Voy a responder porque creo, quizás esté siendo pretencioso (espero que no), que este mensaje tiene algo que ver con uno que escribí el otro día.

Quizás sea indebido atreverse a atribuir la autoría de los supuestos errores a tal o cual persona, basándonos en un conocimiento superficial del asunto, tachando a tal o cual papa como antipapa, al otro como hereje y a éste de apostata; todo eso es erróneo, lo admito. Pero no lo es señalar que hay cosas que van mal en la Iglesia de hoy, amparándose en el hecho indiscutible de que ciertas cosas hoy son diferentes a como eran en la Antigua Iglesia y en la noción, tal vez discutible, de que lo antiguo tiene por fuerza más probabilidades de ser mejor que lo de ahora. Para hacer esto último no hace falta ser demasiado docto, tan sólo hace falta comparar y si hay diferencias hacer prevalecer lo antiguo (a priori, claro está).