En tanto en cuanto que la Unidad Católica tiene una vertiente temporal no es indispensable -aunque sí tremendamente conveniente- contar apoyo eclesial. Por tanto esta circustancia excepcional -pero no nueva, no es la primera heterodoxía incrustada en la Iglesia- no nos exime de nuestra obligación de Reconquista de la Unidad Católica.
Pero además, como se dice en lenguaje iuspenalista, la carga de la prueba no la tenemos nosotros, sino ellos. Que demuestren las autoridades eclesiásticas porque no podemos defender la Unidad Católica, porque contradicen el Magisterio multisecular -y de eficacia y validez actualísima-, porque se dan el abrazo de Vergara con la Revolución.
Pese a todo sí que hay obispos, curas y monjas que aún hoy quieren la Unidad Católica. Y como dijo Miguel Ayuso hace tres años en la Cena de Cristo Rey: "cuando un principio [el de la Unidad Católica] más se niega o escamotea lo que hay que hacer es reafirmarlo aún más para que no prescriba".
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