pareja.


    También debe hacerse una referencia a otros dos señoríos episcopales que aparecen documentados como tales desde fines del XV, las pequeñas aldeas de Poveda y Vindel, sobre cuya formación no se ha conservado ningún dato.


    Aunque parece probable que fuesen adquiridas a través de alguna donación regia durante el proceso inicial de dotación, resulta i.mposible confirmar esta
    hipótesis ante la falta de información documental.


    Tal como se acaba de señalar, Pareja pronto se convirtió en el más importante de los señoríos episcopales de ladiócesis.En la villa los obispos tenían un palacio con una capilla donde se celebraban algunos oficios litúrgicos. Una clara muestra de esta importancia adquirida por Pareja lo constituye el hecho de que algunos sínodos diocesanos se celebraron en este lugar: así los
    de 1364 y 1413, en la parroquia de Santa María; el de 1409 en la capilla del palacio episcopal; y el de 1484, también celebrado en Pareja.


    Por otra parte, en la vecina aldea de Casasana los obispos de Cuenca tenían un castillo al menos a fines de la Edad Medía.


    Esta temprana predilección episcopal hacia Pareja motivaría, entre otras cosas, queel 7 dc octubre de 1255 Alfonso X, sin duda a instancias del obispo conquense, concediese a la villa la celebración de una feria anual durante los 15 días anteriores a la fiesta de la Cincuesma.


    A dicha feria podrían acudir para comprar y vender cuantos compradores de Castilla u otros reinos quisieran, tanto cristianos como musulmanes o judíos.


    En su señorío de Pareja, así corno en el resto de los señoríos episcopales de la diócesis, los obispos de Cuenca, como señores, cobraban de sus vasallos toda una serie de derechos feudales que se venían a unir a las rentas de la mesa episcopal, y además intervenían junto con el cabildo catedralicio en el nombramiento de los oficiales concejiles y del alcaide de la fortaleza.


    Sobre los derechos que cobraba el obispo nos han llegado algunos testimonios.


    Así, el 11 de julio de 1281 el obispo don Gonzalo realizaría un acuerdo con sus vasallos de Paracuellos a través del cual éstos habrían de pagarle cada año, por el pecho de San Miguel, el horno, la dehesa de conejos y por el molino del obispo en la hoz de Huércemes, 210 mrs. de la moneda blanca «que fagen quinge dineros blancos el maravedi», más quince pares de conejos con sus pieles. Esta cantidad a pagar sería fija, independientemente de que aumentase o disminuyese la población del lugar, y se entregaría anualmente en Cuenca al obispo o a su mayordomo.


    Además se establece que los ballesteros que moren en el lugar y maten venado estén exentos de pagar el pecho de San Miguel, mientras que los nuevos pobladores que acudan al lugar tampoco habrían de pagarlo durante los tres primeros años.


    Por último se determina que el obispo mantendrá sus derechos de yantar, pedido y fonsadera


    Sin duda todo ello constituía una notable fuente de ingresos
    para el mantenimiento de la institución episcopal, aunque de mucho menor relieve que la obtenida por otras vías, debiendo llamarse también la atención sobre las facilidades iniciales concedidas a los nuevos pobladores que acudiesen al lugar, poniéndose así de manifiesto el interés de los obispos por fomentar la repoblación de sus señoríos. En algunos de ellos, además, los prelados retenían ciertos derechos especiales frente al concejo del lugar.


    Así sucedía por ejemplo en Pareja, donde el obispo de Cuenca tenía vedada para la pesca una parte del río.


    Aunque son de época mucho posterior, también resultan ilustrativos ciertos datos que sobre estas contribuciones señoriales nos ofrece el llamado Libro del Becerro de la Dignidad episcopal.


    Así, sabemos que en 1573 los concejos de Monteagudo y Paracuellos entregaban cada uno anualmente al obispo, para Pascua de Resurrección, 400 huevos, 4 ó 6 cabritos, dos carneros y dos cántaros de miel.


    Esta potestad señorial en ocasicnes dio lugar a serios conflictos entre el obispo y sus vasallos, que consideraban injustos los abusos y nuevas imposiciones a que a veces se les sometía.


    El primer conflicto serio de que tenemos noticia se produjo en el siglo XIV, durante el pontificado del obispo don García II, y la gravedad alcanzada por el asunto, dado que el obispo al parecer había ejecutado a bastantes de sus vasallos de Pareja y Casasana, hizo incluso necesaria la mediación pontificia.




    En la centuria siguiente, aunque sin revestir tanta gravedad, los conflictos serán constantes en todos los señoríos fundamentalmente a partir del pontificado de Fray Lope de Barrientos, llegando hasta principios del siglo XVI, y estuvieron motivados por toda una serie de nuevos tributos que se impusieron a los vasallos: imposiciones de paja, leña, pan, peones, carros y bestias, posada al séquito del obispo, velas de las fortalezas, entre otras cosas.


    Sobre todos estos conflictos, en los que fue necesaria la mediación regia, se hablará por extenso en la segunda parte de esta obra, cuando se analicen las relaciones de poder mantenidas entre los obispos y los vasallos de sus señoríos.


    Por último, respecto al número de vecinos que habitaban
    estos señoríos episcopales, carecemos de datos concretos para la Edad Media, pero sí que sabemos en cambio, gracias a una investigación mandada realizar con carácter general por Felipe II en todos los señoríos episcopales de Castilla, cuál era el número de vecinos en los señoríos conquenses hacia mediados del siglo XVI: Pareja y su Tierra, 534 vecinos; Monteagudo y Paracuellos, 172; Huerta y Abia, 119; Vindel, 62; Poveda, 5352•


    http://eprints.ucm.es/2445/1/AH0032301.pdf
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    Antonio Aparisi

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    Re: Cuenca

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    La Infanta Doña Blanca, hija del Rey de Portugal y señora de las Huelgas de Burgas,-da al Obispo de Cuenca y á su cabildo el lugar de Gascoñuela, cerca de Alcocer, en cambio del castillo de las Peñas de Viana, que les habia concedido el Rey D. Alonso.
    . ?"J f?;„ Sepan quanlos esta carta vieren como A. deC. 130S, . , , , . ... „. , . febrero 1. J° in'anle dona Blanca, fija del muy noble don Alfonso rey de Portugal, é del Algarbe, é señora de las huelgas de Burgos, dó é otorgo á vos el muy honrado don Pasqual por la gracia de Dios obispo de Cuenca, é á vos deán é cabildo desa misma eglesia para vos é pora ves tros succesores pora siempre jamas por juro de heredat Gascoñuela cerca de Alcozer con entradas, é con salidas, con términos, é fronteras con vasallos, poblados é por poblar, con aguas, con rios, con prados, é pastos, é montes, é defessas, é con todos los otros derechos é pertenencias, lodo complidamente segund gelo yo lo compré de Juan Martínez, repostero que fue del rey don Sancho, que Dios perdone, á qui lo el rey hobo dado por su carta pora vender é empeñar. Et este logar sobredicho segund dicho es, vos do yo la dicha infante segund gelo yo habia por cambio del castillo de las peñas de Viana que solien decir antiguamente Alcalatcnas, que me otorgastes por cambio de la dicha Gascoñuela porque hobiese yo el dicho castillo de las peñas de Viana, sin vos, é sin demanda de la eglesia de Cuenca libre é quito por juro de heredat, con entradas, é con salidas, é cou collazos, poblados, é por poblar, é con montes, ó defessas, é rios é fuentes, é pastos, é con
    todas sus pertenencias, segund á que vos lo hobo dado el rey don Alfonso que prisó Cuenca, deque me vos distes el privilegio de la donación que ese mismo rey don Alfonso vos obo dado en esta razón. Et otrosi con la libertad que vos habedes de facer traher sal, en qualro acémilas, sin albalá, é sin tributo, para ayuda de la guarda del dicho castillo: et de hoy dia en adelante que esta carta es fecha me parto, é me quito yo la dicha infante por mi é por mios herederos, del derecho, é del juro, é del señorío, é de la tenencia que yo he, é debo haber, é a mi apertenece, é debe aperlenecer en el dicho logar de Gascoñuela, é dolo todo á vos los dichos obispo é deán é cabildo pora vos, é pora los otros que vinieren después de vos que lo tengades é lo hayades por vuestro sin embargo, é sin entredicho ninguno, é fagades dello, é en ello de toda vuestra voluntad, asi como de las vuestras cosas propias, é qualquier que este cambio quisiere templar ó quebrantar, quier sea de mió linaje quier extraño, primeramente haya la ira de Dios, é vaya en los infiernos dannado con Judas el traidor, é peche en coto al rey de la tierra, veinte mil maravedís de la moneda que anduviere, et á vos obispo, é deán, é cabildo, ó á qui vuestra vos tuviere, todo el danno que por ende recibierdes
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