Re: Sala del desagravio
Gracias.
Bueno, si alguna vez soy más contundente de lo que los límites de la prudencia y el espíritu templado aconsejan, sé que cuento con vosotros para que exista la "Sala del desagravio".
Dejad, os ruego, que descargue un peso de mi conciencia: Debo pedir por la Paz pero a mi alrededor veo guerra y, mientras tanto, me parece escuchar la llamada del pífano y el tambor a combate.
Que Dios se apiade de mi, perdone mis pecados y me ayude a merecer la vida eterna.
Amén.
"Solo Dios sabe hacer de los venenos remedio".
Francisco de Quevedo
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