Me sigue pareciendo encantador ese eterno lenguaje: diferencias entre baladas continentales y baladas peninsulares. O en otros textos: territorios continentales y territorios peninsulares. Caseríos peninsulares, caseríos continentales. Nosequé continental, nosequé peninsular. Siempre la misma debilidad: para no ofender a dos, ofendemos a ocho, confiando en que esos ocho no se enteren o se enteren y se callen. Yo mismo me suelo callar. En cualquier caso, muchas gracias por todo el trabajo de recopilación, edición, y transcripción y por volver por aquí. Necesitamos más gente como tú.