El 7 de julio se conocerán las 7 nuevas maravillas del mundo
7 razones para ser una de las 7 maravillas
«Símbolo de encuentro entre Oriente y Occidente»Carmen CalvoMinistra de Cultura
Podría defenderse de mil maneras y desde múltiples puntos de vista el apoyo a la candidatura de la Alhambra de Granada como Nueva Maravilla del Mundo, pero como Ministra de Cultura y como ciudadana destacaría su valor y su significación como uno de los paisajes culturales más relevantes y completos del mundo. Junto a su sentido constructivo, belleza y simbolismo, producto de un momento cultural extraordinariamente exquisito y refinado, la historia de La Alhambra, su propia memoria, está tejida de convivencia, diálogo y respeto.Por ello, el Conjunto Monumental de La Alhambra y el Generalife no es sólo un monumento, sino un símbolo moral, de entendimiento entre culturas, de encuentro entre Oriente y Occidente, además de un ejemplo significativo del esfuerzo realizado para la protección de nuestro Patrimonio histórico-artístico.Visitada cada año por más de dos millones de personas, la Alhambra, como manifestación artística universal, reúne y resume gran parte de los valores estéticos y morales que propugnamos para nuestra sociedad actual.
«Testimonio y legado del conocimiento»
Abdusalam Mansur Escudero Presidente de la Junta Islámica de España
No creo que nadie ponga en duda que la Alhambra es una maravilla. Tanto su aspecto exterior, como su singular emplazamiento, la armonía de sus proporciones, la inigualable belleza de sus jardines y su decoración y espacios interiores, dejan embelesados a los millones de turistas que la visitan procedentes de todo el mundo.Los muros de la Alhambra son testimonio y legado del conocimiento que nuestros antepasados andalusíes —que no árabes— dejaron para el disfrute y reflexión de toda la humanidad, revelando en sus formas su concepción de la belleza y manera de entender la vida.La Alhambra es parte de nuestra memoria histórica, recordándonos la existencia en nuestra tierra de una civilización de la que somos herederos. Hoy, la Alhambra, los vestigios de la Alhambra, son signo de identidad de una ciudad, un país, una cultura.Todos deberíamos contribuir —independientemente de los intereses de marketing de quienes promueven este tipo de concursos— a su catalogación como una de las siete principales maravillas del mundo.
«Fuente de patrimonio emocional»
MAR VILLAFRANCADtora. Patronato de la Alhambra y el Generalife
Con independencia de la votación que se ha promovido, la Alhambra, para quien como yo tiene la responsabilidad de dirigirla y regentarla, ya posee la condición de maravilla y patrimonio de la Humanidad. Por muchas razones: nos encontramos ante el único palacio de su estética y su tiempo que aún permanece, por lo que disfruta de un indudable valor de exclusividad.La de la Alhambra ha sido también una historia de conservación y hoy se ofrece a los ojos de quien la visita como un lugar que mantiene su pátina y su esencia. Es, además, ejemplo de la diversidad cultural por su registro histórico y su papel actual —los cristianos mantuvieron el legado del sustrato nazarí y hoy nos encontramos ante el monumento más visitado de España, lo que confirma lo acertado de las decisiones de aquellos reyes españoles—.
La Alhambra escribe todos los días páginas de patrimonio emocional. Quien viene a visitarla no es por su lengua, su herencia o su religión, viene a emocionarse con las sensaciones que evoca: admiración, respeto y bienestar —no se debe olvidar que fue concebida para ser vivida y dan fe de ello su vegetación, sus aguas y sus espacios proporcionados—. Es fauna, es flora, es Arquitectura, es Historia y es... creadora. Este lugar, mirador y perspectiva de Granada, ha producido arte que músicos, escritores, pintores y fotógrafos han sabido evocar. Por todo ello, y por el valor emocional que irradia este lugar por descubrir, la Alhambra debe ver reconocida su condición de maravilla.
«Paradigma de la integración de arquitectura y paisaje»
ANTONIO ORIHUELA Arquitecto. Escuela de Estudios Árabes, CSIC.
La Alhambra fue una ciudad palatina completa, que sirvió de residencia a la dinastía nazarí entre los siglos XIII y XV. Se han conservado sus elementos defensivos, residenciales, urbanos, equipamientos, infraestructuras e instalaciones industriales. La Alhambra cristiana, como patrimonio real, fue objeto de interesantes reformas y ampliaciones, entre las que destaca el palacio de Carlos V, joya de la arquitectura del Renacimiento.La belleza de su emplazamiento, con el Albaicín, Sierra Nevada y el valle del río Darro como fondos de perspectivas, y de sus palacios, con sus mágicos juegos de volúmenes, reflejos en el agua, luces matizadas por celosías y exuberante decoración, geométrica, vegetal y epigráfica, fueron reconocidos por su temprana declaración como monumento, mediado el siglo XIX. Desde entonces ha sido objeto de un excelente cuidado y embellecimiento, con interesantes aportaciones tanto de la jardinería como de las técnicas de restauración contemporáneas.Es el único conjunto palatino islámico medieval conservado íntegramente en todo el mundo. Y ha mantenido funcionando sin interrupción sus sistemas de suministro de agua y riego en sus huertas y jardines, alcanzando una perfecta armonía entre arquitectura y naturaleza.
«Excepcionales elementos y aspiraciones»
MARÍA JESÚS VIGUERA Catedrática de Estudios Árabes Universidad Complutense de Madrid
La realidad monumental de la Alhambra supera, incluso, todas sus visiones, plasmadas por las artes pictóricas, musicales y literarias, en que infinitas sensaciones maravilladas se acumulan desde el siglo XIV a este XXI, en todos los idiomas y voces.¿Por qué convoca tanto? Porque mucho reúne de excepcionales elementos y aspiraciones, de recargadas historias y mensajes: arranca el hábitat de aquella colina roja desde la Antigüedad, pasa una Edad Media andalusí en que es acicalada de tal modo que fue prodigiosamente salvaguardada hasta hoy, y cruza indemne todos los alhambrismos, para reunirnos a todos en el afán común de un universo armónico, alzado sobre diversas ideas y dispares gustos.
«El símbolo del paraíso posible en la Tierra»
MAGDALENA LASALA Escritora
La sola mención de su nombre trae evocaciones de magia, de hechizo, de misterio, de fantasía, de sensualidad, intenciones que sin duda responden a lo que sus creadores pretendieron inspirar en su construcción, entendiendo el poder indiscutible que sobre las almas tiene la belleza.La Alhambra nazarí tuvo un significado profundo que traspasaría las fronteras de todos los pensamientos y de todas las épocas posteriores: era el símbolo del paraíso posible en la Tierra. Un paraíso en la Tierra que el corazón no se resigna a perder. Seguimos viendo en La Alhambra el símbolo de un edén al que todos de alguna manera aspiramos en nuestra alma, y nuestro subconsciente colectivo reconoce en el fulgor rojo de sus perfiles las llamas de nuestro íntimo deseo secreto.La Alhambra provoca la conmoción de nuestros sentidos, recorre nuestro espíritu y nuestro estómago, agita nuestras emociones, y las encuentra, las enfrenta y las dispara: es catarsis y estremecimiento de nuestra pasión, es reencuentro de cada uno de nosotros con nuestro propio paraíso perdido y añorado, aquel al que una vez tuvimos que renunciar. Con sus reflejos de rojo y de sangre La Alhambra será siempre metáfora del paraíso, y nos seguirá susurrando que algún día podremos regresar a él
«Sinopsis estética y espiritual de muchas culturas»
JESÚS TORBADO Escritor y periodista
Almenas y zócalos, fuentes, yeserías y azulejos, el ganchillo de los mozábares y el rumor de los estanques no van a enturbiar o ensalzar su prestigio por un juego de votaciones y mensajes telefónicos. Peores desdenes han sufrido durante siglos estas torres, la muralla que abraza, los jardines adormecidos por el agua.De las grandes acrópolis gloriosas del mundo, la de Granada es la más viva, la más ansiada. Por encima de la de Atenas, de la de Machu Picchu o la de Lhasa. Enhebrada en versos itinerantes, fermentada por una levadura de milicia guerrera y placeres palaciegos, amasada en una belleza quizás demasiado sólida como para abarcarla toda, escenario de una grande historia ya casi olvidada, es hoy sinopsis estética y espiritual de muchas culturas. Hallazgos de Babilonia y de Bizancio, sueños de Bagdad, más el esfuerzo y la pasión de los españoles, pues es justo señalar que es obra de españoles —de religión islámica, salvo en el formidable añadido renacentista del palacio carolino—, a partir de una dinastía real que brota en Arjona. Y que ha logrado mantenerse gracias a la pasión de escritores románticos de media Europa, incluso del otro lado del Océano.Por eso, y aun con todo lo mucho que perdió, es hoy propiedad de todos, maravilla colectiva e insoslayable tesoro anudado por los alargados versos del visir Ibn Zamrak y de los que detrás de él amaron y admiraron tanto esta rojiza ciudadela.
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