BANDERAS
Probablemente, escribiendo sobre esto, igual estoy rizando el rizo. O igual me ocupo de algo que parece insustancial tal y como está el patio. No obstante, a mí es un tema que me preocupa en cierto sentido y por eso quería compartirlo con ustedes.
La nefasta Revolución Francesa nos trajo, entre crímenes y desórdenes varios, nuevos “ cultos “. Imitando malamente quizá el “ culto al emperador “ que ya existió en Roma, luego sería refrendado por un hombre cobardón y apocado como F. Nietzsche, “ las cosas vienen a nosotros deseando convertirse en símbolos....”. Uno de los “ cultos “ que nos trajo, totalmente extraño a la Tradición Realista, falso y amanerado cuanto menos, fue el nacionalismo. Sí, porque el nacionalismo es un nuevo “ culto “. Algunos intentaron que eso corriere parejo de los valores católicos tradicionales. Pero, la verdad, y con humildad lo digo, que a mí no me convence.
Por ejemplo, la Marcha Real; malamente llamada “ himno nacional “....Decimos ( O más bien nos quejamos ) que no tiene letra....¿ Cómo habría de tenerla ? Recuerdo que un carlistón asturiano me citaba su remoto origen en Las Cantigas de Santa María. La Revolución Francesa y su manía del “ himno identificativo “ ( Podríamos decir que acabando con el popular sentido de las canciones populares e incluso “ guerrilleras “ )….De ahí se fue derivando a la obsesión por la “ bandera nacional “ y luego a cuestiones como “ una nación, una lengua “ o la “ raza “….
Lo que primero nos “ definió “, “ vexilológicamente “ hablando, fueron las enseñas de los Principados y Reinos Hispánicos: La Cruz de la Victoria del Principado de Asturias, el blanco pendón del Reino de León, la carmesí bandera del Reino de Castilla, el blanco pendón que representaba a los Reinos de Portugal y Algarves con la Casa de Avís, las barras de la Corona de Aragón ( Donde se insertó luego la Senyera Reial Valenciana, en el Reino de Nápoles o en el Reino de Mallorca ), las cadenas del Reino de Navarra ( Este noble reino español había tenido sus símbolos antes, pero lo más identificativo resulta del trofeo de la Batalla de las Navas de Tolosa, donde una coalición de navarros, leoneses y castellanos, más algunos voluntarios de Portugal y Aragón, derrotó a la morisma, abriendo el Valle del Guadalquivir a las huestes hispano-católicas ) y, como broche de oro, el Reino de Granada. Cuando la Edad Media fenecía para dar paso al “ Renacimiento “ ( Quebrantólo el espíritu español, o al menos eso afirmó Oswald Spengler ), con Felipe el Hermoso se refrendó en España el culto a San Andrés, patrón de Borgoña; esta vez más específicamente aspado; con diversidad de colores. Si bien estéticamente acabó predominando la cruz roja sobre el color blanco; como siglos después recogieron los nobles carlistas. Símbolo que acompañó pronto a los cuarteles de Castilla y de León en las Américas, a partir de los Virreinatos de la Nueva España de México y de la Nueva Castilla del Perú. Durante varios siglos, amén de los ya tradicionales blasones hispánicos, la Cruz de Borgoña acompañó de variadas formas a los españoles a través del Ejército y la Marina por casi todos los continentes de este mundo. Con todo, en el año de 1785, Carlos III convocó un concurso vexilológico porque parecía ser que los barcos españoles confundíanse al carecer de enseña….Con ello, ganaron dos modelos rojigualdos, que se utilizaron a posteriori en el ejército.
Yo creo que es bonito el hecho diverso de las banderas españolas. Y me niego a asumir el carácter revolucionario de “ bandera nacional “ ( Mal entendido el concepto ) que dan los liberales y sus “ consecuentes “ varios ( Izquierdistas incluidos ). Amé, amo y amaré a la bandera rojigualda, pero entiendo su origen, quizá al azar, coincidente con los aragoneses colores, y con su sentido castrense. Pero no es la bandera de todos los españoles ( Porque los portugueses son españoles a pesar del concepto maldito de “ nación-estado “; ya lo defendieron Alfonso V de Portugal y Luis de Camoens, hasta Almeida-Garret y etcétera ), como el castellano tampoco es la lengua de todos los españoles. La rojigualda no ondeó nunca en Portugal, Gibraltar, Rosellón o Cerdaña; y según en qué partes de América casi que tampoco ( No hablo, obviamente, de Cuba y Puerto Rico; o de las asiáticas Filipinas ).
Y creo que, como hispanistas orgullosos que somos, la bandera más representativa que haya podido unir a nuestro pueblo en las encomiables glorias y en las tristonas penas ha sido la borgoñona cruz de San Andrés. Bandera que hoy, junto con todas las banderas tradicionales de las Españas, ondeamos orgullosos los tradicionalistas, conscientes de nuestro legado ante Dios Padre Omnipotente.
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